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Salud y Ciencia

Medicamentos4 min de lectura

Molestias con las estatinas: casi siempre leves y con solución

Qué efectos secundarios de las estatinas están demostrados según la evidencia, cómo se manejan en la práctica y cuándo conviene consultar al médico.

Artículo validado por

Natali González, Médica

Colegio Oficial de Médicos de La Rioja · nº 26/4812791

Fechas

Publicado
Pastillas de estatinas junto a un vaso de agua sobre una mesa de madera
Pastillas de estatinas junto a un vaso de agua sobre una mesa de madera

En resumen5 claves

  1. 01Las estatinas bajan el colesterol LDL y se recetan para reducir el riesgo de infarto e ictus, no solo por tener el colesterol alto.
  2. 02Los efectos adversos más frecuentes son musculares y digestivos, suelen ser leves y a menudo ceden al ajustar la dosis o cambiar de molécula.
  3. 03La rabdomiólisis y la toxicidad hepática grave son raras; los controles con análisis de sangre sirven para detectarlas a tiempo.
  4. 04Muchas «intolerancias» se resuelven probando otra estatina, bajando la dosis o sumando otro fármaco como ezetimiba o ácido bempedoico.
  5. 05Nunca dejes la estatina por tu cuenta: el riesgo de un evento cardiovascular suele ser mayor que el de la mayoría de efectos secundarios descritos.

Qué son las estatinas y para qué se usan

Las estatinas son un grupo de medicamentos que bajan el colesterol LDL, el llamado popularmente «colesterol malo». Funcionan bloqueando una enzima del hígado, la HMG-CoA reductasa, que participa en la fabricación de colesterol dentro del cuerpo.

Se recetan cuando el riesgo de infarto o ictus es alto.

Esto pasa, por ejemplo, cuando la persona ya tuvo un evento cardiovascular. También cuando tiene el colesterol muy elevado de forma sostenida. O cuando suma otros factores: diabetes, hipertensión, tabaquismo. Las guías europeas y americanas las recomiendan como primer escalón para reducir ese riesgo.

Su efecto va más allá del número en la analítica.

Tienen acción directa sobre la pared de las arterias. Reducen la inflamación y estabilizan las placas de ateroma, los acúmulos de grasa que pueden romperse y provocar un infarto. Por eso una cifra aislada de colesterol no cuenta toda la historia.

Los efectos secundarios que más se repiten

Una revisión publicada en BMJ Open en 2021 recogió las reacciones adversas a las estatinas en pacientes de América Latina. Reunió datos de estudios observacionales y ensayos clínicos. Las molestias que más aparecen son las musculares: dolor, debilidad o calambres.

También se registran digestivas, como náuseas, diarrea o estreñimiento, y dolor de cabeza.

Suelen ser leves.

En muchos casos ceden al bajar la dosis. Otras veces basta con cambiar de molécula (hay varias estatinas disponibles) o tomar el comprimido a otra hora. Las náuseas son todavía más habituales con fármacos como Ozempic o Wegovy. En qué efectos secundarios de los GLP-1 son normales y cuáles no se trata con detalle.

Cualquier fármaco puede provocar efectos adversos. Que un síntoma sea «habitual» no significa que sea «grave». La mayoría de las personas que toman estatinas las toleran bien durante años.

En ensayos clínicos frente a placebo, la tasa de abandono por efectos adversos es algo mayor con estatinas. La diferencia es pequeña y se concentra sobre todo en síntomas musculares. El fármaco no es inocuo, pero tampoco es el «veneno» que a veces se le achaca en redes.

Dolor muscular, cuándo parar

El término médico es mialgia. Es el efecto que más preocupa a quienes toman estatinas y también el que más se notifica.

En la mayoría de casos el dolor es tolerable. No hay daño muscular real medible en análisis. Existe un cuadro más raro y grave, la rabdomiólisis, en el que el músculo se rompe y libera sustancias que pueden dañar el riñón. Aparece poco. Suele verse cuando se combinan estatinas con otros fármacos que interfieren con su metabolismo, o en personas con problemas de tiroides o riñón no controlados.

Si notas dolor muscular nuevo tras empezar o subir la dosis, coméntalo con tu médico. No dejes el tratamiento por tu cuenta. A veces basta con un análisis de creatina quinasa, una enzima que sube cuando hay daño muscular, para distinguir entre una molestia leve y algo serio.

Tubo de sangre para un análisis
Un análisis de sangre permite vigilar las enzimas hepáticas durante el tratamiento con estatinas.

Lo que pasa en el hígado

Las estatinas pueden subir las transaminasas, unas enzimas del hígado que se miden en un análisis de sangre. La subida suele ser pequeña y transitoria. Se normaliza sola.

