Una de cada cuatro personas tiene hígado graso y la mayoría lo ignora
Qué es el hígado graso no alcohólico, qué lo causa, cómo se detecta y qué opciones de tratamiento existen según la evidencia actual disponible.
Natali González, Médica

En resumen
- El hígado graso no alcohólico afecta a más del 25% de los adultos en el mundo, según la Asociación Americana del Corazón, y suele pasar desapercibido.
- Hace pocos años cambió su nombre oficial a MASLD (enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica) para reflejar su vínculo con la obesidad y la diabetes.
- Adelgazar, aunque sea un 5%, ya mejora los valores de azúcar y triglicéridos, según una revisión publicada en Current Obesity Reports.
- La enfermedad avanza en silencio: las complicaciones hepáticas y cardiovasculares suelen aparecer cuando ya hay daño.
- No hay fármacos aprobados para todos los casos: el cambio de hábitos (dieta, ejercicio, pérdida de peso) sigue siendo la base del tratamiento.
Por qué el hígado graso es ya la enfermedad hepática más común¶
Cuando se acumula grasa dentro del hígado sin que el alcohol sea la causa, los médicos hablan de hígado graso no alcohólico. Hace pocos años, un grupo internacional de expertos propuso llamarlo MASLD, por sus siglas en inglés (enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica). El cambio no fue un capricho: buscaba dejar claro que el problema de fondo es el metabolismo, no el consumo de alcohol.
Según una revisión publicada en BMC Endocrine Disorders, esta dolencia es ya la enfermedad crónica del hígado más frecuente en el mundo occidental. La Asociación Americana del Corazón estima que afecta a más del 25% de los adultos en todo el planeta. La mayoría no lo sabe.
Las cifras han subido a la vez que las de obesidad y diabetes tipo 2, dos de sus compañeros de viaje más habituales. Una revisión publicada en Endocrinology, Diabetes & Metabolism calcula que la incidencia global ha crecido cerca de un 50% en las dos últimas décadas. Este crecimiento ha ido en paralelo al del síndrome metabólico, un conjunto de problemas con criterios diagnósticos claros que incluye exceso de grasa abdominal, azúcar alto en sangre, triglicéridos altos y tensión elevada.
Qué pasa dentro del hígado¶
El hígado es un órgano grande que actúa como fábrica y almacén del cuerpo. Entre otras tareas, procesa lo que comemos, fabrica proteínas y participa en el metabolismo del azúcar y la grasa.
Cuando entra más energía de la que se gasta, el sobrante se guarda. Una parte acaba en forma de grasa dentro de los hepatocitos, las células del hígado. Si esa grasa se queda durante años, las células se inflaman y pueden aparecer cicatrices, lo que se conoce como fibrosis. En los casos más avanzados, la fibrosis puede derivar en cirrosis, una situación en la que el hígado pierde su arquitectura normal y deja de funcionar bien.
Según un artículo publicado en Nature Medicine, la inflamación crónica de bajo grado conecta el hígado graso con otras enfermedades frecuentes. Entre ellas están la diabetes tipo 2, los problemas cardiovasculares, la enfermedad renal crónica y algunos cánceres. El hígado graso no vive aislado: forma parte de un cuadro metabólico más amplio.
Quién tiene más riesgo¶
El hígado graso puede aparecer a cualquier edad, aunque en los hombres es más frecuente, según una revisión publicada en Endocrinology, Diabetes & Metabolism.
Los principales factores de riesgo son los mismos que los del síndrome metabólico:
- Sobrepeso u obesidad, sobre todo cuando la grasa se acumula en la barriga.
- Diabetes tipo 2 o prediabetes.
- Colesterol alto o triglicéridos altos.
- Tensión arterial elevada.
- Sedentarismo.
- Una alimentación rica en ultraprocesados y azúcares añadidos.
También se da en niños y adolescentes con obesidad. Una revisión en Current Pediatric Reviews recuerda que la obesidad infantil es un problema serio de salud pública y puede dejar huella en el hígado mucho antes de la edad adulta. Otra revisión publicada en Frontiers in Pediatrics señala que el llamado «rebote adiposo» precoz, es decir, cuando un niño empieza a ganar peso rápido en los primeros años de la infancia, es una señal de alarma.

Cómo se detecta (y por qué se escapa)¶
El hígado graso suele avanzar sin dar la cara. No duele, no avisa, y cuando lo hace, el daño puede ser ya importante.
Por eso, la Asociación Americana del Corazón recomienda buscarlo de forma activa en personas con factores de riesgo, aunque se sientan bien. La analítica de sangre con transaminasas (las enzimas del hígado) es el primer paso, pero no basta: estas cifras pueden salir casi normales y haber grasa igualmente.
La ecografía abdominal es la prueba más usada para confirmar la esteatosis, que es el nombre técnico de la grasa en el hígado. Cuando los resultados son dudosos o se sospecha inflamación, el especialista puede recurrir a pruebas de imagen más detalladas, como la elastografía, que mide la rigidez del hígado de forma parecida a una ecografía. En algunos casos seleccionados, se recurre a una biopsia hepática para ver el grado de fibrosis.

Qué puedes hacer para revertirlo¶
No existe todavía un medicamento aprobado que funcione para todos los casos de hígado graso. La buena noticia es que el hígado tiene una gran capacidad de recuperación si se actúa pronto.
La medida con más respaldo es perder peso. Una revisión publicada en Current Obesity Reports muestra que bajar un 5% del peso ya mejora el azúcar en sangre y los triglicéridos. Con un 10% o más, la grasa del hígado se reduce de forma clara y disminuye la inflamación. A partir del 15%, el beneficio sigue creciendo.
En la práctica, esto se traduce en varios frentes:
- Comer de forma regular y variada, con verduras, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva como base. Reducir ultraprocesados, refrescos azucarados y alcohol.
- Caminar, nadar o pedalar al menos 150 minutos a la semana, repartidos en varios días. Si se puede, añadir algo de fuerza.
- Dormir las horas necesarias y controlar el estrés, que también influyen en el metabolismo.
- Tratar bien la diabetes, el colesterol alto y la tensión elevada si están presentes, siempre con seguimiento médico.
Las llamadas «dietas detox» o los suplementos «hepáticos» no aportan un beneficio demostrado. Tu hígado ya depura por sí solo y se defiende mejor con hábitos sostenidos que con batidos de moda. Sobre este tema puedes leer más en otro artículo del blog.
Cuándo conviene consultar al médico¶
Si tienes obesidad, diabetes tipo 2, colesterol alto o tensión elevada, conviene comentarlo con tu médico de cabecera. Una analítica sencilla y, si procede, una ecografía permiten saber cómo está tu hígado.
También es buena idea hacerlo si en una analítica rutinaria aparecen las transaminasas elevadas, aunque te encuentres bien. Y, por supuesto, ante síntomas como cansancio muy intenso, color amarillo en piel u ojos, hinchazón abdominal o moratones que aparecen sin motivo, que pueden indicar una enfermedad hepática más avanzada.
Actuar a tiempo marca la diferencia. Con cambios de hábitos sostenidos y el acompañamiento de un profesional, el hígado graso se puede revertir en sus fases iniciales y evitar que avance hacia problemas mayores, dentro o fuera del hígado.
Fuentes
- Chronic inflammation in the etiology of disease across the life span. · Nature medicine · 2019 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Non-alcoholic fatty liver disease (NAFLD): a review of pathophysiology, clinical management and effects of weight loss. · BMC endocrine disorders · 2022 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Childhood Obesity: An Updated Review. · Current pediatric reviews · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Nonalcoholic Fatty Liver Disease and Cardiovascular Risk: A Scientific Statement From the American Heart Association. · Arteriosclerosis, thrombosis, and vascular biology · 2022 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Overview of Complications in Cirrhosis. · Journal of clinical and experimental hepatology · 2022 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Metabolic Dysfunction-Associated Steatotic Liver Disease (MASLD): Mechanisms, Clinical Implications and Therapeutic Advances. · Endocrinology, diabetes & metabolism · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Weight Loss and Improvement in Comorbidity: Differences at 5%, 10%, 15%, and Over. · Current obesity reports · 2017 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Childhood and Adolescent Obesity: A Review. · Frontiers in pediatrics · 2020 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov


