Saltar al contenido
Salud y Ciencia

Dolor6 min de lectura

El 25% del dolor crónico de espalda alta lo explican unas articulaciones

Las articulaciones facetarias explican más del 25% del dolor crónico de espalda alta. La mayoría mejora con movimiento y postura; hay señales de consulta.

Artículo validado por

Marina Sarrias, Médica

Col·legi Oficial de Metges de Barcelona · nº 64943

Fechas

Publicado
Actualizado
Persona estirando suavemente la espalda alta en casa
Persona estirando suavemente la espalda alta en casa

En resumen5 claves

  1. 01La mayoría de los casos de dolor de espalda alta se deben a tensión muscular, malas posturas o sobrecarga, no a causas graves.
  2. 02Las articulaciones facetarias están detrás de más del 25% del dolor crónico en esta zona, según una revisión reciente.
  3. 03Fiebre, pérdida de fuerza, hormigueo, dolor en el pecho o dificultad para orinar son señales que piden consulta sin demora.
  4. 04Moverse, aplicar calor, cuidar la postura y fortalecer la musculatura es lo que mejor funciona para aliviar y prevenir.
  5. 05Cuando el dolor no mejora en seis semanas, el médico puede pedir pruebas para descartar causas menos frecuentes.

Qué se considera dolor de espalda alta

La espalda alta, llamada columna dorsal o torácica, es la zona que va desde la base del cuello hasta la parte baja de las costillas. Está formada por doce vértebras que se unen a las costillas y cierran la caja torácica por detrás.

El dolor en esta zona puede notarse como una molestia constante, un pinchazo al moverse o una rigidez entre los omóplatos. A veces se extiende hacia el cuello, los hombros o los brazos. Cada persona lo describe a su manera: unos dicen que sienten tirantez, otros hablan de un peso o de una quemazón.

A diferencia del dolor lumbar, que se alivia más moviéndose que guardando reposo, el de la espalda alta aparece menos veces porque esta zona es más estable y se mueve menos. Cuando se hace notar, puede limitar mucho el día a día: trabajar sentado, conducir o respirar hondo se vuelven gestos molestos.

Por qué aparece y las causas más frecuentes

La mayoría de las veces, el dolor de espalda alta tiene origen muscular o articular. Las causas más habituales son:

La tensión muscular por malas posturas, sobre todo al inclinarse hacia delante durante horas frente al ordenador o el móvil. Los músculos de la zona se acortan, se fatigan y avisan con dolor.

El sobreesfuerzo por movimientos repetidos o por cargar peso en un solo hombro. Pensar en mochilas muy cargadas, bolsos pesados o levantar cajas en el trabajo.

Los movimientos bruscos, como un giro forzado al cargar algo o un mal gesto al hacer deporte.

El desgaste de las articulaciones pequeñas que unen cada vértebra con la siguiente, llamadas articulaciones facetarias. Estas están detrás de más del 25 % del dolor crónico de la zona, según una revisión publicada en Annals of Palliative Medicine.

El estrés y la ansiedad, que se traducen en tensión acumulada en cuello, trapecios y espalda alta.

En la mayoría de los casos, este tipo de dolor mejora en pocos días o semanas con cuidados básicos en casa.

Causas menos conocidas que conviene tener en mente

A veces el origen no está en el músculo. Algunas causas menos habituales incluyen:

La unión entre la columna dorsal y la lumbar, llamada charnela toracolumbar. Un problema aquí puede notarse como dolor en la parte baja de la espalda o en la cresta ilíaca (el hueso superior de la cadera), aunque el origen esté más arriba. Esto se conoce como síndrome de Maigne, descrito en una revisión publicada en Harefuah, y se pasa por alto con frecuencia. Cuando ese dolor de la parte baja se vuelve persistente, lo que mejor funciona es el ejercicio, como se recoge en las revisiones sobre dolor lumbar crónico.

La pérdida de la curvatura natural de la espalda alta, llamada síndrome de espalda plana. Cuando la curva se reduce, el corazón queda algo comprimido y puede causar dolor en el pecho y palpitaciones. Es poco frecuente y se diagnostica con una radiografía lateral.

En casos raros, tumores benignos de la columna dorsal, como los encondromas, que son bultos de cartílago que crecen dentro del hueso, o los schwannomas, tumores que nacen de la cubierta de los nervios, pueden causar dolor progresivo. Son muy poco frecuentes y suelen acompañarse de otras señales de alerta, como pérdida de fuerza o alteración de la sensibilidad.

Conviene recordar que estas causas son mucho menos comunes que las musculares. No deben ser la primera sospecha, pero sí motivo para consultar si el dolor no mejora o se acompaña de síntomas raros.

Cuándo consultar al médico sin demora

Algunas situaciones requieren valoración médica sin esperar. Conviene pedir cita si el dolor:

Aparece tras una caída, un golpe fuerte o un accidente. En estos casos hay que descartar fracturas o lesiones internas.

Es muy intenso y no mejora con el reposo en uno o dos días.

Viene acompañado de fiebre, pérdida de peso sin causa clara o malestar general.

Provoca hormigueo, entumecimiento o pérdida de fuerza en brazos o piernas. Esto sugiere que un nervio está afectado.

Se asocia a dificultad para orinar o para controlar el ano. Son síntomas de compresión nerviosa grave que no admiten espera.

Aparece junto con dolor en el pecho, dificultad para respirar o mareo. Aunque es poco habitual, hay que descartar un problema cardíaco o pulmonar.

Qué puede ayudar a aliviarlo

En la mayoría de los casos, las medidas conservadoras funcionan bien. Algunas recomendaciones respaldadas por la práctica clínica:

Mantener el movimiento. Quedarse en cama más de uno o dos días suele empeorar el dolor. Caminar y hacer vida normal, dentro de lo posible, ayuda a recuperarse antes. Reposo y movimiento también se comparan en detalle para el dolor de espalda en general.

Aplicar calor en la zona con una bolsa de agua caliente o una ducha templada, lo que relaja los músculos tensos. El frío puede servir en las primeras 24 a 48 horas, si hay una contractura clara.

Cuidar la postura al sentarse y al trabajar: la pantalla a la altura de los ojos, la espalda bien apoyada y pausas breves cada media hora o cada hora para estirar el cuerpo.

Los analgésicos de venta libre pueden aliviar, pero conviene seguir las indicaciones del prospecto y consultar con el farmacéutico o el médico si se toman otros medicamentos.

La terapia manual, que incluye técnicas de manipulación de la columna dorsal, se estudia como opción para trastornos musculoesqueléticos de la parte alta del cuerpo, aunque la evidencia disponible es de calidad baja a muy baja, según una revisión sistemática publicada en el Journal of Manipulative and Physiological Therapeutics. Su uso debe valorarlo un profesional.

Si el dolor no mejora al cabo de seis semanas, el médico puede valorar otras opciones, como ejercicios específicos, fisioterapia o, en casos seleccionados, procedimientos como la ablación por radiofrecuencia, una técnica que daña de forma controlada los nervios que transmiten el dolor para interrumpir la señal.

Persona realizando un estiramiento suave del pecho y los hombros apoyado en una pared
Estirar el pecho y la parte delantera de los hombros ayuda a compensar las posturas encorvadas.

Ejercicios y hábitos para prevenirlo

El movimiento es la mejor prevención. Algunas recomendaciones útiles:

Fortalecer la zona media de la espalda con ejercicios como remos o aperturas con banda elástica. Estos movimientos compensan la postura encorvada típica del trabajo de oficina. Una buena forma de empezar si nunca has entrenado fuerza es empezar con pesas desde cero con cuatro ejercicios básicos.

Estirar el pecho y la parte delantera de los hombros para equilibrar la musculatura. Estiramientos sencillos frente a una pared, mantenidos 20 o 30 segundos, varias veces al día, son suficientes.

Hacer pausas activas cada hora si se trabaja sentado. Levantarse, caminar un poco y mover los hombros ayuda a descargar la tensión acumulada.

Cuidar la postura al dormir. Dormir de lado con una almohada entre las rodillas, o boca arriba con un cojín bajo las rodillas, suele ser mejor que hacerlo boca abajo. La almohada debe mantener el cuello alineado con la columna.

El ejercicio aeróbico moderado, como caminar o nadar, también ayuda a mantener la espalda sana.

Cómo se estudia cuando el dolor no se va

Si el dolor persiste más de seis semanas a pesar de los cuidados básicos, el médico puede pedir pruebas para entender mejor qué está pasando:

Radiografía, para ver la estructura ósea y descartar fracturas, desviaciones o pérdida de curvatura.

Resonancia magnética, para observar con detalle discos, nervios y tejidos blandos. Es útil cuando hay sospecha de hernia de disco o de un tumor.

Electromiografía, que mide la actividad de los nervios y los músculos. Se usa cuando hay hormigueo o pérdida de fuerza y se quiere saber qué nervio está afectado.

Estas pruebas no se hacen de forma rutinaria en todos los casos, sino cuando hay señales que lo justifican. Su objetivo es descartar causas poco frecuentes y orientar el tratamiento de forma más precisa.

Compartir

Fuentes

6 referencias
  1. [1]
    [MAIGNE'S THORACOLUMBAR JUNCTION SYNDROME]. · Harefuah · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  2. [2]
    Advances in radiofrequency ablation for thoracic spine pain. · Annals of palliative medicine · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  3. [3]
    Effectiveness of Thoracic Spine Manipulation for Upper Quadrant Musculoskeletal Disorders: A Systematic Review. · Journal of manipulative and physiological therapeutics · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  4. [4]
    An interesting case of straight back syndrome and review of the literature. · Asian cardiovascular & thoracic annals · 2016 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  5. [5]
    Large enchondroma of the thoracic spine: a rare case report and review of the literature. · BMC musculoskeletal disorders · 2017 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  6. [6]
    Thoracic cystic schwannoma: case report and review of literature. · Spinal cord series and cases · 2021 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

Preguntas frecuentes

5
¿Por qué me duele la espalda alta entre los omóplatos?
Lo más frecuente es la tensión muscular por malas posturas o el desgaste de las articulaciones facetarias. El estrés y las horas frente a pantallas también son causa habitual de este tipo de molestia.
¿Cómo aliviar el dolor de espalda alta en casa?
Mantenerse activo, aplicar calor en la zona, cuidar la postura al sentarse y hacer estiramientos suaves suelen ser suficientes. Si el dolor no mejora en unos días, conviene consultar al médico.
¿Cuándo hay que ir al médico por un dolor de espalda alta?
Conviene consultar sin demora cuando el dolor aparece tras un golpe, es muy intenso, se acompaña de fiebre, pérdida de fuerza, hormigueo en brazos, dificultad para orinar o sensación de falta de aire.
¿El dolor de espalda alta puede ser un problema pulmonar?
En general, el dolor de esta zona es muscular o articular. Los problemas pulmonares pueden dar dolor torácico, pero suelen acompañarse de tos, fiebre o sensación de falta de aire, no solo de molestia entre los omóplatos.
¿Cómo dormir con dolor de espalda alta?
Mejor de lado con una almohada entre las rodillas, o boca arriba con un cojín bajo las rodillas. La almohada debe mantener el cuello alineado con la columna para no cargar la zona.

Sigue leyendo

Más de Síntomas