Tos, pitos y falta de aire: cómo se reconoce y se controla el asma
Qué es el asma, qué síntomas presenta (tos, pitos, falta de aire), cómo se diagnostica y qué opciones de tratamiento existen según la evidencia.
Marina Sarrias, Médica

En resumen
- El asma es una inflamación crónica de los bronquios que no se cura, pero con el tratamiento adecuado la mayoría de los pacientes lleva una vida normal.
- Los inhaladores son la base del tratamiento: los de rescate alivian los síntomas y los de mantenimiento controlan la inflamación a largo plazo.
- Reconocer los desencadenantes personales (alérgenos, humo, aire frío, ejercicio, ciertos medicamentos) y evitarlos reduce mucho las crisis.
- El asma grave, que no se controla con inhaladores convencionales, tiene hoy nuevas opciones como los tratamientos biológicos.
- Saber identificar una crisis grave y tener un plan de acción por escrito es clave, porque una crisis mal gestionada puede poner la vida en riesgo.
Qué es el asma bronquial¶
El asma bronquial es una enfermedad crónica de los bronquios, los tubos que llevan el aire a los pulmones. En las personas con asma, las paredes de esos bronquios están inflamadas de forma persistente. Cuando la inflamación se descontrola, los bronquios se estrechan, se llenan de moco y producen los síntomas típicos: silbidos al respirar, tos y sensación de falta de aire.
Es una de las enfermedades crónicas más frecuentes del mundo, según recoge una revisión publicada en The Lancet. Afecta tanto a niños como a adultos. No se cura, pero con un buen tratamiento la mayoría de las personas lleva una vida completamente normal.
Por qué aparece el asma¶
El asma no surge por una sola causa. Aparece por la combinación entre una predisposición genética y factores del entorno. Si uno o los dos padres tienen asma o alergias, las probabilidades de que sus hijos la padezcan son mayores.
Hay muchos desencadenantes que pueden disparar los síntomas en personas ya predispuestas:
- Alérgenos como ácaros del polvo, polen, pelo de animales o moho.
- Infecciones respiratorias, sobre todo los virus catarrales.
- Aire frío o aire muy contaminado.
- Humo del tabaco, tanto si se fuma como si se respira.
- Esfuerzo físico intenso, especialmente sin calentamiento.
- Algunos medicamentos, como el ácido acetilsalicílico (la Aspirina) y otros antiinflamatorios no esteroideos. Aproximadamente uno de cada diez asmáticos nota un claro empeoramiento al tomarlos, una entidad que las guías clínicas llaman enfermedad respiratoria exacerbada por AINE.
- Reflujo gastroesofágico, que puede empeorar el asma por la noche.
Identificar los desencadenantes personales es una de las tareas más útiles del tratamiento, porque muchos se pueden reducir o evitar por completo.
Síntomas del asma más comunes¶
Los síntomas varían mucho de una persona a otra, e incluso en la misma persona a lo largo del tiempo. Los más habituales son:
- Silbidos al respirar (lo que los médicos llaman sibilancias), que a veces solo los nota el médico al auscultar.
- Sensación de falta de aire o de no poder vaciar bien los pulmones.
- Opresión en el pecho, descrita a veces como si una banda apretara el tórax.
- Tos seca que aparece por la noche, al despertar o al hacer ejercicio.
- Síntomas que van y vienen, con días buenos y días malos.
Una pista útil: el asma pocas veces aparece de repente sin ningún detonante. Tampoco es normal que una persona sin diagnóstico tenga tos o silbidos cada semana. Si esto pasa, conviene consultar.
Un apunte importante: durante una crisis los síntomas se intensifican y el alivio con el inhalador de rescate tarda más en hacer efecto. Si cuesta hablar, los labios se vuelven azulados o el inhalador no alivia, hay que pedir ayuda médica de inmediato.
Cómo se diagnostica¶
El diagnóstico empieza por una buena historia clínica. El médico pregunta cuándo aparecen los síntomas, de noche o de día, en qué situaciones, si hay alergias o familiares con asma. Después se hace una espirometría, una prueba que mide cuánto aire puedes meter y sacar de los pulmones y a qué velocidad.
En niños menores de 5 años o cuando la espirometría no es concluyente se usan otras pruebas, como medir el flujo espiratorio máximo con un pequeño aparato portátil o repetir la espirometría tras probar un broncodilatador. Si la obstrucción se invierte tras el inhalador, el diagnóstico es muy probable.

Tratamiento del asma, los dos pilares básicos¶
El tratamiento se organiza en dos grandes bloques, como resume la actualización 2022 de la GINA (Global Initiative for Asthma), una iniciativa apoyada por la OMS.
El primer pilar son los inhaladores de alivio, que se usan cuando aparecen síntomas. Suelen ser broncodilatadores de acción corta, como el salbutamol. Abren los bronquios en minutos, pero no tratan la inflamación de fondo. Si necesitas tu inhalador de alivio más de dos veces por semana, es una señal de que el asma no está bien controlada.
