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Pesas OK, cardio intenso no: un estudio con 355 personas lo aclara

Estudio con 355 personas: entrenar fuerza no se asocia a arritmias en miocardiopatía arritmogénica. El aeróbico intenso sí, según el registro de Johns Hopkins.

Artículo validado por

Natali González, Médica

Colegio Oficial de Médicos de La Rioja · nº 26/4812791

Fechas

Publicado
Manos anónimas levantando un par de mancuernas moderadas en un gimnasio iluminado con luz cálida.
Manos anónimas levantando un par de mancuernas moderadas en un gimnasio iluminado con luz cálida.

En resumen5 claves

  1. 01Levantar pesas no se asocia a más arritmias ventriculares en personas con miocardiopatía arritmogénica ni en portadores de variantes genéticas de riesgo.
  2. 02El ejercicio aeróbico intenso sí muestra una asociación significativa con un mayor riesgo acumulado a lo largo de la vida.
  3. 03El estudio analizó 355 personas del registro de Johns Hopkins; el historial de ejercicio se recogió desde los 10 años de edad.
  4. 04Es un trabajo observacional, no un ensayo aleatorizado, y varios autores declararon lazos económicos con la industria biofarmacéutica.
  5. 05Los resultados apoyan decisiones de ejercicio individualizadas y no prohibiciones generales.

Qué se ha descubierto

Levantar pesas no se asocia a más arritmias ventriculares en personas con miocardiopatía arritmogénica. Las arritmias ventriculares son alteraciones graves del ritmo del corazón. Pueden poner en peligro la vida. Tampoco se asocia en quienes son portadores de variantes genéticas de riesgo. Son personas con predisposición hereditaria que aún no han desarrollado síntomas.

En cambio, combinar pesas con deporte aeróbico intenso sí se relaciona con más riesgo acumulado a lo largo de la vida. Esta es la idea principal del trabajo, publicado el 10 de septiembre de 2026 en JACC: Clinical Electrophysiology.

Los autores compararon cuatro perfiles de actividad: sedentarios, solo pesas, solo resistencia aeróbica y combinación de ambos. Todas las personas tenían la enfermedad diagnosticada o predisposición genética.

El riesgo de por vida de sufrir una arritmia ventricular fue mayor en quienes hacían aeróbico de resistencia. No hubo diferencias entre los que solo entrenaban fuerza y los sedentarios.

Infografía minimalista con cuatro filas que representan los perfiles de ejercicio del estudio: sedentario, solo pesas, solo aeróbico y combinado, con barras que sugieren un riesgo mayor en los perfiles con aeróbico.
Perfiles de ejercicio comparados en el estudio. El riesgo acumulado de arritmias ventriculares fue mayor en los grupos con aeróbico intenso; el entrenamiento de fuerza aislado no se separó de los sedentarios.

«Ha habido muchas preguntas sobre la seguridad del entrenamiento de fuerza para personas que viven con miocardiopatía arritmogénica o están en riesgo», explica la cardióloga Lili Barouch, de la Universidad Johns Hopkins y autora senior del estudio. «Este trabajo abre la puerta a seguir investigando y apoya un cambio hacia recomendaciones personalizadas, no prohibitivas.»

Cómo se hizo el estudio

El equipo, encabezado por Katia Chiampas, revisó datos de 355 personas. La mediana de edad era 34 años. El historial de ejercicio se recogió de forma retrospectiva desde los 10 años de edad mediante entrevista telefónica.

Todos formaban parte del Registro de Miocardiopatía Arritmogénica del Ventrículo Derecho de Johns Hopkins. Entraron pacientes con la enfermedad ya diagnosticada y también portadores de variantes genéticas patogénicas o probablemente patogénicas.

El objetivo era comparar el riesgo de arritmias ventriculares según el tipo de ejercicio practicado.

Conviene recordar que se trata de un trabajo observacional. Los datos vienen de un registro hospitalario. No es un ensayo con asignación al azar. Varios autores declararon lazos económicos con la industria biofarmacéutica, un detalle a tener en cuenta al leer los resultados.

Qué significa y qué no

Que levantar pesas no aparezca asociado a más arritmias en este estudio no significa que sea inofensivo siempre. Tampoco equivale a una indicación médica general.

Aquí hablamos de una asociación estadística, no de causalidad. El ejercicio de fuerza no protege ni daña el corazón por sí mismo. Y los grupos no se formaron al azar, así que puede haber diferencias de base no medidas.

Otra cosa que el estudio no aclara: si este tipo de entrenamiento frena o acelera la progresión de la enfermedad. Eso es distinto a provocar arritmias agudas.

Lo que sí sugiere el dato es que las prohibiciones absolutas podrían relajarse. Las guías piden evitar deporte competitivo y aeróbico de alta intensidad en personas con esta miocardiopatía. Este trabajo apunta a que el entrenamiento de fuerza podría valorarse por separado, siempre con supervisión médica.

Contexto

La miocardiopatía arritmogénica es una enfermedad hereditaria del músculo del corazón. El tejido cardíaco se reemplaza poco a poco por grasa y por fibrosis (tejido endurecido). Esto ocurre sobre todo en el ventrículo derecho. Favorece arritmias graves y, en el peor escenario, muerte súbita en menores de 35 años por cardiopatías hereditarias no diagnosticadas.

Suele aparecer en personas jóvenes, con frecuencia deportistas. Se asocia a variantes dañinas en genes concretos. Por eso muchos pacientes y sus familiares descubren la enfermedad tras un episodio o durante un cribado familiar.

Hasta ahora, las guías se habían centrado en restringir el ejercicio aeróbico intenso y el deporte de competición. El papel de las pesas quedaba más en sombra. Había miedo a los picos de presión arterial, y la evidencia específica sobre pesas era escasa. La recomendación general de 150-300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o 75-150 de intensa parte de población sana y no se aplica tal cual a personas con esta cardiopatía.

Este nuevo trabajo se suma a una línea creciente que aboga por decisiones individualizadas. En lugar de tratar a todos por igual, se mira cada caso: el tipo de ejercicio, la genética, las imágenes del corazón y la historia familiar.

Qué falta por saber

Queda mucho por aclarar. El estudio es retrospectivo y depende de lo que los propios pacientes recuerdan o reportan sobre su actividad física. Eso puede contener errores.

No distingue entre tipos de pesas, cargas, repeticiones ni frecuencia de entrenamiento. Cargar mucho peso pocas veces probablemente no equivale a movilizar cargas moderadas con más repeticiones. Este trabajo no los separa.

Tampoco aclara si las pesas modifican la evolución de la enfermedad. Ni si cambian el riesgo en subgrupos según el gen, la edad, el sexo o la cantidad de fibrosis. Y todavía no hay ensayos clínicos prospectivos que respondan a la pregunta en condiciones controladas.

Mientras tanto, la recomendación general se mantiene. Cualquier cambio en la rutina de ejercicio, sobre todo en personas diagnosticadas o portadoras, conviene acordarlo con el equipo médico que sigue su caso.

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Fuentes

2 referencias
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Preguntas frecuentes

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¿Puedo levantar pesas si tengo miocardiopatía arritmogénica?
El estudio apunta a que el entrenamiento de fuerza podría ser más seguro de lo que se pensaba en cuanto a arritmias ventriculares. Aun así, la decisión sigue siendo médica. Conviene hablarlo con tu cardiólogo. Él valorará tus pruebas, tu historia familiar y tu situación concreta.
¿Qué tipo de ejercicio debo evitar con miocardiopatía arritmogénica?
Las guías y este trabajo coinciden en limitar el ejercicio aeróbico intenso y el deporte competitivo. Esos sí muestran asociación con más arritmias. Sobre el entrenamiento de fuerza, las recomendaciones se están moviendo hacia un análisis individual, no hacia una prohibición automática.
¿Qué es la miocardiopatía arritmogénica?
Es una enfermedad hereditaria del músculo del corazón. El tejido cardíaco se reemplaza poco a poco por grasa y por fibrosis, sobre todo en el ventrículo derecho. Eso favorece arritmias graves. En algunos casos, puede causar muerte súbita, sobre todo en personas jóvenes y deportistas.