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Salud y Ciencia

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Vivir con aire sucio se asocia a más riesgo de glaucoma y cataratas

Una revisión de 41 estudios con millones de personas en Asia oriental y Reino Unido asocia la contaminación por partículas finas a más riesgo de glaucoma y de cataratas.

Artículo validado por

Marina Sarrias, Médica

Col·legi Oficial de Metges de Barcelona · nº 64943

Fechas

Publicado
Oftalmólogo revisando la vista de una paciente con un biomicroscopio
Oftalmólogo revisando la vista de una paciente con un biomicroscopio

En resumen5 claves

  1. 01Un metaanálisis de 41 estudios asocia la contaminación por partículas finas PM2,5 con hasta un 70% más de riesgo de glaucoma en las zonas más contaminadas.
  2. 02Cada aumento importante en la exposición a PM2,5 se vincula a un 8% más de glaucoma y un 4% más de cataratas.
  3. 03La asociación es consistente con las cataratas pero menos clara con la degeneración macular asociada a la edad.
  4. 04Se trata de estudios observacionales, así que la contaminación podría ser un factor de riesgo más, no la causa directa.
  5. 05El trabajo se presentó en un congreso de cirugía ocular y aún no está publicado en una revista revisada por pares.

Qué se ha descubierto

Un metaanálisis es un estudio que reúne y combina estadísticamente todos los trabajos previos sobre un tema. Este trabajo asocia vivir en zonas con más contaminación del aire con un mayor riesgo de glaucoma y de cataratas. Son dos de las causas más comunes de pérdida de visión en el mundo.

El trabajo se presentó en el 44º Congreso de la Sociedad Europea de Cirugía de Cataratas y Refractiva (ESCRS). Lo lidera el doctor Ahmed Alnabihi, del King Khaled Eye Specialist Hospital de Riad, en Arabia Saudí.

Reúne 41 estudios observacionales con datos de millones de personas en Asia oriental y Reino Unido. Los autores insisten en que la contaminación se ha estudiado mucho más por sus efectos en pulmones y corazón que en los ojos. Eso, pese a que la superficie del ojo está literalmente en contacto con el aire.

Los resultados más claros apuntan al material particulado fino, conocido como PM2,5. Son partículas microscópicas que libera el humo de la calefacción, los tubos de escape y la industria. Tan pequeñas que llegan hasta los alvéolos de los pulmones y pasan a la sangre.

Cada aumento importante en PM2,5 se asocia con un 8% más de riesgo de glaucoma y un 4% más de riesgo de cataratas. Al comparar las zonas más contaminadas con las menos contaminadas, las personas en las más sucias tienen hasta un 70% más de probabilidades de desarrollar glaucoma. El glaucoma es una enfermedad que daña el nervio óptico y puede llevar a la ceguera si no se trata.

Para las cataratas, una opacidad del cristalino, la asociación es menos explosiva pero consistente. Cuanto más contaminado, mayor riesgo. Con la degeneración macular asociada a la edad, una lesión de la retina que también puede causar ceguera, la relación no quedó clara. Algunos trabajos sugieren un vínculo y otros no.

Cómo se hizo el estudio

Es una revisión sistemática con metaanálisis. Los autores no hicieron un experimento propio. Reunieron estudios previos que cumplían unos criterios mínimos de calidad y los combinaron estadísticamente para sacar una conclusión global.

En total cribaron 41 estudios observacionales. Estos comparan grupos de personas expuestas y no expuestas a la contaminación, sin asignar al azar quién vive dónde. Los datos proceden de grandes bases de salud ocular de Asia oriental y Reino Unido.

Midieron varios contaminantes: partículas PM2,5 y PM10, dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre, ozono y monóxido de carbono. Después cruzaron esas cifras con los diagnósticos de glaucoma, cataratas y degeneración macular.

El trabajo se presentó como comunicación en un congreso. Aún no ha pasado por una revista con revisión por pares, un paso clave para que otros expertos verifiquen los datos. La nota de prensa no detalla la financiación.

Qué significa y qué no

Un metaanálisis de estudios observacionales no puede demostrar que la contaminación cause directamente glaucoma o cataratas. Solo puede decir que ambas cosas van de la mano. En ciencia eso se llama una asociación.

