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Salud y Ciencia

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Casi la mitad de los adolescentes ve daño online y un tercio lo sufre

Encuesta transversal con 472 adolescentes de EE. UU.: el 44,7 % vio daño online y el 29,8 % lo sufrió en las últimas cuatro semanas. Estudio piloto, no causal.

Artículo validado por

Laura Colorado, Psicóloga

Colegio Oficial de la Psicología de Castilla-La Mancha · nº CM03414

Fechas

Publicado
Adolescente mirando preocupado la pantalla de un móvil
Adolescente mirando preocupado la pantalla de un móvil

En resumen4 claves

  1. 01Casi la mitad de los adolescentes de 13 a 17 años en EE. UU. dice haber presenciado daño online en el último mes.
  2. 02Un tercio de los encuestados reconoce haber sido blanco directo de algún daño en la red en ese mismo periodo.
  3. 03La exposición a imágenes violentas y sexuales no deseadas es claramente mayor en internet que fuera de ella.
  4. 04Es un estudio piloto transversal, así que marca una línea base pero no prueba relaciones de causa y efecto.

Qué se ha descubierto

Casi la mitad de los adolescentes estadounidenses de entre 13 y 17 años ha presenciado daño en internet en las últimas cuatro semanas. Alrededor de un tercio, además, lo ha sufrido en primera persona. Son las cifras principales de una encuesta publicada en JAMA Pediatrics.

El equipo recogió las respuestas de 472 jóvenes de 47 estados. El 44,7 % dijo haber sido testigo de algún tipo de daño online, mientras que el 29,8 % reconoció haberlo padecido directamente en el último mes.

En conjunto, los jóvenes tenían casi la misma probabilidad de ser blanco de un daño online que fuera de internet. La diferencia se nota sobre todo en el tipo de contenido: las imágenes violentas se veían casi siete veces más online que fuera (10,7 % frente a 1,6 %), las imágenes sexuales no deseadas eran más de seis veces más frecuentes en la red (13,4 % frente a 2,0 %) y los contenidos que animan a hacerse daño a uno mismo casi se duplicaban (9,7 % frente a 5,2 %).

Adolescente rellenando un cuestionario
La encuesta preguntó a 472 jóvenes de 13 a 17 años de 47 estados.

Cómo se hizo el estudio

El trabajo es una encuesta transversal, una foto fija en un momento dado, y se presenta como piloto representativo de la población adolescente de EE. UU. Los autores entrevistaron a 472 jóvenes de 13 a 17 años de 47 estados entre febrero y diciembre del año pasado.

Cada participante contestó por sí mismo sobre sus experiencias en 20 plataformas distintas, en lugar de hacerlo de forma genérica sobre «internet». Eso permite comparar qué pasa en cada aplicación concreta. El estudio se ha publicado en JAMA Pediatrics, la revista de pediatría de la red JAMA.

Qué significa y qué no

Que la encuesta sea transversal impide sacar conclusiones de causa y efecto. Solo refleja qué les ocurrió a estos jóvenes en las cuatro semanas previas, sin poder afirmar que el uso de una red concreta provoque el daño observado.

Los propios autores subrayan que el tamaño de la muestra es pequeño. Aun así, defienden que se parece a la población adolescente general de EE. UU. y proponen usarla como línea base para seguir la evolución del problema con encuestas más grandes en el futuro.

Otro matiz importante: hablamos de lo que los propios jóvenes cuentan de sí mismos, no de datos objetivos sobre lo que vieron. La memoria y la interpretación pueden variar de una persona a otra.

Tampoco podemos extrapolar los resultados a otros países. La cultura digital, la normativa y los propios hábitos cambian mucho de un lugar a otro.

Pantalla de móvil con notificaciones de redes sociales
Los investigadores pidieron experiencias concretas en 20 plataformas, no solo en una.

Contexto

El trabajo aparece en un momento de preocupación creciente por el efecto de las redes en la salud mental de los jóvenes. Revisiones recientes relacionan el uso de redes con problemas de imagen corporal, patrones de alimentación alterados y mayor exposición a contenido sobre autolesiones, sobre todo en adolescentes que pasan más tiempo conectados.

Australia aprobó en los últimos años una restricción mundial pionera para menores de 16 años en redes sociales, una decisión que ha reabierto el debate en otros países sobre hasta dónde llega la responsabilidad de las propias plataformas.

Qué falta por saber

Los autores piden más encuestas grandes, con seguimiento en el tiempo, para distinguir entre exposición puntual y daño repetido. También reclaman investigar con más detalle qué tipo de daño ocurre en cada plataforma, porque los resultados globales pueden esconder diferencias grandes entre aplicaciones.

Quedan preguntas pendientes: ¿cambian estas cifras con la edad dentro de la adolescencia? ¿Son similares en otros países? ¿Qué intervenciones concretas, dentro o fuera de las plataformas, reducen de verdad la exposición a contenido violento, sexual no deseado o que promueve la autolesión?

Por ahora, el estudio aporta una imagen poco optimista del día a día digital de los adolescentes estadounidenses y deja claro que vigilar el entorno online forma parte de cuidar su salud mental. Si un menor sufre acoso o ve contenido que le afecta, conviene hablar con su pediatra, con su médico de cabecera o con los servicios de ayuda locales antes de tomar decisiones drásticas.

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Fuentes

6 referencias
  1. [1]
    Adolescents’ Experiences of Online Harms by Platform · JAMA Pediatrics · 2026 · doi.org
  2. [2]
  3. [3]
    Mitigating Harms of Social Media for Adolescent Body Image and Eating Disorders: A Review. · Psychology research and behavior management · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  4. [4]
  5. [5]
  6. [6]

Preguntas frecuentes

4
¿Qué tipo de daño online sufren más los adolescentes?
La encuesta recoge daño en general (acoso o maltrato), exposición a imágenes violentas (10,7 %), imágenes sexuales no deseadas (13,4 %) y contenido que fomenta la autolesión (9,7 %). En todos los casos, las cifras online duplican o más las que se ven fuera de la red.
¿El estudio prueba que las redes sociales causan estos daños?
No. Es un trabajo transversal y piloto, una foto fija de lo que contestaron 472 adolescentes en un momento dado. Permite describir la situación, pero no demuestra que el uso de las redes sea la causa.
¿Se puede extrapolar a España o Latinoamérica?
No directamente. La muestra es de EE. UU., donde la cultura digital, la regulación y los hábitos son distintos. Los resultados sirven como referencia, pero habría que hacer encuestas locales para saber qué pasa aquí.
¿Qué pueden hacer las familias ante estos datos?
Hablar con el menor sobre lo que ve online, revisar los controles parentales de las apps y consultar con su pediatra o médico de cabecera si hay señales de malestar. Las decisiones drásticas no sustituyen al acompañamiento profesional.