El tiburón que vive 400 años: lo que dice su genoma sobre cáncer y envejecimiento
El genoma del tiburón de Groenlandia, publicado en PNAS en 2026, muestra estabilidad de cromatina, reparación de ADN afinada y conexión con la ferroptosis.
Revisado por el equipo de revisión de Salud y Ciencia.

En resumen
- El genoma del tiburón de Groenlandia mide 5,9 Gb y se ha ensamblado por primera vez a nivel de cromosoma, con un 96,7 % de genes conservados completos.
- Su longevidad máxima estimada es de 392 ± 120 años, según datación del cristalino por radiocarbono.
- El equipo identifica sustituciones únicas en la histona H1.0 que probablemente estabilizan la cromatina y un repertorio génico relacionado con ferroptosis no presente en otros tiburones.
- Los mecanismos que aparecen bajo selección positiva (reparación de ADN, vigilancia inmune, ferroptosis) son hipótesis compatibles con longevidad, pero todavía no se han comprobado en células de la especie.
- La afirmación popular de que el tiburón de Groenlandia casi no tiene cáncer se basa en observaciones de pocos ejemplares, no en estudios poblacionales.
Qué dice su genoma¶
Un equipo internacional ha publicado en 2026, en PNAS, el primer genoma completo del tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus). El hallazgo que más pesa del trabajo no es el tamaño del mapa, sino dos pistas funcionales: una sustitución singular en la histona enlazadora H1.0 que probablemente estabiliza la cromatina, y un repertorio de genes relacionados con la ferroptosis, una muerte celular regulada por hierro, que el equipo lee como una vía adicional de vigilancia antitumoral. En el plano descriptivo, el genoma mide 5.900 millones de pares de bases, está ensamblado a nivel de cromosoma y tiene una completitud del 96,7 %. Es el mapa más detallado que tenemos de un animal al que se le estima una longevidad máxima de 392 ± 120 años, el vertebrado más longevo del que hay registro (el intervalo ±120 años refleja la incertidumbre del método del cristalino, no un margen de error experimental).
Lo más interesante del nuevo trabajo es el catálogo de genes que el equipo identifica bajo selección positiva. Aparecen tres vías clásicas asociadas a longevidad en otros animales (reparación del ADN, vigilancia antitumoral y respuesta inmune), una cuarta vía inesperada que conecta con la ferroptosis (un tipo de muerte celular regulada por hierro), y una sustitución singular en una histona enlazadora, la H1.0, que probablemente hace la cromatina más estable. En invertebrados la pista va en la misma dirección: una bacteria magnética alargó un 43 % la vida del gusano C. elegans, precisamente porque redujo el hierro libre en sus células y mitigó la ferroptosis.
Cómo se hizo el estudio¶
El equipo combinó secuenciación de lectura larga, datos Hi-C para anclar los fragmentos en cromosomas y validación con transcriptoma de varios tejidos. La muestra procede de un ejemplar capturado en aguas de Groenlandia; la especie está protegida y solo se trabaja con material de capturas incidentales de pesca o de seguimiento científico.
Para fechar a los tiburones, el equipo recurrió al método del cristalino que ya se usó en el trabajo seminal de 2016 en Science: el núcleo del cristalino se forma en el útero y conserva una capa de carbono cada año. Esas capas se fecharon con radiocarbono y se cruzaron con la marca del pulso de bombas nucleares de principios de los años 60. La idea es la misma que se usa para datar el crecimiento de los anillos en un árbol, pero a casi medio milímetro por siglo.

Por qué el genoma importa¶
Que un animal viva cuatro siglos no es solo un récord simpático: rompe la regla que más cuesta explicar en oncología, la paradoja de Peto. La paradoja dice que, si el cáncer aparece al azar en cada división celular, los animales más grandes y más longevos deberían tener tasas de cáncer más altas que los pequeños y los que viven poco. No las tienen. En la ballena boreal, que vive más de 200 años, la estrategia fue repartir cambios en muchos genes de reparación del ADN. En el elefante africano, fue multiplicar TP53 hasta tener unas 20 copias y afinar la proteína que lo frena. El tiburón de Groenlandia no ha hecho ninguna de las dos cosas. Ha hecho algo distinto.
El tiburón de Groenlandia no ha copiado más TP53 ni ha afinado un único gen maestro. Ha ajustado un abanico entero de mecanismos a la vez, desde la cromatina hasta la muerte celular por hierro.
Qué tiene de especial su ADN¶
Cuatro hallazgos del nuevo genoma, cada uno con una lectura distinta sobre por qué este tiburón envejece tan despacio.
1. Estabilidad de la cromatina por una histona mutada¶
La histona H1.0 es el último eslabón del paquete que mantiene el ADN enrollado dentro del núcleo. El equipo describe sustituciones de aminoácidos únicas en su dominio globular que, según sus modelos, aumentan la estabilidad de la cromatina. Si la cromatina está más estable, el ADN sufre menos daño mecánico y los genes se leen con menos errores. Es un mecanismo de protección pasiva, distinto al de los elefantes, que depende de vigilancia activa.
2. Reparación del ADN afinada¶
Aparecen familias génicas expandidas y bajo selección positiva en rutas de reparación por escisión de nucleótidos, reparación de roturas de doble cadena y mantenimiento de telómeros. Es la lista que esperarías ver en un animal con pocas muertes por cáncer, aunque nadie ha medido la tasa real de cáncer en esta especie en libertad. Lo que sabemos es que, en los escasos ejemplares examinados en necropsia, los tumores espontáneos son raros. "Raros" no es lo mismo que "ausentes": es lo que se puede afirmar con los datos disponibles.
3. Vigilancia inmune reforzada¶
El equipo identifica expansiones génicas en receptores de linfocitos T y en vías de presentación de antígeno. Una lectura posible: el sistema inmune del tiburón está entrenado para eliminar células dañadas antes de que se hagan tumorales. Este patrón se ha visto en otras especies longevas, como el ajolote, que regenera extremidades con muy pocos tumores espontáneos usando una combinación de proliferación regulada y péptidos antitumorales propios.
4. La conexión con la ferroptosis¶
El cuarto hallazgo es el más especulativo y, por eso, el más interesante. La ferroptosis es una forma de muerte celular que depende del hierro y que las células tumorales evitan con frecuencia. El genoma del tiburón muestra un repertorio de genes relacionados con ferroptosis distinto al de sus parientes cercanos, como el tiburón dormilón del Pacífico (Somniosus pacificus). Hipótesis del equipo: el tiburón de Groenlandia usa la ferroptosis como vía de eliminación de células dañadas, lo que le daría un mecanismo adicional de vigilancia antitumoral que no aparece en otros tiburones.
Cómo se compara con otros animales longevos¶
No es el único genoma que se ha publicado para entender la longevidad extrema. También los estudios genómicos de murciélagos del género Myotis apuntan a defensas antitumorales afinadas y a una tolerancia al virus que va de la mano con vivir más. La siguiente tabla recoge cinco especies que la biomedicina usa como referencia y resume qué estrategia parece protegerlas del cáncer.
| Aspecto |
|---|
La tabla muestra una idea incómoda para la oncología: la naturaleza ha resuelto la paradoja de Peto por al menos cinco caminos diferentes. No hay una única "vía anticancerígena" maestra. Si queremos aprender del tiburón de Groenlandia, lo que tendremos que copiar no es un gen: es una combinación.
Qué significa y qué no¶
Lo que el genoma sí dice: este tiburón tiene herramientas moleculares compatibles con una vida larguísima y con una vigilancia celular estricta. Los mecanismos que describe el paper son hipótesis bien fundamentadas, pero son hipótesis. Quedan años de trabajo para confirmarlas en células y, sobre todo, para entender si funcionan juntas o por separado.
Lo que el genoma no dice: que el tiburón de Groenlandia "casi no tiene cáncer". Esa frase, repetida en titulares desde 2016, mezcla dos cosas distintas. La datación del cristalino de 2016 demostró la longevidad récord de la especie, pero no hizo un censo de tumores. Lo que sabemos es que los pocos ejemplares estudiados en necropsia mostraban poco cáncer. "Pocos ejemplares" es exactamente lo que parece: una muestra pequeña.
Lo que tampoco dice: que estos mecanismos se puedan traducir en un fármaco para personas. La ferroptosis está en ensayos clínicos, pero para otros fines y con otras moléculas. La cromatina estable requiere entender primero cómo cambia con la edad en humanos. La reparación del ADN afinada puede tener costes que hoy no medimos, como una división celular más conservadora que compromete la regeneración de tejidos.
Que un tiburón viva 400 años no es una promesa para la medicina humana. Es un recordatorio de que la biología ya ha resuelto problemas que la oncología todavía está intentando formular.
Qué falta por saber¶
Cuatro preguntas abiertas que el nuevo genoma no cierra y que probablemente animarán la próxima década de investigación.
- Tasa real de cáncer. Nadie ha hecho un estudio poblacional de tumores en el tiburón de Groenlandia. Las observaciones de necropsia son de unos individuos y están sesgadas hacia ejemplares capturados por pesca, no por muestreo aleatorio.
- Función de cada gen bajo selección positiva. El paper lista familias, pero no demuestra una por una que cada gen sea responsable de una ventaja. Eso requiere borrarlas en modelos animales, algo que con un tiburón de cuatro siglos es, como mínimo, complicado.
- Relación con el medio ambiente. El tiburón vive en aguas a 0-5 °C, a profundidades de varios cientos de metros, con un metabolismo basado en acumular urea y óxido de trimetilamina. Separar qué parte de su longevidad viene del genoma y qué parte del ambiente (frío, baja radiación UV, baja producción de radicales libres) es una pregunta abierta.
- Aplicación en oncología humana. La ferroptosis es la candidata más clara a generar fármacos a corto plazo, pero faltan años de ensayos preclínicos. El resto del genoma es ciencia básica de gran valor y de aplicación incierta.
Qué aporta al estudio del cáncer y la longevidad¶
El tiburón de Groenlandia es una pieza más del puzle de la longevidad extrema. La humanidad lleva décadas buscando la receta para vivir más y mejor (qué patrón sigue la longevidad humana en lo que ya cuenta con evidencia). Lo que cabe esperar es que la línea más concreta, los fármacos que activan la ferroptosis, siga avanzando en los ensayos clínicos ya en marcha; el resto del genoma es ciencia básica de aplicación incierta y a muy largo plazo. El elefante duplicó un gen. La ballena repartió el trabajo entre muchos. La rata topo desnuda bloquea la división por contacto y alarga la vida útil de sus células: lo cuentan en detalle cómo lo hace la rata topo desnuda. El ajolote aprendió a regular la proliferación. Y este tiburón, por lo que sabemos ahora, hizo un poco de todo a la vez.
Para la oncología, lo más útil de este genoma es la idea de que la ferroptosis puede ser una diana infrautilizada. Para la biología evolutiva, lo más útil es entender cómo encaja la longevidad extrema con un metabolismo tan lento. Para el lector, lo más honesto que cabe decir es lo que el propio paper reconoce en sus conclusiones: tenemos el mapa, no el destino.
Fuentes
- The Greenland shark genome: Insights into lifespan extremes and population dynamics · Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) · 2026 · doi.org
- Eye lens radiocarbon reveals centuries of longevity in the Greenland shark (Somniosus microcephalus) · Science · 2016 · doi.org
- The Role of TP53 in Adaptation and Evolution · Cells · 2023 · doi.org
- Naked mole-rat hyaluronan · Biochimie · 2024 · doi.org
- Mechanisms of cancer resistance in long-lived mammals · Nature Reviews Cancer · 2018 · doi.org


