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La mitad de los adolescentes con receta para adelgazar nunca la retira

El 43 % de los adolescentes de EE. UU. con receta de fármacos para adelgazar entre 2020 y 2025 no llegó a recogerla. Las hispanas, las más afectadas.

Artículo validado por

Natali González, Médica

Colegio Oficial de Médicos de La Rioja · nº 26/4812791

Fechas

Publicado
Receta médica doblada sobre una mesa junto a un blíster de pastillas sin abrir, luz cálida de tarde
Receta médica doblada sobre una mesa junto a un blíster de pastillas sin abrir, luz cálida de tarde

En resumen4 claves

  1. 01Un estudio con 1.194 adolescentes de 12 a 20 años en EE. UU. vio que el 43 % de las recetas para adelgazar entre 2020 y 2025 nunca se llegaron a dispensar en farmacia.
  2. 02Los adolescentes hispanos tenían un 39 % menos de probabilidades de retirar el fármaco que sus pares blancos no hispanos, con recetas iguales.
  3. 03La semaglutida (Wegovy) es el único GLP-1 aprobado en EE. UU. para mayores de 12 años; los estudios que respaldan su uso en jóvenes son pequeños y de menos de un año.
  4. 04No hay cifras claras de cuántos adolescentes mantienen el tratamiento más de seis meses, aunque en adultos casi la mitad lo abandona antes de tiempo.

Qué se ha descubierto

Casi la mitad de los adolescentes estadounidenses con receta para perder peso nunca llegan a la farmacia a retirarla. Lo vio un equipo de Nemours Children's Health. Cruzaron las historias clínicas electrónicas con los registros de dispensación de Surescripts entre 2020 y 2025.

De 1.194 jóvenes de 12 a 20 años con al menos una receta para un fármaco de la obesidad, solo el 56,7 % retiró al menos una caja. La diferencia entre grupos es llamativa. Los adolescentes hispanos tenían un 39 % menos de probabilidades de retirar el medicamento que sus pares blancos no hispanos, con la misma receta en la mano. La cobertura del seguro multiplicaba las opciones: tener cobertura de farmacia doblaba las probabilidades de iniciar el tratamiento.

Las tasas de dispensación, además, bajaron cada año pese a que las recetas aumentaban. Se receta más, pero se dispensa menos. Algo está fallando entre la consulta y la farmacia.

Cómo se hizo el estudio

El equipo de Nemours vinculó los registros electrónicos de sus centros pediátricos con la base nacional de Surescripts, que recoge las dispensaciones de la mayoría de farmacias de EE. UU. Incluyeron a jóvenes de 12 a 20 años con al menos una receta de liraglutida, semaglutida, tirzepatida, fentermina o fentermina con topiramato. Excluyeron a quienes ya tenían diabetes.

Después ajustaron un modelo de regresión logística. Ajustaron por edad, sexo, etnia, índice de oportunidad infantil, tipo de seguro y año de prescripción. Así identificaron qué factores se asociaban de forma independiente a retirar o no el fármaco.

Es un diseño observacional retrospectivo. Muestra asociaciones, no causalidad.

Qué significa y qué no

Estos datos no dicen que los GLP-1 no funcionen en adolescentes. Tampoco dicen que hagan daño. Lo que dicen es que, en la práctica, el fármaco muchas veces ni siquiera llega a usarse. La receta es una intención; la dispensación, un resultado.

Sobre la eficacia real hay un matiz importante. Un metaanálisis de 2026 publicado en Childhood Obesity reunió seis ensayos clínicos (entre 11 y 201 participantes, de 12 a 68 semanas de seguimiento). Encontró que los GLP-1 reducen el IMC una media de 1,7 puntos y la ALT (un marcador hepático) en 3 unidades en menores con obesidad. Son efectos modestos y, sobre todo, a corto plazo.

No hay ensayos grandes que midan qué pasa al dejar el fármaco, ni su efecto sobre el crecimiento, la masa ósea o la maduración puberal.

El dato tampoco autoriza a decir que los hispanos «respondan peor» al tratamiento. Responden igual. El problema está antes: en el acceso.

