138 fármacos se prueban contra el alzhéimer: estas son las nuevas vías
Qué dicen los ensayos clínicos sobre los 138 fármacos nuevos contra el alzhéimer: qué vías se prueban, en qué fase están y qué se ha visto hasta ahora.
Natali González, Médica

En resumen
- Hay 138 fármacos en ensayos clínicos para el alzheimer en 2025, según el último análisis publicado en Alzheimer's & Dementia.
- Los anticuerpos antiamiloide aprobados recientemente solo frenan modestamente el deterioro y pueden causar efectos secundarios graves como inflamación o sangrado cerebral.
- La investigación actual va mucho más allá del amiloide: tau, inflamación, metabolismo neuronal y eje intestino-cerebro son líneas activas.
- Por ahora no hay cura, pero controlar la presión arterial, el colesterol y el azúcar en sangre, junto con ejercicio y buen sueño, reduce el riesgo.
Por qué el alzheimer sigue siendo tan duro de tratar¶
El alzheimer es la causa más común de demencia. Afecta sobre todo a personas mayores, aunque existe un alzhéimer precoz que aparece antes de los 65 años. La enfermedad empieza con pequeños olvidos. Poco a poco, va apagando la memoria, la orientación, el lenguaje y la capacidad de hacer tareas cotidianas como vestirse o cocinar.
En el cerebro pasan cosas visibles al microscopio. Una es la acumulación de una proteína llamada beta-amiloide, que forma placas entre las neuronas. Otra es la proteína tau, que dentro de las neuronas se enreda formando lo que se llaman ovillos. A esto se suma inflamación, pérdida de conexiones entre neuronas y, al final, muerte neuronal.
El gran problema es que la enfermedad empieza muchos años antes de los primeros síntomas. Cuando alguien nota que se le olvida todo, ya hay daño acumulado. Por eso los fármacos que se prueban ahora intentan actuar muy pronto. Incluso en personas que aún no tienen síntomas pero cuyos biomarcadores (análisis que detectan cambios en sangre o en imágenes del cerebro) están alterados.
Las hipótesis que guían la investigación¶
Durante décadas, las dos hipótesis dominantes han sido la del amiloide y la de tau. La revisión publicada en 2024 en Signal Transduction and Targeted Therapy repasa el estado actual del campo. Recuerda que el alzhéimer es una enfermedad con muchas causas entrelazadas, no una sola.
Una primera línea busca limpiar las placas de amiloide con anticuerpos monoclonales. Son proteínas de defensa diseñadas en laboratorio para pegarse al amiloide y ayudar al sistema inmune a retirarlo.
Otra línea ataca la proteína tau para evitar que se agregue y forme ovillos dentro de las neuronas.
Hay además una línea antiinflamatoria, porque la inflamación crónica del cerebro parece empeorar el daño neuronal. Se prueban fármacos que modulan la respuesta inmune.
Otra vía es la del glutamato, un mensajero químico del cerebro que en exceso resulta tóxico para las neuronas. Ya hay fármacos antiguos que regulan el glutamato, pero se buscan versiones más afinadas.
Y aparecen hipótesis más nuevas, todavía en exploración. Una es el eje intestino-cerebro, es decir, cómo los microbios del intestino afectan al cerebro. Otra es la disfunción mitocondrial, fallos en las centrales energéticas de la célula. También se estudia la resistencia a la insulina en el cerebro. La autofagia, el sistema de limpieza de células dañadas, es otra línea en investigación.

Qué hay ahora mismo en ensayos clínicos¶
El pipeline es el listado de fármacos que se están probando en personas. Según el análisis publicado en 2025 en Alzheimer's & Dementia, en este momento hay 138 fármacos en 182 ensayos clínicos en marcha contra el alzhéimer.
De esos, aproximadamente un 30% son terapias biológicas, es decir, anticuerpos o proteínas grandes que suelen inyectarse. Alrededor de un 43% son moléculas pequeñas, que se toman en pastillas y son más fáciles de producir. El resto corresponde a otras estrategias, como terapias génicas o vacunas.
Una parte creciente de los ensayos se dirige a personas en fases muy tempranas, incluso antes del diagnóstico clínico. La idea es sencilla: cuanto antes se intervenga, más cerebro está todavía a salvo.
Los anticuerpos aprobados y sus limitaciones¶
En los últimos años, varias agencias reguladoras como la FDA (en Estados Unidos) y la EMA (en Europa) han aprobado anticuerpos monoclonales que se dirigen contra el amiloide. Son tratamientos que se administran por vena cada pocas semanas.
En los ensayos clínicos, estos anticuerpos lograron reducir las placas en el cerebro y frenar modestamente el deterioro cognitivo. Pero no son milagrosos. La ralentización del declive es de unas pocas décimas en escalas estandarizadas y no detienen la enfermedad. Pueden provocar efectos secundarios graves, como inflamación o sangrado cerebral (lo que los especialistas llaman ARIA). Por eso exigen resonancias magnéticas de control frecuentes. Sobre cómo funciona la terapia CAR-T contra el cáncer paso a paso hay otro ejemplo de anticuerpos monoclonales en oncología. Su precio es muy alto y sus efectos a largo plazo aún se están estudiando.
