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Salud y Ciencia

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Los «puentes» del cerebro que unen lo que piensas, sientes y recuerdas

Un mapa ordena los 52 tractos de sustancia blanca del cerebro. Los que cruzan niveles jerárquicos son los que más funciones cognitivas diversas sostienen.

Artículo validado por

Natali González, Médica

Colegio Oficial de Médicos de La Rioja · nº 26/4812791

Fechas

Publicado
Haz de cables de fibra óptica de colores entrelazándose sobre fondo neutro cálido, como una metáfora del cableado del cerebro.
Haz de cables de fibra óptica de colores entrelazándose sobre fondo neutro cálido, como una metáfora del cableado del cerebro.

En resumen4 claves

  1. 01Un estudio en Nature Human Behaviour mapea 52 tractos de sustancia blanca en personas de 5 a 37 años y los ordena en un eje que va de lo sensoriomotor a lo asociativo.
  2. 02Los tractos que cruzan esa jerarquía (los llamados 'puentes') conectan funciones cognitivas más diversas y son los que más cambian durante la infancia y la adolescencia.
  3. 03Los autores usaron tractografía por resonancia magnética de difusión y midieron la diversidad funcional de cada tracto con un coeficiente de Gini.
  4. 04Es trabajo descriptivo de neuroimagen, no una herramienta diagnóstica: deja abiertas preguntas sobre clínica, envejecimiento y desarrollo.

Hay un orden dentro del cableado del cerebro que no se sospechaba. Un equipo de la Universidad de Pensilvania, el Lifespan Brain Institute y el Children's Hospital of Philadelphia ha mapeado 52 tractos de sustancia blanca en personas de 5 a 37 años. Los ha colocado sobre un eje que va de lo sensoriomotor a lo asociativo. Los tractos que cruzan ese eje son los más interesantes: conectan zonas básicas con zonas que sostienen memoria, atención o razonamiento. Y son también los que más cambian durante la infancia y la adolescencia. El trabajo se publica hoy en Nature Human Behaviour.

Qué se ha descubierto

Que los tractos de sustancia blanca no son intercambiables: ocupan posiciones distintas en la jerarquía cortical, y esa posición explica qué funciones cognitivas sostiene cada uno y cuánto cambia con la edad.

La sustancia blanca es el cableado del cerebro: haces de fibras nerviosas llamadas axones, envueltas en una sustancia grasa, la mielina, que acelera la transmisión de señales entre regiones. La sustancia gris, en cambio, son los cuerpos de las neuronas donde se procesa la información. Hasta ahora, los grandes tractos de sustancia blanca se agrupaban en categorías anatómicas gruesas: asociación, proyección, comisural. Categorías que, según los autores, no dicen mucho sobre por qué un tracto es distinto de otro.

El nuevo marco los ordena a lo largo del eje sensoriomotor-asociativo. En un extremo están las áreas que procesan movimiento y sensación; en el otro, las áreas de asociación que sostienen funciones complejas como memoria de trabajo, razonamiento o planificación.

Lo que cambia el mapa

Esquema horizontal minimalista con tres zonas: sensoriomotora a la izquierda, asociativa a la derecha y puentes de fibras en el centro que cruzan el eje.
El nuevo marco ordena los tractos a lo largo de un eje que va de las áreas sensoriomotoras (movimiento y sensación) a las áreas de asociación (memoria de trabajo, razonamiento, planificación). Los tractos puente cruzan ese eje.

Cómo se hizo el estudio

El equipo, con Joelle Bagautdinova como primera autora y Theodore Satterthwaite como senior, combinó varias bases de datos públicos con neuroimagen ya existente. Aplicó tractografía, una técnica de resonancia magnética de difusión que sigue el movimiento del agua en el tejido para reconstruir las rutas probables de los axones.

Sobre los 52 tractos reconstruidos, midieron dónde se sitúa cada uno en la jerarquía cortical. Es decir, qué mezcla de áreas básicas y de asociación conecta. También qué funciones cognitivas se han asociado a esas áreas y qué propiedades biológicas comparten las regiones que enlaza. Para resumir la "diversidad funcional" de cada tracto usaron un coeficiente de Gini, una medida tomada de la economía que indica cuánto se concentran las funciones en pocas categorías.

Después analizaron los datos individuales. Miraron cómo varía la microestructura del tracto con la edad y cómo se relaciona con el rendimiento cognitivo. Las cohortes incluían niños, adolescentes y adultos jóvenes (rango 5-37 años).

Qué significa y qué no

Lo que dice el estudio: existe un marco descriptivo que ordena los tractos por su papel en la jerarquía cognitiva. Algunos tractos son "puentes" que cruzan esa jerarquía. Esos tractos puente son los que más funciones diversas sostienen y los que más cambian con el desarrollo. Esa descripción ayuda a interpretar por qué ciertos tractos se alteran más en algunas condiciones clínicas, algo que el equipo señala como línea futura.

Lo que no dice: que tengamos un mapa aplicable mañana a un paciente concreto. Es un trabajo observacional de neuroimagen, no una herramienta diagnóstica. Los autores tampoco afirman que modificar un tracto concreto cambie el rendimiento cognitivo: solo describen correlaciones. Y los datos vienen de tractografía, una técnica que estima rutas con cierto margen de error, sobre todo en zonas donde los tractos se cruzan.

Los tractos de sustancia blanca no son intercambiables. Los hay locales, los hay puente, y los hay que apenas conectan. Esa variedad importa para entender el cableado del cerebro.

Contexto

La sustancia blanca se ha estudiado durante décadas con técnicas cada vez más finas. Su papel funcional quedaba a menudo resumido en listas de tractos etiquetados por anatomía. Investigaciones recientes en cómo se organiza el cerebro desde el desarrollo embrionario o en el efecto de ciertas proteínas sobre el envejecimiento cerebral dibujan una línea común: lo que distingue a unas regiones cerebrales de otras son las conexiones que mantienen, no solo las células que las componen.

La novedad de este trabajo es pasar de la lista al continuo: tratar los tractos como puntos a lo largo de un eje y vincularlos con su perfil cognitivo. Eso abre la puerta a un marco interpretativo que el propio equipo quiere aplicar al estudio del desarrollo, la cognición y la salud mental.

Qué falta por saber

Tres preguntas concretas que el estudio deja abiertas:

  • Si los patrones descritos se mantienen en personas mayores y en grupos clínicos con esquizofrenia, depresión o deterioro cognitivo, donde la sustancia blanca ya se sabe que cambia.
  • Qué factores (genéticos, ambientales, de experiencia) explican por qué algunos tractos puente cambian más durante la adolescencia que otros.
  • Si la diversidad funcional medida con el coeficiente de Gini se traduce en una medida clínica útil, por ejemplo para predecir cómo responderá un paciente a una rehabilitación cognitiva.

Hasta que esas preguntas tengan respuesta, el nuevo mapa sirve como guía descriptiva para quien investiga, no como herramienta de consulta.

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Fuentes

2 referencias
  1. [1]
  2. [2]

Preguntas frecuentes

5
¿Qué es la sustancia blanca del cerebro?
Es el cableado del cerebro: haces de fibras nerviosas (axones) envueltas en mielina, que transmiten señales entre regiones. La sustancia gris, en cambio, son los cuerpos de las neuronas donde se procesa la información.
¿Qué son los tractos de sustancia blanca?
Son los paquetes de fibras nerviosas que siguen rutas anatómicas concretas y conectan unas regiones del cerebro con otras. El nuevo estudio mapea 52 de esos tractos, 26 en cada hemisferio.
¿Qué añade el nuevo estudio a lo que ya se sabía?
Ordena los tractos a lo largo de un eje jerárquico (de áreas sensoriomotoras a áreas de asociación) y muestra que los tractos que cruzan ese eje son los que más funciones cognitivas diversas sostienen y los que más cambian con el desarrollo.
¿Cómo se midió la diversidad funcional de un tracto?
Con un coeficiente de Gini, una medida tomada de la economía que indica si las funciones cognitivas del tracto se concentran en pocas categorías o se reparten de forma más equilibrada.
¿Sirve este mapa para diagnosticar algo en un paciente concreto?
No por ahora. Es un marco descriptivo de investigación, basado en tractografía (una técnica que estima rutas con cierto margen de error), y aún no se ha validado como herramienta clínica.

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