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Salud y Ciencia

Ensayos clínicos4 min de lectura

Del laboratorio a la farmacia: las cuatro fases de un ensayo clínico

Un ensayo clínico pasa por varias fases antes de que un fármaco llegue a tu farmacia. Te explicamos qué se prueba en cada una y por qué importa.

Artículo validado por

Natali González, Médica

Colegio Oficial de Médicos de La Rioja · nº 26/4812791

Fechas

Publicado
Viales de cristal y una carpeta con notas sobre una mesa de laboratorio
Viales de cristal y una carpeta con notas sobre una mesa de laboratorio

En resumen4 claves

  1. 01Los ensayos clínicos se dividen en fases para responder preguntas concretas sobre seguridad y eficacia antes de aprobar un fármaco.
  2. 02En la fase 1 se prueba la seguridad con pocas personas; en las fases 2 y 3 se confirma si el fármaco funciona en pacientes reales.
  3. 03Después de aprobado, el fármaco sigue estudiándose en fase 4 para detectar efectos raros, nuevas indicaciones y poblaciones distintas.
  4. 04Cada ensayo necesita la aprobación de un comité de ética y de las autoridades reguladoras antes de empezar.

Por qué los fármacos se prueban paso a paso

Un laboratorio no lanza un fármaco al mercado por probar. Antes tiene que demostrar que es seguro y útil en personas.

Para eso existen los ensayos clínicos. Son estudios con voluntarios que sirven para responder una pregunta concreta: ¿funciona mejor el tratamiento nuevo que lo ya disponible y qué efectos tiene?

Los ensayos se dividen en fases. Cada fase tiene reglas propias. Pasar de una a la siguiente exige resultados previos favorables. Muchos candidatos se quedan por el camino antes de aprobarse.

Las fases se diseñan para proteger a los participantes y para generar pruebas sólidas antes de usar el fármaco a gran escala.

La investigación previa en el laboratorio

Antes de probar nada en personas, el fármaco se estudia en el laboratorio. Se prueban células en cultivo y modelos animales, como ratas o ratones, para ver si tiene el efecto esperado y si causa daño.

Esta etapa no se considera una fase clínica, pero cumple un papel de filtro previo. La mayoría de los candidatos se descartan aquí, antes de tocar a ningún ser humano.

Cuando los resultados preclínicos son favorables, el laboratorio pide autorización al regulador para iniciar estudios en humanos. En España, la solicitud se gestiona a través de la AEMPS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios), que depende del Ministerio de Sanidad. En la Unión Europea interviene también la EMA (Agencia Europea del Medicamento).

Viales de cristal sobre una mesa de laboratorio
Cada fase de un ensayo exige nuevos lotes y nuevos controles de calidad

La fase 1, donde prima la seguridad

Aquí el objetivo principal es la seguridad. Se recluta un grupo pequeño, de entre 20 y 100 voluntarios sanos.

Sobre qué dice la evidencia sobre nuevos fármacos contra el alzhéimer y las vías que están en investigación hay un ejemplo reciente de este proceso. La excepción es la oncología: como dar placebo a un paciente con cáncer no sería ético, en esa área participan directamente pacientes con la enfermedad.

Se prueban dosis crecientes para encontrar la dosis máxima tolerable, es decir, la mayor cantidad que el cuerpo aguanta sin efectos graves. También se estudia cómo se absorbe el fármaco, cómo se elimina y cuánto tiempo permanece en la sangre.

Esta fase dura semanas o pocos meses. Si el fármaco parece razonablemente seguro, se pasa a la fase 2.

La fase 2, primera prueba con pacientes

Aquí se empieza a ver si el fármaco hace lo que se espera. Se reclutan entre 100 y 300 pacientes con la enfermedad que se quiere tratar.

Suelen ser estudios controlados: un grupo recibe el fármaco nuevo y otro recibe placebo (una sustancia sin efecto activo) o el tratamiento estándar.

La fase 2 responde a dos preguntas. ¿El fármaco muestra señal de eficacia? ¿La dosis adecuada es segura en personas enfermas? Muchos candidatos fallan aquí: o no funcionan, o los efectos secundarios son mayores de lo esperado. Esta etapa también se llama prueba de concepto.

