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Sobrepeso en la adolescencia acelera el reloj biológico décadas después

Estudio finlandés con 3.596 personas seguidas unas cuatro décadas asocia un IMC alto en la adolescencia a un envejecimiento biológico más rápido.

Artículo validado por

Andrea Deganutti, Licenciada en Nutrición

Registro Federal de Profesionales de la Salud de Argentina (REFEPS)

Fechas

Publicado
Silueta de espaldas de un adolescente frente a un reloj traslúcido con una hélice de ADN
Silueta de espaldas de un adolescente frente a un reloj traslúcido con una hélice de ADN

En resumen5 claves

  1. 01Un IMC alto en la infancia y adolescencia se asocia a un envejecimiento biológico más rápido décadas después, según un estudio con 3.596 finlandeses seguidos unas cuatro décadas.
  2. 02La edad biológica se midió con relojes epigenéticos (DunedinPACE y PC-GrimAge), basados en marcas químicas del ADN.
  3. 03Un análisis de aleatorización mendeliana apunta a que parte de la asociación podría ser causal, más que una coincidencia estadística.
  4. 04Parte del efecto se explica porque un IMC alto en la adolescencia suele continuar en la edad adulta.
  5. 05Los autores apuntan a prevenir el sobrepeso durante la infancia y la adolescencia para reducir el riesgo de enfermedades ligadas a la obesidad.

Qué se ha descubierto

Tener un índice de masa corporal alto durante la adolescencia se asocia a un envejecimiento biológico más rápido décadas después. Lo apunta un estudio de la Universidad de Jyväskylä, en Finlandia, publicado en la revista International Journal of Obesity.

Los autores midieron la «edad biológica» de personas que en su infancia o adolescencia habían participado en una investigación de salud cardiovascular, con edades entre los 3 y los 18 años al inicio de aquel estudio. Después, compararon esa edad biológica con el IMC que tenían en la adolescencia.

Quienes tenían un IMC más alto en esa etapa presentan ahora un reloj biológico que corre más deprisa. Esto significa que sus células muestran señales de envejecimiento mayores que las de personas con un IMC adolescente más bajo, aunque todos tengan la misma edad cronológica.

La asociación se mantiene incluso cuando los investigadores tienen en cuenta los genes. Parte del vínculo se explica por una predisposición genética compartida: las mismas variantes que empujan a un IMC alto también parecen empujar a un envejecimiento más rápido.

Vial transparente con una hélice de ADN sobre un chip de secuenciación
Los autores midieron la edad biológica con relojes epigenéticos basados en metilación del ADN.

Cómo se hizo el estudio

El trabajo forma parte del Young Finns Study, una cohorte que arrancó en 1980 con 3.596 participantes finlandeses de entre 3 y 18 años. A lo largo de unas cuatro décadas se recopilaron datos de peso, salud general y hábitos de vida en varias olas, la última entre 2018 y 2020.

La edad biológica se estimó con relojes epigenéticos. Estos modelos se basan en la metilación del ADN, unas marcas químicas que se añaden al ADN y cambian con la edad y el ambiente. En concreto, se usaron los modelos DunedinPACE y PC-GrimAge.

Estos relojes funcionan como un «odómetro molecular»: indican a qué velocidad envejece el cuerpo, más allá de los años que marque el calendario.

Para separar la parte genética de la ambiental, los autores calcularon una puntuación de riesgo poligénico, un número que resume el efecto combinado de cientos de variantes genéticas asociadas al IMC. También recurrieron a la aleatorización mendeliana, un método que usa esas variantes como si fueran una lotería natural para aproximar relaciones causales.

El proyecto se enmarca en GenActive, dirigido por la profesora asociada Elina Sillanpää, y es la primera publicación de la tesis doctoral de Anni Pitkänen.

Qué significa y qué no

Los resultados sugieren que un IMC alto en la adolescencia no se queda en la salud inmediata: puede dejar huella en cómo envejecen las células a largo plazo.

Según los autores, la asociación podría ser causal, más que una coincidencia. Esto encaja con la idea de que prevenir el sobrepeso durante la infancia y la adolescencia puede tener beneficios que se notan décadas después.

Pero hace falta leerlo con calma. El estudio es observacional, así que mide relaciones, no causalidad estricta. Parte del efecto observado se debe a que un IMC alto en la adolescencia suele continuar en la edad adulta, y es la obesidad en la vida adulta la que también pesa en la salud futura.

Esto no quiere decir que un adolescente con exceso de peso tenga su destino sellado. El cuerpo es plástico, y los hábitos de alimentación, sueño y actividad física pueden modular cómo envejecemos.

Contexto

La idea de que la obesidad acelera el envejecimiento no es nueva. En adultos ya se había visto que un IMC alto se relaciona con relojes epigenéticos más avanzados. En niños con factores de riesgo, un trabajo de 2022 con 273 menores de entre 8 y 14 años ya encontró señales parecidas.

En conjunto, estos trabajos apuntan a que lo que ocurre en etapas tempranas de la vida deja una marca medible en el cuerpo años después.

Otros trabajos ya habían relacionado el estilo de vida adolescente con la edad biológica. Un estudio finlandés con gemelos publicado en eLife en 2022 apuntó que lo que se hace durante la pubertad, como fumar, beber alcohol o tener un IMC alto, se asocia a cómo se envejece en la edad adulta. El nuevo trabajo refuerza esa línea con datos genéticos.

Qué falta por saber

Aunque la muestra es amplia y el seguimiento largo, los participantes son finlandeses y casi todos de origen europeo. Queda por ver si los resultados se replican en poblaciones con otras dietas, contextos y mezclas genéticas.

Tampoco se ha probado que adelgazar en la adolescencia revierta esa aceleración del reloj biológico. Los relojes epigenéticos son una medida reciente, y todavía hay debate sobre cuál refleja mejor el riesgo real de enfermedad.

Queda por entender qué peso tienen aquí los demás factores: alimentación, sueño, ejercicio, estrés. El propio equipo señala que el siguiente paso es analizar las trayectorias de peso desde la infancia hasta la edad adulta y cruzarlas con estos marcadores para afinar el mensaje.

Si en casa hay un adolescente con preocupación por su peso, lo más sensato es hablar con su pediatra o médico de cabecera, que puede valorar el crecimiento y proponer cambios realistas adaptados a su edad.

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Fuentes

4 referencias
  1. [1]
  2. [2]
  3. [3]
    Obesity and accelerated epigenetic aging in a high-risk cohort of children. · Scientific reports · 2022 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  4. [4]

Preguntas frecuentes

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¿Cómo se mide el envejecimiento biológico?
Con relojes epigenéticos, modelos que estiman la edad del cuerpo a partir de la metilación del ADN, unas marcas químicas que cambian con la edad y el ambiente. Cuanto más rápido corre ese reloj frente a la edad real, más deprisa está envejeciendo la persona por dentro.
¿Significa esto que si un adolescente adelgaza se revierte el envejecimiento?
El estudio no lo prueba. Sugiere que prevenir el sobrepeso antes y durante la adolescencia puede reducir el riesgo de envejecer más rápido. Falta saber cuánto se recupera y cuánto no cuando se pierde peso en esa etapa.
¿Qué puede hacer una familia con un adolescente con exceso de peso?
Lo mejor es hablar con el pediatra, evitar dietas restrictivas sin supervisión médica y trabajar en hábitos de alimentación, sueño y movimiento que se mantengan en el tiempo. El estudio apunta a que el problema va más allá de lo estético o de la salud inmediata y puede dejar huella a largo plazo.

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