Los síntomas de celiaquía que no parecen de celiaquía
Celiaquía: qué síntomas digestivos y extradigestivos reconocer, a quién se le hacen pruebas y cómo se confirma el diagnóstico con análisis y biopsia.
Natali González, Médica

En resumen
- La celiaquía es una enfermedad autoinmune desencadenada por gluten en personas con predisposición genética.
- Los síntomas pueden ser digestivos, como diarrea y dolor abdominal, o extradigestivos, como anemia, fatiga o erupciones en la piel.
- El diagnóstico combina análisis de anticuerpos en sangre y, en muchos casos, biopsia del intestino delgado.
- La dieta sin gluten estricta y de por vida es el principal tratamiento disponible en la actualidad, aunque no todos los pacientes responden igual.
- Muchas personas siguen sin estar diagnosticadas, sobre todo cuando los síntomas son leves o atípicos.
Qué es la celiaquía¶
La celiaquía es una enfermedad autoinmune. El sistema de defensas, encargado de protegernos de infecciones, ataca por error a tejidos del propio cuerpo. En la celiaquía, el ataque se dirige al intestino delgado cuando la persona toma gluten.
El gluten es una proteína presente en el trigo, la cebada, el centeno y sus derivados. Aparece también en muchos productos elaborados, desde panes y pastas hasta salsas, embutidos o cosméticos.
Para que la enfermedad aparezca hace falta una base genética. Los genes HLA-DQ2 y HLA-DQ8 están presentes en más del 95% de las personas con celiaquía, según una revisión publicada en BMC Medicine. Aun así, la genética es necesaria pero no suficiente: también influyen factores ambientales que aún se investigan.
La prevalencia global ronda el 1% de la población, según datos recogidos en The Lancet. La enfermedad puede aparecer a cualquier edad, aunque hay picos en la infancia y en adultos jóvenes y de mediana edad.
Síntomas digestivos y extradigestivos¶
La celiaquía puede pasar años sin dar señales digestivas claras, sobre todo en adultos. Esto retrasa el diagnóstico y hace que se descubra por otros motivos.
Entre los signos atípicos más habituales están los problemas de fertilidad. En mujeres se asocia a infertilidad y abortos recurrentes, y en hombres a alteraciones en los espermatozoides. La osteoporosis precoz, una pérdida de densidad ósea a edades tempranas, es otra señal frecuente, igual que las fracturas que aparecen sin un golpe claro.
También son típicas las alteraciones dentales, como esmalte defectuoso, y la neuropatía periférica, que se nota como hormigueo o pérdida de sensibilidad en manos y pies. En algunos casos aparecen cambios de ánimo, sensación de niebla mental o síntomas depresivos.
Las erupciones en la piel son otra pista: la dermatitis herpetiforme produce picor intenso en codos, rodillas o glúteos. Las aftas repetidas en la boca son relativamente frecuentes, igual que el cansancio persistente que un análisis de sangre puede aclarar, la anemia por falta de hierro (que se nota como fatiga, mareo o palidez) y la pérdida de densidad ósea por déficit de calcio y vitamina D.
Cuando los síntomas digestivos aparecen, suelen ser diarrea crónica, dolor abdominal, hinchazón, gases, náuseas y pérdida de peso. Las heces pueden ser pálidas y malolientes por la mala absorción de grasas.
Estos signos digestivos se parecen mucho a los del síndrome de intestino irritable, lo que retrasa el diagnóstico en muchos casos (Intestino irritable: síntomas, causas y tratamiento).
Una revisión publicada en The Lancet insiste en que la presentación clínica es muy variable, lo que dificulta reconocerla sin un análisis específico.
Quién debería hacerse las pruebas¶
La búsqueda activa de casos es la estrategia más eficaz para detectar la enfermedad, según una revisión publicada en Gastroenterology en 2024.
Se recomienda estudiar con análisis a personas con síntomas digestivos compatibles con celiaquía y a familiares de primer grado. También conviene estudiar a quienes tienen anemia por falta de hierro sin causa clara, osteoporosis precoz, fracturas sin traumatismo, infertilidad o abortos repetidos.
