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Salud y Ciencia

Cáncer5 min de lectura

CAR-T, la terapia que convierte tus defensas en un arma contra el cáncer

La terapia CAR-T toma tus linfocitos T, los reprograma en el laboratorio para atacar el cáncer y te los devuelve. Te explicamos cómo funciona paso a paso.

Artículo validado por

Natali González, Médica

Colegio Oficial de Médicos de La Rioja · nº 26/4812791

Fechas

Publicado
Matraz de cristal con un líquido rosado sobre una mesa de madera con un paño turquesa, simbolizando la fabricación del tratamiento CAR-T.
Matraz de cristal con un líquido rosado sobre una mesa de madera con un paño turquesa, simbolizando la fabricación del tratamiento CAR-T.

En resumen5 claves

  1. 01La terapia CAR-T extrae los linfocitos T del paciente, los modifica genéticamente en el laboratorio para reconocer el cáncer y los devuelve al cuerpo.
  2. 02Las aprobaciones actuales se concentran en cánceres de la sangre (linfoma, leucemia de células B y mieloma múltiple), no en tumores sólidos.
  3. 03Los efectos secundarios más graves son el síndrome de liberación de citocinas y la neurotoxicidad, ambos potencialmente serios pero tratables en el hospital.
  4. 04En tumores sólidos la eficacia es limitada por la barrera del tumor, la escasez de dianas específicas y el agotamiento de los linfocitos T.
  5. 05El coste de producción es muy elevado y el acceso fuera de los sistemas públicos que la financian es limitado, con proyectos académicos en marcha en distintas regiones.

La terapia CAR-T es uno de los avances más importantes de la oncología de los últimos años. Es un tratamiento vivo, hecho a medida de cada paciente, que ya ha cambiado el pronóstico de personas con ciertos cánceres de la sangre. También tiene limitaciones serias, efectos secundarios graves y un coste elevado. Te contamos qué es, cómo se fabrica y para quién está disponible.

Qué es la terapia CAR-T

La terapia CAR-T es un tipo de inmunoterapia, es decir, un tratamiento que usa las propias defensas del cuerpo para combatir el cáncer. Concretamente, toma unos glóbulos blancos llamados linfocitos T (las células encargadas de reconocer y destruir amenazas) y los modifica en el laboratorio para que aprendan a identificar las células tumorales.

La idea es sencilla en el papel. Una vez modificados, esos linfocitos T se vuelven a introducir en el paciente, donde se multiplican y atacan el tumor. La diferencia frente a la quimioterapia tradicional es importante. La quimioterapia destruye células que se dividen rápido, sin distinguir demasiado entre sanas y enfermas. Los CAR-T, en cambio, van dirigidos contra una diana específica presente en la superficie de la célula cancerosa.

En inglés se llaman «chimeric antigen receptor T cells», de ahí las siglas CAR-T. El nombre describe lo que se hace: se añade a los linfocitos T un receptor artificial (el CAR) que combina partes de anticuerpos y partes del receptor natural del linfocito.

Linfocito T visto al microscopio
Los linfocitos T son las células que se modifican en el laboratorio durante la terapia CAR-T

Cómo se fabrica un CAR-T paso a paso

El proceso se parece más a una medicina personalizada que a un fármaco clásico. Cada dosis se fabrica a partir de las células del propio paciente, por eso tarda varias semanas y cuesta mucho.

Primero se extrae sangre del paciente y se separan los linfocitos T. Esto se hace con una máquina similar a la de una donación de plaquetas, en una sesión de varias horas.

Después, en el laboratorio, se introduce en esos linfocitos un gen que contiene las instrucciones para fabricar el receptor CAR. Para ello se usa normalmente un virus modificado que sirve de vehículo, incapaz de causar enfermedad pero capaz de «infectar» la célula y dejarle el nuevo gen dentro.

Una vez modificados, los linfocitos se cultivan y se multiplican hasta alcanzar cientos de millones. Antes de devolverlos al paciente se hacen controles de calidad para confirmar que son seguros y que expresan el receptor adecuado.

El último paso consiste en una quimioterapia suave de preparación (llamada «acondicionamiento») y luego se le reinfunden sus linfocitos CAR-T. A partir de ahí, las células circulan por el cuerpo, reconocen el tumor y empiezan a destruirlo.

Todo el proceso, desde la extracción hasta la reinfusión, puede durar varias semanas. Durante ese tiempo es habitual que aparezca ansiedad o preocupación por el resultado, algo que conviene comentar con el equipo médico.

Para qué cánceres está aprobada hoy

La terapia CAR-T no sirve para todo. Por ahora, las aprobaciones se concentran en cánceres de la sangre, no en tumores sólidos como el de pulmón o el de colon.

Las indicaciones principales son ciertos tipos de linfoma, leucemia de células B y mieloma múltiple. En estos casos, la terapia se reserva generalmente para pacientes cuya enfermedad ha vuelto o no responde a los tratamientos estándar. No es, por tanto, la primera opción que se prueba, sino una herramienta para situaciones concretas.

Más allá de las aprobaciones formales, hay ensayos clínicos abiertos para tumores sólidos como el glioblastoma o el cáncer de próstata, y también para enfermedades autoinmunes, según recoge una revisión publicada en Frontiers in Immunology en 2024.

Efectos secundarios más importantes

La terapia CAR-T es eficaz, pero no es benigna. Tiene efectos adversos propios que pueden ser graves y que el equipo médico debe vigilar muy de cerca.

El más conocido es el síndrome de liberación de citocinas. Cuando los linfocitos CAR-T atacan muchas células tumorales liberan una gran cantidad de mensajeros químicos (las citocinas), que provocan fiebre alta, caída de tensión, dificultad para respirar y, en los casos más serios, fallo orgánico. Suele aparecer en los primeros días tras la infusión y tiene tratamiento específico.

Otro efecto relevante es la neurotoxicidad, es decir, daño al sistema nervioso, conocida por su sigla en inglés ICANS. Puede causar confusión, dificultades para hablar, temblores o, en casos extremos, convulsiones. Aparece algo más tarde y también suele ser reversible con el tratamiento adecuado.

Los CAR-T también destruyen tanto las células tumorales como las células B sanas que expresan la misma diana, lo que produce una caída de defensas que se prolonga meses y obliga a administrar anticuerpos (inmunoglobulinas) de forma periódica para compensar. Una revisión sistemática publicada en Nature Medicine en 2024 ha analizado la mortalidad no relacionada con el cáncer en pacientes con linfoma y mieloma tratados con CAR-T, y señala que las principales causas son las infecciones y los síndromes antes descritos.

También hay que mantener un seguimiento a largo plazo por el riesgo de desarrollar segundos cánceres, según un metaanálisis de 2024 en Clinical Cancer Research con más de 5 500 pacientes.

La recuperación completa puede prolongarse meses y, en algunos casos, dejar problemas de sueño o cansancio persistente que requieren acompañamiento profesional.

Por qué los tumores sólidos son más difíciles

El gran reto pendiente son los tumores sólidos. La terapia funciona razonablemente bien en cánceres de la sangre porque las células tumorales circulan y son fácilmente accesibles para los linfocitos CAR-T.

En un tumor sólido ocurre algo distinto. La masa tumoral está rodeada de una barrera física y química que dificulta la entrada de los linfocitos. También hay menos dianas claramente específicas del tumor que en una leucemia. Si la diana se expresa en tejidos sanos, el riesgo de toxicidad aumenta.

Otra limitación importante es el agotamiento de los linfocitos T, un estado en el que las defensas dejan de funcionar bien por estar expuestas al tumor de forma prolongada, según detallan revisiones recientes en Nature Reviews Clinical Oncology.

Para sortear estos problemas se investigan nuevas generaciones de CAR-T, combinaciones con otros fármacos y formas locales de administración. La CAR-T forma parte, junto con otras terapias avanzadas como los fármacos de ARNm a medida, como el que se probó recientemente en un paciente con ELA, de una nueva era de tratamientos personalizados.

El acceso a la terapia y su precio

El precio es uno de los principales frenos. Cada tratamiento tiene un coste muy elevado solo en producción, sin contar hospitalización y cuidados posteriores. En los países donde está aprobada, la terapia se administra solo en hospitales con experiencia acreditada y requiere un equipo preparado para manejar las complicaciones.

Fuera de esos sistemas, el acceso depende de acuerdos puntuales, ensayos clínicos o proyectos académicos, pero la cobertura suele ser limitada y los plazos largos. En cualquier caso, es un tratamiento hospitalario, no ambulatorio. La indicación siempre la pone un comité médico que valora cada caso de forma individual.

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Fuentes

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    Revolutionizing cancer treatment: a comprehensive review of CAR-T cell therapy. · Medical oncology (Northwood, London, England) · 2023 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

Preguntas frecuentes

5
¿Qué es la terapia CAR-T en palabras sencillas?
Es un tratamiento que toma glóbulos blancos del propio paciente (los linfocitos T), los modifica en el laboratorio para que aprendan a reconocer el cáncer y se los vuelve a inyectar. Una vez dentro, atacan el tumor de forma dirigida.
¿Para qué tipos de cáncer sirve la terapia CAR-T?
Por ahora está aprobada principalmente para ciertos cánceres de la sangre: linfomas, leucemias de células B y mieloma múltiple, sobre todo cuando otros tratamientos estándar han fallado.
¿Cuáles son los efectos secundarios más peligrosos?
Los dos más importantes son el síndrome de liberación de citocinas (fiebre, hipotensión, dificultad respiratoria) y la neurotoxicidad, es decir, daño al sistema nervioso (confusión, problemas de habla, convulsiones). Ambos aparecen en los días siguientes a la infusión y se tratan en el hospital.
¿Cuánto cuesta la terapia CAR-T?
El coste de fabricación es muy elevado, por encima del de los fármacos convencionales, sin contar hospitalización ni cuidados posteriores. En los sistemas públicos donde está aprobada, la financiación depende de cada país.
¿Está disponible la terapia CAR-T en España?
En los países donde está aprobada, la terapia se administra solo en hospitales designados con experiencia acreditada, en régimen hospitalario y nunca ambulatorio. La indicación la valora siempre un comité médico caso por caso. Para información concreta sobre centros y financiación, conviene consultar la autoridad sanitaria local.