Saltar al contenido
Salud y Ciencia

Microbiota4 min de lectura

En qué casos ayudan de verdad los probióticos

Qué dicen los estudios sobre probióticos: diarrea por antibióticos, intolerancia a la lactosa, resfriados, reflujo y kéfir. Lo que funciona y lo que no.

Artículo validado por

Marina Sarrias, Médica

Col·legi Oficial de Metges de Barcelona · nº 64943

Fechas

Publicado
Vaso de kéfir sobre mesa de madera
Vaso de kéfir sobre mesa de madera

En resumen5 claves

  1. 01La indicación con mejor respaldo es la diarrea asociada a antibióticos, según una revisión Cochrane.
  2. 02Para la intolerancia a la lactosa, algunos yogures y leches fermentadas ofrecen alivio modesto.
  3. 03En resfriados y alergias alimentarias, los beneficios son pequeños o no concluyentes.
  4. 04La cepa, la dosis y la calidad del producto importan más que la marca comercial.
  5. 05En personas sanas los probióticos son seguros, pero no sustituyen tratamientos médicos.

Qué son los probióticos y por qué se habla tanto de ellos

Los probióticos son microorganismos vivos que, tomados en cantidades adecuadas, pueden aportar algún beneficio. Suelen ser bacterias de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium, aunque también hay levaduras. Se venden en cápsulas, sobres, yogures y otros alimentos fermentados.

La idea es sencilla: el intestino humano aloja billones de bacterias, conocidas en conjunto como microbiota. Esa comunidad participa en la digestión, ayuda a las defensas del cuerpo e influye en el metabolismo. Cuando algo la altera, por ejemplo un tratamiento con antibióticos, pueden aparecer molestias. Ahí entran los probióticos, con la promesa de «rellenar» lo que se ha desequilibrado.

Conviene no confundir probióticos con prebióticos. Los prebióticos son fibras que sirven de alimento a las bacterias beneficiosas del intestino. Ambos se relacionan con la salud digestiva, pero no son lo mismo, ni se sustituyen entre sí.

La microbiota es mucho más compleja de lo que sugiere un envase. Para entenderlo mejor, te recomendamos leer nuestra guía sobre microbiota intestinal: ciencia real frente al marketing.

Diarrea por antibióticos, la indicación con mejor respaldo

El escenario donde los probióticos cuentan con más evidencia es la prevención de la diarrea asociada al antibiótico, sobre todo la causada por Clostridioides difficile, una bacteria que puede proliferar cuando los antibióticos eliminan parte de la flora intestinal. Sobre cuándo funcionan de verdad los antibióticos y cuándo no hay una guía específica que conviene revisar antes de pedirlos.

Una revisión Cochrane, que reúne los mejores estudios disponibles, concluyó que los probióticos reducen moderadamente el riesgo de esta diarrea en adultos y niños tratados con antibióticos, sin aumentar los efectos adversos graves. El beneficio fue mayor con ciertas cepas y dosis, y menor en pacientes con factores de riesgo elevados.

Eso sí, la propia Cochrane advierte que la calidad de los estudios varía y que no todas las cepas funcionan igual. No existe un probiótico universal: importa la cepa concreta, la dosis y la población. Por eso los resultados positivos de un estudio no se pueden extrapolar a cualquier producto de farmacia. En el caso del síndrome de intestino irritable los resultados también varían según la cepa y el síntoma, por lo que no existe una recomendación general.

Cuenco de yogur natural con frutos rojos
Los yogures con cultivos vivos son una fuente habitual de probióticos en la dieta.

Intolerancia a la lactosa, una ayuda modesta

Más del 60% de la población mundial adulta tiene reducida la capacidad de digerir la lactosa, el azúcar natural de la leche, porque produce poca cantidad de lactasa, la enzima que la rompe. Esto causa gases, hinchazón y diarrea tras tomar lácteos.

Una revisión sistemática publicada en Critical Reviews in Food Science and Nutrition reunió los ensayos disponibles sobre el tema. Encontró que ciertas bacterias, presentes sobre todo en yogures y leches fermentadas, ayudan a digerir la lactosa. Lo hacen porque producen lactasa dentro del intestino. El efecto depende del tipo de producto y de la cepa, y suele ser modesto.

En la práctica, tomar yogur con cultivos vivos puede aliviar síntomas leves en algunas personas, pero no sustituye un diagnóstico médico ni elimina la causa del problema.

Infecciones respiratorias y alergias, qué sabemos

Sobre las infecciones de las vías respiratorias altas, como el resfriado común, una revisión Cochrane actualizada en 2022 concluyó que los probióticos podrían reducir ligeramente la duración y el número de episodios, sobre todo en niños. La calidad de la evidencia es baja y los efectos son pequeños.

En cuanto a la prevención de alergias alimentarias en bebés, una revisión sistemática encargada por la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica concluyó que la evidencia es aún insuficiente para hacer recomendaciones firmes. Algunos estudios sugieren un posible beneficio con cepas concretas, pero los datos son heterogéneos.

Hay líneas de investigación interesantes, pero todavía no se puede afirmar que un probiótico concreto prevenga resfriados o alergias en la población general.

Reflujo gastroesofágico, lo que dice la evidencia

Para el reflujo gastroesofágico, una revisión publicada en la revista Nutrients encontró muy pocos ensayos bien diseñados. Los pocos existentes sugieren un posible alivio de síntomas como la hinchazón, pero no se puede concluir que los probióticos sustituyan a tratamientos establecidos. En qué es el reflujo gastroesofágico, sus síntomas y cómo se trata se desarrolla con más detalle.

Si sufres reflujo de forma habitual, lo razonable es consultar con un profesional, no automedicarte con probióticos. Para entender por qué los productos «detox» no hacen lo que prometen, puedes leer detox y depurativos: por qué tu cuerpo ya depura solo.

Kéfir y fermentados, entre la tradición y los datos

El kéfir, una bebida fermentada tradicional, se ha puesto de moda por sus supuestos beneficios. Una revisión sistemática de ensayos clínicos publicada en Nutrition Reviews en 2023 concluye que la evidencia es limitada y de calidad baja. Se observan algunos efectos positivos sobre marcadores de colesterol y glucosa en sangre, pero los estudios son pequeños y heterogéneos.

El yogur con cultivos vivos, el chucrut, el kimchi y otros fermentados pueden formar parte de una alimentación saludable. Que sean probióticos en sentido estricto depende de que contengan cepas vivas en cantidad suficiente, algo que no siempre está garantizado en el producto que compras. La etiqueta debe indicar la especie bacteriana y, si es posible, la cepa concreta.

Cápsulas de probióticos junto a un vaso de agua
Los suplementos deben identificar bien la cepa, la dosis y la fecha de caducidad.

Cómo elegir un probiótico y qué precauciones tener

Si tu médico o farmacéutico te ha recomendado un probiótico, estos puntos te ayudan a entender la etiqueta.

La cepa importa más que la marca. Busca el nombre completo, por ejemplo Lactobacillus rhamnosus GG, no solo «Lactobacillus».

La dosis se mide en unidades formadoras de colonias, conocidas como UFC. La cantidad adecuada varía según la cepa, el producto y la persona, por eso conviene seguir las indicaciones del fabricante o consultar con un profesional.

El producto debe garantizar cepas vivas hasta la fecha de caducidad, no solo en el momento de fabricación.

Los probióticos no sustituyen tratamientos médicos ni resuelven problemas crónicos por sí solos.

Determinados grupos, como personas inmunodeprimidas, recién nacidos prematuros o pacientes con catéteres, deben extremar la precaución, ya que en raros casos los microorganismos ingeridos pueden causar infecciones graves. Ante cualquier duda, lo más prudente es consultar con un profesional de la salud, sobre todo si estás embarazada, en periodo de lactancia o tomas medicación crónica.

Compartir

Fuentes

6 referencias
  1. [1]
    Gastroesophageal Reflux Disease and Probiotics: A Systematic Review. · Nutrients · 2020 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  2. [2]
    The effects of probiotics in lactose intolerance: A systematic review. · Critical reviews in food science and nutrition · 2019 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  3. [3]
    Probiotics for preventing acute upper respiratory tract infections. · The Cochrane database of systematic reviews · 2022 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  4. [4]
    Preventing food allergy in infancy and childhood: Systematic review of randomised controlled trials. · Pediatric allergy and immunology : official publication of the European Society of Pediatric Allergy and Immunology · 2020 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  5. [5]
  6. [6]
    Probiotics for the prevention of Clostridium difficile-associated diarrhea in adults and children. · The Cochrane database of systematic reviews · 2017 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

Preguntas frecuentes

3
¿Los probióticos sirven para todo lo que dicen los anuncios?
No. La publicidad suele generalizar. Solo hay respaldo sólido para la diarrea asociada a antibióticos y mejoras modestas en intolerancia a la lactosa y duración de resfriados. Para el resto, la evidencia es preliminar o limitada.
¿Es mejor un probiótico de farmacia que uno natural?
No siempre. Lo importante es que el producto contenga cepas vivas en cantidad adecuada y bien identificadas. Tanto un suplemento de farmacia como un yogur con cultivos vivos pueden aportar probióticos si cumplen esos requisitos.
¿Se pueden tomar probióticos todos los días?
En personas sanas y con productos bien formulados, en general sí. Si tienes una enfermedad crónica, el sistema inmunitario debilitado o estás en tratamiento médico, conviene consultarlo con un profesional.

Sigue leyendo

Más de Digestión