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Salud y Ciencia

Obesidad4 min de lectura

La cirugía bariátrica adelgaza más, pero los fármacos nuevos se acercan

Cirugía bariátrica o fármacos para la obesidad: qué dice la evidencia sobre eficacia comparada, riesgos y recuperación, según los ensayos disponibles.

Artículo validado por

Natali González, Médica

Colegio Oficial de Médicos de La Rioja · nº 26/4812791

Fechas

Publicado
Frasco de medicación y cinta métrica sobre una mesa clara
Frasco de medicación y cinta métrica sobre una mesa clara

En resumen5 claves

  1. 01La cirugía bariátrica logra la mayor pérdida de peso total, pero los nuevos fármacos duales y triples se acercan en algunos grupos según las revisiones de 2026.
  2. 02En personas con IMC de 30 a 35 las diferencias entre opciones son menores; por encima de 40 la cirugía mantiene una ventaja clara.
  3. 03La elección depende del IMC, las enfermedades asociadas y el riesgo quirúrgico, no solo de cuántos kilos se quieran perder.
  4. 04Los fármacos más nuevos se usan también tras la cirugía, cuando la pérdida es insuficiente o se recupera peso con los años.
  5. 05La obesidad es una enfermedad crónica: tras cualquier tratamiento, el peso puede volver si no se mantienen los hábitos de alimentación, ejercicio y sueño.

Qué opciones hay para tratar la obesidad hoy

Cuando la dieta y el ejercicio no bastan, entran en juego tres tipos de tratamientos médicos.

El primero son los fármacos para la obesidad. Incluyen los agonistas del receptor GLP-1, que imitan una hormona intestinal y reducen el apetito. Hay otros más nuevos que actúan sobre dos o tres hormonas a la vez. La semaglutida para la obesidad, la tirzepatida, un fármaco que activa dos receptores hormonales a la vez y la retatrutida y los nuevos fármacos para la obesidad son los nombres más conocidos.

El segundo son los procedimientos endoscópicos. Se hacen con una cámara que entra por la boca, sin abrir el abdomen. Reducen la capacidad del estómago o cambian su forma.

El tercero es la cirugía bariátrica, también llamada cirugía metabólica. Modifica el estómago o el intestino para limitar lo que se come o se absorbe. Las técnicas más usadas son el bypass gástrico (un atajo que comunica el estómago con el intestino) y la gastrectomía en manga (reducir el estómago hasta dejar un tubo fino).

Cuánto peso se pierde con cada opción

La respuesta corta: la cirugía gana, pero los fármacos nuevos le pisan los talones.

Una revisión publicada en 2026 agrupó ensayos clínicos y comparó las tres estrategias frente a placebo o intervención de estilo de vida. Concluyó que la cirugía bariátrica logra la mayor pérdida de peso total. Los procedimientos endoscópicos quedan en un punto intermedio. Los fármacos más modernos se acercan a la cirugía en algunos grupos de pacientes.

La misma revisión analizó los resultados por clases de obesidad, según el índice de masa corporal (IMC, una cifra que relaciona peso y altura). En personas con IMC de 30 a 35 las diferencias entre las opciones son menores. En personas con IMC por encima de 40 la cirugía mantiene una ventaja clara en pérdida de peso total.

Otro metaanálisis, este de la Sociedad Italiana de Obesidad, llegó a conclusiones parecidas al comparar los tratamientos aprobados por la Agencia Europea del Medicamento en distintas clases de IMC.

Qué cambia más allá del peso

Bajar kilos no es lo único que importa. Cuentan, además, los efectos sobre el azúcar en sangre, la presión arterial y el riesgo cardiovascular.

Una revisión publicada en Trends in Cardiovascular Medicine recuerda que la obesidad actúa sobre el corazón de dos formas. Directamente, como factor de riesgo. Y de forma indirecta, al favorecer la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto. Tratar la obesidad a tiempo reduce ese riesgo acumulado.

Los estudios revisados indican que las tres vías (fármacos, endoscopia y cirugía) mejoran esos marcadores. La cirugía suele conseguir los cambios metabólicos más marcados, sobre todo en personas con diabetes tipo 2. Los fármacos más nuevos también mejoran el azúcar en sangre y la presión arterial, pero con un efecto algo menor que la cirugía. Los procedimientos endoscópicos se quedan en un punto intermedio.

Riesgos y efectos secundarios de cada vía

Cada opción tiene su perfil de riesgos, y conviene conocerlos antes de decidir.

Los fármacos agonistas del GLP-1 producen con frecuencia náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento. Suelen ser leves y mejoran con el tiempo. Puedes consultar una guía práctica sobre los efectos secundarios de los fármacos GLP-1 y cuándo ir al médico. Un aspecto menos conocido es que pueden asociarse a pérdida de músculo, además de grasa. Algo que se puede mitigar con ejercicio de fuerza y suficiente proteína.

