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Levantar pesas no sube el riesgo de arritmia en una miocardiopatía hereditaria
Levantar pesas no se asocia a más arritmias ventriculares en personas con miocardiopatía arritmogénica. El aeróbico intenso, sí.
José Ramón Amaya, Entrenador

En resumen
- Un estudio del Johns Hopkins con 355 personas seguidas desde los 10 años encuentra que levantar pesas no se asocia a más arritmias ventriculares en miocardiopatía arritmogénica (ACM).
- El riesgo de arritmia sí sube con el ejercicio aeróbico intenso (carrera, ciclismo competitivo, combinado), pero no con el entrenamiento de fuerza aislado.
- Los atletas de fuerza tenían un riesgo de arritmia ventricular similar al de las personas sedentarias con la misma condición, según el análisis multivariable.
- El trabajo cuestiona la recomendación clásica de evitar todo tipo de ejercicio en personas con variantes genéticas de ACM, que afecta sobre todo a adultos jóvenes.
- Los autores piden pasar de recomendaciones generales a decisiones individualizadas entre el médico y el paciente, con seguimiento cardiológico.
El hallazgo¶
Levantar pesas no se asocia a un mayor riesgo de arritmias ventriculares en personas con miocardiopatía arritmogénica (ACM), una enfermedad hereditaria del corazón que puede causar muerte súbita en adultos jóvenes. Lo acaba de publicar un equipo del Johns Hopkins en JACC: Clinical Electrophysiology, con datos de 355 personas seguidas desde los 10 años. El hallazgo cambia una idea muy asentada: que cualquier ejercicio intenso, incluido el de fuerza, podía desencadenar arritmias graves en personas con esta condición o con las variantes genéticas que la causan. El estudio no dice que haya carta blanca para todo el mundo, pero separa dos tipos de ejercicio que antes se trataban como si fueran el mismo.
Qué se hizo y con quién¶
El equipo de Katia Chiampas y Lili Barouch usó el Registro de Miocardiopatía Arritmogénica del Johns Hopkins, uno de los pocos con seguimiento prolongado.
Incluyó a 355 personas con ACM confirmada o con variantes genéticas patogénicas (es decir, con alto riesgo de desarrollarla), con una edad mediana de 34 años en el momento del análisis. A cada participante se le reconstruyó el historial de ejercicio desde los 10 años mediante entrevista telefónica, y se le clasificó en uno de cuatro grupos:
- Atletas duales: combinaban aeróbico competitivo y fuerza (55 %)
- Sedentarios (26 %)
- Atletas de resistencia: solo aeróbico (12 %)
- Atletas de fuerza: solo pesas (7 %)
El desenlace principal fue la aparición de arritmias ventriculares sostenidas a lo largo de la vida.
Qué se encontró¶
El riesgo acumulado de arritmia ventricular fue claramente más alto en quienes hacían ejercicio aeróbico intenso (resistencia o dual) que en los sedentarios. Pero los atletas de fuerza tenían un riesgo similar al de los sedentarios.
En el análisis multivariable, ajustado por edad, sexo, variante genética y otros factores, el entrenamiento de fuerza no se asoció de forma significativa a más arritmias. La asociación fuerte se mantuvo con el ejercicio aeróbico intenso, sobre todo competitivo.
Esto no quiere decir que levantar pesas proteja frente a la arritmia: el efecto observado fue neutro, no protector. Lo que dice el estudio es que, en esta población, el riesgo de fuerza es comparable al de no hacer nada de ejercicio, no mayor.
Por qué importa¶
La miocardiopatía arritmogénica es una de las causas de muerte súbita en deportistas jóvenes. Durante años las guías de cardiología recomendaban restringir todo ejercicio competitivo y de alta intensidad, sin distinguir bien entre aeróbico y fuerza. Esa recomendación tenía sentido para el aeróbico, donde la evidencia es sólida. Para la fuerza, los datos eran escasos, así que se incluía en el mismo paquete por precaución.
Los propios autores lo explican en el artículo: había muchas preguntas abiertas sobre la seguridad del entrenamiento de fuerza, y la falta de respuesta empujaba a consejos demasiado generales, que limitaban la calidad de vida de personas que quizá podrían haber levantado pesas con seguridad.
Como recuerda nuestra guía de entrenamiento de fuerza para principiantes, el trabajo de fuerza es seguro en personas sanas y, además, aporta beneficios metabólicos y óseos que se pierden al restringirlo sin motivo. En pacientes cardíacos, donde la tendencia histórica era sobreproteger, este estudio sugiere que esa prudencia se puede modular.
Qué NO puede decir este estudio¶
Conviene leerlo con sus límites, porque no es una autorización universal:
- Es observacional, no aleatorizado. Clasifica a la gente por lo que ya hacía, no asigna ejercicio al azar. Las diferencias entre grupos (genéticas, volumen cardiaco, medicación) podrían explicar parte del resultado.
- El grupo de fuerza aislado es pequeño (7 %, unas 25 personas), así que el intervalo de confianza del efecto estimado es ancho.
- No distingue entre tipos de fuerza. No es lo mismo un programa de hipertrofia con cargas moderadas que powerlifting con esfuerzos máximos al fallo.
- Algunos autores tienen vínculos con la industria farmacéutica, según el propio artículo.
Por eso el mensaje final es mesurado: no es un «a levantar pesas sin mirar», sino un paso hacia decisiones individualizadas, como dice la doctora Barouch en la nota de prensa de Johns Hopkins.
Qué cambia para el paciente¶
Para una persona con diagnóstico de ACM o portadora de una variante patogénica, el estudio sugiere tres cosas concretas, siempre con el cardiólogo delante:
- Si la recomendación médica era «no hacer nada de ejercicio», puede ser razonable revisarla. El entrenamiento de fuerza supervisado tiene ahora un punto más a su favor.
- Si la afición es el aeróbico competitivo (carrera, ciclismo, triatlón), el riesgo documentado sigue ahí: las guías limitaban esa intensidad por un motivo.
- La rehabilitación cardíaca supervisada, que incluye trabajo de fuerza controlado, sigue siendo una herramienta infrautilizada. Como muestra nuestra guía sobre rehabilitación cardíaca, los programas estructurados se asocian a menos eventos y a mejor calidad de vida en supervivientes de eventos cardíacos.
Para la población general sin cardiopatía, este estudio no cambia las recomendaciones: las guías actuales, recogidas en cuánto ejercicio hace falta a la semana, mantienen 150-300 minutos semanales de actividad moderada, incluyendo trabajo de fuerza al menos dos días.
Qué falta por saber¶
El equipo señala tres huecos que quedan abiertos:
- Falta un ensayo que asigne al azar a personas con ACM o portadoras a programas de fuerza frente a no hacer nada, para separar efecto del ejercicio de las características de quienes lo eligen.
- Falta saber qué pasa con cargas muy altas o con ejercicios isométricos máximos (valsalva), que este trabajo no separó.
- Falta ver si los resultados se mantienen en niños y adolescentes, que son el grupo donde más interesa prevenir muerte súbita.
Levantar pesas con control médico no parece añadir riesgo de arritmia ventricular para personas con miocardiopatía arritmogénica o sus variantes genéticas. El ejercicio aeróbico competitivo, sí.
Fuentes
- Strength-Based Exercise Is Not Associated With Ventricular Arrhythmia in Arrhythmogenic Cardiomyopathy—Towards Safer Exercise Options · JACC: Clinical Electrophysiology (Chiampas et al., 2026) · 2026 · doi.org
- Strength training not tied to ventricular arrhythmia in those with arrhythmogenic cardiomyopathy · HealthDay / Medical Xpress · 2026 · medicalxpress.com
- 2020 ESC Guidelines on Sports Cardiology and Exercise in Patients with Cardiovascular Disease · European Society of Cardiology · 2021 · escardio.org