Contexto

La semaglutida en dosis altas (Wegovy) es, desde 2022, el único GLP-1 aprobado por la FDA para mayores de 12 años con obesidad. La autorización se apoyó en un ensayo clínico con 201 adolescentes. Mostró una reducción media del IMC del 16 % al cabo de 68 semanas. Era la primera vez que un fármaco de esta familia superaba el listón en menores.

En paralelo, el uso fuera de indicación se disparó. Datos de 2019 a 2024 publicados en Diabetes, Obesity and Metabolism muestran que la prescripción de GLP-1 a adolescentes se multiplicó por más de dos tras la aprobación de Wegovy. La brecha entre chicas (2,63 por cada 10.000) y chicos (0,96 por cada 10.000) creció con los años. En España la indicación pediátrica es más restrictiva y la prescripción se concentra en hospitales de referencia.

Un artículo reciente en Bioethics (2026) recuerda que el debate ético está servido. Para algunos, los GLP-1 ofrecen una vía para reducir el estigma del peso y evitar cirugías bariátricas en menores. Para otros, medicalizan una etapa del desarrollo sin datos sólidos a largo plazo.

Puedes leer más sobre cómo actúa la semaglutida en el artículo que tenemos sobre el fármaco y sobre qué se sabe hoy de la obesidad en menores.

Qué falta por saber

Faltan tres cosas concretas.

Una: ensayos grandes y de varios años de duración que midan eficacia, seguridad y efecto sobre el crecimiento en adolescentes, no solo a 68 semanas. Dos: registros que aclaren cuántas de las personas que sí retiran el fármaco lo mantienen seis, doce o veinticuatro meses. Sobre qué pasa cuando se deja la semaglutida y por qué vuelve el peso y qué se sabe del mantenimiento del peso tras dejar el fármaco inyectable ya hay evidencia útil en adultos que se puede extrapolar con cautela. Tres: políticas que igualen de verdad el acceso al tratamiento cuando esté indicado, porque hoy la receta es el primer filtro y el bolsillo, el segundo.

Mientras tanto, la lectura útil para una familia con un adolescente con obesidad es esta: si el profesional que lo trata considera que un GLP-1 está indicado, el siguiente paso es tan importante como la decisión clínica. Asegurar que la receta se dispense y se mantiene marca la diferencia entre un tratamiento intentado y uno real.

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Fuentes

4 referencias
  1. [1]
  2. [2]
  3. [3]
    The Ethics of Wegovy in Pediatric Mental Health · Bioethics · 2026 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  4. [4]

Preguntas frecuentes

4
¿Qué fármacos para adelgazar están aprobados para adolescentes?
En EE. UU., la FDA aprobó la semaglutida (Wegovy) a partir de los 12 años para obesidad con un IMC en el percentil 95 o superior. La liraglutida (Saxenda) también está autorizada desde los 12 en algunos países. La tirzepatida se usa off-label en menores. En España, la indicación pediátrica es más restrictiva y se reserva a casos graves bajo supervisión especializada.
¿Funcionan los GLP-1 en adolescentes?
Un metaanálisis de 2026 con seis ensayos encontró que los GLP-1 bajan el IMC una media de 1,7 puntos y la ALT (un marcador hepático) 3 unidades en menores con obesidad. Los estudios eran pequeños (de 11 a 201 participantes) y duraban entre 12 y 68 semanas. No hay ensayos grandes sobre efectos a largo plazo en peso, crecimiento o desarrollo.
¿Por qué tantos adolescentes no retiran su receta?
El estudio de Nemours apunta a barreras como la cobertura del seguro, el coste de bolsillo y la disponibilidad del fármaco. Tener receta no es lo mismo que acceder al tratamiento: los adolescentes con cobertura de farmacia retiraban el doble que los que no la tenían.
¿Tiene riesgos usar GLP-1 durante la adolescencia?
Los efectos adversos digestivos (náuseas, vómitos, estreñimiento) son los más comunes. En adolescentes preocupa lo que aún no se sabe: el efecto sobre la masa ósea, el crecimiento, la maduración puberal y la salud mental a largo plazo. Los ensayos disponibles no permiten descartarlo ni confirmarlo.