La migraña es una enfermedad, no un simple dolor de cabeza
La migraña es una enfermedad neurológica. Cuáles son sus causas, qué la distingue de un dolor de cabeza común y qué opciones de tratamiento hay.
Marina Sarrias, Médica

En resumen
- La migraña es una enfermedad neurológica, no un simple dolor de cabeza, y es una de las principales causas de discapacidad en el mundo.
- Su origen es complejo: participan factores genéticos, hormonales y ambientales que activan de forma anómala ciertas vías del sistema nervioso.
- Existen tratamientos para las crisis (triptanes, gepantes) y tratamientos preventivos, entre ellos los nuevos fármacos dirigidos contra el CGRP.
- Llevar un diario de crisis, mantener horarios regulares de sueño y evitar desencadenantes personales ayuda a reducir la frecuencia de los episodios.
- Si el dolor cambia de patrón, aparece aura prolongada o las crisis son muy frecuentes conviene consultar con un profesional sanitario.
Qué es la migraña y cómo se diferencia de un dolor de cabeza común¶
La migraña no es un simple dolor de cabeza. Es una enfermedad neurológica, es decir, una alteración del sistema nervioso, que se repite en forma de crisis y puede durar horas o incluso días. Una revisión publicada en JAMA en 2021 recuerda que la práctica totalidad de la población ha tenido algún dolor de cabeza en su vida, pero la migraña es la segunda causa mundial de años vividos con discapacidad, según recoge ese mismo trabajo.
La diferencia con la cefalea tensional, el dolor de cabeza tenso más habitual, está en la intensidad, la duración y los síntomas que la acompañan. La crisis de migraña suele ser moderada o intensa, empeora con el movimiento y se asocia a náuseas, vómitos o sensibilidad a la luz y al ruido.

Causas: qué se sabe hoy sobre por qué aparece¶
La migraña tiene un origen complejo. Una revisión publicada en The Lancet Neurology explica que ya no se entiende solo como un problema de los vasos sanguíneos del cerebro. Hoy se ve como un trastorno de la función del sistema nervioso, en el que participan factores genéticos, ambientales y hormonales.
En este marco, las crisis se producen por una activación anómala de ciertas vías nerviosas y por la liberación de sustancias inflamatorias que sensibilizan las meninges, las membranas que recubren el cerebro. Una guía publicada en Nature Reviews Disease Primers señala que la llamada despolarización propagada, una ola de actividad eléctrica que recorre la corteza cerebral, parece estar detrás del aura y posiblemente del inicio del dolor.
Entre los desencadenantes más frecuentes, citados por las principales guías clínicas, están el estrés, los cambios en el ritmo de sueño, las variaciones hormonales del ciclo menstrual, el consumo de alcohol, saltarse comidas y los estímulos sensoriales intensos como luces fuertes o ciertos olores.
Conviene recordar que tener uno o varios de estos factores no implica necesariamente que aparezca una crisis. La migraña se entiende como la suma de una predisposición interna y de uno o varios desencadenantes externos en un momento concreto. Por eso, lo que provoca una crisis en una persona puede no afectar a otra.