Por ejemplo, en el campo de la migraña, los nuevos tratamientos que actúan sobre una proteína llamada CGRP pasaron por fases 2 antes de llegar a la 3. Los detalles de esos ensayos aparecen en publicaciones como la revista Cephalalgia.

La fase 3, la prueba a gran escala

Es la fase más exigente. Participan entre 1 000 y 10 000 pacientes, repartidos en varios hospitales y países. Suele durar años.

Aquí se compara el fármaco nuevo con el mejor tratamiento disponible, no solo con placebo. Se confirman eficacia, seguridad, efectos a largo plazo y efectos menos frecuentes que no se detectaron en fases previas.

Si los resultados son positivos, el laboratorio presenta toda la documentación al regulador para pedir la autorización de comercialización. Una revisión publicada en Hepatology resume, por ejemplo, ensayos de fase avanzada con varios fármacos para una enfermedad del hígado llamada MASH. En oncología, la revisión sistemática de ensayos clínicos sobre cáncer de hígado publicada en Gastroenterology es otro ejemplo del tipo de evidencia que se maneja en esta etapa.

La fase 3 es la que suele leer tu médico cuando un fármaco nuevo llega al hospital. Cuando oyes «se ha demostrado que reduce el riesgo de...», casi siempre hablamos de un resultado de fase 3.

La fase 4, tras la aprobación del fármaco

Una vez aprobado y comercializado, el fármaco sigue estudiándose.

Estamos en la fase 4, también llamada de farmacovigilancia: el seguimiento del fármaco después de su salida al mercado para detectar efectos adversos. En cómo funciona la terapia CAR-T contra el cáncer paso a paso se ilustran varias de estas fases en oncología.

Aquí se busca información nueva. Efectos adversos raros, uso en poblaciones no estudiadas (ancianos, embarazadas, personas con varias enfermedades) e interacciones con otros fármacos.

Un ejemplo cotidiano son los ISRS, una clase de antidepresivos muy usada. Llevan décadas comercializándose, pero siguen apareciendo estudios sobre su uso en indicaciones concretas como el síndrome premenstrual. Organizaciones como Cochrane publican revisiones actualizadas de esa evidencia.

La fase 4 también detecta problemas que no salieron en los ensayos previos. A veces obliga a cambiar la ficha técnica del fármaco. En algunos casos, incluso a retirarlo del mercado.

Quién decide y quién vigila

Cada ensayo necesita un promotor (el laboratorio, un hospital o una universidad), un equipo médico que lo dirija y la aprobación de un comité de ética independiente.

Las autoridades reguladoras (AEMPS, EMA, FDA) revisan el protocolo antes de empezar y hacen inspecciones durante y después del estudio.

También existe un registro internacional donde deben aparecer los ensayos, como ClinicalTrials.gov o el registro de la OMS. Cualquier persona puede consultarlos.

Si te ofrecen participar en un ensayo, tienes derecho a recibir información clara sobre objetivos, riesgos y beneficios. También debes saber que puedes retirarte en cualquier momento, sin dar explicaciones y sin que tu atención médica habitual se vea afectada.

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Fuentes

4 referencias
  1. [1]
  2. [2]
    Selective serotonin reuptake inhibitors for premenstrual syndrome and premenstrual dysphoric disorder. · The Cochrane database of systematic reviews · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  3. [3]
  4. [4]

Preguntas frecuentes

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¿Cuánto dura un ensayo clínico de media?
Depende de la fase y de la enfermedad. Las fases 1 suelen durar semanas o pocos meses, mientras que las fases 3 se extienden durante años. Sumando todas las etapas, un fármaco tarda normalmente entre ocho y quince años desde los primeros estudios en laboratorio hasta su aprobación.
¿Me pagan por participar en un ensayo clínico?
En las fases 1 con voluntarios sanos suele haber una compensación por el tiempo y las molestias. En las fases 2 a 4 con pacientes normalmente no se paga, aunque se cubren los gastos derivados y se facilita el acceso al tratamiento experimental.
¿Puedo retirarme de un ensayo una vez dentro?
Sí. La participación es siempre voluntaria y puedes abandonarla en cualquier momento, sin dar explicaciones y sin que tu atención médica habitual se vea afectada. Este derecho debe estar recogido por escrito en el consentimiento informado.