Cómo la inmunoterapia enseña a tus defensas a atacar el cáncer
La inmunoterapia contra el cáncer usa el sistema inmunitario para reconocer y atacar el tumor. Vemos qué es, cómo actúa, sus tipos y efectos secundarios.
Natali González, Médica

En resumen
- La inmunoterapia usa el sistema inmunitario del propio paciente para reconocer y destruir células tumorales.
- Los inhibidores de puntos de control son la forma más usada de inmunoterapia en la práctica clínica actual.
- Solo una parte de los pacientes responde, y los efectos secundarios son distintos a los de la quimioterapia.
- La investigación avanza hacia combinaciones, terapia celular y vacunas terapéuticas.
- No sustituye al cribado ni a otras terapias: se integra con cirugía, quimioterapia o radioterapia según el caso.
Qué es la inmunoterapia contra el cáncer¶
La inmunoterapia contra el cáncer es un tipo de tratamiento que usa el propio sistema inmunitario para combatir el tumor. En lugar de destruir las células malignas de forma directa, como hace la quimioterapia, busca enseñar o reactivar las defensas del cuerpo para que las reconozcan y las eliminen.
La idea tiene más de un siglo. A finales del siglo XIX, el médico estadounidense William Coley observó que algunos pacientes con cáncer mejoraban tras pasar por una infección grave. Aquello abrió una línea de investigación que tardó décadas en madurar. Hoy la inmunoterapia forma parte del estándar de tratamiento de varios cánceres, junto a la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia y las terapias dirigidas.
Cómo actúa el sistema inmunitario frente al tumor¶
El sistema inmunitario patrulla el cuerpo de forma continua. Detecta células dañinas, infecciones y sustancias extrañas. En condiciones normales, también identifica y destruye células que empiezan a volverse cancerosas. El problema es que los tumores aprenden a esconderse: producen señales que los hacen pasar desapercibidos o que desactivan a las defensas.
La inmunoterapia busca romper ese escudo. Las principales estrategias son: liberar el «freno» del sistema inmunitario con anticuerpos (los inhibidores de puntos de control, que actúan sobre proteínas como PD-1, PD-L1 o CTLA-4); modificar en el laboratorio los linfocitos T del propio paciente para que reconozcan el tumor, como ocurre con la terapia CAR-T; enseñar al sistema inmunitario a identificar antígenos concretos del cáncer, es decir, moléculas que actúan como «huellas» del tumor, mediante vacunas terapéuticas; y administrar versiones sintéticas de citocinas, proteínas mensajeras que estimulan la respuesta inmune.
Una revisión publicada en 2025 en la revista Signal Transduction and Targeted Therapy recuerda que la evasión inmune, es decir, la capacidad del tumor para esconderse del sistema inmunitario, sigue siendo el reto principal. Conocer esos mecanismos ayuda a diseñar tratamientos más precisos.

Tipos principales de inmunoterapia¶
El término «inmunoterapia» agrupa varias estrategias distintas. Las más usadas en la práctica clínica actual son los inhibidores de puntos de control inmunitario, anticuerpos que liberan el freno del sistema inmunitario y han cambiado el pronóstico de melanoma, cáncer de pulmón no microcítico, cáncer renal, de vejiga y algunos subtipos de mama y colon. También está la terapia celular adoptiva, como CAR-T, aprobada sobre todo para leucemias, linfomas y mieloma múltiple, un procedimiento complejo que solo se aplica en centros especializados. Los anticuerpos biespecíficos, que se unen a la vez a dos tipos de células para acercarlas y facilitar la destrucción del tumor, son otra vía en expansión. Hay otras líneas de investigación, como las vacunas terapéuticas de ARNm contra el cáncer, que ya se prueban en más de un centenar de ensayos: una revisión de 2020 en Journal of Immunology Research repasó los progresos en este campo. A diferencia de las vacunas preventivas, como la del virus del papiloma humano, estas buscan tratar la enfermedad ya diagnosticada.
En qué cánceres se utiliza hoy¶
La inmunoterapia no sirve para todos los cánceres ni para todos los pacientes. Las indicaciones cambian a medida que se publican nuevos estudios. Entre los tumores en los que más se usa, o en los que está aprobada en muchos países, están el melanoma metastásico, el cáncer de pulmón no microcítico, el cáncer renal, el cáncer de vejiga, algunos tipos de cáncer de mama (sobre todo el triple negativo), el cáncer de colon con inestabilidad de microsatélites (una característica genética concreta del tumor), el linfoma de Hodgkin, las leucemias y linfomas de células B (con terapia CAR-T) y el cáncer de esófago y de pulmón en combinación con quimioterapia antes de la cirugía.
Un metaanálisis publicado en 2024 en JAMA Oncology evaluó la combinación de quimioterapia e inmunoterapia antes de la cirugía en cáncer de pulmón no microcítico. Sugiere mejores respuestas patológicas, aunque con matices según el nivel de PD-L1 del tumor. Otro metaanálisis de 2022 en JAMA Network Open revisó la misma estrategia en cáncer de esófago y encontró resultados parecidos, con una evidencia que sigue evolucionando. En segunda línea, el ensayo AdvanTIG-203 con ociperlimab y tislelizumab en cáncer de esófago escamoso no cumplió su objetivo principal: la diferencia no fue estadísticamente significativa.
En el cáncer de páncreas la situación es distinta. Una revisión de 2024 en Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology señala que los avances son más lentos. El tumor tiene muchas barreras biológicas que lo hacen resistente a la inmunoterapia convencional.
Efectos secundarios y riesgos¶
La inmunoterapia no es inocua. Al activar el sistema inmunitario, puede provocar que las defensas ataquen tejidos sanos del propio paciente. Estos efectos se llaman adversos inmunorrelacionados.
Los más frecuentes afectan a la piel (picor, erupciones, enrojecimiento), a la tiroides (hipotiroidismo, cuando la glándula funciona poco, o hipertiroidismo, cuando funciona demasiado), al pulmón (neumonitis, una inflamación del tejido pulmonar), al hígado (hepatitis), al colon (la colitis por inmunoterapia que un análisis de sangre podría anticipar) y a glándulas hormonales como la hipófisis o el páncreas.
En general, los efectos se controlan con corticoides y con suspensión temporal del tratamiento. Pero pueden llegar a ser graves. Por eso el seguimiento médico es estrecho durante y después de la terapia.
Cada paciente responde de forma distinta. Lo que es leve para uno puede ser serio para otro. Ante cualquier síntoma nuevo durante un tratamiento con inmunoterapia, conviene avisar al equipo médico cuanto antes.
Ventajas y limitaciones frente a otros tratamientos¶
Como cualquier terapia, la inmunoterapia tiene puntos fuertes y débiles. Conocerlos ayuda a entender por qué no sustituye a la quimioterapia o a la cirugía en todos los casos.
Entre las ventajas observadas en algunos pacientes están las respuestas duraderas en cánceres antes muy difíciles de tratar, la posibilidad de tratar enfermedad metastásica con buen control a largo plazo y el buen encaje con otras terapias como quimioterapia, radioterapia o cirugía.
Entre las limitaciones conocidas hoy están que solo una parte de los pacientes se beneficia, que hay cánceres como el de páncreas o las metástasis cerebrales donde la inmunoterapia clásica no ha dado resultados claros, que los efectos secundarios son distintos a los de la quimioterapia y requieren experiencia para manejarlos, y que el coste económico es alto y la disponibilidad varía según el país y el sistema sanitario.
Una revisión publicada en 2019 en Nature Reviews Disease Primers sobre metástasis cerebrales recuerda que el cerebro es un entorno difícil para muchos fármacos. La inmunoterapia tiene allí limitaciones concretas por dos motivos: la barrera hematoencefálica, una especie de filtro natural que separa la sangre del cerebro y dificulta la llegada de muchos medicamentos, y las características del microambiente tumoral, el conjunto de células y sustancias que rodea al tumor y lo protege.
Qué dicen los estudios recientes¶
La investigación avanza rápido. Una revisión de 2023 en Nature Reviews Clinical Oncology repasó cómo el procesamiento de antígenos determina la respuesta al tratamiento. Explica por qué algunos pacientes responden y otros no, y apunta a nuevas líneas de combinación.
Otra revisión, también de 2025, repasó las estrategias para vencer la evasión inmune. Incluye combinaciones de fármacos, terapia celular, virus oncolíticos y vacunas personalizadas. Son líneas en investigación clínica, con datos prometedores pero todavía preliminares.
También se trabaja en biomarcadores, es decir, moléculas medibles en sangre o tejido que ayudan a predecir quién se va a beneficiar. El más usado es PD-L1, aunque no es perfecto: hay pacientes con PD-L1 bajo que responden y otros con PD-L1 alto que no lo hacen. Para los cánceres que se siguen con análisis de sangre que buscan rastros del tumor, la biopsia líquida permite ver si el tratamiento está funcionando sin necesidad de nuevas biopsias de tejido.
La detección precoz del cáncer, con programas de cribado como los que ya existen para mama, colon o cérvix, sigue siendo la herramienta con mayor impacto en mortalidad. La inmunoterapia actúa sobre la enfermedad ya diagnosticada y no sustituye al cribado. Puedes repasar qué cribados están recomendados y a qué edad en Cribados de cáncer: cuáles están recomendados, a qué edad y por qué no todos sirven.
Preguntas frecuentes¶
¿La inmunoterapia reemplaza a la quimioterapia? En algunos cánceres se usa sola, pero en muchos casos se combina con quimioterapia, cirugía o radioterapia. La decisión depende del tipo de tumor, su extensión, las características biológicas y el estado general del paciente.
¿Cualquier paciente puede recibirla? No. Las indicaciones están definidas por estudios clínicos y por la aprobación de las agencias reguladoras. No todos los hospitales la ofrecen ni todos los cánceres la tienen como opción.
¿Tiene efectos secundarios importantes? Sí. Los más frecuentes son reacciones en piel, tiroides, pulmón, hígado e intestino. Suelen manejarse con corticoides y ajustes del tratamiento, pero requieren vigilancia médica estrecha.
¿Cura el cáncer? En algunos pacientes con melanoma, pulmón o vejiga se han visto respuestas que se mantienen durante años. Pero no es una regla general ni aplica a todos los tipos de cáncer. Llamarlo curación depende de cada caso y del tiempo de seguimiento.
Fuentes
- Neoadjuvant Chemoimmunotherapy for NSCLC: A Systematic Review and Meta-Analysis. · JAMA oncology · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Therapeutic developments in pancreatic cancer. · Nature reviews. Gastroenterology & hepatology · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Brain metastases. · Nature reviews. Disease primers · 2019 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Immune evasion in cancer: mechanisms and cutting-edge therapeutic approaches. · Signal transduction and targeted therapy · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Antigen presentation in cancer - mechanisms and clinical implications for immunotherapy. · Nature reviews. Clinical oncology · 2023 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Cancer Vaccines: Toward the Next Breakthrough in Cancer Immunotherapy. · Journal of immunology research · 2020 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Evaluation of Clinical and Safety Outcomes of Neoadjuvant Immunotherapy Combined With Chemotherapy for Patients With Resectable Esophageal Cancer: A Systematic Review and Meta-analysis. · JAMA network open · 2022 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

