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Fármaco experimental controla el mesotelioma en dos de cada tres pacientes
Ensayo en fase 1: un fármaco que bloquea PRX3, defensa antioxidante del tumor, controló la enfermedad en el 67% de pacientes con mesotelioma recidivante.
Natali González, Médica

En resumen
- Un fármaco experimental que bloquea PRX3 controló el mesotelioma en el 67% de pacientes con enfermedad recidivante en un ensayo en fase 1.
- La estrategia es nueva: en vez de añadir antioxidantes al tumor, desactiva uno de sus antioxidantes internos para que las células se envenenen con su propio estrés oxidativo.
- El fármaco, llamado tiostreptón, se toleró en general bien y produjo respuestas en algunos pacientes con enfermedad muy avanzada.
- El mesotelioma es un cáncer raro ligado al amianto, con una supervivencia media de unos 12 meses, y necesita nuevas opciones terapéuticas.
- Faltan ensayos mayores en fase 2 y 3 para confirmar si el beneficio se mantiene y si la estrategia sirve para otros tumores.
Qué se ha descubierto¶
Un fármaco experimental consigue controlar el avance del mesotelioma en el 67% de los pacientes tratados. El dato procede de un ensayo clínico en fase 1 con personas cuyo tumor había reaparecido tras tratamientos previos. En algunos casos los tumores se redujeron de tamaño.
La estrategia es poco habitual. El medicamento, llamado tiostreptón, ataca una defensa interna del propio tumor. Concretamente, desactiva una proteína llamada peroxiredoxina 3, que se abrevia PRX3.
Esa proteína trabaja dentro de las mitocondrias, las pequeñas centrales energéticas que tiene cada célula. Su función habitual es neutralizar unas moléculas muy reactivas, llamadas especies reactivas de oxígeno, que dañan las células si se acumulan.
Las células tumorales fabrican grandes cantidades de esas moléculas porque su metabolismo es muy activo. Para no morir envenenadas por sí mismas, aumentan la producción de antioxidantes como PRX3. El equipo de la Universidad de Vermont pensó en invertir la lógica: en vez de dar antioxidantes al tumor, quitarle los suyos. Al bloquear PRX3, el estrés oxidativo se acumula dentro de la célula cancerosa hasta matarla.

Cómo se hizo el estudio¶
El ensayo fue en fase 1. Esta fase es la primera prueba en personas y se centra sobre todo en comprobar la seguridad del fármaco. También sirve para ver señales de eficacia.
Participaron pacientes con mesotelioma que habían recaído después de tratamientos anteriores. Muchos estaban muy graves. El promotor del ensayo fue la empresa RS Oncology, LLC. El fármaco se administró en dosis repetidas y, en general, se toleró bien.
El equipo investigador lo lidera Brian Cunniff, profesor de la Universidad de Vermont, junto con Victoria Gibson, científica del mismo centro. El trabajo se publica en Nature Communications con colaboradores internacionales.
La investigación combina dos partes. En el laboratorio, los autores comprobaron que el tiostreptón inhibe PRX3 de forma covalente, es decir, se une a la proteína de manera estable. Esto altera el equilibrio redox (el balance entre moléculas oxidantes y antioxidantes) de la célula y provoca su muerte de forma selectiva. Después, esos hallazgos se llevaron al ensayo con pacientes.
Qué significa y qué no¶
El dato más llamativo es que dos de cada tres pacientes con mesotelioma recidivante vieron controlada la progresión de su enfermedad. Algunos experimentaron reducción del tumor. Los más graves vivieron más de lo esperado con los tratamientos disponibles.
Pero conviene poner límites. Es un ensayo en fase 1, con pocas personas. Su objetivo principal es evaluar la seguridad, no comparar el fármaco con otras terapias. Que un tumor deje de crecer durante un tiempo no equivale a curación.
También hay que recordar la realidad de partida. El mesotelioma es una enfermedad rara: según los registros epidemiológicos habituales, suma decenas de miles de casos al año en el mundo. La supervivencia media se cita en torno a un año, y la tasa a cinco años se mantiene muy baja. Eso hace que cualquier avance se mire con lupa.
Contexto¶
El mesotelioma es un cáncer agresivo que aparece sobre todo tras la exposición al amianto, un mineral usado durante décadas en construcción y en industrias como la naval o la petroquímica. Cuando se inhalan sus fibras, quedan atrapadas en los pulmones y generan una inflamación crónica que puede acabar en cáncer veinte o treinta años después. La mayoría de los pacientes son hombres que trabajaron expuestos al amianto.
Durante años se planteó la idea opuesta a este estudio: dar antioxidantes al tumor para reducir el estrés oxidativo. Esta línea no dio resultado en la clínica. Hay incluso trabajos que apuntan a que añadir antioxidantes podría favorecer al tumor, en lugar de frenarlo.
La inmunoterapia, un tipo de tratamiento que activa las defensas del propio paciente, ha cambiado algo las opciones disponibles en los últimos años. Aun así, solo responde una parte de los pacientes. Por eso sigue habiendo tanto interés en buscar nuevas dianas como PRX3.
Qué falta por saber¶
Quedan varias preguntas abiertas. Falta un ensayo en fase 2 y después uno en fase 3, con más pacientes y comparación directa con el tratamiento estándar, para confirmar que el beneficio se mantiene. Habrá que ver cuánto dura la respuesta y si con el tiempo aparece resistencia.
También queda por explorar si la misma estrategia sirve para otros cánceres que dependen mucho de antioxidantes mitocondriales. Y, aunque los datos de seguridad son alentadores, se necesita más seguimiento para descartar efectos adversos a largo plazo.
El mesotelioma recuerda además la huella del amianto, todavía presente en muchos edificios antiguos. La herramienta más eficaz sigue siendo evitar la exposición.
Fuentes
- Preclinical characterization and phase 1 clinical testing of targeting mitochondrial peroxiredoxin 3 in cancer · Nature Communications · 2026 · doi.org
- un farmaco experimental detiene el mesotelioma desactivando una defensa del propio tumor · Nota de prensa · sciencedaily.com


