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En moscas, unas células esquivan la muerte y reconstruyen el tejido dañado

En larvas de mosca, ciertas células activan la muerte celular, sobreviven y reconstruyen tejido dañado por la radiación. El trabajo, publicado en Nature Communications, se hizo solo en moscas.

Artículo validado por

Natali González, Médica

Colegio Oficial de Médicos de La Rioja · nº 26/4812791

Fechas

Publicado
Ala de mosca Drosophila vista de cerca bajo luz tenue
Ala de mosca Drosophila vista de cerca bajo luz tenue

En resumen4 claves

  1. 01En larvas de mosca, ciertas células encienden la apoptosis y sobreviven.
  2. 02Esas supervivientes reconstruyen el tejido dañado por la radiación.
  3. 03El estudio es en moscas, no en humanos, y de momento es biología básica.
  4. 04El mismo mecanismo podría ayudar a algunos tumores a resistir el tratamiento, según los autores.
Disco de ala de Drosophila visto al microscopio
El estudio se hizo en discos de ala de Drosophila, un tejido donde se observa bien la regeneración.

Qué se ha descubierto

Un equipo de investigación ha identificado en moscas una población de células que pone en marcha la muerte celular programada, sobrevive a ella y luego ayuda a reconstruir tejido muy dañado. El trabajo se hizo en larvas de mosca de la fruta y se publica en Nature Communications.

Estas células encienden las caspasas, enzimas conocidas sobre todo por desmontar las células desde dentro, y aun así siguen vivas. Cuando pasa el daño inicial, colaboran en reconstruir el epitelio dañado, la capa fina de células que recubre los órganos y tapiza las cavidades del cuerpo.

El mismo interruptor de supervivencia, advierten los autores, podría ser explotado por las células cancerosas. Los tumores que reaparecen tras el tratamiento podrían seguir parte en este truco.

Cómo se hizo el estudio

Para investigar, repitieron el experimento clásico que reveló por primera vez la proliferación compensatoria, el nombre técnico que recibe el modo en que los tejidos se regeneran después de perder muchas células.

Expusieron larvas de mosca de la fruta a radiación ionizante, un tipo de radiación capaz de dañar el ADN. Luego usaron un sensor que detecta, con cierto retraso, cuándo se activa Dronc, una enzima equivalente en moscas a la caspasa-9 humana, la caspasa que en nuestro cuerpo inicia la apoptosis. Así pudieron seguir lo que hacía cada célula en las horas siguientes.

Aparecieron dos poblaciones celulares. Las células que encendían Dronc se llamaron DARE (del inglés Dronc-activating) y fueron las que impulsaron la regeneración. Las que no activaban Dronc se llamaron NARE. El trabajo mostró que la actividad de Dronc en las células DARE, sin necesidad del resto de la vía de apoptosis, bastaba para empujar al tejido a reconstruirse.

Si quieres el detalle molecular paso a paso (cómo se retiene a Dronc en la membrana y qué papel tiene la proteína motora Myo1D), lo reunimos en la versión detallada de este mismo hallazgo.

Qué significa y qué no

El estudio es en moscas, no en humanos, y no es un tratamiento. Nada de lo aquí contado debe leerse como prueba de que el cuerpo humano ya tenga estas células ni de que haya una terapia a la vuelta de la esquina.

Lo que sí muestra es un mecanismo. Una caspasa que normalmente mata células puede, en ciertas condiciones, dejar a esas células vivas e incluso ayudarlas a reconstruir tejido. Como el trabajo se hizo en un modelo animal controlado, el resultado describe lo que ocurre. Todavía no es una guía para la clínica.

La implicación más llamativa está del lado del cáncer. Todo lo que ayude a las células tumorales a esquivar la muerte es una mala noticia. Los autores apuntan a que este interruptor de supervivencia podría explicar en parte por qué algunos cánceres vuelven en una forma más resistente tras la quimioterapia o la radioterapia.

Contexto

La proliferación compensatoria es un fenómeno conocido en biología desde hace décadas. El equipo que firma este trabajo lleva tiempo investigando cómo las caspasas hacen algo más que matar células. El nuevo estudio aplica esa línea de investigación a la regeneración de tejidos.

La resistencia a la apoptosis, el nombre oficial de este tipo de muerte celular ordenada, ya se asocia a los cánceres más difíciles de tratar. El nuevo hallazgo añade una vía molecular concreta a ese cuadro. Apunta a una población específica de células, las que activan caspasas pero las resisten, como principales sospechosas cuando los tumores vuelven más complicados de controlar.

Qué falta por saber

Si la misma población de células existe en humanos, y de ser así, en qué órganos y en qué condiciones.

Si la protección que muestran estas células al activar caspasas se mantiene con el tiempo o se pierde.

Cómo apagar el mecanismo de supervivencia en las células cancerosas sin dañar la reparación normal del tejido sano.

Y si algún medicamento contra el cáncer que ya se usa en clínica actúa sobre esta vía de las caspasas sin que nadie lo haya notado todavía.

Hasta que esas preguntas tengan respuesta, esto es biología básica, no una terapia. Cuando hay un tratamiento real sobre la mesa, lo correcto sigue siendo hablar con un profesional sanitario.

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Fuentes

2 referencias
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  2. [2]

Preguntas frecuentes

3
¿Significa esto que también tenemos esas células en el cuerpo?
Todavía no se sabe. El estudio se hizo en larvas de mosca. Habrá que comprobar si en humanos existe un grupo de células equivalente y en qué tejidos aparece.
Si encienden la caspasa, ¿por qué no mueren?
Porque ponen en marcha la maquinaria de muerte y la bloquean a tiempo. Es un comportamiento descrito por primera vez con este nivel de detalle en moscas.
¿Tiene algo que ver con el cáncer?
Probablemente sí. Los autores creen que los tumores que vuelven tras el tratamiento pueden recurrir a este truco para resistir. Es una hipótesis basada en moscas, no una conclusión clínica.

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