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Ocho conservantes comunes se asocian a un 29% más de hipertensión
Estudio observacional francés con 112.395 personas seguidas 7-8 años: ocho conservantes comunes se asocian a un 29% más de riesgo de hipertensión.
Natali González, Médica

En resumen
- Ocho conservantes muy usados en la industria se asocian a más tensión alta en un gran estudio francés.
- Quien más consumía conservantes no antioxidantes tenía un 29% más de riesgo de hipertensión y un 16% más de enfermedad cardiovascular.
- El trabajo es observacional, así que muestra una asociación pero no prueba que los conservantes sean la causa directa.
- El 99,5% de los voluntarios tomó al menos un conservante en los dos primeros años del estudio.
- Faltan ensayos clínicos que midan el efecto de retirar o dar un conservante concreto sobre la presión arterial.
Qué se ha descubierto¶
Ocho conservantes muy habituales en los alimentos procesados se han relacionado con más tensión alta y más problemas de corazón. Los datos salen de la cohorte NutriNet-Santé y se publican en European Heart Journal.
¿Qué pasa cuando los comparamos con quienes menos consumen? Los que más toman conservantes «no antioxidantes» tienen un 29% más de riesgo de hipertensión. Este tipo de conservantes se usa sobre todo para frenar bacterias y hongos. Para enfermedad cardiovascular (infarto, ictus o angina) el extra de riesgo es del 16%.
Los antioxidantes, pensados para evitar que la grasa se enrancie, también salen peor parados: un 22% más de tensión alta entre quienes más los consumen.

Cómo se hizo el estudio¶
El trabajo forma parte de NutriNet-Santé, un proyecto francés en marcha desde 2009 que analiza cómo se relaciona la alimentación con la salud. Para esta investigación se usaron los datos de 112.395 adultos voluntarios que viven en Francia.
Cada seis meses, los participantes apuntaban durante tres días todo lo que comían y bebían, con marcas concretas de productos. Esa información se cruzó con bases de datos de composición de alimentos. La idea era estimar cuántos aditivos tomaba cada persona. Algunos voluntarios llegaron a registrar hasta 96 días de comida a lo largo del tiempo.
El seguimiento duró una media de siete a ocho años.
Y la exposición era casi universal: en los dos primeros años, el 99,5% de los voluntarios había consumido al menos un conservante.
El equipo lo lideró la investigadora Mathilde Touvier, del INSERM, junto a la doctoranda Anaïs Hasenböhler. Ambas trabajan en la Universidad Sorbonne Paris Nord y la Universidad Paris Cité.
Qué significa y qué no¶
Que aparezca una asociación en los datos no significa que los conservantes causen directamente la hipertensión. El estudio es observacional: mide qué comen las personas y observa qué problemas de salud aparecen después.
Otros factores como la sal, el azúcar o el sedentarismo podrían explicar parte del resultado.
Por eso los autores hablan de «asociación» y no de causa. También recuerdan que quienes más ultraprocesados (productos industriales con muchos ingredientes añadidos) comen suelen tener hábitos que en conjunto protegen peor el corazón que los que menos los consumen.
Ojo con una lectura rápida: el 29% es riesgo relativo, no absoluto. Pasar de 5 a 6 casos por cada 100 personas es un 20% más, sí; pero si pasas de 1 a 1,29, el salto se nota más en porcentaje que en la vida real.
Si te preocupa la tensión, lo más respaldado por la evidencia sigue siendo lo de siempre: controlar la sal, moverse a menudo y revisar las cifras con el médico.
Contexto¶
Los conservantes son aditivos que se añaden a los alimentos industriales para alargar su vida útil. Evitan que crezcan bacterias o mohos, retrasan el enranciamiento de las grasas y mantienen el color y el sabor durante más tiempo.
Se usan desde hace décadas.
En la UE están autorizados por la EFSA, que también los reevalúa a medida que aparece evidencia nueva.
Hasta ahora, casi todos los datos sobre su efecto cardiovascular venían de experimentos con animales o con células en laboratorio. Este trabajo es el primero que analiza su impacto en una muestra humana tan amplia y durante tantos años.
La sal, mucho más estudiada, sí tiene una relación causal clara con la tensión arterial: menos sal, menos presión, según una revisión publicada en Journal of the American College of Cardiology. Esto ayuda a poner en contexto qué peso real podrían tener los conservantes frente a otros factores ya conocidos.
Qué falta por saber¶
Faltan ensayos clínicos en los que se dé o se retire un conservante concreto y se mida el efecto en la tensión arterial. Sin ese tipo de estudio no se puede descartar que la asociación se deba a otros componentes de los ultraprocesados o al estilo de vida en general.
También queda por esclarecer qué mecanismos biológicos podrían explicar el efecto. Por ejemplo, una alteración en la función de los vasos sanguíneos o en la microbiota intestinal, las bacterias que viven de forma natural en el tubo digestivo. Otra duda es si los ocho aditivos se comportan igual o si unos pocos concentran gran parte del riesgo.
Mientras tanto, leer la etiqueta y reducir los productos ultraprocesados sigue siendo el consejo más prudente. Ningún alimento concreto debe sustituir las indicaciones del médico o del dietista.
Fuentes
- Preservative food additives, hypertension, and cardiovascular diseases: the NutriNet-Santé study · European Heart Journal · 2026 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Aditivos alimentarios · EFSA · 2026 · efsa.europa.eu
- Salt Reduction to Prevent Hypertension and Cardiovascular Disease: JACC State-of-the-Art Review. · Journal of the American College of Cardiology · 2020 · doi.org


