Saltar al contenido
Salud y Ciencia

Cáncer6 min de lectura

SIRPα abre al cáncer de mama la puerta del cerebro (en animales)

Estudio preclínico: SIRPα fragmenta las mitocondrias del cáncer de mama triple negativo y adormece la microglía. La diana está dentro del tumor, no fuera.

Artículo validado por

Marina Sarrias, Médica

Col·legi Oficial de Metges de Barcelona · nº 64943

Fechas

Publicado
Actualizado
LáminaCurvas de nivel en torno a un foco.

En resumen5 claves

  1. 01SIRPα, conocida por frenar a los macrófagos, también actúa dentro de las células del cáncer de mama triple negativo.
  2. 02En modelos animales, activar SIRPα fragmenta las mitocondrias por la vía SHP2/Erk/Drp1 y aumenta la metástasis cerebral.
  3. 03Reducir SIRPα o bloquearla con anticuerpos frenó el crecimiento del tumor y retrasó las metástasis en cerebro.
  4. 04La misma proteína también induce fibronectina, que adormece a la microglía, las defensas del cerebro.
  5. 05El hallazgo es preclínico: no hay fármaco aprobado contra SIRPα intracelular para cáncer de mama.
Esquema con SIRPα dentro de la célula de tumor de mama: por un lado activa SHP2/Erk/Drp1 y fragmenta la mitocondria; por otro induce fibronectina que adormece a la microglía.
El doble papel de SIRPα dentro del tumor de mama triple negativo: activa la cascada SHP2/Erk/Drp1 que fragmenta la mitocondria y, a la vez, induce fibronectina que adormece a la microglía.

El cáncer de mama triple negativo no solo es agresivo: es el que más cuesta mantener a raya cuando decide cruzar la frontera del cerebro. Un equipo de la Escuela de Medicina de la Universidad Wake Forest, en Estados Unidos, ha descrito por primera vez una pieza concreta del mecanismo que lo hace posible. Ya hemos contado cómo otras proteínas facilitan ese camino al cerebro. No es una metáfora: han visto cómo una proteína concreta cambia la forma de las mitocondrias dentro de la célula tumoral y, a la vez, apaga a las células inmunitarias que custodian el cerebro.

La proteína en cuestión se llama SIRPα. Ya era conocida por una función muy distinta: decirle a los macrófagos, las células que "se comen" lo que sobra, que no ataquen. Es una especie de señal de "soy de los tuyos, no me comas". Lo nuevo es que SIRPα también actúa dentro de las propias células del cáncer de mama triple negativo, y desde ahí reorganiza su metabolismo, las hace más móviles y, al mismo tiempo, deprime a la microglía, las defensas del cerebro. Las dos cosas a la vez.

Datos clave

Tipo de cáncer estudiado
Triple negativo (TNBC)
Vía molecular
SIRPα → SHP2/Erk/Drp1
Modelo
Líneas celulares, ratones y datos de pacientes
Estado
Preclínico

Por qué el triple negativo se lleva la peor parte

El cáncer de mama no es una sola enfermedad. Se subdivide según tenga o no tres marcadores en la superficie de las células tumorales: el receptor de estrógenos, el de progesterona y HER2. Si le faltan los tres, se llama triple negativo. Esto importa porque las terapias dirigidas más potentes, las hormonales y las anti-HER2, no sirven. Quedan la quimioterapia, la inmunoterapia en algunos casos y, desde hace poco, los anticuerpos conjugados y los inhibidores de PARP.

El triple negativo representa alrededor del 15 % de los cánceres de mama, según las revisiones publicadas en 2026. Y, comparado con los otros subtipos, es el que tiene más facilidad para enviar metástasis al cerebro. Una revisión sistemática de 2021 cifró la incidencia acumulada de metástasis cerebrales en torno al 25-30 % en mujeres con enfermedad metastásica, con el triple negativo en el extremo alto. Una revisión de 2026 en Journal of Neuro-Oncology confirma la tendencia: en algunas series, hasta un tercio de las pacientes con TNBC acaban desarrollando metástasis cerebrales.

