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Salud y Ciencia

Descubrimientos4 min de lectura

Mounjaro y Zepbound encienden la grasa parda en ratones: lo que cambia y lo que no

Un ensayo de 2026 en ratones obesos separa el efecto de la tirzepatida del de comer menos y observa una activación de la grasa parda. El hallazgo plantea futuros estudios en personas.

Artículo validado por

Natali González, Médica

Colegio Oficial de Médicos de La Rioja · nº 26/4812791

Fechas

Publicado
LáminaDiagrama de bosque: así se combinan los estudios de un metaanálisis.

En resumen5 claves

  1. 01Un equipo de la Universitat de Barcelona publicó en 2026 que la tirzepatida activa la grasa parda de ratones obesos, con efectos que no se atribuyeron solo a comer menos.
  2. 02Lo hicieron con un diseño clave: compararon ratones tratados con el fármaco contra ratones a los que igualaron la comida (pair-fed), para distinguir el efecto del fármaco del efecto de la restricción.
  3. 03El tejido adiposo marrón aumentó la actividad termogénica y cambió la expresión de genes ligados a la termogénesis y la oxidación de sustratos, mientras la grasa blanca se vio afectada principalmente en su metabolismo lipídico.
  4. 04Hay otros tres estudios de 2025 y 2026 que cuentan historias compatibles: la tirzepatida también 'pardea' la grasa blanca por una vía cAMP y revierte alteraciones de la grasa parda en un modelo de deficiencia de estrógenos y disfunción metabólica.
  5. 05Los resultados proceden de ratones y plantean futuros estudios en personas para conocer mejor los mecanismos de los beneficios metabólicos de la tirzepatida.

El hallazgo que cambia el mapa mental de los GLP-1

Cuando se habla de tirzepatida (Mounjaro, Zepbound) suele resumirse su efecto en que reduce el apetito y favorece la pérdida de peso. Un estudio publicado en Biomedicine & Pharmacotherapy en 2026 por un equipo de la Universitat de Barcelona añade otra vía: en ratones obesos, la tirzepatida activa la grasa parda, un tejido que produce calor, y lo hace sin que el efecto se explique solo por comer menos.

El hallazgo separa dos efectos. La tirzepatida redujo la ingesta, pero también aumentó la actividad termogénica de la grasa parda por un mecanismo relacionado con el propio tratamiento.

No es solo apetito. Es metabolismo encendiéndose por otro lado.

Qué es la grasa parda y por qué lleva años interesando

La grasa blanca y la parda cumplen funciones distintas. La grasa parda contiene UCP1, una proteína relacionada con la producción de calor en este tejido. Por eso se la llama a veces «la grasa que quema calorías».

En adultos, la grasa parda puede detectarse mediante PET. Su captación se ha asociado de forma inversa con la prevalencia de enfermedad cardiometabólica. En los estudios disponibles, una mayor captación aparece junto a una menor presencia de esos problemas.

En adultos jóvenes, en cambio, la grasa parda y su actividad pueden conservarse mejor. Estos datos han respaldado la búsqueda de tratamientos capaces de activar este tejido o aumentar su cantidad.

La expansión de la masa de grasa parda se plantea como una posible vía terapéutica.

Cómo se separó el efecto del fármaco del efecto de comer menos

El equipo de Marion Peyrou (UB, IBUB, IRSJD, CIBEROBN) planteó una pregunta sencilla y difícil de responder a la vez: si la tirzepatida hace perder peso porque reduces la ingesta, ¿cómo saber si algo de ese adelgazamiento viene del fármaco en sí y no solo de comer menos?

El truco está en el diseño. Tomaron ratones obesos por dieta grasa y los dividieron en dos grupos. A uno le dieron tirzepatida. Al otro le dieron la misma cantidad de comida que comió el primero el día anterior, sin tirzepatida. Es lo que se llama un grupo pair-fed: iguala la ingesta para comparar los efectos del fármaco cuando la cantidad de comida queda controlada.

Los ratones con tirzepatida pesaron menos que los pair-fed y mostraron una mayor actividad termogénica en la grasa parda, junto con cambios en la expresión de genes relacionados con la termogénesis y la oxidación de sustratos. La grasa blanca respondió principalmente con cambios en su metabolismo lipídico. Estos efectos fueron específicos del tratamiento con tirzepatida y no se atribuyeron a comer menos.

Lo que cambia y lo que no en la imagen del fármaco

Hasta ahora, el manual mental sobre cómo actúa la tirzepatida, el fármaco que imita a dos hormonas se resumía en reducir la ingesta y bajar algo la inflamación. Este estudio añade otro actor: el tejido adiposo marrón.

