La malaria que viene de los monos: qué es la knowlesi y por qué preocupa en Asia
Plasmodium knowlesi es la quinta malaria humana, viene de macacos del sudeste asiático y ya causa hasta un 70% de los casos de malaria en Malasia.
Natali González, Médica

En resumen
- Plasmodium knowlesi es la quinta especie de Plasmodium que causa malaria en personas: vive en macacos del sudeste asiático y salta al ser humano por la picadura de un mosquito.
- Desde su identificación en Sarawak (Borneo malasio) en 2004, ya supone alrededor del 70% de los casos de malaria reportados en Malasia.
- Entre el 1 y el 2% de los infectados fallece y hasta un 10% cursa con malaria grave, sobre todo por fallo renal y problemas respiratorios.
- El ciclo asexual en sangre dura unas 24 horas, el más corto de las malaria humanas, lo que permite que la parasitemia se dispare rápido sin tratamiento.
- Los viajeros a zonas rurales y de bosque en Malasia, Borneo, Tailandia, Indonesia, Filipinas o Vietnam son la población que más casos importados registra fuera de Asia.
Por qué se habla de la malaria «de los monos»¶
Hay una malaria que vive en macacos del sudeste asiático desde mucho antes de que el ser humano pisara la zona. La transmite un mosquito que pica tanto al mono como a la persona. Y desde 2004 sabemos que infecta a miles de personas cada año: hasta cerca de un 70 % de los casos de malaria reportados en Malasia en la última década corresponden a Plasmodium knowlesi, según una revisión publicada en Malaria Journal en 2019.
Que una quinta especie de Plasmodium esté causando malaria humana de forma habitual es noticia por dos motivos. Primero, porque no entra en los paquetes clásicos de profilaxis: se suele pensar en la malaria «de África», no en una zoonosis de macaco. Segundo, porque knowlesi mata más de lo que parece: entre el 1 y el 2 % de los casos diagnosticados fallece, y hasta un 10 % cursa con malaria grave, según una revisión clínica publicada en Clinical Microbiology and Infection en 2015.
Este artículo explica qué es esta malaria, por qué se ha extendido, qué la hace especial frente a las otras cuatro, y qué tiene que tener en cuenta alguien que viaja a zonas rurales del sudeste asiático.
Una quinta especie, no una variante¶
Hasta 2004 se enseñaba que había cuatro especies de Plasmodium causando malaria humana: P. falciparum (la más letal), P. vivax (la más extendida), P. ovale y P. malariae (la más benigna y rara). Ese año, un equipo de Sarawak, en la Malasia insular (Borneo), demostró que muchos pacientes diagnosticados como P. malariae por microscopio tenían en realidad una quinta especie: P. knowlesi, un parásito que hasta entonces solo se conocía en monos.
La diferencia no es académica. Bajo el microscopio, P. knowlesi y P. malariae son casi idénticos: misma forma, mismos anillos, misma cadencia. Sin una PCR específica, la confusión es la norma.
Por eso la enfermedad llevaba décadas circulando sin que se identificara. No era nueva: estaba mal contada. Una revisión de 2021 en Journal of Physiological Anthropology sitúa a P. knowlesi como la quinta especie reconocida en causar malaria humana, y la única zoonótica mantenida de forma natural fuera del ser humano.
El ciclo más rápido de todas las malaria conocidas¶
Lo que hace a knowlesi peligroso no es solo su capacidad de saltar de mono a persona. Es su biología interna. El ciclo asexual en sangre (el tiempo que el parásito tarda dentro del glóbulo rojo en multiplicarse y volver a invadir otros) dura unas 24 horas en P. knowlesi.
Es el más corto de los cinco Plasmodium humanos: P. falciparum ronda las 48 horas, P. vivax unas 48 también, P. malariae 72 (de ahí su apodo histórico de «fiebre cuartana»).
Esa diferencia tiene consecuencias clínicas directas. Si la parasitemia se duplica cada día, en cuatro o cinco días un paciente puede pasar de tener síntomas leves a tener sangre con un 1-3 % de parásitos circulando. Cuando la parasitemia supera ciertos umbrales, el riesgo de malaria grave se dispara. Por eso el tratamiento con artemisininas (fármacos de acción rápida) se prefiere incluso en casos no complicados: la velocidad del parásito no da margen a esperar.
