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Salud y Ciencia

Trastornos del sueño6 min de lectura

Si roncas y te levantas cansado, puede ser apnea del sueño

Ronquidos, pausas, somnolencia diurna y dolor de cabeza al despertar: repasamos los síntomas de la apnea del sueño en adultos, niños y mujeres.

Artículo validado por

Laura Colorado, Psicóloga

Colegio Oficial de la Psicología de Castilla-La Mancha · nº CM03414

Fechas

Publicado
Persona durmiendo en una cama con luz cálida nocturna
Persona durmiendo en una cama con luz cálida nocturna

En resumen5 claves

  1. 01Los ronquidos fuertes con pausas son la pista más clara de apnea del sueño, sobre todo si los ve quien duerme al lado.
  2. 02La somnolencia diurna, el dolor de cabeza matutino y la falta de concentración son señales de día que también cuentan.
  3. 03En mujeres y niños los síntomas cambian: predominan el cansancio, el insomnio y los problemas escolares, no tanto el ronquido clásico.
  4. 04El diagnóstico se confirma con un estudio del sueño, y el tratamiento más usado es la CPAP, con otras opciones disponibles.
  5. 05Dejar la apnea sin tratar se asocia a más riesgo cardiovascular, metabólico y de accidentes, por lo que conviene actuar pronto.

Qué es la apnea del sueño y por qué aparece

La apnea del sueño es un trastorno en el que la respiración se interrumpe de forma repetida mientras duermes. Cada pausa puede durar unos segundos y repetirse muchas veces por hora. La causa más frecuente es un estrechamiento o un colapso de las vías respiratorias altas, la zona de la garganta. El cerebro detecta la falta de aire y provoca un microdespertar para que vuelvas a respirar, muchas veces sin que lo notes.

El tipo más habitual se llama apnea obstructiva. También existe la apnea central, en la que el problema está en la señal que el cerebro envía a los músculos respiratorios. Y hay formas mixtas que combinan ambas.

La apnea no es un único cuadro. Hay perfiles clínicos muy distintos según predomine el peso, la estructura facial, el control de la respiración o los síntomas nocturnos, como describen los trabajos sobre los fenotipos de esta enfermedad. Esa diversidad explica por qué dos personas con el mismo diagnóstico pueden tener experiencias muy diferentes.

Los factores que más suman son el sobrepeso, tener el cuello ancho, una mandíbula pequeña o retraída, consumir alcohol por la noche y dormir boca arriba. También es más común a partir de los 50 años, durante el embarazo y en algunas enfermedades neuromusculares.

Pareja durmiendo en una cama por la noche
Las pausas respiratorias y los ronquidos fuertes suelen notarlos quienes duermen al lado.

Síntomas nocturnos que casi siempre aparecen

Los ronquidos fuertes son la pista más típica. Suelen ser regulares, entrecortados por silencios bruscos. Tras el silencio, la persona emite a menudo un resoplido, un jadeo o un ruido intenso cuando vuelve a respirar.

Otro signo clave son las pausas respiratorias que observa quien duerme al lado. La pareja o un familiar puede describir cómo la respiración se detiene unos segundos y luego se reanuda con un sonido fuerte.

El sueño se vuelve fragmentado. Aunque duermas muchas horas, te despiertas con la sensación de no haber descansado. Es habitual levantarse varias veces para orinar (lo que se llama nicturia) y despertar con la boca seca, con sensación de ahogo o con un sudor nocturno abundante.

Muchas personas también refieren movimientos bruscos durante el sueño o pesadillas más frecuentes. Estos signos no siempre aparecen, pero cuando se juntan varios de ellos conviene sospechar apnea.

Síntomas diurnos que se confunden con otras cosas

Durante el día, el síntoma más claro es la somnolencia. Te quedas dormido leyendo, viendo la tele o, en los casos más serios, conduciendo. Esta somnolencia diurna no se quita aunque duermas más horas, porque el sueño fue de mala calidad.

También es habitual el dolor de cabeza matutino. Se suman problemas de concentración, pequeños fallos de memoria, cambios de humor, irritabilidad y, con frecuencia, una caída del deseo sexual.

Estos síntomas se parecen mucho a los del insomnio, a la fatiga que produce la depresión o al cansancio típico del hipotiroidismo, lo que retrasa el diagnóstico. Por eso conviene revisar también hipotiroidismo: síntomas, causas y opciones de tratamiento o depresión: síntomas, causas y tratamientos cuando el cansancio crónico no se explica del todo.

Y hay un cuadro mixto muy frecuente: la apnea combinada con insomnio, conocido como COMISA, que se asocia a peor descanso, más síntomas diurnos y mayor impacto en la salud.

Cómo cambia la apnea en mujeres, hombres y niños

En las mujeres, los ronquidos pueden ser menos intensos o incluso estar ausentes. Predominan el cansancio, el dolor de cabeza matutino, el insomnio y los cambios de ánimo. Esto hace que la apnea en mujeres se confunda con ansiedad, con menopausia o con problemas hormonales, y se diagnostique más tarde.

En los hombres, el cuadro clásico (ronquido fuerte, pausas vistas por la pareja, somnolencia al volante) es más reconocible y se llega antes al diagnóstico.

En los niños, los síntomas son muy distintos a los del adulto. Roncan, respiran por la boca, tienen un sueño intranquilo y, sobre todo, problemas de atención o de comportamiento en el colegio. A veces se confunde con dormir mal: causas, efectos y qué puedes hacer o con un déficit de atención, cuando el problema de fondo es respiratorio.

