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Salud y Ciencia

Ciencia5 min de lectura

Dormir mal sube el riesgo de caer en depresión y ganar peso

Dormir mal se asocia con más riesgo de caer en depresión, sobre todo la ligada al reloj interno, y de ganar peso según décadas de estudios observacionales.

Artículo validado por

Marina Sarrias, Médica

Col·legi Oficial de Metges de Barcelona · nº 64943

Fechas

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Actualizado
Reloj analógico iluminado por la luz suave de la mañana
Reloj analógico iluminado por la luz suave de la mañana

En resumen5 claves

  1. 01Dormir mal y desajustar el reloj interno se asocia con un mayor riesgo de caer en depresión, sobre todo en un subtipo llamado «depresión circadiana».
  2. 02Los grandes estudios observacionales asocian el sueño corto y los horarios irregulares con más peso y más problemas metabólicos.
  3. 03Estos hallazgos vienen de estudios observacionales: muestran una relación, no prueban que el sueño sea la causa directa.
  4. 04Mejorar la higiene del sueño, con horarios regulares, luz matinal y menos pantallas, es la intervención con más respaldo.
  5. 05Si el problema dura más de tres meses o viene acompañado de ánimo bajo, conviene consultar a un profesional.

Qué le hace al cerebro una noche (o muchas) sin buen sueño

Tu cuerpo tiene un reloj interno que marca ritmos de unas 24 horas. Ese reloj gobierna funciones muy distintas: cuándo te entra sueño, cuándo se libera cortisol, cuándo sube o baja la temperatura corporal, cuándo tienes hambre.

Cuando duermes mal o a horas raras, ese reloj se desajusta. Y cuando el reloj se desajusta, todo el sistema se resiente. El cuerpo pierde las referencias que necesita para funcionar bien.

Por eso la falta de sueño aparece asociada, en estudios observacionales, a más riesgo de problemas metabólicos como la diabetes tipo 2, y también a cambios de humor que pueden pasar factura al día a día. La relación concreta con el peso, la glucosa y la presión arterial se resume en dormir mal sube de peso, presión arterial y glucosa en sangre. En la guía sobre dormir mal: causas, efectos y qué hacer puedes ver cada uno por separado.

Reloj analógico marcando la hora
El reloj interno del cuerpo marca ritmos de unas 24 horas.

Cuando el reloj interno se desajusta, el ánimo se va abajo

Una revisión publicada en Neuroscience & Biobehavioral Reviews propone que existe un fenotipo concreto de depresión ligada al reloj circadiano. Los autores lo llaman «depresión circadiana».

Según la revisión, este subtipo tendría un patrón horario reconocible, con síntomas que cambian a lo largo del día. Las personas que lo sufren suelen tener alterados los ritmos de melatonina (la hormona que induce el sueño) y de cortisol (la hormona del estrés).

Lo interesante es que los autores de la revisión la definen como una pieza reconocible dentro del espectro de los trastornos del ánimo. Es algo más que un simple «estar triste»: es una forma concreta en la que el cuerpo falla al marcar las horas. Esto abre la puerta a tratamientos más ajustados a cada caso, por ejemplo, con terapia lumínica (exponerse a luz brillante a horas concretas) o cronoterapia (ir ajustando poco a poco la hora de dormir).

Este fenotipo podría ser más frecuente en personas con horarios muy irregulares, como quienes trabajan por turnos o sufren jet lag crónico. Detectar este patrón es útil porque la investigación apunta a que algunas personas responden mejor a intervenciones que actúan sobre el reloj interno que a un antidepresivo clásico.

Dormir mal también se nota en el peso

El Nurses' Health Study, uno de los mayores estudios observacionales sobre salud de la mujer, lleva desde 1976 siguiendo a decenas de miles de enfermeras en Estados Unidos. Sus datos han servido para confirmar lo que hoy damos por sabido: que ganar peso y tener exceso de kilos son factores de riesgo importantes para diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, ciertos cánceres y muerte prematura.

¿Y qué pinta el sueño en todo esto? La investigación observacional ha asociado los turnos de noche, los horarios irregulares y el sueño corto con más peso corporal y más problemas metabólicos. Un meta-análisis de 2020 que reunió 154.936 adultos encontró que dormir poco se asocia con un 41 % más de probabilidades de acabar desarrollando obesidad (OR 1,41; IC 95 % 1,18-1,69). Cuando duermes poco cambian las hormonas que regulan el hambre (como la leptina, que dice que estás lleno, y la ghrelina, que te pide más comida). La tendencia natural es comer más, sobre todo alimentos calóricos y ultraprocesados.

Cuando estás cansado, te mueves menos y te cuesta más mantener hábitos saludables como cocinar en casa o salir a caminar. Todo suma en la misma dirección.

Pero atención: hablamos de estudios observacionales. Eso significa que muestran una asociación, no que demuestren que dormir mal cause la obesidad por sí solo. Es una pieza más del puzzle, junto con la alimentación, el ejercicio y los genes. Que haya asociación no quiere decir que siempre pase ni que vaya a pasar en tu caso concreto.

Qué cuenta como dormir mal

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan a los adultos de 18 a 60 años dormir al menos 7 horas por noche. Dormir menos de forma habitual se asocia con más riesgo de obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedad coronaria, ictus y mortalidad por cualquier causa. Aun así, hay personas que funcionan bien con algo menos y otras que necesitan algo más, así que la cifra de partida es orientativa, no un dogma.

Dormir mal incluye varias situaciones que a menudo se mezclan:

  • Dormir menos horas de las que necesitas, aunque creas que con poco ya vale.
  • Tener un sueño fragmentado, con despertares frecuentes durante la noche.
  • Dormir a horas desajustadas con tu reloj interno, por ejemplo, trabajo nocturno o jet lag repetido.
  • Sentirte cansado al despertar aunque hayas pasado suficientes horas en la cama. Esto puede indicar mala calidad del sueño.

Cualquiera de estos patrones, mantenido en el tiempo, es una señal de que algo no funciona y conviene prestarle atención.

Qué puedes cambiar hoy

Hay hábitos con respaldo científico para mejorar el sueño. Los más claros según la evidencia disponible:

  • Acostarte y levantarte a la misma hora cada día, incluidos los fines de semana. La regularidad es lo que más ayuda al reloj interno.
  • Exponerte a luz natural por la mañana, aunque sea diez minutos. Eso ayuda a resincronizar el reloj tras la noche.
  • Evitar pantallas brillantes una o dos horas antes de dormir. La luz azul de móviles y tablets retrasa la liberación de melatonina.
  • Mantener el dormitorio fresco, oscuro y silencioso.
  • No tomar café después de media tarde. La cafeína tarda varias horas en eliminarse del cuerpo y puede quedarse activa más tiempo del que crees.
  • Evitar cenas pesadas y alcohol antes de dormir. Aunque el alcohol da sueño al principio, fragmenta el descanso y reduce sus fases profundas.

Juntos forman lo que se conoce como higiene del sueño, la base sobre la que se apoya cualquier otra intervención, desde la terapia cognitiva hasta los fármacos cuando hace falta.

Cuándo pedir ayuda

Si llevas más de tres meses con problemas para dormir, si te despiertas cansado a pesar de pasar horas en la cama o si el cansancio empieza a afectar a tu día a día, conviene consultar a un profesional.

También es buena idea pedir cita si los problemas de sueño aparecen junto con ánimo bajo persistente, cambios de apetito o pérdida de interés en cosas que antes te gustaban. Puede ser una señal de que algo más está pasando y que conviene abordarlo cuanto antes.

Un profesional puede valorar si hay un trastorno del sueño (como apnea del sueño, que hace que dejes de respirar brevemente mientras duermes, o insomnio crónico) o si el problema de fondo está en el estado de ánimo, y orientar el siguiente paso según lo que encuentre.

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Fuentes

4 referencias
  1. [1]
    Circadian depression: A mood disorder phenotype · Neuroscience & Biobehavioral Reviews · 2021 · doi.org
  2. [2]
    Determinants and Consequences of Obesity · American Journal of Public Health · 2016 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  3. [3]
    Prevalence of Healthy Sleep Duration among Adults — United States, 2014 · MMWR. Morbidity and Mortality Weekly Report (CDC) · 2016 · doi.org
  4. [4]
    Sleep duration and obesity in adulthood: an updated systematic review and meta-analysis · Obesity Research & Clinical Practice · 2020 · doi.org

Preguntas frecuentes

3
¿Cuántas horas de sueño necesita un adulto?
Los CDC recomiendan al menos 7 horas por noche en adultos de 18 a 60 años. Dormir menos de forma habitual se asocia con más riesgo de obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedad coronaria, ictus y mortalidad por cualquier causa.
¿Dormir mal puede causar depresión?
Lo que muestran los estudios es una asociación: las personas con sueño desajustado tienen más riesgo de caer en ánimo bajo. No se ha demostrado que dormir mal sea la causa directa, pero sí parece ser una pieza importante del conjunto.
¿Y si trabajo por turnos o duermo de día?
El trabajo nocturno y los horarios irregulares se asocian con más riesgo de problemas metabólicos y de ánimo. En estos casos, cuidar la higiene del sueño al máximo y consultar con un profesional si aparecen síntomas es clave.

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