El resultado encaja con otros tres trabajos publicados entre 2025 y 2026 sobre tirzepatida y grasa parda o grasa beige:

  • Un estudio japonés de 2025 (DOM) vio que, en ratones, la tirzepatida actúa vía cerebro (hipotálamo dorsomedial y núcleo del tracto solitario) para aumentar la termogénesis del tejido pardo y del beige, incluso administrada directamente en el cerebro.

  • Un trabajo chino de 2026 (EJP) mostró que el fármaco induce el «pardeo» de la grasa blanca por una vía cAMP-PGC1α-UCP1.

  • Un modelo de deficiencia de estrógenos y disfunción metabólica de 2026 (Life Sciences) vio que la tirzepatida revierte el «blanqueo» de la grasa parda, restaura su morfología multilocular y sube UCP1 y el receptor beta3-adrenérgico.

Cuatro laboratorios, con modelos distintos, llegan a un sitio parecido: el fármaco hace algo a la grasa parda que no se explica solo por comer menos.

Por qué importa estudiar la tirzepatida y la grasa parda

En personas adultas, la expresión de UCP1 en la grasa parda se ha relacionado de forma inversa con factores de riesgo cardiometabólico. Un estudio evaluó la captación de glucosa y el volumen de este tejido mediante PET durante una exposición leve al frío en adultos jóvenes.

Hay dos razones para no extrapolar los resultados:

  1. El modelo no es el mismo. Los estudios sobre tirzepatida descritos aquí se hicieron en ratones. El estudio en personas evaluó la grasa parda mediante PET durante una exposición leve al frío.

  2. Falta medir la tirzepatida en personas. Los trabajos citados describen cambios en la grasa parda y la termogénesis en ratones, pero no establecen que la tirzepatida active este tejido en humanos.

La pregunta para futuros estudios es si los efectos observados en ratones también aparecen en personas. Hasta ahora, los datos disponibles no permiten responderla.

Qué hacer (y qué no) si estás tomando o valoras tomar tirzepatida

Tres ideas prácticas:

  • Los resultados muestran activación de la grasa parda en ratones. Los datos descritos corresponden a modelos murinos y no aportan resultados sobre ese efecto en personas.

  • El frío leve se ha estudiado en humanos. Un estudio evaluó la captación de glucosa y el volumen de la grasa parda mediante PET durante una exposición leve al frío en adultos jóvenes.

Lo que falta por saber

El estudio de Barcelona es riguroso y reproducible, pero es en ratón. Antes de que cambie algo en la práctica clínica habría que responder, al menos:

  • ¿La grasa parda humana se enciende con tirzepatida o solo cambia su metabolismo basal?

  • ¿Hay un subgrupo de personas en las que el efecto es mayor?

  • ¿Qué pasa al dejar el fármaco?

  • ¿Se reproduce el efecto con otros fármacos que actúan sobre las mismas vías?

Mientras eso llega, la tirzepatida se entiende mejor como un fármaco cuyo efecto sobre el tejido adiposo se ha observado en modelos de ratón. Estos resultados podrían ser relevantes para futuros estudios en personas.

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Fuentes

5 referencias
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Preguntas frecuentes

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¿La tirzepatida activa la grasa parda en humanos?
En ratones obesos, el tratamiento con tirzepatida aumentó la actividad termogénica de la grasa parda y modificó genes relacionados con ese proceso.
¿Qué es la grasa parda y por qué importa para el peso?
Es un tipo de tejido adiposo relacionado con la producción de calor. La proteína UCP1 es un marcador termogénico clave de este tejido. En personas, la captación detectable por PET se ha asociado con una menor prevalencia de enfermedad cardiometabólica, aunque esa captación no siempre refleja directamente la producción de calor.
¿Qué cambia este estudio respecto a lo que ya se sabía?
Que el efecto del fármaco sobre la grasa parda no se explica solo por comer menos. Al comparar ratones tratados con ratones a los que igualaron la comida, el equipo vio que la activación del tejido marrón aparecía solo en los tratados. Eso lo sitúa en la misma línea que un trabajo de 2025 que ya apuntaba a una vía cerebro-tejido adiposo.
¿Y en personas, qué se sabe?
Los estudios citados describen resultados en ratones. En adultos jóvenes, un estudio midió la captación de glucosa y el volumen de la grasa parda mediante PET durante una exposición leve al frío. La captación detectable por PET se ha asociado con una menor prevalencia de enfermedad cardiometabólica, pero estos datos no muestran el efecto de la tirzepatida en humanos.

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