Una revisión publicada en Canadian Liver Journal recuerda algo que suele olvidarse: las estatinas tienen también propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. En personas con hígado graso no están contraindicadas. En algunos subgrupos podrían ser incluso favorables para el hígado.

Una analítica al inicio basta para detectar alteraciones. Después, el control se repite solo si aparecen síntomas digestivos o un cansancio sin explicación.

Estatinas y azúcar en sangre

En personas con predisposición, las estatinas pueden subir algo la glucosa en sangre. El aumento es pequeño. No equipara al riesgo cardiovascular que evita el fármaco.

El efecto se ha visto sobre todo en personas que ya sumaban factores de riesgo para diabetes tipo 2. Sobrepeso, sedentarismo, antecedentes familiares. Por eso se recomienda controlar la glucosa con más frecuencia al empezar el tratamiento. Y mantener hábitos saludables de alimentación y ejercicio.

Las revisiones en personas con riesgo cardiovascular alto o muy alto coinciden en lo mismo: el beneficio de las estatinas sigue siendo claramente favorable, incluso contando este leve aumento.

La llamada intolerancia a las estatinas

Algunos pacientes dejan el fármaco antes de llegar a la dosis adecuada. Lo hacen por efectos que perciben como intolerables.

Las guías llaman «intolerancia a las estatinas» a los efectos adversos que no se toleran. O que desaparecen al dejar el medicamento y reaparecen al retomarlo.

Una revisión publicada en European Heart Journal Cardiovascular Pharmacotherapy señala algo importante: muchas personas etiquetadas como intolerantes toleran bien otra estatina distinta o una dosis más baja. También existen alternativas no estatínicas. Ezetimiba, ácido bempedoico o inhibidores de PCSK9, unas proteínas que regulan los receptores de colesterol en el hígado. Pueden sumarse o sustituir a la estatina cuando esta sola no basta.

El reto no es solo el fármaco. Es encontrar la pauta que cada persona tolere sin perder el beneficio cardiovascular. Por eso no conviene abandonar el tratamiento a la primera molestia.

Qué hacer si notas un síntoma nuevo

No suspendas el tratamiento por tu cuenta.

Habla con tu médico. Apunta cuándo empezó el síntoma, qué intensidad tiene y si coincide con un cambio de dosis o de marca. Esa información vale mucho en la consulta.

En la consulta se revisa si el síntoma apareció al empezar o subir la dosis. Se descartan otras causas, por ejemplo un déficit de vitamina D o un problema de tiroides si hay dolor muscular. Después se valora cambiar de molécula, ajustar la dosis o sumar uno nuevo. Si la intolerancia es real y persistente, hay otras familias de fármacos que bajan el colesterol y se pueden usar solas o combinadas.

Llevar un registro con la fecha y la intensidad de los síntomas ayuda. Y si cambias de marca o de farmacia, coméntalo también: los excipientes varían y, en casos puntuales, pueden influir en la tolerancia.

El riesgo de un infarto o un ictus por dejar la estatina sin motivo suele ser mayor que el de la mayoría de efectos adversos descritos. Cualquier decisión sobre el tratamiento se toma siempre con tu médico.

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Fuentes

4 referencias
  1. [1]
  2. [2]
    Impact of statins in the liver: A bane or a boon? · Canadian liver journal · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  3. [3]
  4. [4]

Preguntas frecuentes

4
¿Las estatinas siempre causan dolor muscular?
No. El dolor muscular es el efecto adverso más notificado, pero solo aparece en una parte de quienes las toman. Si es leve, a menudo se resuelve ajustando la dosis o cambiando de molécula. Si es intenso o se acompaña de debilidad, conviene consultar para descartar un cuadro más serio.
¿Es verdad que las estatinas dañan el hígado?
Las estatinas pueden elevar ligeramente unas enzimas hepáticas, pero esto rara vez supone un problema serio. Las personas con hígado graso, de hecho, pueden beneficiarse de su uso bajo supervisión médica. El control con análisis de sangre al inicio sirve para detectar cualquier alteración.
¿Puedo dejar la estatina si me siento mal?
No deberías hacerlo sin hablar antes con tu médico. Interrumpir el tratamiento aumenta el riesgo de infarto o ictus. Existen alternativas y ajustes de dosis que pueden mantenerte protegido con menos efectos adversos.
¿Las estatinas suben el azúcar en sangre?
En personas con predisposición pueden elevar algo la glucosa, pero el beneficio cardiovascular suele compensar ese riesgo. Se recomienda controlar el azúcar con más frecuencia al empezar el tratamiento, sobre todo si tienes sobrepeso o antecedentes familiares de diabetes.