El segundo pilar son los inhaladores de mantenimiento, que se toman todos los días aunque te encuentres bien. Su base son los corticoides inhalados, que reducen la inflamación de los bronquios. A ellos se pueden sumar broncodilatadores de acción larga (llamados LABA) o un antagonista de los leucotrienos (montelukast), según cada caso.
La idea es sencilla: usar poco el de rescate (idealmente nada en absoluto) y ser constante con el de mantenimiento. Las guías modernas prefieren un único inhalador que combine corticoide y LABA, tanto para el alivio como para el mantenimiento, lo que simplifica la pauta.
Una técnica de inhalación correcta mejora mucho la eficacia del fármaco. Por eso conviene revisar el uso del inhalador en cada consulta.
Asma grave, cuando los inhaladores no bastan¶
Se habla de asma grave cuando, aun usando bien el tratamiento, los síntomas siguen sin controlarse, hay crisis frecuentes y se necesitan corticoides orales (como la prednisona) de forma repetida. Esto afecta a una minoría de los pacientes, pero tiene un impacto enorme en su calidad de vida.
En los últimos años han aparecido los tratamientos biológicos, fármacos que bloquean moléculas concretas implicadas en la inflamación del asma. Un repaso publicado en European Respiratory Review recoge varios ya disponibles, como los anticuerpos monoclonales contra la inmunoglobulina E (omalizumab), contra la interleucina 5 (mepolizumab, benralizumab) o contra la interleucina 4 (dupilumab). Están reservados para el asma grave y se aplican en centros especializados.
Crisis asmática, cómo reconocerla y qué hacer¶
Una crisis asmática es un empeoramiento brusco de los síntomas: la falta de aire sube, los silbidos se hacen continuos y el inhalador de alivio tarda más en hacer efecto o no basta.
Pide ayuda médica urgente si:
- Te cuesta mucho respirar, caminar o hablar.
- Los labios o las uñas se vuelven azulados.
- El inhalador de rescate no alivia tras 10-15 minutos.
- Los síntomas empeoran rápidamente.
Mientras llega la ayuda, conviene mantener la calma, sentarse en una postura cómoda (a menudo ligeramente inclinado hacia delante) y usar el inhalador de rescate con la cámara espaciadora, si se tiene, para facilitar la llegada del fármaco.
Vivir con asma, hábitos y controles que ayudan¶
Más allá de la medicación, hay medidas que mejoran mucho el día a día:
- Evitar el tabaco y los ambientes con humo.
- Controlar alérgenos domésticos: ácaros (fundas antiácaros en colchones y almohadas), moho y, si son el desencadenante, pelo de mascotas.
- Vacunarse de la gripe cada año y mantener al día la del neumococo si el médico lo indica.
- Hacer ejercicio, eligiendo actividades bien toleradas (caminar, nadar, bicicleta) y calentando antes. El asma mal controlada puede dejarte muy cansado y alterar el sueño. Esta guía sobre el cansancio constante puede ayudarte a saber cuándo conviene consultar.
- Mantener un peso saludable. El sobrepeso y la obesidad empeoran el asma. Hay muchas opciones hoy para el control del peso, y bajar algo de peso (incluso unos pocos kilos) ya suele notarse en los síntomas.
- Tratar el reflujo gastroesofágico si está presente, porque suele empeorar los síntomas nocturnos, según se describe en esta guía sobre reflujo gastroesofágico.
- Descansar bien. El asma mal controlada interrumpe el sueño y, en algunos casos, se asocia con apnea del sueño, otro trastorno respiratorio que conviene descartar.
También es útil aprender a reconocer los primeros signos de empeoramiento con un medidor de flujo espiratorio en casa, si tu médico te lo recomienda, y tener un plan de acción por escrito con los pasos a seguir según la zona de medición.
Y la respiración también se entrena. Una revisión Cochrane sobre ejercicios respiratorios concluyó que técnicas como Buteyko o el método Papworth pueden mejorar la calidad de vida y reducir la sensación de falta de aire en adultos con asma, siempre como complemento, no como sustituto, del tratamiento farmacológico.
Fuentes
- Biologics in severe asthma: a state-of-the-art review. · European respiratory review : an official journal of the European Respiratory Society · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Asthma. · Lancet (London, England) · 2023 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Asthma. · Lancet (London, England) · 2018 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Acute severe asthma: management and treatment. · Minerva medica · 2021 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Key recommendations for primary care from the 2022 Global Initiative for Asthma (GINA) update. · NPJ primary care respiratory medicine · 2023 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Breathing exercises for adults with asthma. · The Cochrane database of systematic reviews · 2020 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Diagnosis and management of NSAID-Exacerbated Respiratory Disease (N-ERD)-a EAACI position paper. · Allergy · 2019 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