Cómo se mantiene el parásito en la naturaleza¶
El ciclo completo lo explica una revisión de 2019 en Malaria Journal. Los hospedadores naturales son dos especies de macacos: el macaco de cola larga (Macaca fascicularis) y el macaco de cola de cerdo (Macaca nemestrina). Ambos son primates muy abundantes en los bosques del sudeste asiático. El mosquito vector pertenece al grupo Leucosphyrus del género Anopheles, un linaje que vive en zonas boscosas y pica tanto a monos como a personas.
El resultado es un ciclo selvático clásico. El mono infectado tiene parásitos en sangre, el mosquito pica al mono, el parásito se reproduce dentro del mosquito durante unos 10-14 días, y cuando ese mosquito pica a una persona, le transmite el parásito. Lo peculiar es que, en knowlesi, el ser humano es un hospedador accidental: rara vez hay transmisión de persona a persona a través del mosquito, porque la parasitemia humana suele ser baja y breve.
Este detalle importa para entender por qué las campañas clásicas no funcionan igual con knowlesi. Mosquiteras, fumigación de casas, tratamiento masivo de casos: ninguna toca el reservorio mono ni el mosquito selvático. Mientras quede mono infectado y mosquito en el bosque, el ciclo no se cierra. Lo confirma una revisión de 2022 en Tropical Medicine and Infectious Disease: las estrategias contra la malaria «humana» mitigan el problema, pero no lo eliminan.
Por qué los casos han subido¶
Una explicación rápida sería «ahora diagnosticamos mejor». Es verdad: la PCR específica existe desde hace dos décadas y ha detectado casos que antes se contaban como P. malariae. Pero no explica todo.
Varios estudios, entre ellos la revisión de 2020 en PLoS Neglected Tropical Diseases, señalan dos motores reales:
- Deforestación y fragmentación del bosque. Cuando se tala selva para plantaciones, los macacos y los vectores se concentran en los bordes. Los mosquitos encuentran más fácil picar a personas que entran a trabajar o vivir en esas zonas. En Borneo, el epicentro histórico, la deforestación por aceite de palma coincide con el aumento de casos.
- Caída de la malaria «clásica». A medida que Malasia y otros países del sudeste asiático reducen la P. falciparum y P. vivax, la población pierde la inmunidad cruzada que daba tener malaria circulando. Eso deja a más personas sin defensa previa frente a knowlesi.
El resultado es que la malaria no desaparece en Malasia: cambia de especie. Knowlesi representa ya la forma dominante.
Cómo se manifiesta: fiebre, riñón y respiración¶
Los síntomas iniciales son indistinguibles de cualquier malaria: fiebre con tiritona, dolor de cabeza, dolor muscular, náuseas. El problema aparece cuando el cuadro evoluciona a malaria grave, que en knowlesi tiene tres patrones característicos, descritos en la revisión clínica de 2023 en Tropical Medicine and Infectious Disease:
- Daño renal agudo. Es la complicación más frecuente y la que más marca el pronóstico. El riñón deja de producir orina o lo hace con sangre. Aparece hasta en un tercio de los casos graves.
- Insuficiencia respiratoria. El parásito altera la deformabilidad de los glóbulos rojos, que se atascan en los capilares pulmonares. Falta de aire y necesidad de oxígeno.
- Hiperparasitemia. Parasitemias por encima del 1-2 % de glóbulos rojos infectados son habituales y se asocian a peor evolución. En P. falciparum se ven cifras similares, pero el resto de malaria humanas rara vez llegan ahí.
La revisión clínica de 2021 en Advances in Parasitology recoge la experiencia terapéutica acumulada: para casos sin complicaciones, las combinaciones con artemisinina (ACT) son el tratamiento de elección. La cloroquina también cura, pero más despacio y con más anemia posterior. Para casos graves, el artesunato intravenoso reduce la mortalidad y es lo que recomienda la OMS para malaria grave en general.
