Llevan la quimioterapia dentro de un anticuerpo hasta el tumor
Más de 210 anticuerpos conjugados en ensayos clínicos y once aprobados por la FDA: cómo unen un anticuerpo y un veneno para atacar el tumor.
Natali González, Médica

En resumen
- Los anticuerpos conjugados unen un anticuerpo que busca el tumor con un veneno muy potente para soltarlo dentro de la célula cancerosa.
- Más de 210 se prueban en ensayos clínicos y once ya están aprobados por la FDA, sobre todo en cáncer de mama, vejiga, pulmón y linfomas.
- Están pensados para ser más precisos que la quimioterapia clásica, pero siguen teniendo efectos secundarios.
- Con el tiempo algunos tumores generan resistencia y dejan de responder, por eso se buscan nuevos diseños y combinaciones.
- Muchos de estos fármacos aún están en fase de ensayo y no todos llegan a aprobarse ni a estar disponibles en consulta.
Qué son los anticuerpos conjugados contra el cáncer¶
Imagina un misil inteligente. Por fuera lleva un sistema de guiado que reconoce al objetivo. Por dentro carga un explosivo potente.
Eso, en versión microscópica, es un anticuerpo conjugado, conocido por las siglas ADC (del inglés antibody-drug conjugate). Es un fármaco que une dos piezas: un anticuerpo monoclonal (una proteína fabricada en laboratorio que sabe pegarse a un punto concreto del tumor) y un agente citotóxico (una sustancia tan potente que, suelta en sangre, sería tóxica para el paciente). El resultado es un «caballo de Troya» que viaja por el torrente sanguíneo, se cuela en el tumor y suelta el veneno justo donde hace falta.
La idea lleva más de cuarenta años sobre la mesa. Solo en los últimos tiempos la tecnología ha permitido fabricar versiones estables y seguras.

Cómo llegan al tumor paso a paso¶
El anticuerpo de la superficie es la parte «buscadora». Se une a una proteína concreta que está en las células cancerosas, o que abunda mucho más en ellas que en las sanas. Esa proteína se llama antígeno diana.
Una vez pegado a la célula tumoral, el complejo se mete dentro por un proceso natural, como si la célula lo tomara por un nutriente cualquiera. Allí, unas sustancias llamadas enzimas cortan el enlace que une el anticuerpo con el veneno.
Al romperse el enlace, el veneno se libera y empieza a romper el ADN de la célula o a bloquear su división. La célula cancerosa muere. Si quedan restos del veneno fuera, también pueden afectar a células vecinas. Los expertos llaman a esto efecto bystander.
El antígeno diana no debe estar en muchos tejidos sanos. Si está, el misil confundiría objetivos. Por eso cada ADC se diseña contra un tumor concreto.
Cuántos hay aprobados y contra qué cánceres¶
Once anticuerpos conjugados contaban con aprobación de la FDA (la agencia del medicamento de Estados Unidos) según un recuento de 2024 publicado en la revista Cancer Discovery. Más de 210 estaban en distintas fases de ensayo clínico en todo el mundo.
La EMA (la agencia europea del medicamento) también ha dado luz verde a varios de ellos. En hospitales españoles ya se usan para algunas indicaciones concretas.
Los tumores donde más se ha avanzado son el cáncer de mama HER2 positivo (un subtipo con una proteína concreta en la superficie) y el cáncer de mama triple negativo (otro subtipo que no tiene los receptores hormonales ni HER2). También hay avances en linfomas, leucemias, cáncer de vejiga, pulmón y ovario. En mama hay dos fármacos aprobados para el subtipo HER2 positivo y uno para triple negativo. Se han sumado, además, aprobaciones en estómago y cervicouterino.
Qué los diferencia de la quimioterapia clásica¶
La quimioterapia tradicional viaja por todo el cuerpo. Ataca cualquier célula que se divide rápido. Por eso se cae el pelo, salen llagas en la boca y bajan las defensas: también daña células sanas que se renuevan deprisa, como las del folículo piloso o la médula ósea (la fábrica de las células de la sangre dentro de los huesos).