Síntomas que suelen acompañar al dolor¶
Una crisis típica se desarrolla en fases. Antes del dolor puede haber una fase prodómica con cambios de humor, bostezos repetidos o antojos de comida. Después llega el dolor, que suele ser pulsátil, como latidos, y afectar a un solo lado de la cabeza, aunque también puede ser bilateral.
Junto al dolor aparecen con frecuencia náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz (fotofobia) y al sonido (fonofobia). El movimiento, subir escaleras o agacharse tiende a empeorar el cuadro. La guía de la American Headache Society recogida en JAMA indica que una crisis puede durar entre 4 y 72 horas si no se trata.
Tras el dolor, algunas personas notan una fase posterior con cansancio, dificultad para concentrarse o cambios de ánimo. Estos síntomas posdrómicos pueden prolongarse un día o dos. Identificar este patrón en cada persona ayuda a manejar mejor la enfermedad.
Migraña con aura, una pista visual y sensorial¶
En algunas personas, antes del dolor aparecen síntomas neurológicos llamados aura. Lo más frecuente son alteraciones visuales, como ver líneas en zigzag, luces brillantes o puntos ciegos que se van ampliando. También puede haber hormigueo en la cara o en una mano, o dificultad para encontrar palabras.
El aura suele durar entre 5 y 60 minutos y, después, llega el dolor. En algunos casos, el aura aparece sin dolor posterior. La guía analizada en JAMA subraya que la migraña con aura no siempre implica un riesgo vascular añadido, pero los episodios prolongados, con síntomas atípicos o que no se parecen a los anteriores, deben ser evaluados por un profesional.
Diagnóstico: cómo la identifica un profesional¶
No existe una prueba de laboratorio que confirme la migraña. El diagnóstico es clínico: se basa en lo que cuenta la persona, en su historia familiar y en una exploración física y neurológica. El profesional suele pedir una descripción detallada de las crisis, su frecuencia, duración, localización y los síntomas asociados.
Solo se piden pruebas de imagen, como una resonancia o un escáner, cuando aparecen señales de alarma. Entre ellas están el peor dolor de cabeza de la vida, dolor tras un golpe, fiebre, alteración de la conciencia, aparición brusca de síntomas neurológicos o cambios marcados respecto a crisis previas. En esos casos se busca descartar otras causas, no confirmar la migraña.
Tratamiento de las crisis¶
El objetivo del tratamiento agudo es aliviar el dolor y permitir a la persona volver a su actividad normal cuanto antes. Para crisis leves o moderadas se utilizan analgésicos habituales, como ibuprofeno o naproxeno, a menudo combinados con un antiemético si hay náuseas. La guía revisada en JAMA desaconseja el uso de opioides para tratar migrañas.
Para crisis moderadas o intensas existen los triptanes, fármacos específicos que actúan sobre los receptores de serotonina y pueden cortar el ataque si se toman al inicio del dolor. Cuando los triptanes no funcionan, no se toleran o están contraindicados, los profesionales valoran otras opciones, como los gepantes, una clase más reciente que bloquea el CGRP, una molécula implicada en el dolor migrañoso.
Tratamiento preventivo y nuevos fármacos¶
Cuando las crisis son frecuentes, más de cuatro al mes, duraderas o interfieren claramente con la vida diaria, se valora un tratamiento preventivo. Durante años se han usado betabloqueantes, antidepresivos tricíclicos y antiepilépticos como el topiramato.
Una revisión publicada en The American Journal of Managed Care destaca la aparición de los anticuerpos monoclonales contra el CGRP y de los gepantes orales, aprobados para prevención en adultos. Estos fármacos se diseñaron a partir del conocimiento del papel del CGRP en la migraña y han mostrado reducir el número de días de migraña al mes en ensayos clínicos. Su coste es elevado y no están disponibles en todos los sistemas sanitarios.
Otra línea en estudio es la neuromodulación, basada en estímulos eléctricos o magnéticos para modular la actividad nerviosa. Una serie publicada en Lancet repasó técnicas no invasivas como la estimulación magnética transcraneal o la del nervio vago, con resultados prometedores pero todavía con evidencia limitada. Por ahora se consideran opciones complementarias en casos seleccionados.
Hábitos y señales para consultar al médico¶
Algunos cambios de hábitos pueden reducir la frecuencia de las crisis. Llevar un diario de migrañas, en papel o en una aplicación, ayuda a identificar desencadenantes personales. Mantener horarios regulares de sueño, no saltarse comidas, practicar ejercicio aeróbico suave y aprender técnicas de manejo del estrés son medidas recomendadas por las guías clínicas.
También conviene tener en cuenta que la migraña convive a menudo con otras enfermedades como la depresión, la obesidad o problemas digestivos como el síndrome de intestino irritable. Reconocer estas asociaciones ayuda a buscar un abordaje global, no solo centrado en el dolor de cabeza.
La migraña es una enfermedad y los hábitos no la sustituyen. Si el dolor es muy intenso, aparece más de cuatro veces al mes, va cambiando de patrón, viene con aura prolongada, se asocia a molestias de espalda que limitan la actividad o afecta al trabajo y la vida diaria, conviene consultar con un profesional sanitario para ajustar el tratamiento.
Fuentes
- Diagnosis and Management of Headache: A Review. · JAMA · 2021 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Migraine. · Nature reviews. Disease primers · 2022 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Migraine overview and summary of current and emerging treatment options. · The American journal of managed care · 2019 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- The pathophysiology of migraine: implications for clinical management. · The Lancet. Neurology · 2018 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Neuromodulation for chronic pain. · Lancet (London, England) · 2021 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