Niños, embarazadas y casos sin síntomas¶
Una revisión pediátrica de 2023 en Current Pediatric Reviews alerta de que knowlesi ya no es solo cosa de adultos que entran al bosque. Se han descrito casos en niños desde los 2 años, en embarazadas y en recién nacidos, lo que abre la puerta a la malaria neonatal y congénita. Algo que hasta ahora se daba por excepcional en zonas de selva. En fiebre en niños explicamos cuándo una fiebre debe preocupar según edad y señales, un marco útil también para hijos de viajeros que vuelven del sudeste asiático con cuadros poco claros.
La explicación más probable es la misma que para los adultos: mayor exposición humana al borde del bosque. Y luego está lo que no se ve. Una revisión sistemática de 2022 en Malaria Journal recopiló estudios sobre infección asintomática por knowlesi: entre el 0,03 % y el 4 % de la población analizada en distintas regiones tenía el parásito en sangre sin fiebre ni malestar. Hay un reservorio humano no diagnosticado, lo que cambia la foto: la malaria no es solo lo que llega al hospital.
Qué significa para un viajero¶
Para alguien que viaja al sudeste asiático, la cuestión práctica es: ¿me puede tocar? Sí, aunque el riesgo absoluto sea bajo. Las revisiones clínicas acumuladas desde 2004 describen casos importados en Europa, América y Oceanía en turistas y cooperantes que habían visitado zonas rurales de Malasia, Borneo, Tailandia, Filipinas, Vietnam, Singapur, Myanmar o Camboya, según recoge la revisión clínica de 2021 en Advances in Parasitology. Las actividades de riesgo son las que meten a la persona en el borde del bosque o en plantaciones: trekking, trabajo de campo, investigación con primates, explotación forestal o turística rural.
El patrón de presentación suele ser fiebre entre 6 y 18 días después del regreso, con un cuadro que el médico de cabecera no asocia de entrada a malaria «asiática». La recomendación práctica es clara: si se vuelve del sudeste asiático con fiebre, hay que decirlo en la consulta y pedir una PCR específica, no quedarse con la prueba rápida de antígeno. Esa prueba puede confundir knowlesi con P. falciparum o pasarla por alto.
El tratamiento adecuado y precoz marca la diferencia entre un ingreso de tres días y un fallo renal en la UCI.
Qué se puede hacer y qué no¶
La profilaxis estándar frente a P. falciparum (atovaquona-proguanil, mefloquina, doxiciclina) cubre también a knowlesi. Pero la medida más eficaz sigue siendo no recibir la picadura: repelente con DEET al 30-50 %, manga larga al atardecer, mosquitera tratada si se duerme en zonas rurales. La profilaxis no protege al 100 % y no sustituye a evitar el mosquito.
Lo que no funciona contra knowlesi es lo que funcionaba contra las malaria humanas clásicas. Las campañas de eliminación basadas solo en tratar casos humanos y fumigar casas no tocan el reservorio mono ni el mosquito selvático. Por eso la OMS y los programas nacionales de Malasia han empezado a hablar de «malaria zoonótica» como una categoría aparte, que exige trabajar con veterinarios, ecólogos y gestores de bosques, no solo con médicos.
Que un mono, un mosquito y una deforestación estén detrás de la principal malaria de un país es, probablemente, la mejor forma de recordar que las enfermedades infecciosas no se cuentan solo en hospitales: se cuentan también en cómo usamos la selva.
Fuentes
- Human infections with Plasmodium knowlesi—zoonotic malaria · Clinical Microbiology and Infection · 2015 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Defining the ecological and evolutionary drivers of Plasmodium knowlesi transmission within a multi-scale framework · Malaria Journal · 2019 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Clinical management of Plasmodium knowlesi malaria · Advances in Parasitology · 2021 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Plasmodium knowlesi (Pk) Malaria: A Review & Proposal of Therapeutically Rational Exchange (T-REX) of Pk-Resistant Red Blood Cells · Tropical Medicine and Infectious Disease · 2023 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- A systematic review of asymptomatic Plasmodium knowlesi infection: an emerging challenge involving an emerging infectious disease · Malaria Journal · 2022 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Knowlesi Malaria in Children · Current Pediatric Reviews · 2023 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

