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Lo que sientes al dejar el antidepresivo suele ser retirada, no recaída
Estudio suizo con 32 personas: lo que sube al bajar la dosis es la retirada, no el retorno de la depresión. La pista son los síntomas físicos.
Laura Salcedo, Psicóloga

En resumen
- Un estudio con 32 adultos seguidos 26 semanas al reducir su antidepresivo encuentra que los síntomas de ánimo suben al bajar la dosis y bajan al estabilizarse.
- Cuando los autores ajustaron por síntomas físicos típicos de retirada (mareo, dolor de cabeza, brain zaps), el aumento en depresión dejó de ser estadísticamente significativo.
- La firma temporal ola (empeora tras reducir y se calma al mantener dosis) apunta a síndrome de discontinuación más que a recaída.
- Los autores piden descensos más lentos e hiperbólicos al final, como recomiendan las guías Maudsley, y no interpretar el malestar como prueba de que el fármaco debe mantenerse para siempre.
- El estudio no descarta la recaída ni sustituye el criterio clínico: cualquier cambio de dosis debe hablarse con quien lo prescribe.
Qué se ha descubierto¶
Cuando alguien deja o reduce un antidepresivo y nota que el ánimo se hunde y la ansiedad sube, muchas veces se interpreta como que la depresión ha vuelto. Un estudio prospectivo con 32 pacientes suizos, seguidos durante seis meses mientras reducían la dosis, llega a otra conclusión. Lo que describen es, sobre todo, síndrome de discontinuación (la respuesta del cuerpo al dejar el fármaco), y no una recaída de la depresión o la ansiedad de partida.
La pista está en la forma del síntoma. Los autores lo resumen así: tras una bajada de dosis, el malestar sube, se queda alto unos días y luego baja si la dosis se mantiene estable. Es el patrón "ola" típico de la retirada. Una recaída no hace eso: tiende a ir a peor de forma sostenida.
Los datos lo avalan. El cambio en las escalas de ánimo y ansiedad correlaciona fuertemente (r ≈ 0,6) con los síntomas afectivos de retirada. También correlaciona, aunque menos, con los síntomas físicos (r ≈ 0,3).
Al ajustar por esos síntomas físicos, el resultado cambió. Dolor de cabeza, mareo o las descargas que los pacientes llaman "brain zaps" son la pista: el fármaco se está quitando. Al descontarlos, el aumento de los síntomas depresivos durante los periodos de bajada de dosis dejó de ser significativo. Para los autores, esa es la prueba: lo que sube al bajar es, en gran parte, retirada.
Cómo se hizo el estudio¶
Es un estudio de cohorte prospectivo, no un ensayo clínico. Los autores reclutaron 32 adultos en atención primaria en Suiza, todos reduciendo ya su antidepresivo. Les siguieron durante 26 semanas, con mediciones repetidas cada vez que había un cambio de dosis. En total acumularon 187 mediciones por persona y variable.
Las herramientas que usaron fueron escalas validadas. El cuestionario DESS mide síntomas de discontinuación, con subescalas afectiva y física. El PHQ-9 mide depresión. El GAD-7 mide ansiedad. El análisis fue dentro-de-persona: cada paciente hacía de control de sí mismo. Eso reduce mucho el ruido de comparar personas muy distintas entre sí.
El equipo está liderado por Michael Hengartner, de la Universidad de Zúrich, y Mark Horowitz, de la Universidad de Adelaida. Son dos nombres conocidos en este campo. El trabajo se ha publicado en septiembre de 2026 en Psychotherapy and Psychosomatics.
Qué significa y qué no¶
Si estás bajando un antidepresivo y notas que el ánimo empeora, no des por hecho que estás recayendo. Puede ser el cuerpo reaccionando a la retirada.
Y la diferencia importa. Si es retirada, hay que aflojar el ritmo del descenso. Si es recaída de la depresión, puede hacer falta volver a subir o cambiar de fármaco.
Horowitz lo dice en llano. "Un aumento de síntomas debería empujar a un descenso más lento y cuidadoso, no a interpretar que el tratamiento tiene que ser para siempre". Las guías Maudsley de deprescripción recomiendan precisamente eso: un descenso hiperbólico, con formulaciones líquidas o cápsulas compuestas para llegar a dosis muy pequeñas al final.
No significa que los antidepresivos no funcionen ni que la depresión no sea real. La retirada es un efecto del fármaco, no una negación del trastorno. Y no sustituye el criterio clínico. Cualquier cambio de dosis debe hablarse con quien lo prescribe, sobre todo al final del descenso, cuando las reducciones tienen que ser muy pequeñas.
Contexto¶
Australia, donde trabaja Horowitz, tiene uno de cada siete adultos tomando un antidepresivo en un año cualquiera. Las guías australianas recomiendan entre seis y doce meses de tratamiento tras un episodio depresivo o de ansiedad. En la práctica, mucha gente sigue durante años.
El equipo lleva tiempo publicando algo incómodo. Los síntomas de retirada son más frecuentes y más intensos de lo que se reconocía hace una década. Confundirlos con recaída empuja a mantener tratamientos largos que podrían haberse retirado.
El estudio dialoga con la revisión más grande hecha hasta ahora sobre retirada, un meta-análisis de 35 estudios publicado en 2025 en Molecular Psychiatry. Aquella concluyó que casi la mitad de las personas que reducen o dejan el antidepresivo experimenta algún síntoma de retirada, aunque la mayoría no los sufre de forma grave. Lo nuevo aquí no es que la retirada exista (eso ya se sabía). Es que el patrón temporal (subir tras bajar y bajar al estabilizarse) permite distinguirla de una recaída sin tener que esperar semanas a ver qué pasa.
Qué falta por saber¶
32 pacientes es una muestra pequeña. Los resultados son coherentes con la literatura previa, pero replicar con cohortes más grandes y en otros países aclarará si el patrón se mantiene fuera de Suiza.
Todos los participantes estaban en atención primaria y reduciendo dosis. No dice nada sobre personas que suspenden de golpe, ni sobre los que llevan muchos años en tratamiento.
El estudio mide síntomas, no tasas de abandono del tratamiento. Falta saber si, aplicado en la clínica, el descenso hiperbólico de las guías Maudsley realmente reduce abandonos frente al método clásico.
Tampoco compara el patrón temporal con un grupo que recaiga de verdad por motivos no farmacológicos. La firma "ola frente a empeoramiento sostenido" es una herramienta orientativa, no un test diagnóstico.
El mensaje práctico es modesto. Si al bajar un antidepresivo el ánimo va a peor durante días y luego se queda, habla con tu médico sobre la velocidad del descenso antes de interpretar que necesitas el fármaco para siempre. El ánimo bajo que aparece al reducir no es por sí mismo una señal de recaída. Si la ansiedad generalizada aparece de novo durante el descenso, conviene mirarla con su propio recorrido diagnóstico.
Fuentes
- Acute Affective Symptoms during Antidepressant Tapering Indicate Withdrawal Reactions Rather than Relapse: Results from a Prospective Longitudinal Cohort Study · Psychotherapy and Psychosomatics (Karger) · 2026 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Antidepressant withdrawal, not relapse, linked to mood changes · University of Adelaide vía Medical Xpress · 2026 · medicalxpress.com
- Incidence and risk factors of antidepressant withdrawal symptoms: a meta-analysis and systematic review · Molecular Psychiatry (Nature) · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