En bebés prematuros o con ciertas afectaciones neurológicas puede aparecer un patrón de pausas llamado apnea del prematuro o apnea central infantil, distinto al del adulto y que requiere valoración pediátrica específica.

Cuándo consultar con un profesional

Pide cita si te ocurre alguna de estas situaciones:

  • Tu pareja o un familiar describe pausas en tu respiración mientras duermes.
  • Te quedas dormido en situaciones de día, sobre todo al conducir.
  • Te despiertas con sensación de ahogo o con dolor de cabeza casi a diario.
  • Te han dicho que roncas muy fuerte de forma habitual.
  • Tienes la tensión alta o el azúcar alto mal controlados pese a tratamiento.

En niños, conviene consultar si roncan de forma regular, si respiran por la boca de noche o si aparecen problemas escolares de concentración o conducta.

No hace falta tener todos los síntomas para sospechar apnea. Uno solo, si es intenso o persistente, ya justifica una consulta.

Qué pruebas confirman el diagnóstico

La prueba de referencia es la polisomnografía, un estudio que se hace mientras duermes y que registra el aire que entra y sale, el oxígeno en sangre, el ritmo cardíaco, la posición del cuerpo y las ondas cerebrales. Con esos datos se calcula el índice de apnea-hipopnea, que mide cuántas pausas o respiraciones muy reducidas hay por hora de sueño.

Existe también la poligrafía respiratoria domiciliaria, una versión simplificada que se hace en casa con un aparato portátil. Sirve para casos con sospecha alta y sin otras enfermedades complejas, según recomendaciones de sociedades científicas de sueño y neumología.

Tras el diagnóstico se estudia por qué ocurre la apnea: la nariz, la garganta, la mandíbula, el peso u otros factores. Esa información ayuda a elegir el tratamiento más adecuado.

Tratamientos que existen hoy

El tratamiento más usado es la CPAP, un pequeño aparato que empuja aire a través de una mascarilla mientras duermes. Mantiene la vía aérea abierta y reduce las pausas. Existe también la BiPAP, una variante con dos niveles de presión, indicada para casos concretos.

Cuando la CPAP no se tolera o no es suficiente, hay otras opciones:

  • Dispositivos bucales que adelantan la mandíbula, hechos a medida por un dentista especializado.
  • Cirugía de nariz, garganta o maxilar en casos seleccionados.
  • Estimulación del nervio hipogloso, una técnica más reciente con resultados prometedores en adultos con apnea moderada o severa, según una revisión publicada en Respiratory Medicine en 2024.
  • Pérdida de peso cuando hay sobrepeso, lo que puede reducir la gravedad de la apnea de forma notable.
  • Cambios de postura al dormir, sobre todo evitar boca arriba, en casos leves.

Junto a estos tratamientos conviene aplicar una buena higiene del sueño, dejar el tabaco y reducir el alcohol por la noche. Si quieres una guía práctica, repasa higiene del sueño: 12 hábitos con respaldo para dormir mejor. Son medidas de apoyo, no sustituyen al tratamiento cuando la apnea es moderada o severa.

Riesgos de no tratar la apnea

Dejar la apnea sin tratar se asocia, según los estudios disponibles, con un mayor riesgo de hipertensión, de problemas cardiovasculares, de diabetes tipo 2 y de accidentes de tráfico por somnolencia. Si quieres repasar la relación entre descanso y metabolismo, puedes leer diabetes tipo 2: síntomas y tratamientos que existen hoy.

También se relaciona con deterioro cognitivo, con cambios de ánimo persistentes y con peor calidad de vida. En niños, puede contribuir a problemas de aprendizaje y de crecimiento.

En adultos mayores, los síntomas pueden confundirse con el envejecimiento normal, lo que retrasa el diagnóstico. Por eso, ante un cansancio crónico o un ronquido nuevo conviene descartar apnea antes de aceptarlo como parte de la edad.

Una apnea bien tratada, en cambio, mejora la energía diurna, reduce la presión arterial y baja el riesgo cardiovascular. El beneficio aparece en pocas semanas en la mayoría de los casos, siempre bajo supervisión médica.

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Fuentes

3 referencias
  1. [1]
  2. [2]
    Phenotypes in obstructive sleep apnea: A definition, examples and evolution of approaches. · Sleep medicine reviews · 2017 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  3. [3]
    Comorbid Insomnia and Sleep Apnea: From Research to Clinical Practice. · Seminars in respiratory and critical care medicine · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

Preguntas frecuentes

4
¿La apnea del sueño se cura sola?
No de forma habitual. En algunos casos, perder mucho peso o una cirugía pueden reducirla mucho, pero el seguimiento médico sigue siendo necesario para confirmar que ha mejorado.
¿Se puede tener apnea sin roncar?
Sí, sobre todo en mujeres y en niños. La ausencia de ronquido no descarta el problema si hay somnolencia diurna, pausas observadas por la pareja o dolor de cabeza al despertar.
¿Cuántas horas de CPAP hacen falta cada noche?
La mayoría de las guías recomiendan usarla todas las noches, al menos cuatro horas, para notar beneficios claros. Tu médico ajustará la pauta concreta a tu caso.
¿La apnea del sueño afecta igual a hombres y mujeres?
No. En las mujeres predominan el cansancio, el dolor de cabeza matutino y el insomnio; en los hombres, los ronquidos fuertes y la somnolencia al volante son más visibles y se diagnostica antes.

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