Esa asociación puede deberse a que la contaminación realmente influya. Pero también a que haya otras variables de por medio. Las zonas más contaminadas suelen coincidir con barrios más urbanos, con más población de menor nivel económico y con peor acceso a revisiones oftalmológicas. Esos tres factores por sí solos ya se asocian a más enfermedad ocular.

Tampoco se puede decir que una persona concreta vaya a desarrollar glaucoma por vivir en una ciudad contaminada. Esta enfermedad depende de muchos otros factores bien conocidos. La presión intraocular alta, los antecedentes familiares, la edad avanzada, la diabetes o el uso prolongado de ciertos medicamentos como los corticoides.

Lo que sí sugiere este trabajo es que la contaminación podría ser uno más de los factores que suman riesgo. Sobre todo cuando la exposición se mantiene durante años.

Cielo contaminado por smog sobre una ciudad
Las partículas PM2,5 son las que más se asocian a daño ocular.

Contexto

La relación entre contaminación y enfermedad ocular no es nueva. Estaba menos estudiada que la que afecta a los pulmones o al corazón. Varios metaanálisis y revisiones anteriores ya habían notado la relación. Las partículas finas se asocian a más ojo seco y a más conjuntivitis. También a un mayor riesgo de algunas enfermedades crónicas de la retina y del cristalino.

Mecánicamente, los autores y otros trabajos proponen una explicación verosímil. Las partículas finas generan inflamación y estrés oxidativo. Es un daño celular acumulado parecido al que provoca el envejecimiento. Con los años, ese daño puede afectar al nervio óptico, cuya degeneración causa el glaucoma. También puede dañar el cristalino, cuya opacificación produce las cataratas.

El ojo es un órgano peculiar. A diferencia del pulmón o el intestino, su superficie externa (córnea, conjuntiva y película lagrimal) está literalmente en contacto con el aire. No tiene barrera que la proteja del ozono ni de los óxidos de nitrógeno. Las partículas en suspensión también la atraviesan.

Qué falta por saber

Que el estudio se haya presentado en un congreso y aún no tenga publicación en revista revisada por pares es la primera limitación importante. Falta ver los datos en detalle, los criterios de inclusión de cada trabajo y los ajustes por variables como tabaquismo o nivel socioeconómico.

También queda por entender cuánto de esa asociación se debe a la contaminación exterior y cuánto a la de interiores. Queda por ver si reducir la exposición realmente frena la progresión del glaucoma o retrasa la aparición de cataratas. Ningún ensayo clínico ha demostrado eso todavía.

Casi todos los estudios grandes proceden de Asia oriental y Europa. Faltan datos de África, Latinoamérica y de las ciudades más contaminadas de India o el sur de Asia, donde el impacto podría ser aún mayor.

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Fuentes

3 referencias
  1. [1]
    contaminacion del aire y riesgo de glaucoma y cataratas · Nota de prensa · medicalxpress.com
  2. [2]
    Ambient Air Pollution and Age-Related Eye Disease: A Systematic Review and Meta-Analysis · Investigative Ophthalmology & Visual Science (2022) · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  3. [3]
    Air Pollution and Chronic Eye Disease in Adults: A Scoping Review · Ophthalmic Epidemiology (2024) · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

Preguntas frecuentes

3
¿La contaminación del aire causa directamente glaucoma?
No se puede afirmar eso. Los estudios son observacionales, así que solo muestran que vivir en zonas más contaminadas se asocia con más casos de glaucoma. La causa real puede depender también de otros factores como la edad, la genética, la presión intraocular alta o los antecedentes familiares. Si te preocupa tu visión, conviene consultar con un oftalmólogo.
¿Qué partículas son las peores para los ojos?
Las partículas más finas, llamadas PM2,5, son las que más se asocian a glaucoma y cataratas. Son tan pequeñas que penetran profundo en el cuerpo y generan inflamación y estrés oxidativo, dos mecanismos que con los años pueden dañar el nervio óptico y el cristalino.
¿Por qué la contaminación podría afectar a los ojos?
Las partículas finas como las PM2,5 generan inflamación y estrés oxidativo en el cuerpo, un daño celular acumulado parecido al del envejecimiento. Con los años, ese daño puede afectar al nervio óptico (cuya degeneración causa el glaucoma) y al cristalino (cuya opacificación produce las cataratas). La superficie del ojo está en contacto directo con el aire, sin barrera que la proteja.