Que el cerebro sea un santuario tan apetecible para este tumor no es casualidad. La barrera hematoencefálica, la red de vasos estrechamente sellados que protege al cerebro de lo que circula por la sangre, también dificulta la llegada de muchos fármacos. Y la microglía, los macrófagos residentes del cerebro, tiene un comportamiento peculiar: tiende a responder con inflamación crónica más que con un ataque limpio.

Lo que han visto los investigadores

El equipo de Wake Forest combinó cuatro abordajes. Primero analizaron datos públicos de secuenciación de células individuales de pacientes con cáncer de mama, para ver en qué subtipos se expresa SIRPα. Después estudiaron muestras de tumores y lesiones metastásicas cerebrales. En tercer lugar hicieron experimentos con líneas celulares de TNBC modificadas genéticamente para tener más o menos SIRPα. Por último, probaron esas líneas en modelos animales: unos con tumores en la grasa mamaria para ver metástasis a distancia, y otros con inyecciones intracardíacas para forzar la siembra en cerebro.

Tres hallazgos sostuvieron la historia:

SIRPα no solo está en las defensas: también está dentro del tumor, y desde ahí fragmenta sus mitocondrias.

Uno. Cuanta más SIRPα tiene una célula de TNBC, más probable es que la mitocondria se rompa en trozos pequeños por un proceso llamado fisión mitocondrial. Las mitocondrias son las centrales energéticas de la célula. Fragmentarlas no es un detalle estético: cambia el metabolismo, favorece la movilidad y se asocia a fenotipos más invasivos.

Dos. La vía concreta por la que SIRPα hace eso es una cascada de señalización intracelular ya conocida en otros contextos: SHP2, Erk y, al final, Drp1, la proteína que ejecuta la fragmentación de la mitocondria. Cuando bloquean SIRPα, esa cascada se calma, las mitocondrias se mantienen más alargadas y las células se mueven menos.

Tres. SIRPα también empuja a las células tumorales a secretar fibronectina, una proteína estructural que en este contexto adormece a la microglía circundante. Con menos inflamación útil y más matriz fibrosa alrededor, el tumor gana un nicho más tranquilo para implantarse.

Por qué importa un mecanismo "doble"

La mayoría de tratamientos experimentales contra la vía CD47-SIRPα (la pareja de proteínas que mantiene el freno de los macrófagos) se han diseñado pensando solo en el lado inmune: liberar a las defensas para que ataquen al tumor. El problema es que los resultados clínicos hasta ahora han sido tibios. La revisión sistemática publicada en Frontiers in Immunology en 2022 ya advertía de que la modulación aislada de CD47-SIRPα aporta respuestas modestas en muchos tumores sólidos.

El nuevo trabajo introduce una idea distinta: si SIRPα también trabaja dentro de la célula tumoral, atacarla podría tener un doble efecto. Por un lado, quitar el freno a los macrófagos. Por otro, romper la cadena que fragmenta la mitocondria y que prepara a la célula para sembrar en el cerebro. Los propios investigadores lo resumen así: SIRPα ayuda a hacer a las células tumorales más agresivas y, al mismo tiempo, cambia el entorno del cerebro para que sobrevivan.

Qué encontraron en los animales

Cuando los investigadores rebajaron SIRPα en líneas de TNBC o la bloquearon con anticuerpos en el modelo animal, el resultado fue coherente en los tres niveles:

  • El tumor primario creció menos.
  • La cantidad de tumor detectable en el cerebro se redujo.
  • La aparición de metástasis cerebrales se retrasó.

Y al revés: cuando forzaron a las células de TNBC a fabricar más SIRPα de la habitual, las metástasis sistémicas y cerebrales fueron más agresivas.

Qué cambia para las pacientes (y qué no)

Para una persona con cáncer de mama triple negativo hoy, este estudio no cambia el tratamiento. No hay un fármaco nuevo que tomar a partir de aquí. Lo que aporta es una diana con un mecanismo bien descrito y una dirección de investigación con cierto sentido biológico.