La cirugía bariátrica, al ser una operación mayor, comporta riesgos de por vida. Incluyen infecciones, fugas en las suturas, déficits de vitaminas, necesidad de tomar suplementos durante años y, en algunos casos, cirugías de revisión.

Los procedimientos endoscópicos son menos invasivos, pero también menos duraderos. Suelen conseguir pérdidas más modestas y pueden requerir repetir la técnica con el tiempo.

Cuaderno abierto con notas escritas sobre una mesa de madera, simbolizando la elección informada entre opciones de tratamiento.
La elección entre opciones se hace en consulta, caso por caso.

Cuándo se elige cirugía y cuándo fármacos

La decisión no depende solo de cuántos kilos se quieran perder. Influyen el IMC, las enfermedades asociadas, el riesgo quirúrgico, la disponibilidad en cada sistema sanitario y las preferencias personales.

Las guías internacionales suelen reservar la cirugía para personas con IMC igual o superior a 40, o a partir de 35 si hay comorbilidades como diabetes tipo 2 difícil de controlar. En esos casos, sigue siendo la opción con mejores resultados sostenidos.

Los fármacos más nuevos se están abriendo paso en personas con IMC más bajo o con riesgo quirúrgico elevado. Otra utilidad frecuente es como paso previo a la cirugía, para reducir peso antes de la operación y bajar el riesgo quirúrgico.

Una revisión publicada en Medicina (Kaunas) señala que el avance de los fármacos está obligando a actualizar las guías de cirugía. Cada vez más candidatos a quirófano tienen alternativas razonables con pastillas o inyecciones semanales.

Combinaciones y mantenimiento a largo plazo

La obesidad es una enfermedad crónica. Eso significa que los tratamientos no terminan cuando se deja de perder peso.

Tras la cirugía, una parte de los pacientes no alcanza la pérdida esperada o recupera peso con los años. Una revisión reciente comparó el uso de un agonista solo frente a agonistas duales (que actúan sobre dos hormonas) tras la cirugía. Los resultados sugieren que añadir o cambiar a un agonista dual puede ayudar en esos casos, sobre todo cuando la pérdida inicial fue insuficiente.

Las guías internacionales, como las de la Federación Internacional de Cirugía de la Obesidad, han empezado a evaluar combinaciones de cirugía con cambios de estilo de vida, fármacos o procedimientos endoscópicos. La evidencia todavía es limitada, pero apunta a que sumar varias estrategias puede mejorar los resultados a largo plazo.

Otra línea en estudio combina la gastroplastia endoscópica en manga (un procedimiento que reduce el estómago por endoscopia) con fármacos para la obesidad. Una revisión sistemática de 2026 apunta que la combinación puede aportar una pérdida adicional frente al procedimiento solo.

Sea cual sea la vía elegida, los cambios de alimentación, ejercicio y sueño siguen siendo la base. Sin ellos, ni el fármaco más potente ni la mejor cirugía mantienen los resultados. Cualquier tratamiento se planifica junto a un profesional, que ajustará la estrategia según la evolución y los marcadores de cada persona.

Báscula digital sobre suelo de madera
El IMC y las enfermedades asociadas son la base de la decisión clínica.

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Fuentes

7 referencias
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  2. [2]
  3. [3]
    Impact of medical versus surgical weight loss on cardiovascular outcomes. · Trends in cardiovascular medicine · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
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  5. [5]
  6. [6]
  7. [7]

Preguntas frecuentes

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¿Qué se considera cirugía bariátrica?
Son operaciones que modifican el estómago o el intestino para limitar lo que se come o se absorbe. Las técnicas más usadas son el bypass gástrico, que crea un atajo al intestino, y la gastrectomía en manga, que reduce el estómago hasta dejar un tubo fino. Es una operación mayor, no un procedimiento cosmético.
¿Cuándo se recomienda cirugía en lugar de fármacos?
Las guías la reservan para personas con IMC igual o superior a 40, o a partir de 35 si hay comorbilidades como diabetes tipo 2 difícil de controlar. En IMC más bajos o con riesgo quirúrgico alto se suelen probar primero los fármacos. La decisión final se toma siempre en consulta con un profesional.
¿Se pueden combinar fármacos y cirugía bariátrica?
Sí. Antes de la operación, los fármacos pueden ayudar a reducir peso y el riesgo quirúrgico. Después, cuando la pérdida es insuficiente o se recupera peso con los años, los agonistas duales o triples pueden sumar resultados. La evidencia sobre combinaciones todavía es limitada, pero apunta en esa dirección.