Además de pegar, la brea neandertal frenaba al estafilococo de la piel
Reconstruida en 2026 con métodos del Paleolítico medio, la brea de abedul neandertal frenó en placa al estafilococo de heridas con halos medios de 7,5 mm.
Revisado por el equipo de revisión de Salud y Ciencia.

En resumen
- Un estudio de 2026 reprodujo brea de abedul siguiendo métodos del Paleolítico medio y vio que frena en placa a Staphylococcus aureus, una bacteria implicada en infecciones de heridas.
- El efecto fue moderado: zonas de inhibición de 7,5 mm de media (rango de 0 a 10,5 mm), independiente del método de fabricación usado para producir la brea.
- Los propios neandertales no dejaron muestras clínicas: el hallazgo une arqueología experimental con el uso etnográfico que los Mi'kmaq y los sami hacen de la brea de abedul sobre la piel.
- El adhesivo se ha recuperado en yacimientos del norte de Europa desde hace más de 100.000 años; ahora se propone que pudo servir también como apósito o ungüento.
- Es un experimento de laboratorio que plantea un posible uso de la brea más allá de su función tecnológica y reabre el debate sobre la complejidad cognitiva y técnica de los neandertales.
Un adhesivo prehistórico con un efecto inesperado¶
En una placa de laboratorio, la brea de abedul que los neandertales fabricaban hace más de 100.000 años para pegar mangos a herramientas deja un halo limpio alrededor de los discos: inhibe el crecimiento de Staphylococcus aureus, una bacteria ampliamente conocida por su papel en infecciones de heridas. Lo comprobó en 2026 un equipo que reconstruyó la brea siguiendo métodos del Paleolítico medio y la enfrentó a la bacteria con un ensayo estándar de disco, el llamado Kirby-Bauer.
El experimento lleva un material conocido por su papel tecnológico al terreno de los posibles usos medicinales y plantea qué otras funciones pudo tener la brea de abedul.

Cómo se hace brea de abedul sin tecnología moderna¶
La brea de abedul es un alquitrán natural que se obtiene al calentar corteza de abedul en condiciones controladas de oxígeno. Aparece en yacimientos del norte de Europa asociada a herramientas líticas y de hueso desde hace más de 100.000 años. Para producirla hacen falta horas, fuego y un recipiente cerrado que condense los vapores.
El equipo reprodujo el material con tres métodos para producir la brea:
- Un hoyo subterráneo, en el que la corteza se quema bajo tierra y los vapores se condensan en una losa fría.
- Un método de condensación al aire, en el que los vapores se recogen sobre una superficie fría elevada sobre el fuego.
- Un método moderno con una lata metálica sellada, que sirve de control de comparación.
La corteza usada procedía de Betula pendula y Betula pubescens, las dos especies de abedul documentadas en el Pleistoceno tardío europeo. El producto final se parecía, en olor y aspecto, a las muestras recuperadas en yacimientos neandertales.
Qué midieron y qué encontraron¶
Sobre placas con Staphylococcus aureus se colocaron discos impregnados de las distintas breas. Tras la incubación se midió el diámetro de la zona donde la bacteria no creció. Los halos iban de cero a 10,5 mm, con una media de 7,5 mm.
El efecto observado fue moderado. El resultado no se relacionó con el método de producción: las muestras obtenidas con los tres métodos mostraron variación entre piezas individuales.
Resumen del ensayo
- Bacteria probada
- Staphylococcus aureus
- Ensayo
- Kirby-Bauer (difusión en disco)
- Métodos de producción
- 3 (hoyo subterráneo, condensación, lata moderna)
- Zona de inhibición media
- 7,5 mm
- Rango observado
- 0-10,5 mm
Lo que sabemos y lo que no sabemos¶
El estudio documenta inhibición de Staphylococcus aureus por la brea en un ensayo de difusión en disco. No permite saber qué uso daban los neandertales a ese material. La diferencia importa.
