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Salud y Ciencia

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Cuando oyen una señal de peligro, los ratones buscan a un conocido

Ratones de Virginia Tech se acercan a un compañero conocido al oír un sonido de peligro. Identifican un circuito entre amígdala e hipocampo con oxitocina.

Artículo validado por

Marina Sarrias, Médica

Col·legi Oficial de Metges de Barcelona · nº 64943

Fechas

Publicado
Dos ratones de laboratorio en una jaula, uno acercándose al otro
Dos ratones de laboratorio en una jaula, uno acercándose al otro

En resumen5 claves

  1. 01Los ratones se acercan a un compañero conocido al oír un sonido asociado a peligro
  2. 02Si el compañero es desconocido, los ratones no cambian la distancia
  3. 03Un circuito entre la amígdala basolateral y el hipocampo ventral media la respuesta
  4. 04Bloquear los receptores de oxitocina impide la búsqueda de cercanía
  5. 05Buscar compañía y quedarse congelado son dos reacciones distintas a la misma señal

Qué se ha descubierto

Un ratón oye un sonido que asocia con un peligro. ¿Qué hace? Busca a un compañero que conoce.

Si el compañero es un desconocido, no se mueve.

Este es el hallazgo principal de un estudio publicado en la revista Neuropsychopharmacology por un equipo de la Universidad Virginia Tech, en Estados Unidos. El grupo lo dirige Alexei Morozov, del Fralin Biomedical Research Institute.

Dieron un paso más. Identificaron parte del circuito cerebral implicado en esa conducta. Es una conexión entre la amígdala basolateral, la zona que procesa amenazas, y el hipocampo ventral, una región ligada a la memoria social.

¿Y si bloqueaban esa conexión de forma temporal? Los ratones dejaban de acercarse al compañero familiar al sonar la señal.

La oxitocina, un mensajero químico del cerebro relacionado con el reconocimiento social, también participa. Al bloquear sus receptores, los ratones dejaban de buscar la cercanía de su compañero.

Dos ratones en una jaula de laboratorio durante una prueba de comportamiento
En el estudio, los ratones familiarizados reducían la distancia entre sus hocicos al sonar el tono.

Cómo se hizo el estudio

Empezaron entrenando a los ratones, uno a uno. Cada uno aprendía a asociar un tono concreto con un breve y suave calambrazo en la pata. Uno o dos días después, los juntaron en parejas y reprodujeron el sonido.

Compararon dos situaciones: parejas que habían convivido juntas y parejas de desconocidos. Solo los familiarizados se acercaron al escuchar el tono.

Midieron la distancia entre los hocicos de los dos animales. En las parejas de conocidos, esa distancia se redujo al sonar la señal. En las de desconocidos, no cambió de forma clara.

Pero quedaba una duda: ¿se acercaban por buscar compañía o porque estaban menos paralizados? La respuesta fue clara. La tendencia a acercarse fue independiente de la congelación, la respuesta típica de miedo en la que el animal se queda quieto. Buscar al compañero y quedarse paralizado son, por tanto, dos reacciones distintas ante la misma señal.

Para localizar el circuito, los investigadores usaron técnicas que suprimen de forma temporal la comunicación entre neuronas de la amígdala basolateral y el hipocampo ventral. También bloquearon con un fármaco los receptores de oxitocina, las moléculas a las que se une esta sustancia.

Qué significa y qué no

Este es un estudio básico de neurociencia en ratones.

No se pueden sacar conclusiones directas para personas.

Sí da pistas sobre cómo el cerebro convierte una señal de amenaza en ganas de buscar a alguien cercano.

Lo que propone el equipo es que la amígdala, que reconoce peligros, se comunica con el hipocampo, que guarda memorias de otros animales. Entre ambos coordinan una respuesta social. El hipocampo haría de filtro: solo dejaría que esa respuesta se active ante animales ya conocidos.

Los investigadores no vieron conductas activas de consuelo, como acurrucarse o acicalarse. Lo que midieron fue una reducción de la distancia física. Nada más.

Conviene recordar que es un trabajo experimental en condiciones controladas. Los hallazgos muestran una asociación entre mecanismos cerebrales concretos y la conducta observada. No prueban que ese circuito funcione igual en otras especies.

Contexto

Hace tiempo que se sabe que los animales tienden a agruparse ante amenazas directas, como la presencia de un depredador. Lo que estaba menos claro era si una señal aprendida, un sonido asociado a un daño pasado, podía provocar algo parecido. Y qué mecanismos biológicos intervenían.

El papel de la oxitocina en la conducta social se ha estudiado en varios contextos. Desde el reconocimiento de emociones hasta la afiliación social. Este trabajo añade una pieza concreta: cómo la oxitocina podría participar en la búsqueda de cercanía provocada por una amenaza aprendida.

El estudio lo dirige Alexei Morozov en el Fralin Biomedical Research Institute de Virginia Tech. Michael Friedlander, director ejecutivo del instituto, señaló que el trabajo aporta información sobre los circuitos cerebrales y los procesos biológicos que median conductas sociales relevantes.

Qué falta por saber

Los autores no han localizado con exactitud en qué zona del cerebro actúa la oxitocina para influir en esta respuesta. Es una pregunta abierta para futuros estudios.

Se desconoce si mecanismos similares operan en otras especies, incluida la humana. El trabajo se hizo en ratones. Trasladar estos hallazgos al comportamiento social de las personas requiere mucha más investigación.

Quedan preguntas abiertas. Por ejemplo, cómo varía la respuesta según el grado de familiaridad entre los animales. O qué otras regiones del cerebro podrían modular esta conducta.

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Fuentes

2 referencias
  1. [1]
    Proximity in mice induced by an auditory-conditioned stimulus · Neuropsychopharmacology · 2026 · doi.org
  2. [2]
    Oxytocin Signaling in the Central Amygdala Modulates Emotion Discrimination in Mice. · Current biology : CB · 2019 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

Preguntas frecuentes

3
¿Los ratones se consuelan entre sí en este estudio?
No. Los investigadores no vieron conductas activas de consuelo, como acurrucarse o acicalarse. Midieron la distancia entre los hocicos al sonar el tono. En las parejas de conocidos, esa distancia se redujo. Los ratones se acercaban y se orientaban uno hacia el otro. No hubo señales claras de consuelo activo.
¿Qué función tiene la oxitocina en este comportamiento?
La oxitocina es un mensajero químico del cerebro relacionado con el reconocimiento social. En el experimento, bloquear sus receptores impidió que los ratones se acercaran al compañero familiar al sonar la señal. Los autores aún no saben en qué zona exacta del cerebro actúa para producir este efecto.
¿Estos hallazgos sirven para entender a las personas?
Es un estudio básico en ratones, realizado en condiciones de laboratorio controladas. No se puede extrapolar directamente al comportamiento humano. Sí apunta a circuitos cerebrales que podrían estudiarse en otras especies, para entender mejor cómo buscamos compañía cuando nos sentimos amenazados.

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