Por qué tu grupo sanguíneo es solo la punta del iceberg
Hay 49 sistemas oficiales de grupos sanguíneos, no dos. Resolver el gen del sistema MAL cambia cómo se buscan donantes compatibles en una transfusión.
Marina Sarrias, Médica

En resumen
- La sangre humana tiene 49 sistemas de grupos sanguíneos oficiales; ABO y Rh son solo la base del día a día.
- El sistema MAL, con su antígeno AnWj, está en más del 99,9 % de las personas; resolver su genética tardó 50 años.
- Un anticuerpo contra un marcador muy común puede complicar una transfusión futura y un embarazo posterior.
- Encontrar el gen que codifica el antígeno permite buscar donantes raros con un análisis de ADN.
- Si donas sangre o te la ponen, la rutina no cambia: lo nuevo aplica a un grupo muy pequeño de pacientes.
Por qué tu grupo sanguíneo es solo la punta del iceberg¶
Más del 99,9 % de las personas llevan en la superficie de sus glóbulos rojos una proteína llamada Mal. Una pequeñísima minoría no la fabrica, y hasta hace poco no sabíamos por qué. Resolverlo, como ya contamos en esta otra pieza sobre el sistema MAL, obliga a recordar algo que casi nadie tiene en la cabeza: que la sangre humana tiene decenas de sistemas de grupos sanguíneos, no solo dos, y que algunos importan mucho más de lo que parece cuando se trata de una transfusión o de un embarazo.
Hay más sistemas detrás del ABO y el Rh¶
Cuando un laboratorio te dice «eres A positivo» o «O negativo», está mirando dos cosas: el antígeno del sistema ABO (la letra) y el antígeno D del sistema Rh (el «positivo» o «negativo»). Con eso basta para la inmensa mayoría de las transfusiones y para casi todos los embarazos. Pero los glóbulos rojos llevan encima cientos de proteínas distintas. Cada una puede funcionar como antígeno, es decir, como una marca que el sistema inmunitario aprende a reconocer y, en algunos casos, a atacar.
La Sociedad Internacional de Transfusión Sanguínea reconoce hoy 49 sistemas de grupos sanguíneos oficiales. Algunos los conoce todo el mundo: ABO y Rh. Otros, como Kell, Duffy, Kidd o MNS, viven en los manuales de banco de sangre y solo salen a la palestra cuando un paciente tiene anticuerpos raros. El sistema MAL, con su antígeno AnWj, es uno de los últimos en incorporarse.
Pertenecer al «99,9 % que sí lo tiene» no te protege del todo. Si alguna vez entras en contacto con sangre de otra persona, en una transfusión o en un trasplante, tu cuerpo puede aprender a fabricar anticuerpos contra marcadores que tú no tienes. Esos anticuerpos pueden complicar mucho la siguiente transfusión.
En la práctica clínica, los bancos de sangre suelen tipar más allá de ABO y Rh cuando hay motivos: pacientes con muchas transfusiones acumuladas, embarazos con anticuerpos irregulares o estudios familiares. En España, el Centro Nacional de Transfusión y la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) son los dos organismos de referencia que marcan las pautas de qué antígenos conviene estudiar en cada perfil de paciente.
Por qué una proteína minúscula puede armar tanto lío¶
Los anticuerpos son específicos. Uno contra el antígeno A solo reconoce al antígeno A. Si por error tu sangre fabrica anticuerpos contra un marcador que casi todo el mundo tiene, encontrar una unidad de sangre compatible se vuelve una pesadilla estadística: de cada mil donantes, apenas uno será compatible. Eso es exactamente lo que pasa con el sistema MAL.
Cuando una persona AnWj negativo recibe sangre AnWj positivo y ya tiene anticuerpos anti-AnWj, su sistema inmunitario ataca los glóbulos rojos transfundidos. Los destruye. Esa reacción hemolítica puede ser grave: fiebre, escalofríos, caída de tensión, daño renal e incluso riesgo vital si no se trata a tiempo.
La gran mayoría de las personas AnWj negativas lo son por una causa adquirida, no hereditaria. Algunos trastornos hematológicos y ciertos cánceres suprimen la expresión del antígeno, y el cuerpo ve esa proteína como algo ajeno. Solo una minoría muy pequeña hereda la ausencia del antígeno, y es justo la que ha permitido resolver el misterio.
Embarazo: el otro escenario donde estos sistemas importan¶
El caso del embarazo es el más conocido por la población. Una madre Rh negativo puede estar expuesta a glóbulos rojos Rh positivo de su bebé durante el parto o en complicaciones del embarazo. Si fabrica anticuerpos anti-D, esos anticuerpos pueden atravesar la placenta y atacar los glóbulos rojos del feto en embarazos posteriores, causando anemia grave, hidrops fetal o incluso la muerte del bebé. Por eso en muchos países se administra inmunoglobulina anti-D a las madres Rh negativo después del parto: para «distraer» al sistema inmunitario y evitar que fabrique esos anticuerpos.
El mismo principio se aplica, con menor frecuencia, a otros anticuerpos: anti-Kell, anti-Duffy, anti-Kidd y, en casos muy raros, anti-AnWj. Para casi ninguno hay una inmunoglobulina preventiva, así que la estrategia depende de vigilar al feto con ecografías y, si hace falta, transfundirle sangre compatible directamente.