El ensayo se centró en Staphylococcus aureus, una bacteria grampositiva ampliamente conocida por su papel en infecciones de heridas. Por eso, el resultado describe la actividad observada frente a esa bacteria.
El puente con los pueblos que sí lo usan¶
La pista para defender un uso medicinal antiguo viene de la etnografía. Hay dos pueblos que aplican brea de abedul sobre la piel:
- Los Mi'kmaq, del este de Canadá, la han usado como apósito para heridas y como ungüento para la piel.
- Los sami, de Laponia, también han empleado brea de abedul.
Si dos pueblos contemporáneos usan este material como apósito, es plausible que la conducta tuviera raíces profundas en el Pleistoceno.
Esto no demuestra que los neandertales hicieran lo mismo. Sugiere que el comportamiento existe en humanos modernos y es transmisible, lo que hace verosímil que también existiera hace decenas de miles de años. Es un puente razonable, no una prueba.
Por qué importa más allá del hallazgo¶
El trabajo se enmarca en una idea más amplia que lleva años ganando fuerza: la tecnología del Paleolítico medio era multimodal. Los pigmentos como el ocre no solo servían para pintar cuerpos o marcar objetos: también tenían propiedades químicas con posibles usos. Lo mismo empieza a plantearse con adhesivos como la brea de abedul.
Si la brea servía para varias funciones a la vez, su producción no era accidental: requería conocimiento, tiempo y transmisión cultural. Esa es la parte que más interesa a quienes estudian la cognición y la complejidad técnica de los neandertales, y la que enlaza con líneas de investigación más amplias sobre cómo el entorno modeló las defensas de la rata topo desnuda contra el cáncer o sobre el descubrimiento de fármacos a partir de venenos y secreciones animales.
Qué queda por hacer¶
El siguiente paso obvio es identificar qué compuestos concretos de la brea son los responsables del efecto. La brea de abedul es una mezcla compleja de fenoles, terpenos y otros compuestos; saber cuál actúa sobre la bacteria permitiría diseñar experimentos más finos y descartar que el efecto se deba solo a la acidez o a la viscosidad del material.
El estudio plantea considerar un uso de la brea de abedul más allá de los contextos exclusivamente tecnológicos del Paleolítico medio.
Mientras tanto, la conclusión prudente es la que el propio equipo plantea: que la fabricación de brea de abedul pudo ser al mismo tiempo tecnológica y medicinal, y que merece la pena explorar esa segunda función con más detalle.
Un hallazgo que encaja con un patrón más amplio¶
La búsqueda de nuevos antibióticos mira hoy a fuentes insólitas: péptidos del ajolote, péptidos antimicrobianos del plasma del dragón de Komodo que aceleran la cicatrización en ratones, bacterias que viven en nidos de hormigas soldado y producen antibióticos activos frente al MRSA, alternativas como la fago-terapia o el CRISPR antimicrobiano. En todos los casos la lógica es la misma: la naturaleza lleva millones de años probando compuestos antibacterianos, y la biodiversidad guarda más candidatos de los que hemos explorado. Que un material conocido desde hace más de un siglo por los arqueólogos resulte tener actividad antibacteriana recuerda que todavía hay conocimiento básico esperando dentro de cosas que creíamos tener bien catalogadas.
Que los neandertales lo supieran o no, ya es otra pregunta. Por ahora lo que sabemos es esto: la brea de abedul mostró en placa un efecto moderado frente a Staphylococcus aureus, una bacteria ampliamente conocida por su papel en infecciones de heridas. No es poco, aunque sea solo el principio de la conversación.
Fuentes
- Antibacterial properties of experimentally produced birch tar and its medicinal affordances in the Pleistocene · PLOS One · 2026 · doi.org
- Antibacterial properties of experimentally produced birch tar and its medicinal affordances in the Pleistocene · PubMed (PMID 41849267) · 2026 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

