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Salud y Ciencia

Descubrimientos5 min de lectura

Un trasplante envía mitocondrias sanas al cerebro y al corazón (en ratones)

Estudio Stanford 2026: en ratones con ataxia de Friedreich, las células del donante transfirieron mitocondrias sanas al corazón y al cerebro.

Artículo validado por

Marina Sarrias, Médica

Col·legi Oficial de Metges de Barcelona · nº 64943

Fechas

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LáminaDiagrama de bosque: así se combinan los estudios de un metaanálisis.

En resumen5 claves

  1. 01Un equipo de Stanford demuestra en ratón que un trasplante de médula ósea consigue que las células inmunes del donante cedan mitocondrias funcionales a células vecinas.
  2. 02El modelo usado reproduce la ataxia de Friedreich, una enfermedad mitocondrial sin tratamiento modificador que afecta a 1 de cada 40.000 personas.
  3. 03Los ratones tratados mejoraron coordinación, fuerza, supervivencia y función cardiaca respecto a los no tratados, sin curar la enfermedad.
  4. 04El efecto dependió de un acondicionamiento fuerte (quimio o radiación) que elimina la microglía y los macrófagos residentes y permite que las células del donante colonicen cerebro y corazón.
  5. 05Es un estudio preclínico: hace falta reproducir el hallazgo en personas con ataxia de Friedreich antes de hablar de un tratamiento.

El hallazgo

Un equipo de Stanford Medicine ha demostrado en ratones que un trasplante de médula ósea puede hacer algo inesperado: las células inmunes del donante ceden sus mitocondrias funcionales a las células vecinas enfermas. El trabajo, publicado el 21 de septiembre de 2026 en Nature Communications, se centró en la ataxia de Friedreich, una enfermedad mitocondrial sin tratamiento modificador de la enfermedad.

La imagen que resume el hallazgo la ofrece la investigadora principal, Natalia Gomez-Ospina: «Es una forma de usar el sistema sanguíneo para tratar órganos que no son de la sangre». La frase importa porque la idea clásica de un trasplante de médula ósea es sustituir las células que fabrican sangre. Aquí se reaprovecha el procedimiento para algo distinto: llevar células inmunitarias sanas allí donde la energía celular falla.

Qué es la ataxia de Friedreich

La ataxia de Friedreich es una enfermedad genética que afecta a alrededor de 1 de cada 40.000 personas. La causa es una mutación en el gen que codifica la frataxina, una proteína necesaria para que las mitocondrias (las «centrales energéticas» de la célula) funcionen bien. Cuando falta, las células del cerebro y del corazón, dos de los tejidos que más energía consumen, degeneran de forma progresiva.

La consecuencia clínica es una combinación dura: problemas de coordinación y de marcha, pérdida de fuerza y, en los casos más graves, insuficiencia cardíaca. La insuficiencia cardíaca es, de hecho, la principal causa de muerte en esta enfermedad.

Hoy el único tratamiento disponible son dosis altas de antioxidantes, que reducen algo del daño pero no tocan la raíz del problema. No existe un tratamiento que frene o revierta la degeneración.

Cómo se hizo el estudio

El equipo de Stanford usó un ratón modificado para reproducir la enfermedad, el modelo YG8-800. A un grupo de estos ratones le aplicaron un protocolo de trasplante de médula ósea modificado respecto al que se usa en cánceres de sangre:

  • Primero, un acondicionamiento fuerte (radiación o quimioterapia) que elimina la médula ósea y también los macrófagos y la microglía residentes en el resto del cuerpo. La microglía son las células inmunitarias propias del cerebro; los macrófagos, sus equivalentes en el resto de los órganos.
  • Después, se infunde médula ósea de un donante sano. Las células madre del donante se instalan en los huesos del receptor y empiezan a producir células inmunes nuevas.

Los investigadores marcaron las células del donante con dos fluorocromos: uno verde para las células mismas y otro rojo para sus mitocondrias. Así pudieron seguir el rastro de las mitocondrias una vez dentro del animal tratado.

Recorrido de las mitocondrias, del donante al ratón tratado

  1. Donación de médula ósea

    Un ratón donante sano aporta médula ósea con células madre y células inmunitarias marcadas.
  2. Acondicionamiento del receptor

    El ratón con ataxia de Friedreich recibe un tratamiento que elimina su médula y sus macrófagos y microglía residentes.
  3. Repoblación por células del donante

    Las células del donante ocupan los «huecos» que ha dejado el acondicionamiento y migran al cerebro y al corazón.
  4. Cesión de mitocondrias

    Las células inmunes del donante transfieren mitocondrias sanas a las células vecinas que tenían las suyas defectuosas.

El resultado fue claro: en el sistema nervioso central, muchas células vecinas incorporaron mitocondrias del donante, sobre todo microglía, macrófagos, neuronas y precursores de oligodendrocitos. En el corazón, también se detectaron cardiomiocitos con mitocondrias marcadas en rojo. Los análisis de expresión génica confirmaron que las células receptoras encendieron rutas asociadas a la producción de ATP (la molécula que entrega energía a la célula) y a la fosforilación oxidativa, el trabajo que hace la mitocondria.

