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Salud y Ciencia

Descubrimientos6 min de lectura

Por qué a veces «falla» el cuerpo en un esfuerzo extremo

Hasta un 90 % de los corredores tiene diarrea en carrera. En esfuerzo extremo también falla el corazón: qué dice la ciencia y cómo reducir el riesgo.

Artículo validado por

Marina Sarrias, Médica

Col·legi Oficial de Metges de Barcelona · nº 64943

Fechas

Publicado
Zapatilla de correr sobre una mesa de madera con un paño turquesa, simbolizando el esfuerzo físico intenso.
Zapatilla de correr sobre una mesa de madera con un paño turquesa, simbolizando el esfuerzo físico intenso.

En resumen5 claves

  1. 01Las revisiones sobre fisiologia del ejercicio cifran entre el 25 % y el 70 % los deportistas que han tenido sintomas gastrointestinales durante la practica.
  2. 02La causa digestiva mas importante es la redistribucion de la sangre: con el esfuerzo intenso llega menos al intestino y puede aparecer isquemia intestinal.
  3. 03El corazon tambien puede fallar durante el esfuerzo: la causa mas frecuente de muerte subita en menores de 35 anos son las cardiopatias hereditarias no diagnosticadas.
  4. 04En mayores de 35 anos, la enfermedad coronaria es la primera causa de infarto durante el esfuerzo, sobre todo en personas no entrenadas que se exigen de golpe.
  5. 05Un chequeo medico, un entrenamiento progresivo y saber parar ante sintomas como dolor toracico o mareo son las tres medidas con mas respaldo para reducir el riesgo.

Por qué a veces "falla" el cuerpo en un esfuerzo extremo

Cuando Joanna Wietrzyk cruzó la meta del Hyrox de Beijing como ganadora, la conversación no fue su tiempo, sino que se había hecho encima durante la carrera. Le había pasado a Paula Radcliffe en el maratón de Londres de 2005 y a la triatleta Taylor Knibb en el T100 de Dubái 2024. Un porcentaje alto de los corredores aficionados -los estudios publicados oscilan entre el 25 % y el 70 % según la población y el tipo de prueba- ha tenido al menos un episodio de diarrea durante o justo después de un esfuerzo largo, un problema tan común que tiene nombre propio: runner's diarrhea.

Pero la cara más seria no es la intestinal. En deporte de élite y aficionado, la principal causa de muerte súbita por debajo de los 35 años son las cardiopatías ocultas, y por encima de esa edad, la enfermedad coronaria. Mismo escenario, misma pregunta: ¿qué le pasa al cuerpo cuando lo llevamos al límite?

Lo que ocurre en el intestino durante un esfuerzo intenso

Tenemos alrededor de cinco litros de sangre. Cuando haces un ejercicio exigente, el sistema nervioso y las hormonas redirigen gran parte de ese volumen a los músculos que trabajan y a la piel para disipar calor. Como consecuencia, llega menos sangre al tubo digestivo.

Esa reducción se nota. Si es moderada, provoca retortijones y urgencia. Si es marcada y se mantiene, produce isquemia intestinal: el tejido recibe tan poco oxígeno que empieza a funcionar mal. La revisión clásica de Peters y colaboradores (2009) sobre el impacto del ejercicio físico en el aparato digestivo cifra entre el 25 % y el 50 % los deportistas de élite que han tenido síntomas gastrointestinales durante la práctica, con una frecuencia casi dos veces mayor corriendo que en ciclismo o natación, y de 1,5 a 3 veces más alta en profesionales que en aficionados.

El problema tiene tres patas que se suman:

  • Vaciado incompleto. El tubo digestivo mide unos tres veces tu altura y rara vez está vacío. Beber geles o tomar barritas durante una carrera larga añade material encima.
  • ** Redistribución de la sangre.** A más intensidad, más sangre va a músculos y piel y menos al intestino.
  • Sacudida mecánica. Cada zancada, cada salto o cada sentadilla agita el contenido abdominal. Esa vibración repetida provoca microtraumatismos en la mucosa y, en los casos más extremos, sangrado digestivo.

Si los microtraumatismos se repiten, pueden alterar la barrera intestinal. Es lo que algunos autores llaman "síndrome gastrointestinal inducido por ejercicio": se inflama la mucosa, pasan al torrente sanguíneo sustancias que normalmente no pasarían, y el cuerpo responde con diarrea, dolor y, en los casos más serios, fiebre o sangrado.

La buena noticia: la mucosa intestinal se regenera rápido, así que los episodios sueltos rara vez dejan huella. Las malas noticias: ignorarlos cuando son frecuentes puede cronificar el cuadro.

Lo que ocurre en el corazón durante un esfuerzo extremo

Los problemas digestivos son molestos. Los cardíacos pueden matar. Una revisión reciente publicada en The Lancet (2024) sobre parada cardíaca y muerte súbita en deportistas recuerda que la incidencia exacta es incierta, porque faltan registros obligatorios. Los estudios en jóvenes cifran las muertes por parada cardíaca asociada al deporte entre 1 y 10 por cada 100.000 deportistas al año. Es una cifra baja en términos absolutos, pero devastadora cuando hablamos de personas aparentemente sanas.

En menores de 35 años, las causas más frecuentes son las cardiopatías hereditarias que suelen pasar desapercibidas: miocardiopatía hipertrófica, miocardiopatía arritmogénica, canalopatías como el síndrome de QT largo, y anomalías congénitas de las coronarias. El ejercicio intenso no las causa: las desenmascara. Una revisión de 2026 publicada en Heart Rhythm describe un subtipo creciente, la miocardiopatía arritmogénica "sin gen identificado", que aparece sobre todo en deportistas de resistencia de alto nivel y parece desencadenada por el estrés mecánico e inflamatorio acumulado del entrenamiento extremo.

En mayores de 35 años la fotografía cambia: la enfermedad coronaria pasa a ser la primera causa. Un infarto durante el esfuerzo es raro, pero muy visible. Un estudio observacional de soldados indios con infarto agudo de miocardio durante entrenamiento militar intenso (2021) encontró que el 88 % de los casos se presentaron durante el esfuerzo o en la hora siguiente, y que el 88 % de los afectados entrenaban para la prueba menos de cuatro veces por semana. El patrón se repite fuera del ámbito militar: el mayor riesgo lo tienen las personas no entrenadas que realizan un esfuerzo intenso puntual, más que los deportistas entrenados.

Los mecanismos propuestos son tres:

  1. Sobrecarga mecánica y metabólica. El miocardio consume más oxígeno del que las arterias sanas pueden aportar. Si hay placa de aterosclerosis, la zona puede isquemiarse.
  2. Cambios en la coagulación. Un estudio de 2017 en Thrombosis Journal demostró que el ejercicio intenso aumenta marcadores de hipercoagulabilidad (fragmento 1+2 de protrombina, dímero D) tanto en personas sanas como en pacientes con enfermedad coronaria. Sobre una placa vulnerable, ese estado protrombótico puede desencadenar un infarto.
  3. Desencadenantes añadidos. Una revisión de 2026 en Experimental and Molecular Pathology sobre bebidas energéticas y "smart drugs" (metilfenidato, anfetaminas, modafinilo) las señala como facilitadores de arritmias letales, sobre todo en personas con canalopatías no diagnosticadas. La cafeína sola, en dosis habituales, no es el problema; la combinación con otros estimulantes, la deshidratación y el esfuerzo extremo sí lo es.

Qué sabe alguien entrenado que el resto ignora

Lo que cuenta un maratoniano veterano no sale en los titulares: más carreras se ganan o se pierden en los baños que en la mesa. Lo mismo podría decirse del corazón. Los registros de muerte súbita en carreras populares muestran que la inmensa mayoría de las víctimas tenía algún factor de riesgo cardiovascular ignorado (hipertensión, colesterol alto, diabetes, tabaquismo) o un entrenamiento insuficiente para el reto que afrontaba.

Por eso las guías actuales insisten en tres ideas:

  • Un chequeo antes de empezar. Para mayores de 35 años con factores de riesgo como la hipertensión, o para cualquier persona que vaya a hacer un esfuerzo muy intenso sin historial deportivo, una revisión médica con electrocardiograma es la base. Las sociedades deportivas internacionales discrepan sobre si el cribado debe ser universal o selectivo, pero sí coinciden en que debe existir.
  • Entrar gradualmente al esfuerzo. El cuerpo necesita semanas para adaptar el miocardio, el árbol vascular y la mucosa intestinal a cargas intensas. Pasar de sedentario a correr una media maratón en seis semanas multiplica el riesgo. Si el punto de partida es cero, mejor repartir los 150 minutos semanales de actividad moderada que quemarse de golpe.
  • Saber parar. Mareo, dolor torácico, palpitaciones mantenidas, sudor frío o pérdida de conocimiento durante el esfuerzo son señales para detenerse y pedir ayuda, las mismas que conviene reconocer para cuidar el corazón a largo plazo. No son "bajones de azúcar".

El ejercicio habitual, con el descanso y la hidratación adecuados, es una de las mejores inversiones para la salud cardiovascular. Los problemas aparecen cuando el cuerpo llega al límite sin preparación, con un sustrato cardíaco o digestivo que no estaba a la altura, o con desencadenantes que no esperabas.

Si vas a apretar de verdad (una carrera, una prueba exigente, un esfuerzo puntual que sabes que te va a sacar de zona) la pregunta no es solo cuánto entrenas. Es cómo está tu corazón, cómo está tu intestino, y si te has dejado alguna puerta abierta sin querer. Para quienes ya han pasado por un evento cardíaco, los programas de rehabilitación cardiaca reducen de forma probada el riesgo de un segundo infarto y son el camino más eficiente para volver a moverse con seguridad.

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Fuentes

7 referencias
  1. [1]
    The impact of physical exercise on the gastrointestinal tract · Current Opinion in Clinical Nutrition & Metabolic Care · 2009 · doi.org
  2. [2]
  3. [3]
    Sudden Cardiac Death in Young Athletes: JACC State-of-the-Art Review · Journal of the American College of Cardiology · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  4. [4]
  5. [5]
    Analysis of ST-elevation myocardial infarction occurring in soldiers during strenuous military training · Medical Journal, Armed Forces India · 2021 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  6. [6]
  7. [7]
    Charged to death: Energy drinks, smart drugs, and sudden cardiac death · Experimental and Molecular Pathology · 2026 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

Historial de cambios

1

Revisamos el artículo cuando cambia la evidencia. Estos son los cambios de fondo registrados.

  1. Ampliación

    Tras una revision, suavizamos la cifra sobre diarrea en corredores: los estudios publicados oscilan entre el 25 % y el 70 % segun la poblacion y el tipo de esfu

Preguntas frecuentes

5
¿Por qué el esfuerzo intenso provoca diarrea o malestar intestinal?
Porque durante el ejercicio el cuerpo desvía sangre a los músculos y a la piel, y el intestino recibe menos. Si la reducción es marcada, se produce isquemia y síntomas como retortijones, diarrea o, en casos extremos, sangrado.
¿Es peligroso hacer ejercicio muy intenso de repente sin estar entrenado?
Sí. Los estudios en soldados y corredores aficionados muestran que el mayor riesgo de infarto y de parada cardíaca aparece en personas que realizan un esfuerzo intenso sin la preparación adecuada.
¿Cómo sé si mi corazón está preparado para un esfuerzo intenso?
Antes de iniciar un plan exigente conviene una revisión médica con electrocardiograma, sobre todo a partir de los 35 años o si hay factores de riesgo como hipertensión, colesterol alto o diabetes.
¿Las bebidas energéticas pueden causar problemas durante el ejercicio?
En personas sanas y con consumo moderado, no hay evidencia sólida de riesgo. Combinadas con otros estimulantes, deshidratación o esfuerzo extremo, sí se han descrito arritmias, sobre todo en personas con canalopatías no diagnosticadas.
¿Qué señales durante el esfuerzo deben hacer parar y pedir ayuda?
Dolor en el pecho, palpitaciones mantenidas, mareo intenso, sudor frío o pérdida de conocimiento. No son bajones de azúcar ni del esfuerzo: hay que detenerse y consultar.

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