Tienen indicación de estudio las personas con enfermedades autoinmunes asociadas, como diabetes tipo 1 o tiroiditis, o lupus, otra enfermedad autoinmune que también puede dar síntomas digestivos y generales. También si hay elevación de transaminasas hepáticas sin causa identificada o dermatitis herpetiforme. En el caso de la diabetes tipo 1 en niños, lo que se está viendo es que una microbiota que se estanca en los primeros años se asocia a casi tres veces más riesgo, según el estudio TEDDY con 887 menores seguidos durante seis años.
Una condición importante: la prueba debe hacerse mientras la persona consume gluten de forma habitual. Si se ha retirado el gluten antes de los análisis, los anticuerpos pueden dar negativos aunque la enfermedad esté presente.
En España, el primer paso es pedir una analítica al médico de cabecera, que puede solicitar los anticuerpos específicos en el centro de salud. Si los resultados son positivos o la sospecha clínica es alta, se deriva al servicio de digestivo del hospital de referencia para completar el estudio, normalmente con biopsia. La Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) y las asociaciones autonómicas ofrecen información práctica, listado de alimentos sin gluten y asesoramiento sobre la dieta. El etiquetado de alimentos en la Unión Europea obliga a declarar el gluten como alérgeno de forma clara, lo que facilita identificar los productos que lo contienen.

Análisis de sangre¶
El primer paso diagnóstico es un análisis de sangre con anticuerpos específicos de celiaquía.
La prueba principal son los anticuerpos anti-transglutaminasa tisular IgA, una prueba barata, rápida y disponible en la mayoría de los laboratorios. Cuando se hace en personas que consumen gluten, tiene una sensibilidad y una especificidad elevadas, según datos publicados en The Lancet.
En algunos casos se piden también anticuerpos anti-endomisio IgA, muy específicos, y anticuerpos anti-péptidos de gliadina deamidada IgG, útiles en personas con déficit de IgA.
Si los anticuerpos son positivos, el siguiente paso depende de los niveles y de la clínica. En adultos con valores muy altos y síntomas claros, las guías europeas de 2025 permiten en algunos casos confirmar el diagnóstico sin biopsia.

Biopsia y estudio genético¶
La biopsia consiste en tomar pequeñas muestras del intestino delgado a través de una endoscopia digestiva (un tubo fino con cámara que se introduce por la boca). Permite ver directamente el daño en la pared intestinal, llamado atrofia vellositaria.
Las guías europeas de 2025 indican que la biopsia sigue siendo necesaria en varias situaciones. Por ejemplo, cuando los anticuerpos son positivos pero los niveles son bajos. También cuando hay síntomas típicos y el paciente es un adulto, o cuando la serología es negativa pero la sospecha clínica es alta. La biopsia se usa también para confirmar el diagnóstico en personas que lo recibieron en la infancia.
La biopsia de tejido sigue siendo la prueba de referencia para confirmar el diagnóstico en muchos casos.
El estudio de los genes HLA-DQ2 y HLA-DQ8 puede ser útil en casos dudosos. Casi todas las personas con celiaquía portan al menos uno de ellos. Sin embargo, una parte considerable de la población general también porta estos genes sin desarrollar la enfermedad.
Por eso esta prueba no sirve para confirmar la celiaquía. Su papel principal es descartarla cuando hay sospecha clínica pero los anticuerpos y la biopsia no son concluyentes.
Si las pruebas son negativas¶
A veces los anticuerpos salen negativos y la biopsia no muestra daño claro, pero la sospecha clínica sigue siendo alta. En esos casos hay varias posibilidades que el especialista debe valorar.
Una es la celiaquía seronegativa, una forma de la enfermedad en la que los anticuerpos no se elevan pese a existir el daño intestinal. Es más habitual en personas con déficit de IgA o en niños pequeños. Otra posibilidad es la sensibilidad al gluten no celíaca, un cuadro con síntomas parecidos a la celiaquía en el que las pruebas de anticuerpos y la biopsia son normales, pero la persona mejora al retirar el gluten.
Si se retiró el gluten antes de los análisis, el médico puede proponer una prueba de provocación controlada con gluten. Consiste en reintroducir esta proteína bajo supervisión médica para ver si reaparecen los síntomas y los anticuerpos. Esta prueba permite confirmar o descartar la enfermedad cuando las pruebas iniciales no son concluyentes.