Por eso la comunidad científica no se ha quedado ahí. Se buscan anticuerpos más seguros, vacunas, combinaciones con fármacos que actúen sobre tau o sobre la inflamación, y tratamientos orales más cómodos.
Otras vías en estudio más allá del amiloide¶
Junto a los fármacos contra el amiloide, hay ensayos con tratamientos que atacan la inflamación cerebral o la disfunción mitocondrial, esta última repasada en una revisión reciente en Nature Reviews Drug Discovery. También se prueban combinaciones de varios fármacos a la vez, porque la enfermedad probablemente necesite un ataque en varios frentes.
Otra línea interesante es la del eje intestino-cerebro. Una revisión sistemática publicada en la revista Nutrients recoge que algunos ensayos clínicos pequeños han observado mejoras cognitivas con ciertas cepas de probióticos (microorganismos vivos que, en cantidad adecuada, pueden tener efectos beneficiosos). La evidencia aún es limitada y no permite recomendar nada concreto.
También se investiga la relación entre la salud metabólica y el riesgo de alzhéimer. La diabetes, la obesidad y el colesterol elevado son factores conocidos que aumentan el riesgo. Los pequeños vasos del cerebro son especialmente sensibles. Una revisión en The Lancet Neurology sobre enfermedad de pequeños vasos recuerda que el daño vascular suele coexistir con el alzhéimer y empeora sus síntomas.
El campo del alzhéimer no está solo en esta búsqueda. El desarrollo de fármacos para otras enfermedades metabólicas, como la obesidad, ha vivido una revolución reciente con nuevas moléculas que actúan sobre receptores cerebrales. Si te interesa, en nuestro blog tienes explicaciones sobre los efectos secundarios de los fármacos GLP-1, qué pasa al dejar la semaglutida, la retatrutida y los nuevos fármacos para la obesidad y cómo funciona la tirzepatida.
Factores de riesgo y qué se puede hacer mientras tanto¶
No hay todavía un fármaco que cure o frene de forma clara el alzhéimer. Pero hay medidas con evidencia sólida que reducen el riesgo o retrasan la aparición. Sobre lo que el estrés crónico que no se apaga le hace a tu cuerpo hay una guía específica, ya que el estrés mantenido se asocia a peor salud cognitiva.
Controlar la presión arterial, el colesterol y el azúcar en sangre es clave. Hacer ejercicio aeróbico y de fuerza con regularidad también ayuda. Dormir bien y las horas suficientes, mantener una vida social activa y aprender cosas nuevas son factores protectores. Seguir una dieta tipo mediterránea, rica en verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva, completa el cuadro.
Sobre suplementos y fármacos, la mejor recomendación es no automedicarse y hablar siempre con el médico. Muchas sustancias que se venden como «protectores cerebrales» no tienen ensayos clínicos serios que las respalden.
Si a ti o a un familiar le preocupan los olvidos o los cambios de comportamiento, lo indicado es consultar con un profesional. El diagnóstico precoz, aunque no cure, permite planificar, acceder a ensayos clínicos y cuidar mejor la calidad de vida.
Preguntas frecuentes¶
¿Hay cura para el alzhéimer?¶
No, todavía no. Los fármacos aprobados recientemente frenan modestamente el deterioro en algunos pacientes, pero no curan ni devuelven lo perdido. La investigación sigue buscando tratamientos más eficaces.
¿Cuánto tardan en llegar nuevos tratamientos?¶
Hay 138 fármacos en ensayos clínicos ahora mismo, pero muchos fracasarán. Del laboratorio a la farmacia suelen pasar entre 10 y 15 años, y la tasa de éxito en alzhéimer es especialmente baja.
¿Los nuevos fármacos son pastillas o inyecciones?¶
Depende del tipo. Los anticuerpos aprobados se inyectan por vena cada pocas semanas. La mayoría de las moléculas pequeñas se toman por vía oral, pero muchas están todavía en fases tempranas de ensayo.
¿Puedo participar en un ensayo clínico?¶
Si te interesa, tu neurólogo puede orientarte y buscar ensayos activos en tu país. El registro internacional clinicaltrials.gov permite filtrar por enfermedad y ubicación.
Fuentes
- Neuroimaging standards for research into small vessel disease-advances since 2013. · The Lancet. Neurology · 2023 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Recent advances in Alzheimer's disease: Mechanisms, clinical trials and new drug development strategies. · Signal transduction and targeted therapy · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Alzheimer's disease drug development pipeline: 2025. · Alzheimer's & dementia (New York, N. Y.) · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Targeting mitophagy in neurodegenerative diseases. · Nature reviews. Drug discovery · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Probiotics for Alzheimer's Disease: A Systematic Review. · Nutrients · 2021 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