Los anticuerpos conjugados están pensados para soltar su carga sobre todo en la célula tumoral. En teoría, eso debería traducirse en menos daños en tejidos sanos y más efecto donde interesa.
También pueden funcionar en tumores que ya no responden a otros tratamientos. Hay pacientes con cáncer de mama metastásico HER2 positivo que han mantenido la enfermedad bajo control durante años con estas terapias, después de que otras opciones fallaran.
Efectos secundarios que pueden aparecer¶
Que el misil apunte mejor no significa que sea inocuo. La sustancia que lleva dentro es muy potente. Algo siempre se escapa antes de llegar al tumor.
Los efectos adversos más frecuentes son cansancio, náuseas, caída del pelo (a veces parcial) y bajada de defensas. Según el fármaco, pueden aparecer problemas concretos en hígado, pulmones o corazón.
También puede pasar que el anticuerpo reconozca proteínas parecidas en células sanas y dañe tejidos normales. Esto obliga a controles estrictos antes y durante el tratamiento, sobre todo de la función cardíaca en los fármacos contra la diana HER2.
Por qué algunos tumores dejan de responder¶
Con el tiempo, muchos pacientes acaban recayendo aunque el ADC hubiera funcionado al principio. Es lo que se conoce como resistencia al tratamiento. Se ha estudiado sobre todo en cáncer de mama.
El tumor puede dejar de fabricar la proteína diana y el anticuerpo ya no la encuentra. También puede bombear el fármaco hacia fuera de la célula. O puede que el enlace no se corte bien dentro del tumor, o que la célula aprenda a sobrevivir por otras vías.
Por eso se prueban combinaciones con otros tratamientos, como la inmunoterapia contra el cáncer, que también enseña al sistema inmune a reconocer el tumor. En paralelo se buscan anticuerpos nuevos, enlaces más estables y venenos más potentes.
Qué se investiga ahora mismo¶
La lista de anticuerpos conjugados aprobados ha crecido muy rápido. En apenas cinco años se ha pasado de cinco a más de diez.
Las líneas de investigación más activas son:
- Nuevas proteínas diana presentes en muchos tipos de tumor.
- Venenos más potentes, llamados payloads en inglés (la carga química que el anticuerpo transporta).
- Anticuerpos biespecíficos, que reconocen dos dianas a la vez.
- Combinaciones con inmunoterapia para reforzar la respuesta del sistema inmune.
En paralelo se prueban en cánceres donde todavía no hay nada, como algunos tumores digestivos o cerebrales. Una revisión de 2023 en Nature Reviews Drug Discovery destacaba que la tecnología ha madurado lo suficiente como para producir estos fármacos a escala y en versiones más estables.
Muchos de estos fármacos están todavía en fase de ensayo. Que un ADC funcione en células de laboratorio o en ratones no garantiza que funcione en personas. La aprobación final depende de ensayos clínicos bien diseñados con cientos o miles de pacientes. Los efectos secundarios varían mucho de un fármaco a otro.
Si te han ofrecido uno o quieres saber si encaja en tu caso, conviene hablarlo con el oncólogo.
Fuentes
- Antibody-Drug Conjugates (ADCs): current and future biopharmaceuticals. · Journal of hematology & oncology · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Antibody-drug conjugates come of age in oncology. · Nature reviews. Drug discovery · 2023 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- The Journey of Antibody-Drug Conjugates: Lessons Learned from 40 Years of Development. · Cancer discovery · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Antibody-drug conjugates for cancer. · Lancet (London, England) · 2019 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Cancer therapy with antibodies. · Nature reviews. Cancer · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Unlocking the potential of antibody-drug conjugates for cancer therapy. · Nature reviews. Clinical oncology · 2021 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Antibody-Drug Conjugates-A Tutorial Review. · Molecules (Basel, Switzerland) · 2021 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Resistance to antibody-drug conjugates in breast cancer: mechanisms and solutions. · Cancer communications (London, England) · 2023 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov


