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Casi 1 de cada 6 menores con GLP-1 acaba con un déficit nutricional en el primer año
16,8 % de 2.031 menores tratados con GLP-1 desarrolló un déficit nutricional en un año, sobre todo de vitamina D. Solo 1 de cada 4 recibió consejo nutricional.
Marina Sarrias, Médica

En resumen
- Estudio observacional con 2.031 menores de 10 a 17 años tratados con GLP-1 entre 2017 y 2022: 16,8 % desarrolló al menos un déficit nutricional en el primer año, vitamina D sobre todo (12,4 %).
- Los menores con obesidad severa o diabetes tipo 2 están en una etapa de crecimiento rápido: déficits de vitamina D, hierro y calcio pueden tener consecuencias óseas y de desarrollo más adelante.
- Menos del 25 % de los menores recibió consejo nutricional en los seis meses posteriores al inicio del GLP-1; apenas el 5 % lo tuvo dentro del primer mes.
- Es un estudio de reclamaciones administrativas, no un ensayo clínico: mide diagnósticos codificados, no todos los casos reales, y no prueba causalidad.
- Los autores piden introducir el seguimiento nutricional como parte del protocolo de inicio, no como respuesta tardía a un déficit ya detectado.
Qué se ha descubierto¶
Un estudio con 2.031 menores de 10 a 17 años tratados con GLP-1 encuentra que el 16,8 % desarrolla al menos un déficit nutricional en el primer año. Lo más frecuente es la falta de vitamina D (12,4 %), seguida de anemia nutricional (1,55 %) y anemia por falta de hierro (1,44 %). Solo el 23,3 % tuvo una visita de consejo nutricional en los 180 días posteriores al inicio. Apenas el 5 % la tuvo dentro del primer mes.
Lo publica esta semana Childhood Obesity y lo lidera como autor senior Justin Ryder, del Hospital de Niños Ann & Robert H. Lurie de Chicago. El primer autor es Kirk W. Kerr. La idea que repiten ambos en el comunicado es que el acompañamiento nutricional tiene que entrar en el protocolo desde el primer día, no como respuesta tardía a un déficit ya detectado.
Cómo se hizo el estudio¶
Los autores cruzaron registros de reclamaciones administrativas de la base Inovalon, con cobertura de más de 100 millones de pacientes en EE. UU. entre 2017 y 2022. Identificaron a 2.031 menores de 10 a 17 años con receta de un GLP-1 y sin diagnóstico previo de déficit nutricional. La distribución de fármacos: liraglutida en el 78,6 % de los casos, dulaglutida en el 10,4 % y semaglutida en el 9,1 %.
Analizaron los diagnósticos codificados con CIE-10 por déficit nutricional o complicaciones relacionadas en el año siguiente al inicio del tratamiento. También cruzaron con visitas de nutrición registradas. Edad media: 15 años. El 61,5 % eran chicas; el 62,6 % tenía obesidad.
Es un diseño observacional retrospectivo. Mide lo que ya está codificado en las historias clínicas electrónicas, no todos los déficits reales. Tampoco incluye datos de dieta ni analíticas individuales. Eso limita las conclusiones, pero el patrón es claro.
Qué significa y qué no¶
Significa que, en una población grande de menores estadounidenses tratados con GLP-1, una proporción relevante recibe un diagnóstico formal de déficit nutricional en el primer año. La vitamina D marca la pauta. En plena adolescencia, una caída sostenida afecta a la mineralización ósea justo cuando más la necesita el esqueleto.
No significa que el fármaco cause el déficit por sí mismo. Los GLP-1 reducen el apetito y enlentecen el vaciamiento gástrico. Si no hay guía, una parte de lo que se pierde al comer menos son micronutrientes. Pero el estudio no compara con menores sin GLP-1, ni con quienes recibieron consejo nutricional desde el primer día. No se puede separar cuánto del déficit es del fármaco y cuánto del acompañamiento que falta.
Tampoco mide crecimiento ni desarrollo puberal. Cualquier afirmación en ese sentido necesita ensayos clínicos aleatorizados, que siguen siendo pequeños y cortos.
Contexto¶
Una revisión de adultos con GLP-1 publicada en 2026 en Clinical Obesity (480.825 personas) apunta en la misma dirección. Déficit de vitamina D en el 7,5 % a los seis meses y en el 13,6 % al año. Ferritina un 26-30 % más baja que en usuarios de iSGLT2. Consumo de calcio y hierro por debajo de las recomendaciones en más del 60 % de los usuarios. Los menores añaden el factor de crecimiento sobre un cuadro parecido.
En el blog ya hemos cubierto por qué la obesidad infantil se aborda primero con cambios de estilo de vida y qué pasa cuando un adolescente no llega a retirar la receta de la farmacia. También explicamos cómo los GLP-1 actúan más allá del peso y por qué parte de lo que se pierde con ellos es músculo, no solo grasa. El cuadro encaja: cuando se come menos, lo primero que se descuida son los micronutrientes y la proteína.
Qué falta por saber¶
- Falta saber qué pasa más allá del primer año: déficits acumulados, densidad ósea en la edad adulta y recuperación tras dejar el fármaco.
- Falta un ensayo que compare el resultado con y sin consejo nutricional estructurado desde el inicio.
- Falta información específica sobre menores con discapacidad, en situación de pobreza o de minorías étnicas, donde el riesgo de déficit de base ya es mayor.
Si un menor va a empezar un GLP-1, lo razonable es que su equipo mida vitamina D, hierro, calcio y B12 antes y repita a los 3-6 meses, y que la consulta con dietista-nutricionista entre en el protocolo desde las primeras semanas, en lugar de esperar a que el problema aparezca en la historia clínica.
Fuentes
- Nutritional Deficiencies, Complications, and Nutrition Therapy/Counseling in Pediatric Patients Using GLP-1 Receptor Agonists · Childhood Obesity · 2026 · doi.org
- GLP-1s linked to nutritional deficiencies in children · Ann & Robert H. Lurie Children's Hospital of Chicago (via Medical Xpress) · 2026 · medicalxpress.com
- Micronutrient and Nutritional Deficiencies Associated With GLP-1 Receptor Agonist Therapy: A Narrative Review · Clinical Obesity · 2026 · doi.org


