Cintura, azúcar y presión arterial: cuándo son síndrome metabólico
Qué es el síndrome metabólico, qué criterios se usan para diagnosticarlo y qué se puede hacer para reducir el riesgo cardiovascular asociado.
Natali González, Médica

En resumen
- El síndrome metabólico agrupa al menos tres factores de riesgo cardiovascular en una misma persona.
- La grasa abdominal y la resistencia a la insulina son sus ejes centrales.
- Aumenta de forma clara el riesgo de diabetes tipo 2, infarto, ictus y otros problemas graves.
- No existe un fármaco que lo cure, pero sí mejora con alimentación, ejercicio y pérdida de peso.
- Suele avanzar sin síntomas, por eso los chequeos regulares son la mejor forma de detectarlo.
Qué es el síndrome metabólico¶
El síndrome metabólico no es una sola enfermedad. Es una suma de factores de riesgo cardiovascular que coinciden en una misma persona.
Cuando se juntan, el peligro se dispara: infarto, ictus, diabetes tipo 2 e incluso ciertos tipos de cáncer.
La definición más usada incluye cinco elementos. Son la grasa abdominal, los triglicéridos altos, el colesterol HDL bajo, la presión arterial elevada y la glucosa alta en sangre.
Tener uno solo ya merece atención. Pero cuando se suman tres o más, el riesgo se multiplica.
Cuántas personas lo presentan¶
Las cifras cambian según el país y los criterios usados.
Una revisión publicada en Journal of Primary Care & Community Health estima que el síndrome afecta a entre un 12,5% y un 31,4% de los adultos en el mundo. En muchos países eso equivale a una de cada tres personas adultas.
Es más común a partir de los 40 o 50 años. Aunque ya se ve en jóvenes y adolescentes, sobre todo cuando hay sobrepeso.

Cómo se diagnostica¶
No existe un único criterio aceptado por todos los organismos. Las guías más usadas son las del NCEP-ATP III, las de la Federación Internacional de Diabetes y las del llamado consenso armonizado.
En la práctica, se considera que hay síndrome metabólico cuando se cumplen al menos tres de estos cinco criterios:
- Perímetro de cintura elevado, más de 88 cm en mujeres y más de 102 cm en hombres, según criterios occidentales.
- Triglicéridos por encima de 150 mg/dL, o tratamiento para bajarlos.
- Colesterol HDL bajo, menos de 40 mg/dL en hombres o menos de 50 mg/dL en mujeres.
- Presión arterial igual o superior a 130/85 mmHg, o tratamiento antihipertensivo.
- Glucosa en ayunas igual o superior a 100 mg/dL, o diagnóstico previo de diabetes.
El médico interpreta estos valores según cada persona. Con una medición de la cintura y una analítica de sangre suele bastar para empezar.
Por qué se origina¶
El síndrome metabólico se relaciona sobre todo con el exceso de grasa abdominal y con la resistencia a la insulina.
La resistencia a la insulina significa que las células responden peor a esta hormona. La insulina es la que se encarga de meter la glucosa dentro de las células para obtener energía.
Como respuesta, el páncreas fabrica más insulina. Con el tiempo, ese esfuerzo extra se agota y aparece la glucosa alta en sangre.
La grasa que rodea los órganos internos, llamada grasa visceral, libera sustancias inflamatorias. Esas sustancias alteran el metabolismo de grasas y azúcares, y favorecen la hipertensión y el colesterol alterado.
Inflamación crónica, exceso de grasa visceral y resistencia a la insulina forman el terreno donde el síndrome crece.
Qué consecuencias tiene¶
El síndrome metabólico eleva de forma clara el riesgo de enfermedad cardiovascular y de diabetes tipo 2.
También se asocia con un mayor riesgo de hígado graso no alcohólico, enfermedad renal y algunos tipos de cáncer.
Una revisión en Nature Reviews Disease Primers señala que el hígado graso ligado al síndrome metabólico se ha convertido en una causa creciente de cáncer de hígado en países occidentales.
Estas asociaciones no significan que el síndrome cause de forma directa todas esas enfermedades. Son relaciones estadísticas observadas en estudios poblacionales, según recuerda una revisión en Progress in Cardiovascular Diseases.
Qué se puede hacer al respecto¶
El pilar del tratamiento son los cambios en el estilo de vida. No existe un fármaco que cure el síndrome en sí.
Las medidas con más evidencia a su favor son estas:
- Bajar entre un 5% y un 10% del peso si hay sobrepeso, sobre todo reduciendo grasa abdominal. El abordaje completo de la obesidad como enfermedad y sus opciones de tratamiento se desarrolla en otra guía.
- Seguir una alimentación saludable, rica en verduras, frutas, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva, y baja en ultraprocesados y bebidas azucaradas.
- Practicar actividad física moderada al menos 150 minutos por semana, combinando ejercicio aeróbico y de fuerza.
- Dormir entre 7 y 8 horas con horarios regulares.
- Limitar el alcohol y evitar el tabaco.
El médico puede recetar fármacos para controlar la presión, el colesterol o la glucosa de forma individualizada. Pero la base sigue siendo lo que se come, cómo se mueve el cuerpo y cuánto se descansa.
Cuándo conviene consultar¶
El síndrome metabólico suele avanzar sin síntomas visibles durante años.
Por eso, no esperes a notar algo raro para revisar tus cifras.
Si tienes más de 40 años, sobrepeso, antecedentes familiares de diabetes o hipertensión, o un perímetro de cintura alto, conviene pedir una analítica y medir la presión con regularidad.
Tu médico de cabecera puede orientarte sobre la frecuencia y las pruebas más adecuadas para tu caso.
Fuentes
- Metabolic Syndrome: An Updated Review on Diagnosis and Treatment for Primary Care Clinicians. · Journal of primary care & community health · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Metabolic Syndrome Pathophysiology and Predisposing Factors. · International journal of sports medicine · 2021 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Hepatocellular carcinoma. · Nature reviews. Disease primers · 2021 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Cardiovascular-kidney-metabolic syndrome - An integrative review. · Progress in cardiovascular diseases · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Recommendations from the 2023 international evidence-based guideline for the assessment and management of polycystic ovary syndrome. · European journal of endocrinology · 2023 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov


