ActualidadMenopausia
La terapia hormonal oral sube los trombos; los parches y geles, no
Un estudio danés con casi dos décadas de datos y casi 1,8 millones de mujeres sitúa a la terapia hormonal oral por encima del riesgo de trombos.
Marina Sarrias, Médica

En resumen
- Un estudio poblacional en Dinamarca (BMJ 2026) compara a casi 1,8 millones de mujeres y observa que quienes usan terapia hormonal oral tienen más trombos, ictus e infartos que las que no la usan.
- Con la pastilla el riesgo de trombo sube un 60 %, el de ictus un 30 % y el de infarto un 20 %. En números absolutos: un trombo más por cada 1.055 mujeres tratadas durante un año.
- Cuando el estrógeno entra por la piel (parche, gel o spray) no aparece ese aumento general, con independencia de la dosis y del tiempo de uso.
- El exceso de ictus e infarto con la pastilla se concentra en dosis altas (más de 1 mg/día de estradiol) usadas durante más de un año seguido.
- Es un estudio observacional, así que no prueba causa. Aun así, es la serie más grande hecha hasta ahora en un país con receta trazable durante casi veinte años.
Qué se ha descubierto¶
Un equipo danés acaba de publicar el retrato más detallado de cómo se comporta la terapia hormonal de la menopausia en la población real. La conclusión se resume en pocas palabras: la pastilla sube el riesgo de trombos, ictus e infarto. El parche, el gel y el spray, en términos generales, no.
Datos clave
- Riesgo con terapia oral
- +60 %
- Riesgo con parche o gel
- Sin aumento general
Las cifras vienen de un estudio de casos y controles anidado en los registros nacionales de Dinamarca. Allí es posible saber qué medicamento se ha dispensado, en qué dosis y durante cuánto tiempo. Se siguieron casi dos décadas de datos, entre 2003 y 2021, y se cruzaron las recetas con los diagnósticos hospitalarios de tromboembolismo venoso (trombos en piernas o pulmones), ictus isquémico e infarto.
En total entran 1,8 millones de mujeres de 50 a 69 años. Casi 40.000 habían sufrido alguno de esos tres eventos cuando se cerró el seguimiento.
Cuánto sube el riesgo (y cuánto en números reales)¶
Frente a las mujeres que no tomaban hormonas, las que estaban tomando la pastilla presentaban un 60 % más de trombos venosos, un 30 % más de ictus y un 20 % más de infartos. Traducido a números absolutos: por cada 1.055 mujeres tratadas con hormonas orales durante un año aparece un caso extra de tromboembolismo. Por cada 1.642, un ictus más. Por cada 3.846, un infarto más.
Cómo se hizo el estudio¶
Los investigadores recurrieron a los registros nacionales daneses, donde se almacenan recetas y altas hospitalarias desde hace décadas. Compararon a 9.807 mujeres con un primer trombo, 18.460 con un primer ictus y 11.974 con un primer infarto. Frente a ellas, situaron tres grupos de control sin ninguno de esos eventos, emparejados por año de nacimiento.
Para cada mujer consultaron la medicación dispensada en los meses previos. Diferenciaron por vía (oral o transdérmica), dosis, principio activo y duración del tratamiento. Excluyeron a quienes ya tenían antecedentes de trombosis, cáncer, hepatopatía o endometriosis, y ajustaron por nivel socioeconómico, otros fármacos y enfermedades previas.
El estudio es observacional: establece una asociación, no una causalidad. Pero usa datos de casi todo un país durante veinte años.
Qué significa y qué no¶
Si tu médico te ofrece terapia hormonal para sofocos o sequedad vaginal, la elección entre pastilla y parche no es trivial. Los datos respaldan una idea que llevaba años circulando: la vía transdérmica evita el paso hepático de primer paso que dispara la síntesis de factores de coagulación en el hígado.
Pero la terapia oral no está prohibida en todos los casos. El aumento de ictus e infarto solo aparece con dosis altas (por encima de 1 mg/día de estradiol) y tras más de un año de uso continuado. Con dosis bajas y tratamientos cortos la subida queda sobre todo en el riesgo de trombo. Y los datos proceden de una población muy concreta: danesas, en su gran mayoría blancas, seguidas durante un largo periodo.
Contexto¶
La terapia hormonal cayó en descrédito tras el ensayo WHI de 2002, que disparó las alertas cardiovasculares. Décadas después, la lectura se ha matizado. Para mujeres con síntomas y menores de 60 años, dentro de la llamada «ventana de oportunidad», el balance beneficio-riesgo es favorable, sobre todo en forma de parche. El artículo sobre menopausia que ya publicamos aquí resumía precisamente eso: qué cambia en el cuerpo y qué se puede tratar con evidencia detrás.
Los datos sobre la reserva ovárica y la hormona antimülleriana ayudan a entender por qué el reloj hormonal empieza a contar antes de la menopausia y por qué la terapia se plantea en una franja concreta.
Qué falta por saber¶
Este es el estudio más grande hecho en Dinamarca, pero deja fuera variables que importan. No recoge tabaco ni peso. No distingue menopausia natural de quirúrgica. Y la población es casi toda blanca y nórdica. Falta también evidencia específica sobre los preparados más modernos de estradiol transdérmico o sobre las combinaciones con progesterona micronizada que muchos ginecólogos ya prefieren.
Quedan dos preguntas prácticas que el próximo estudio tendrá que responder. La primera: si el riesgo de la pastilla se mantiene en mujeres con predisposición genética a trombos. La segunda: si los preparados combinados más recientes (con estradiol en spray o en gel) ofrecen la misma seguridad que el parche clásico.
Mientras tanto, la lectura sensata del BMJ 2026 es directa. Si vas a tomar hormonas para la menopausia, pregunta a tu médico por la vía que no pasa por el hígado. Sobre todo si tienes factores de riesgo cardiovascular.
Fuentes
- Contemporary menopausal hormone therapy and thrombotic disease: nationwide nested case-control study · The BMJ · 2026 · doi.org
- Oral menopausal hormone therapy linked to higher blood clot risk; transdermal treatment shows no overall increase · Medical Xpress / BMJ · 2026 · medicalxpress.com
- Management of menopausal symptoms · NICE Clinical Knowledge Summaries · 2024 · cks.nice.org.uk