Esto es importante porque la medicina prenatal ya no vive solo de ABO y Rh. Si una madre tiene un anticuerpo raro, su seguimiento se vuelve un caso personalizado con el banco de sangre. Saber qué gen está detrás de cada antígeno, como acaba de ocurrir con MAL, permite diseñar pruebas genéticas para localizar a esas personas antes de que aparezca un problema.
Cómo se descubre un grupo sanguíneo nuevo¶
Resolver un sistema de grupos sanguíneos lleva décadas, literalmente. Lo que ha pasado con MAL es un caso de manual: el antígeno se describió en 1972, se sospechó durante años que tenía relación con proteínas como CD44 o Smyd1, y todas esas hipótesis se cayeron. Hasta que un equipo del NHS Blood and Transplant en Bristol secuenció el exoma completo (las partes del ADN que contienen instrucciones para fabricar proteínas) de cinco personas con AnWj negativo hereditario. Encontraron que las cinco tenían deleciones en las dos copias del gen MAL, lo que les impide fabricar la proteína Mal.
Pero una asociación genética no basta. Para que la Sociedad Internacional de Transfusión Sanguínea acepte un sistema nuevo, hace falta demostrar que la proteína es necesaria y suficiente para que el antígeno aparezca. Lo hicieron: metieron el gen MAL sano en células en cultivo y apareció el antígeno AnWj. Metieron la versión alterada y no apareció. Eso, sumado a que los anticuerpos anti-AnWj bloquean la unión de anticuerpos anti-Mal, cerró el círculo.
Una vez demostrado, el sistema se asigna un número. MAL fue el sistema número 47 cuando se ratificó. En septiembre de 2026, JAMA se convirtió en el sistema 49. Aquí JAMA es solo el nombre del sistema sanguíneo recién reconocido, no la conocida revista médica con el mismo acrónimo, una coincidencia que conviene tener presente al buscar información sobre cualquiera de los dos. El catálogo sigue creciendo.
Qué cambia (y qué no) en tu próxima transfusión¶
Si donas sangre o te la ponen, lo que sigue mandando es ABO y Rh. La rutina del banco de sangre no cambia. El hallazgo de MAL y de sistemas vecinos importa para una franja concreta: pacientes que llevan varias transfusiones, mujeres con embarazos complicados por anticuerpos raros, personas con hemoglobinopatías como la anemia falciforme o la talasemia, que dependen de donantes muy bien tipados.
También cambia la conversación sobre el registro de donantes. Si un paciente tiene un anticuerpo anti-AnWj y los bancos de sangre necesitan encontrar a los poquísimos donantes AnWj negativos del mundo, una prueba genética sobre el gen MAL acorta la búsqueda. Lo mismo que ya se hace con otros sistemas minoritarios.
Qué puedes hacer tú:
- Si donas sangre, pregunta en tu centro autonómico si participa en programas de tipado extendido de sistemas minoritarios.
- Si has tenido un embarazo en el que te detectaron anticuerpos raros, menciónalos siempre en futuros embarazos y al personal que te atienda.
- Si recibes transfusiones de forma crónica por anemia falciforme o talasemia, pide a tu hematólogo un fenotipo eritrocitario ampliado.
Lo que todavía no sabemos¶
Tres cosas importantes. Primera: no existe aún un test comercial estándar para tipar MAL en todos los bancos de sangre; los reactivos serológicos son escasos y los chips genéticos específicos para el gen MAL aún no están generalizados. Segunda: la frecuencia real de las deleciones en MAL se ha estimado en cinco personas; harían falta estudios poblacionales grandes para saber cómo varía en distintos grupos étnicos. Tercera: no se entiende bien por qué algunas enfermedades suprimen el antígeno AnWj sin tocar el gen. Entenderlo podría abrir vías para diagnosticar antes ciertos cánceres o trastornos hematológicos.
Y una duda habitual: hoy no puedes saber por ti mismo si eres AnWj negativo. Este análisis no forma parte de las analíticas de rutina. Solo se estudia en casos seleccionados, como pacientes politransfundidos o gestantes con anticuerpos raros, dentro del estudio que realiza el banco de sangre. Si te preocupa, coméntalo con tu médico o con el banco de sangre de tu centro.
Mientras tanto, lo que ya sabemos cambia algo importante: la sangre que llevas dentro no se define solo por tu letra y tu signo. Y cuando la medicina tiene que decidir a quién le toca qué bolsa, esa complejidad, que parece un tecnicismo, es lo que mantiene vivas a personas que antes no tenían donante posible.
Fuentes
- Deletions in the MAL gene result in loss of Mal protein, defining the rare inherited AnWj-negative blood group phenotype (PubMed) · PubMed · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- International Society of Blood Transfusion Working Party on Red Cell Immunogenetics and Blood Group Terminology: report of Gothenburg, Barcelona and four virtual business meetings · Vox Sanguinis · 2026 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Scientists solve a 50-year mystery and discover a new human blood group · University of Bristol (nota de prensa) · 2026 · sciencedaily.com