Qué cambió en los síntomas

Los ratones tratados no se curaron, pero mejoraron en casi todas las medidas. Perdieron menos pelo, crecieron mejor y sobrevivieron más que los ratones con ataxia no tratados. Mostraron mejor coordinación, más fuerza muscular y caminaron más distancia por iniciativa propia. Los ecocardiogramas mostraron un corazón con mejor estructura y mejor capacidad de bombeo.

El efecto fue especialmente claro en hembras. El estudio señala mejoras de coordinación, fuerza, movimiento espontáneo y función cardíaca en las hembras tratadas, y mejoras de supervivencia y crecimiento en ambos sexos.

Los autores interpretan el resultado como una «transferencia mitocondrial» entre células: las células inmunitarias del donante, sanas, ceden parte de sus mitocondrias a las células vecinas cuya maquinaria energética está dañada. Las células receptoras las aprovechan para reactivar rutas de producción de energía que estaban apagadas.

Por qué esto no es un tratamiento todavía

El estudio es preclínico y tiene límites que hay que decir sin rodeos:

  • Se ha hecho en ratones. En personas con ataxia de Friedreich hay que demostrar primero que el efecto se mantiene.
  • El protocolo incluye un acondicionamiento fuerte, con quimioterapia o radiación, que no es trivial y entraña sus propios riesgos.
  • Falta saber cuánto dura el efecto, cuántas células necesitan incorporar mitocondrias para que el beneficio sea clínico, y si la transferencia se puede repetir con otras fuentes celulares.

La propia Gomez-Ospina es cauta: «Es una posible terapia para la ataxia de Friedreich, y podría ser el inicio de tratamientos para otras enfermedades mitocondriales, incluso más graves». El «podría» es la palabra que sostiene el hallazgo.

Contexto: no es la primera vez que se ve

Lo que el estudio muestra en el ratón es una versión muy concreta de algo que la ciencia lleva años observando: las células pueden pasarse mitocondrias entre sí. Se ha visto en células del estroma de la médula ósea que donan mitocondrias a células madre hematopoyéticas dañadas (precisamente estas células madre son las mismas que se trasplantan desde hace décadas, y una de sus fuentes alternativas es la sangre del cordón umbilical, donde pagar por guardarla en un banco privado rara vez vale la pena), y en células tumorales que «roban» mitocondrias a células del entorno para hacerse más resistentes a la quimioterapia. Incluso hay evidencia en ratón de que la médula ósea del cráneo monta respuestas inmunitarias contra el glioblastoma antes que los ganglios del cuello, lo que muestra lo activa que está esa frontera entre hueso e inmunidad.

La novedad aquí no es que la transferencia exista, sino que basta con «poblar» el sistema inmunitario con células sanas para que, como efecto secundario, se cedan mitocondrias a células que no son inmunitarias: neuronas, oligodendrocitos, cardiomiocitos.

Qué falta por saber

Quedan varias preguntas que los próximos estudios deben responder:

  • Si el efecto se reproduce en otros modelos animales de enfermedades mitocondriales.
  • Si en personas el mismo protocolo es seguro, empezando por pacientes con ataxia de Friedreich.
  • Qué tipo de célula inmune del donante es la que mejor cede mitocondrias, para optimizar el procedimiento.
  • Si se puede prescindir del acondicionamiento fuerte en algún subgrupo de pacientes.
  • Si la transferencia mitocondrial funciona también en otros trastornos donde la energía celular falla, desde enfermedades neurodegenerativas hasta el envejecimiento.

Por ahora, la promesa es seria pero el camino hasta un posible ensayo en personas es todavía largo. Lo que este ratón demuestra es que la médula ósea puede ser, literalmente, una fuente de repuestos energéticos para el corazón y el cerebro.

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Fuentes

3 referencias
  1. [1]
  2. [2]
    Friedreich ataxia · MedlinePlus / NIH Genetic and Rare Diseases · 2024 · medlineplus.gov
  3. [3]
    Mitochondrial Transfer in the Leukemia Microenvironment · Trends in Cancer · 2017 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

Preguntas frecuentes

5
¿Qué es la ataxia de Friedreich?
Es una enfermedad genética causada por una mutación en el gen de la frataxina, una proteína necesaria para el funcionamiento de las mitocondrias. Afecta sobre todo al cerebro y al corazón y es la principal causa de muerte por insuficiencia cardiaca en estos pacientes.
¿Qué son las mitocondrias?
Son orgánulos dentro de las células que producen la energía que la célula necesita para funcionar. Se les llama a veces las «centrales energéticas» de la célula.
¿Cómo «pasan» las mitocondrias de una célula a otra?
Las células pueden transferir mitocondrias sanas a células vecinas dañadas mediante varios mecanismos: túneles intercelulares, vesículas extracelulares o fusión directa de membranas. El estudio de Stanford muestra que las células inmunitarias del donante son una fuente importante de mitocondrias para tejidos como cerebro y corazón.
¿Es un tratamiento disponible hoy?
No. Es investigación preclínica en ratón. Antes de poder probar el protocolo en personas, los investigadores deben demostrar seguridad y eficacia en modelos animales más complejos y diseñar un ensayo clínico.
¿Qué otras enfermedades podrían beneficiarse?
Los autores sugieren que la estrategia podría servir para otras enfermedades mitocondriales, en las que las células tienen dañada su maquinaria energética. Habrá que probarlo en cada caso.

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