Tres cosas quedan en el aire:

Lo que falta por responder

  1. ¿Se reproduce en personas?

    Los resultados preclínicos necesitan confirmarse en biopsias de pacientes con metástasis cerebral activa.
  2. ¿Se puede bloquear SIRPα en el tumor?

    Hay anticuerpos contra SIRPα en ensayos clínicos, pero atraviesan mal la barrera hematoencefálica. Diseñar uno que llegue al cerebro es otro reto.
  3. ¿Encaja con inmunoterapia?

    Si SIRPα está en las dos puntas, tumoral e inmune, bloquearla podría combinarse con los inhibidores de checkpoint. Esa hipótesis aún no se ha probado en clínica para TNBC cerebral.
Lo que ya se hace frente a lo que se plantea

Diana principal

Estrategia actual contra TNBC cerebral
Quimioterapia, anticuerpos conjugados, radioterapia
Hipótesis basada en SIRPα
SIRPα dentro y fuera de la célula tumoral

Efecto esperado

Estrategia actual contra TNBC cerebral
Matar células tumorales directamente
Hipótesis basada en SIRPα
Frenar metástasis y reactivar defensas

Barrera hematoencefálica

Estrategia actual contra TNBC cerebral
Dificultad conocida para muchos fármacos
Hipótesis basada en SIRPα
Mismo problema, por resolver

Estado

Estrategia actual contra TNBC cerebral
Aprobado en algunos subtipos
Hipótesis basada en SIRPα
Preclínico

Una pieza más en un puzle difícil

El cáncer de mama triple negativo ha pasado de ser el "huérfano terapéutico" a tener opciones nuevas en pocos años: pembrolizumab en combinación con quimioterapia, sacituzumab govitecán, olaparib y talazoparib para las pacientes con mutación en BRCA, y más recientemente datopotamab deruxtecán. Uno de los retos pendientes de estas terapias es anticipar efectos adversos graves como la colitis por inmunoterapia, que se vigila ya con análisis de sangre específicos. Pero la metástasis cerebral sigue siendo el talón de Aquiles.

El trabajo de Wake Forest no resuelve el problema, pero lo enfoca con una precisión nueva: una sola proteína haciendo dos cosas a la vez dentro y fuera de la célula tumoral, con una vía molecular concreta. Es el tipo de hallazgo que no produce un tratamiento mañana, pero sin el cual los tratamientos de dentro de cinco años no existirían.

Compartir

Fuentes

5 referencias
  1. [1]
  2. [2]
  3. [3]
  4. [4]
  5. [5]

Preguntas frecuentes

4
¿Qué es SIRPα y por qué importa en cáncer de mama?
SIRPα es una proteína de la superficie de varias células inmunitarias. Su función clásica es decirle a los macrófagos que no ataquen. En el estudio de Wake Forest se describe por primera vez una acción dentro de las propias células del cáncer de mama triple negativo: reorganiza la mitocondria y deprime a la microglía.
¿Qué es el cáncer de mama triple negativo?
Es el subtipo de cáncer de mama que no tiene los tres marcadores habituales: receptor de estrógenos, receptor de progesterona y HER2. Por eso no responde a las terapias hormonales ni a los fármacos anti-HER2. Representa cerca del 15 % de los casos y es el que más metastatiza en cerebro.
¿Por qué este subtipo llega tanto al cerebro?
La barrera hematoencefálica protege al cerebro pero también impide el paso de muchos fármacos. El triple negativo tiene una combinación de agresividad y características moleculares que favorecen esa siembra. Distintas revisiones publicadas cifran la incidencia acumulada de metástasis cerebrales en torno al 25-30 % en pacientes con enfermedad metastásica.
¿Hay ya un tratamiento basado en este hallazgo?
No. El estudio es preclínico. Hay anticuerpos contra SIRPα en ensayos clínicos, pero están pensados sobre todo para el lado inmune, no para actuar dentro del tumor. Antes de cualquier uso clínico habría que desarrollar un fármaco que llegue al cerebro y superar varias fases de ensayos.