Después del diagnóstico¶
El tratamiento principal es la dieta sin gluten estricta y de por vida. No existe un medicamento que cure la enfermedad. Una revisión publicada en The American Journal of Gastroenterology señala que la dieta sin gluten es un tratamiento imperfecto: no todos los pacientes responden igual y exige aprendizaje continuo.
Tras retirar el gluten, la pared intestinal suele recuperarse en meses. Los síntomas digestivos mejoran en pocas semanas en muchos casos, mientras que los neurológicos o los óseos pueden tardar más.
El seguimiento médico incluye análisis de anticuerpos cada cierto tiempo. También se controlan nutrientes que pueden estar bajos, como hierro, calcio, vitamina D y ácido fólico. El médico vigila enfermedades asociadas y presta atención al estado emocional, ya que la dieta estricta puede generar ansiedad o síntomas depresivos (Depresión: síntomas, causas y tratamientos).
Dónde se esconde el gluten¶
El gluten aparece en muchos productos que no parecen contenerlo. Revisar bien la etiqueta es clave para seguir la dieta de forma estricta.
- Embutidos: muchos chorizos, salchichas, morcillas, patés y fiambres llevan gluten como espesante o para dar textura.
- Salsas comerciales: kétchup, mostazas, salsas para pasta, salsas barbacoa y algunas salsas tipo gravy pueden contenerlo.
- Sopas y caldos preparados: los sobres para sopa, los caldos en brick y los platos preparados suelen incluir harinas o espesantes con gluten.
- Fármacos: algunos comprimidos, cápsulas y jarabes usan almidón de trigo como excipiente. Conviene revisar el prospecto y consultar con el farmacéutico.
- Cosméticos: barras de labios, pintauñas, champús o cremas pueden contener gluten, aunque el riesgo real de absorción por la piel es bajo. Algunos especialistas recomiendan precaución con productos que se aplican cerca de la boca.
Mitos frecuentes¶
Conviene desmontar algunas ideas falsas que circulan sobre la celiaquía.
«Si me siento bien, puedo tomar gluten» es falso: la enfermedad sigue activa aunque no dé síntomas, y tomar gluten mantiene la inflamación. «La celiaquía es solo una intolerancia» tampoco es correcto: existe un daño real en el intestino que puede causar complicaciones si no se trata.
«Tener sobrepeso descarta la celiaquía» es otra idea equivocada: las guías actuales reconocen que el sobrepeso en el momento del diagnóstico es frecuente.
También es falso que la dieta sin gluten sea más sana para todos. En personas sin celiaquía, esta dieta no aporta beneficios demostrados y puede ser más pobre en fibra y micronutrientes.
Otra idea falsa es pensar que una biopsia negativa descarta la enfermedad. A veces, sobre todo si la muestra es insuficiente o el gluten se retiró antes, pueden ser necesarias pruebas adicionales.
Cuándo consultar¶
Acude a un profesional de la salud si tienes síntomas digestivos que duran semanas, te han detectado anemia sin causa clara, hay celiaquía en tu familia directa, o notas erupciones en la piel con picor intenso en codos, rodillas o glúteos. También conviene consultar si presentas fatiga persistente, dolor óseo o problemas neurológicos sin explicación.
Evita retirar el gluten por tu cuenta antes de las pruebas. Si ya lo has hecho, el médico puede pedir un estudio genético o valorar una prueba de provocación controlada con gluten.
Fuentes
- Coeliac disease. · Lancet (London, England) · 2022 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- European Society for the Study of Coeliac Disease 2025 Updated Guidelines on the Diagnosis and Management of Coeliac Disease in Adults. Part 1: Diagnostic Approach. · United European gastroenterology journal · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Celiac disease: a comprehensive current review. · BMC medicine · 2019 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Coeliac disease. · Lancet (London, England) · 2018 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Celiac Disease-Related Conditions: Who to Test? · Gastroenterology · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Celiac Disease: Fallacies and Facts. · The American journal of gastroenterology · 2021 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov


