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Salud y Ciencia

Reflujo y estómago6 min de lectura

Ardor, tos seca o ronquera: las caras del reflujo y qué lo alivia

Qué es el reflujo gastroesofágico, por qué causa ardor, tos seca o ronquera y qué opciones de tratamiento existen según la evidencia disponible.

Artículo validado por

Marina Sarrias, Médica

Col·legi Oficial de Metges de Barcelona · nº 64943

Fechas

Publicado
Modelo anatómico del esófago y el estómago con el esfínter esofágico inferior resaltado
Modelo anatómico del esófago y el estómago con el esfínter esofágico inferior resaltado

En resumen5 claves

  1. 01El reflujo gastroesofágico aparece cuando el ácido del estómago sube al esófago porque una válvula (el esfínter) se relaja cuando no debe.
  2. 02Los síntomas más frecuentes son ardor, regurgitación y tos seca, pero también puede causar ronquera matutina o empeorar el asma.
  3. 03Los inhibidores de la bomba de protones (como omeprazol) son los fármacos con más evidencia, siempre bajo control médico y sin suspenderlos de golpe.
  4. 04Bajar de peso, cenar dos o tres horas antes de acostarse y elevar la cabecera de la cama son los cambios de hábitos con más respaldo científico.
  5. 05Conviene consultar al médico ante dificultad para tragar, pérdida de peso, sangrado o dolor torácico intenso. Sobre todo si el dolor se irradia al brazo o la mandíbula.

Cuando comes, el alimento baja por un tubo llamado esófago hasta el estómago. En la unión de ambos hay una especie de válvula, llamada esfínter esofágico inferior. Si esa válvula se relaja cuando no debe, el contenido ácido del estómago sube de nuevo al esófago. Eso es el reflujo gastroesofágico.

Según la Asociación Española de Gastroenterología, cerca del 15% de la población adulta tiene síntomas de reflujo. En muchos casos aparecen al menos una vez por semana. Es uno de los motivos más comunes de consulta digestiva, tanto en atención primaria como en especializada.

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) aparece cuando esos episodios se repiten y dañan la mucosa del esófago o afectan a la calidad de vida. No todo ardor puntual es ERGE: muchas personas tienen reflujo leve sin que llegue a considerarse una enfermedad.

Persona con la mano sobre el pecho por sensación de ardor
El ardor que sube desde el estómago es el síntoma más típico del reflujo.

Síntomas frecuentes y atípicos

La sensación clásica es la pirosis: una quemazón que sube desde la boca del estómago hasta la garganta. Aparece sobre todo después de comer o al tumbarnos. Muchas personas la describen como «ardor» o «acidez».

Otros síntomas habituales son:

  • Regurgitación, es decir, notar que la comida o un líquido ácido vuelve a la boca sin náuseas previas.
  • Dolor en la parte alta del abdomen o detrás del esternón.
  • Sensación de tener un nudo en la garganta, lo que los médicos llaman globo faríngeo.
  • Tos seca que no se va.
  • Eructos repetidos y, en ocasiones, hipo.

El ácido también puede irritar la garganta, las cuerdas vocales e incluso las vías respiratorias. Esto explica síntomas que a primera vista parecen no tener relación con el estómago:

  • Tos crónica, sobre todo por la noche o al despertar.
  • Voz ronca por la mañana.
  • Carraspera continua.
  • Asma que empeora sin causa clara.
  • Sensación de que cuesta respirar al estar tumbado.

La Clínica Mayo señala que una parte significativa de las consultas por tos crónica termina relacionándose con reflujo. Si tienes tos que no se explica por otras causas, conviene que tu médico valore si el reflujo está detrás. También puede confundirse con problemas digestivos funcionales como el síndrome de intestino irritable, que comparte algunos síntomas pero tiene un mecanismo distinto.

Causas y factores de riesgo

El reflujo aparece cuando la válvula entre el esófago y el estómago se debilita o se relaja con demasiada facilidad. Hay varios factores que favorecen esto:

  • Sobrepeso u obesidad. La grasa acumulada en el abdomen aumenta la presión sobre el estómago.
  • Hernia de hiato. Una parte del estómago sube por encima del diafragma. Es muy frecuente a partir de los 50 años y muchas veces pasa desapercibida.
  • Embarazo. Los cambios hormonales y la presión del útero favorecen el reflujo, sobre todo en el tercer trimestre.
  • Algunos alimentos y bebidas, como café, alcohol, chocolate, menta, comidas muy grasas o muy picantes.
  • Tabaquismo. Fumar reduce la presión del esfínter y además disminuye la saliva, que ayuda a neutralizar el ácido.
  • Determinados fármacos, entre ellos algunos antiinflamatorios, relajantes musculares, antidepresivos tricíclicos o tratamientos para la osteoporosis.

A veces no hay una causa clara y los síntomas aparecen igual. Por eso el diagnóstico se basa más en lo que cuenta el paciente que en una sola prueba. Tampoco conviene confundirlo con otras patologías que comparten síntomas, como el hipotiroidismo o la celiaquía, que requieren un abordaje diferente.

Cuándo consultar al médico

No todo ardor necesita pruebas. Pero conviene pedir cita si:

  • Los síntomas aparecen casi todos los días o no se quitan con medidas básicas tras dos o tres semanas.
  • Tienes dificultad para tragar o sientes que la comida se queda atascada.
  • Adelgazas sin buscarlo.
  • Vomitas sangre o ves heces negras.
  • Tienes dolor en el pecho intenso, sobre todo si se irradia al brazo o a la mandíbula. Esto requiere atención urgente porque puede no ser reflujo.

También conviene consultar si los síntomas respiratorios (tos, ronquera, sensación de ahogo al acostarte) aparecen sin motivo aparente o no mejoran con tratamientos habituales. La ansiedad o la depresión pueden empeorar la percepción del reflujo, pero no son su causa principal, así que conviene no quedarse solo en esa explicación.

Pruebas y tratamientos médicos

El diagnóstico suele ser clínico: basta con los síntomas para empezar a tratar. Cuando hay dudas o señales de alarma, el médico puede pedir:

  • Endoscopia digestiva alta. Una cámara pequeña se introduce por la boca para ver el esófago y el estómago. Permite detectar esofagitis (inflamación) o lesiones como el esófago de Barrett (una alteración de la mucosa que puede aumentar el riesgo de cáncer a largo plazo).
  • pH-metría o pH-impedanciometría. Una sonda mide el ácido en el esófago durante 24 horas.
  • Manometría esofágica. Mide la presión del esfínter y los movimientos del esófago.

En cuanto al tratamiento, los fármacos más usados son los inhibidores de la bomba de protones (IBP), como omeprazol, esomeprazol o pantoprazol. Estos medicamentos reducen la producción de ácido en el estómago. Así la mucosa del esófago puede recuperarse. La NHS recomienda mantenerlo entre 4 y 8 semanas según la gravedad, idealmente unos 30 minutos antes del desayuno.

También hay antiácidos (como el almagato), que neutralizan el ácido de forma rápida, y antagonistas H2 (como famotidina), que también reducen su producción. Son útiles para síntomas puntuales o leves. Estos medicamentos los pauta y los revisa el médico. No los tomes por tu cuenta durante meses ni los suspendas de golpe sin supervisión, porque al hacerlo puede aparecer un rebote de ácido.

Mesa con una cena ligera a base de verduras y pescado a la plancha
Cenar ligero y pronto reduce los episodios de reflujo nocturno.

Cambios en la dieta y los hábitos

Antes de hablar de «tratamiento natural», conviene recordar que la mayor parte de la evidencia apunta a cambios en el estilo de vida. La Clínica Mayo los agrupa así:

  • Bajar de peso si hay sobrepeso. Incluso pérdidas modestas de 3 a 5 kg mejoran los síntomas en buena parte de las personas.
  • Evitar acostarse hasta dos o tres horas después de cenar.
  • Elevar la cabecera de la cama unos 15 cm. Mejor con calces bajo las patas que con más almohadas, ya que estas solo flexionan el cuello.
  • Comer raciones más pequeñas y repartidas en más tomas, en lugar de comidas muy abundantes.
  • Reducir café, alcohol, chocolate, menta y comidas muy grasas o muy picantes.
  • Dejar de fumar, ya que el tabaco relaja el esfínter y reduce la producción de saliva.

Llevar un diario de alimentos puede ayudarte a identificar qué comidas disparan tus síntomas. No todas las personas reaccionan igual: hay quien tolera el café y quien empeora con una ensalada de tomate o con un vaso de vino.

Remedios naturales con evidencia

Hay bastante ruido en internet con «remedios milagrosos». Veamos qué dice la ciencia:

  • Bicarbonato sódico. Alivia rápido, pero no se recomienda usarlo a menudo. Contiene mucha sal y puede alterar el pH de la sangre si se abusa.
  • Jugo de aloe vera. Algunos estudios pequeños sugieren mejoría, pero la evidencia es limitada y no sustituye al tratamiento médico.
  • Jengibre. En cantidades de cocina puede aliviar, aunque no hay ensayos grandes que lo avalen como tratamiento.
  • Regaliz deglicirricinado. Hay datos prometedores, pero hay que tener cuidado con el regaliz normal por su efecto sobre la tensión arterial.

Ningún remedio natural sustituye a las medidas de estilo de vida ni a los fármacos cuando el médico los indica. Si decides probar alguno, coméntalo con tu profesional de referencia para evitar interacciones o efectos secundarios.

Mitos sobre el reflujo gastroesofágico

  • «El reflujo es por ansiedad». La ansiedad puede agravarlo, pero no suele ser la causa principal. Confundir causa con desencadenante lleva a muchos errores. Por ejemplo, los síntomas depresivos se confunden a veces con problemas digestivos y al revés.
  • «Si tengo hernia de hiato tengo que operarme». La mayoría se controla con medicación y cambios de hábitos. La cirugía se reserva para casos concretos bien seleccionados.
  • «El reflujo siempre acaba en cáncer». No. El esófago de Barrett (una lesión previa) puede aumentar el riesgo, pero solo afecta a una minoría de pacientes.
  • «Si dejo el omeprazol vuelvo peor». Al suspenderlo puede haber un rebote de ácido. Por eso se hace siempre bajo control médico y reduciendo la dosis de forma gradual.
  • «Lo tengo porque como mal». No siempre. Personas con dieta sana también tienen reflujo si tienen hernia de hiato, sobrepeso o predisposición.

El reflujo se controla bien en la mayoría de las personas con medidas sencillas y, si hace falta, medicación. Ser constante con los hábitos y seguir las indicaciones del médico marca la diferencia, sobre todo si tomas fármacos durante tiempo. Si notas señales de alarma (dificultad para tragar, pérdida de peso, sangrado, dolor intenso), no esperes. Una consulta a tiempo evita complicaciones.

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Fuentes

3 referencias
  1. [1]
    Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) · MedlinePlus / National Library of Medicine · medlineplus.gov
  2. [2]
    Heartburn and acid reflux · NHS · nhs.uk
  3. [3]
    Documento de consenso sobre la enfermedad por reflujo gastroesofágico · Asociación Española de Gastroenterología (AEG) · aegastro.es

Preguntas frecuentes

5
¿El reflujo puede causar tos crónica?
Sí, el ácido puede irritar la garganta y las vías respiratorias. Una parte de las consultas por tos crónica sin causa clara terminan relacionándose con reflujo, sobre todo si la tos aparece al acostarte o por la mañana.
¿Es malo tomar omeprazol durante mucho tiempo?
No es «malo» en sí mismo, pero necesita control médico. Si se suspende de golpe puede aparecer un rebote de ácido, por eso se retira siempre de forma gradual y revisando con el médico si todavía hace falta.
¿Qué cenas debo evitar si tengo reflujo?
Conviene reducir las comidas muy grasas, muy picantes, el chocolate, la menta, el café y el alcohol. También ayuda cenar dos o tres horas antes de meterse en la cama y hacer la cena ligera.
¿El reflujo se cura o solo se controla?
En la mayoría de personas se controla bien con hábitos y, si hace falta, medicación. Solo una minoría acaba necesitando cirugía, que se reserva para casos concretos bien seleccionados.
¿Cómo distinguir el reflujo de un infarto?
El reflujo suele ser una quemazón que sube, relacionada con las comidas. Un dolor en el pecho intenso, con sudor frío, que se irradia al brazo o la mandíbula requiere atención urgente, aunque a veces se confunda con ardor.

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