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Salud y Ciencia

Descubrimientos5 min de lectura

Por primera vez hallan 16 compuestos raros en las hojas del cannabis

Equipo sudafricano identifica 16 flavoalcaloides en hojas de Cannabis sativa, una clase de compuestos rara que nunca se había descrito en esta planta.

Revisión editorial

Revisado por el equipo de revisión de Salud y Ciencia.

Fechas

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Manos sosteniendo una hoja de cannabis bajo luz natural junto a otras hojas sobre madera.
Manos sosteniendo una hoja de cannabis bajo luz natural junto a otras hojas sobre madera.

En resumen5 claves

  1. 01Un equipo de la Universidad de Stellenbosch detectó 79 compuestos fenólicos en tres cepas comerciales de Cannabis sativa cultivadas en Sudáfrica; 25 no se habían reportado nunca en esta especie.
  2. 02Entre esos compuestos, 16 se identificaron tentativamente como flavoalcaloides, una clase química rara que combina una flavona con un alcaloide; nunca se había descrito en cannabis.
  3. 03Los flavoalcaloides aparecieron sobre todo en extractos de hoja y se concentraron en una sola de las tres cepas analizadas, lo que apunta a una variación genética o de cultivo todavía por explorar.
  4. 04El hallazgo fue posible gracias a una técnica de cromatografía líquida en dos dimensiones (HILIC × RP-LC) acoplada a espectrometría de masas de alta resolución, capaz de separar compuestos que los métodos habituales no distinguían.
  5. 05El estudio es puramente químico: no demuestra propiedades terapéuticas ni dice nada del consumo. Sirve para entender mejor la bioquímica de una planta que se sigue investigando mucho menos allá de los cannabinoides.

Una clase de compuestos rara, escondida en hojas que se tiran

La planta de cannabis guarda más química de la que se le atribuye. Un equipo de la Universidad de Stellenbosch, en Sudáfrica, ha detectado por primera vez flavoalcaloides en hojas de Cannabis sativa: 16 compuestos organizados en cuatro clases químicas que solo se habían descrito en unas pocas especies vegetales. La identificación aparece en un estudio publicado en Journal of Chromatography A y se apoya en una técnica de separación que hasta ahora se había probado con éxito en rooibos, uvas y vino, pero nunca con cannabis.

El hallazgo cambia dos ideas instaladas. La primera, que las hojas son poco más que un residuo del cultivo. La segunda, que la química fenólica del cannabis es un calco de la de otras plantas. Esa parte, al menos, hay que revisarla.

Qué son los flavoalcaloides y por qué importan

Un flavoalcaloide es una molécula híbrida: una flavona (el esqueleto típico de muchos flavonoides que dan color a flores y frutos) unida a un alcaloide.

Los flavonoides se encuentran casi en cualquier vegetal que comemos: cebolla, manzana, té verde, cacao. Los alcaloides son más selectos: cafeína, nicotina, morfina. Que ambas piezas se combinen en una sola molécula es raro. Hasta ahora se habían visto en muy pocas plantas, como algunas especies de margarita o en cítricos.

Este grupo interesa a la química de productos naturales porque, al juntar dos rutas metabólicas en una estructura, abre la puerta a actividades biológicas nuevas. Que el cannabis los produzca no se había descrito antes y los autores lo califican en el abstract como «químicamente interesante», precisamente por ese motivo.

Cómo se llegó hasta ellos

Las responsables son Magriet Muller y André de Villiers, del laboratorio LC-MS de la Central Analytical Facility de Stellenbosch. Su método es una cromatografía líquida en dos dimensiones (HILIC × RP-LC) acoplada en línea a un espectrómetro de masas de alta resolución.

En lenguaje llano: una primera columna separa los compuestos por su afinidad al agua, una segunda los separa por su comportamiento en fase reversa, y el espectrómetro mide su masa con precisión de varias cifras decimales.

Esa doble separación es la clave. Los flavoalcaloides son isómeros y parientes cercanos de los flavonoides, mucho más abundantes en la muestra. Con una columna única se diluyen entre sus primos químicos; con dos dimensiones se separan en una cuadrícula ordenada, y entonces se les puede poner nombre tentativo. André de Villiers lo resume así: «La excelente separación de los flavoalcaloides frente a los flavonoides, mucho más abundantes, es lo que nos permitió detectarlos por primera vez». Sin esa técnica, seguirían invisibles.

Qué se miró exactamente

Se analizaron muestras de inflorescencias y de hojas de tres cepas comerciales de cannabis cultivadas en Sudáfrica. En total se identificaron 79 compuestos fenólicos, de los cuales 25 no habían sido descritos antes en esta especie. De esos 25, dieciséis encajan con flavoalcaloides. Una de las cepas, además, presentó tres flavonas C-glicosiladas y varios derivados O-glicosilados que la distinguían de las otras dos.

El detalle más llamativo es la localización: la mayoría de los flavoalcaloides aparecieron en los extractos de hoja, no en las flores. Y casi todos se concentraron en una sola de las tres cepas. Eso deja abierta la pregunta de si son patrimonio de una genética concreta, de una condición de cultivo o de ambos.

«No esperábamos tanta variación en los perfiles fenólicos entre solo tres cepas, ni detectar tantos compuestos por primera vez en la especie». , Magriet Muller, primera autora del estudio

Qué cambia (y qué no) en la imagen del cannabis

La conversación pública sobre el cannabis suele quedarse en dos extremos: cannabinoides psicoactivos por un lado, fibra industrial por otro. Este trabajo recuerda que la planta tiene una química mucho más amplia que los cannabinoides y que esa parte sigue estando poco explorada. Para los autores, la consecuencia práctica es clara: las hojas, hoy consideradas material de bajo valor, podrían convertirse en una fuente de compuestos fenólicos con interés para investigación biomédica.

Conviene no extrapolar. Identificar una molécula en un extracto vegetal no dice nada sobre sus efectos en personas.

La historia está llena de compuestos fascinantes en el laboratorio y decepcionantes en el ensayo clínico. Lo que el estudio aporta es un mapa químico más completo; lo que no aporta es una indicación terapéutica.

Lo que aún no sabemos

El estudio deja varias preguntas en el aire, y los propios autores las reconocen:

  • Las estructuras de los alcaloides que acompañan a las flavonas no se pudieron asignar con total certeza; se proponen cuatro clases tentativamente, pero falta confirmación con otras técnicas (RMN, por ejemplo).
  • No se midieron concentraciones, solo presencia o ausencia relativa. Para hablar de rendimiento o de viabilidad industrial haría falta cuantificar.
  • No se exploró el efecto biológico de los flavoalcaloides ni en células ni en animales. Cualquier afirmación sobre una propiedad concreta es, por ahora, especulación.
  • La muestra son tres cepas sudafricanas. No se sabe si el hallazgo se repite en otras genéticas, otros climas u otros sistemas de cultivo.

Una técnica que puede servir para más plantas

La última pieza interesante es de método. El mismo equipo ya había aplicado esta cromatografía en dos dimensiones al rooibos, a la uva y al vino. El cannabis era el siguiente reto: una muestra con cientos de metabolitos y una fracción fenólica poco caracterizada. Si la técnica funciona aquí, es razonable esperar que aparezca en otros laboratorios aplicada a plantas cuya química sigue sin estar bien cartografiada.

La moralea es de oficio, no de consumo: a veces lo que se tira es donde estaba lo que no se había visto, y la química analítica sigue siendo la herramienta que decide qué cuenta como nuevo.

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Fuentes

3 referencias
  1. [1]
  2. [2]
    Don't toss cannabis leaves: They may contain rare compounds with medical potential · Stellenbosch University / ScienceDaily · 2026 · sciencedaily.com
  3. [3]

Preguntas frecuentes

5
¿Qué es un flavoalcaloide?
Es un híbrido natural entre una flavona (un tipo de flavonoide presente en la mayoría de las plantas) y un alcaloide. Son compuestos raros: solo se habían descrito en unas pocas especies como la margarita o algunos cítricos. El estudio sudafricano aporta la primera evidencia de que también están en Cannabis sativa.
¿Esto significa que el cannabis tiene propiedades medicinales nuevas?
No, al menos no todavía. El trabajo identifica moléculas, no mide efectos sobre personas. Saber que un compuesto existe en una planta es solo el primer paso; hacen falta ensayos que prueben si tiene alguna actividad biológica relevante y, después, ensayos clínicos. Por ahora es química descriptiva.
¿Por qué se centraron en las hojas y no en las flores?
Porque en la industria del cannabis las flores concentran casi todo el interés por su contenido en cannabinoides. Las hojas se tratan a menudo como residuo agrícola. Los autores sospechaban que ese material de descarte podía esconder compuestos fenólicos minoritarios que las flores diluyen, y la técnica que usaron confirmó la intuición.
¿Qué técnica se usó para detectarlos?
Una combinación de cromatografía líquida en dos dimensiones (HILIC × RP-LC) con espectrometría de masas de alta resolución. Primero se separan los compuestos por su afinidad a la fase acuosa y luego por su comportamiento en fase reversa, algo que una columna sola no consigue cuando los compuestos son muy parecidos entre sí.
¿Sirve para cultivar o consumir cannabis de forma diferente?
Tampoco. El estudio analiza tres cepas concretas en un laboratorio sudafricano. La concentración exacta, la seguridad y el efecto real de estos flavoalcaloides son todavía preguntas abiertas. Cualquier aplicación agrícola, cosmética o terapéutica tardará años, si es que llega.

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