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Salud y Ciencia

Microbiota6 min de lectura

Helicobacter pylori, la infección que muchos tienen sin saberlo

Qué es la infección por Helicobacter pylori, qué síntomas produce, cómo se diagnostica y qué opciones de tratamiento hay según la evidencia.

Artículo validado por

Natali González, Médica

Colegio Oficial de Médicos de La Rioja · nº 26/4812791

Fechas

Publicado
Imagen microscópica de la bacteria Helicobacter pylori
Imagen microscópica de la bacteria Helicobacter pylori

En resumen5 claves

  1. 01Helicobacter pylori infecta al estómago de una proporción muy importante de la población mundial, aunque la mayoría de las personas no presenta síntomas.
  2. 02Las molestias digestivas no bastan para diagnosticarla: hace falta una prueba específica como el test del aliento o un análisis de heces.
  3. 03El tratamiento combina un protector gástrico con dos o tres antibióticos durante diez a catorce días, elegido según las resistencias locales.
  4. 04Tras el tratamiento conviene confirmar la erradicación con una prueba, porque las tasas de éxito actuales no llegan al 100% y dependen del esquema y de las resistencias.
  5. 05El tabaco, el alcohol y el uso crónico de antiinflamatorios aumentan el riesgo de complicaciones cuando hay infección.

Qué es Helicobacter pylori y por qué se habla tanto de ella

Helicobacter pylori es una bacteria que vive en el estómago de una proporción muy importante de la población mundial. Las guías clínicas la describen como una infección muy extendida, y muchas de las personas que la portan nunca lo notan.

Es una bacteria gram negativa, es decir, con una estructura celular concreta, y microaerófila, lo que significa que solo crece en ambientes con poco oxígeno, como la mucosa gástrica. Tiene forma espiral y la capacidad de producir ureasa, una enzima que neutraliza el ácido del estómago y le permite sobrevivir ahí dentro.

Su interés médico es grande porque es la causa principal de la gastritis crónica, de la mayoría de las úlceras de estómago y de duodeno, y de un porcentaje significativo de los cánceres gástricos. Una revisión publicada en JAMA en 2024 señala que, en Estados Unidos, la infección está detrás de alrededor del 42% de los casos de úlcera péptica.

Cómo se contagia y a quién afecta más

La transmisión ocurre principalmente de persona a persona, con más frecuencia en la infancia, a través del contacto con saliva o con heces contaminadas. También se han descrito contagios por agua o alimentos poco higiénicos, aunque esta vía parece menos importante en los países con buena infraestructura sanitaria.

La infección es más frecuente en personas nacidas antes de los años setenta, en zonas con peores condiciones higiénicas durante la infancia y en hogares con muchos convivientes. En países con alta renta, las tasas han bajado mucho en las últimas décadas, sobre todo por la mejora de la higiene y el acceso a antibióticos.

Síntomas más frecuentes y cuándo consultar rápido

La mayoría de las personas con H. pylori no nota ningún síntoma. Cuando aparecen, suelen parecerse a los de una indigestión común, lo que dificulta distinguirlos solo por lo que se siente.

Entre las molestias que describe la literatura médica están:

  • Dolor o ardor en la parte alta del abdomen, a menudo en ayunas o por la noche.
  • Sensación de saciedad temprana al comer.
  • Náuseas, hinchazón o eructos frecuentes.
  • Pérdida de apetito y, en algunos casos, pérdida de peso.
  • Mal aliento persistente.

Estas molestias se conocen en conjunto como dispepsia, un término que agrupa cualquier síntoma centrado en la parte alta del vientre. Las guías clínicas aclaran que la dispepsia tiene muchas causas, no solo H. pylori, y que solo una parte de quienes la sufren da positivo en las pruebas.

También conviene distinguir esta infección de otros problemas digestivos funcionales, como el síndrome de intestino irritable, que comparte algunos síntomas pero tiene un origen y un manejo muy distintos. Tampoco debe confundirse con la celiaquía, en la que el daño intestinal se debe al gluten.

Señales de alarma

Hay síntomas que conviene no ignorar, porque pueden indicar una úlcera sangrante o un problema más serio. Entre ellos están:

  • Vómitos con sangre o con aspecto de posos de café.
  • Heces negras, pegajosas y con olor muy fuerte, lo que sugiere sangre digerida.
  • Dolor abdominal intenso y repentino.
  • Pérdida de peso sin razón aparente.
  • Dificultad para tragar que va a más.
  • Anemia con cansancio extremo, palidez o mareos.

La idea de «señal de alarma» no es exclusiva de la infección por H. pylori. En otros problemas de salud, como el dolor de espalda, también se han repasado los motivos para consultar sin demora.

Una revisión publicada en JAMA en 2026 sobre cáncer gástrico recuerda que, en Estados Unidos, más del 90% de los pacientes diagnosticados presentaron síntomas en el momento del diagnóstico. Esto no significa que la bacteria cause cáncer en todos los infectados, solo que la combinación de infección previa con otros factores aumenta el riesgo con los años.

Si notas alguno de estos signos, conviene consultar con un profesional de salud en los días siguientes, sin esperar a que pasen solos.

Cómo se diagnostica la infección

La infección no se diagnostica solo por los síntomas. Hace falta alguna prueba específica, y la elección depende del caso.

Las pruebas se dividen en dos grupos. Las invasivas, como la biopsia durante una gastroscopia (una cámara que se introduce por la boca para ver el estómago), permiten ver directamente la mucosa y tomar muestras. Las no invasivas, más usadas en atención primaria, incluyen:

  • Test del aliento con urea marcada, considerado muy fiable.
  • Análisis de heces para detectar antígeno de la bacteria.
  • Análisis de sangre para anticuerpos, que sirven sobre todo para estudios de población, ya que no distinguen bien entre infección activa y pasada.

Las guías recomiendan confirmar la erradicación después del tratamiento, normalmente con un test de aliento o de heces, nunca con un análisis de sangre.

Cápsulas de antibióticos usadas en el tratamiento de H. pylori
El tratamiento combina antibióticos con un protector gástrico durante diez a catorce días.

Tratamientos habituales y por qué se combinan varios fármacos

Cuando la infección causa síntomas o lesiones, el objetivo es eliminar la bacteria. Para ello se usan combinaciones de fármacos durante diez a catorce días, no un solo medicamento.

Las combinaciones más estudiadas incluyen un inhibidor de la bomba de protones (un tipo de protector gástrico) junto con dos o tres antibióticos, que suelen ser amoxicilina, claritromicina, metronidazol o tetraciclina, entre otros. La elección exacta depende de las resistencias antibióticas locales, de alergias previas y de tratamientos anteriores.

Las guías del American College of Gastroenterology y el consenso europeo Maastricht V subrayan un problema creciente: la resistencia de H. pylori a antibióticos como la claritromicina o el metronidazol ha subido en muchos países. Esto explica por qué el tratamiento se elige cada vez más en función de mapas locales de resistencias y por qué fallar el primer intento es relativamente habitual.

Tras acabar el tratamiento, se espera al menos cuatro semanas para confirmar la erradicación, siempre que el paciente no tome protectores gástricos durante ese periodo. La prueba más usada es el test del aliento.

Qué ocurre después del tratamiento y cuándo sospechar que falló

El tratamiento no siempre funciona al primer intento. Las tasas de erradicación con las terapias actuales son elevadas, pero dependen del esquema elegido y de la resistencia local, y no llegan al 100%.

Señales de que la bacteria puede seguir ahí:

  • Persistencia o reaparición de los síntomas digestivos semanas después de acabar el tratamiento.
  • Resultado positivo en el test de confirmación.
  • Aparición de nuevas molestias tras un tiempo sin ellas.

En esos casos, el especialista suele repetir el tratamiento con otra combinación, a veces durante más días o con antibióticos diferentes. No conviene automedicarse ni repetir el mismo esquema por cuenta propia, porque se favorece la resistencia.

En personas mayores y en quienes toman aspirina o antiinflamatorios a diario, la combinación de H. pylori con estos fármacos aumenta el riesgo de úlcera y sangrado. Las guías recomiendan valorar la erradicación de forma individualizada en estos casos.

Reducir el riesgo y separar la evidencia de los mitos

No hay forma de eliminar el riesgo al cien por cien, pero la evidencia apunta a algunos hábitos útiles:

  • Lavarse las manos con frecuencia, sobre todo antes de comer y después de ir al baño.
  • Asegurar una buena higiene en la comida y el agua, especialmente al viajar.
  • Evitar compartir cubiertos, vasos o cepillos de dientes.
  • No fumar. El tabaco se asocia con mayor riesgo de úlcera y de complicaciones.

En cambio, los llamados tratamientos naturales para H. pylori, como el ajo, el propóleo, el jengibre o la cúrcuma, no cuentan con pruebas sólidas que demuestren que eliminen la bacteria por sí solos. Algunos compuestos, como el bismuto, sí forman parte de los esquemas recomendados, pero siempre combinados con antibióticos y bajo supervisión médica.

En niños, la infección suele ser asintomática, igual que en adultos. Cuando da síntomas, las guías señalan dolor abdominal recurrente, náuseas y, con menos frecuencia, anemia ferropénica sin causa clara. El manejo difiere del adulto, porque los tratamientos tienen más restricciones y se individualizan en función de la edad y el peso.

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Fuentes

5 referencias
  1. [1]
    Peptic Ulcer Disease: A Review. · JAMA · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  2. [2]
    Gastric Cancer: A Review. · JAMA · 2026 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  3. [3]
    ACG Clinical Guideline: Treatment of Helicobacter pylori Infection. · The American journal of gastroenterology · 2017 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  4. [4]
  5. [5]
    Helicobacter pylori infection: a dynamic process from diagnosis to treatment. · Frontiers in cellular and infection microbiology · 2023 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

Preguntas frecuentes

5
¿Cómo sé si tengo Helicobacter pylori?
Los síntomas son parecidos a los de una indigestión común, así que el diagnóstico necesita siempre una prueba específica. Las más usadas son el test del aliento con urea marcada y el análisis de heces para detectar antígeno de la bacteria. Conviene consultar con un profesional para que indique cuál es la más adecuada en cada caso.
¿La infección puede repetirse después de curarse?
Sí, aunque las reinfecciones son poco frecuentes en adultos que viven en países con buena higiene. Lo más habitual es que el tratamiento falle por resistencias bacterianas, no por un nuevo contagio. Por eso es importante confirmar la erradicación tras terminarlo.
¿Helicobacter pylori se cura sola?
No. Una vez establecida, la infección no se elimina sin tratamiento específico. La bacteria tiene mecanismos para resistir el ácido del estómago y persistir durante años si no se trata con la combinación adecuada de fármacos.
¿Cuánto tarda en notarse mejoría con el tratamiento?
Muchas personas notan alivio de los síntomas en los primeros días, sobre todo del ardor y las náuseas. Aun así, hay que completar los días prescritos y confirmar la erradicación con una prueba al cabo de, al menos, cuatro semanas.
¿Puede la bacteria causar mal aliento o afectar a la lengua?
Algunas personas con H. pylori notan mal aliento persistente, aunque esto puede tener muchas otras causas. La presencia de una capa blanquecina en la lengua es inespecífica y no se usa como signo diagnóstico de infección por esta bacteria.

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