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Antes de los 63, poco ejercicio casi duplica tu riesgo de diabetes tipo 2
Estudio con 87.975 adultos seguidos 7,7 años asocia más actividad física con menos diabetes tipo 2. En mayores se previenen más casos en cifras absolutas.
Marina Sarrias, Médica

En resumen
- Más actividad física moderada-vigorosa se asocia a un riesgo menor de diabetes tipo 2.
- En menores de 63 años, hacer poco ejercicio casi duplica el riesgo.
- En mayores de 63 años el beneficio en casos nuevos evitados es mayor en cifras absolutas.
- Las guías recomiendan al menos 150 minutos semanales de actividad moderada-vigorosa.
- Es un estudio observacional: muestra asociación, no causalidad demostrada.
Qué se ha descubierto¶
Hacer más actividad física de intensidad moderada a vigorosa se asocia a un riesgo mucho menor de diabetes tipo 2. El efecto aparece en adultos de todas las edades. Pero el estudio, presentado en el congreso de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD) en Milán (del 28 de septiembre al 2 de octubre de 2026), aporta una conclusión práctica. En cifras absolutas, la mayoría de los casos nuevos se previene en mayores de 63 años.
El equipo del Centro Médico Universitario de Leiden (Países Bajos) comparó dos grupos según los minutos semanales de movimiento. Quienes menos se movían hacían una mediana de 121 minutos por semana. Quienes más se movían llegaban a 409. En menores de 63 años, el grupo menos activo duplicaba el riesgo de diabetes tipo 2 frente al más activo. En mayores de 63, hacer menos ejercicio se asociaba a un 65 % más de riesgo relativo.

Cómo se hizo el estudio¶
El análisis usó datos de 87.975 adultos sin antecedentes de diabetes. Todos participan en el estudio UK Biobank y fueron reclutados entre febrero de 2013 y diciembre de 2015. La edad media era 63 años. El 57 % eran mujeres y el 97 % se identificó como blancos. Cada voluntario llevó un acelerómetro, un pequeño dispositivo que mide el movimiento, en la muñeca durante siete días seguidos. Así se registró su actividad habitual.
Los niveles de ejercicio se clasificaron como «bajo» o «alto» según la mediana de minutos semanales de cada franja de edad. Es una forma de no penalizar a los mayores solo por hacer menos ejercicio.
Durante un seguimiento medio de 7,7 años, 2.140 personas (un 2,4 %) desarrollaron diabetes tipo 2. De ellas, 748 pertenecían al grupo con menor volumen de ejercicio. Los investigadores también miraron el momento del día en que se hacía la actividad, el sexo y la presencia de problemas metabólicos previos. Entre ellos, prediabetes (azúcar en sangre por encima de lo normal, pero sin llegar a diabetes), colesterol alto o hipertensión.
Qué significa y qué no¶
La autora principal, la doctora Diana van Heemst, lo resume «así»: todos los adultos deberían moverse lo máximo posible, porque más actividad se relaciona con menos diabetes tipo 2. En términos de salud pública, la estrategia más eficiente para reducir el número total de casos sería animar a moverse a las personas mayores, ya que su riesgo basal es más alto.
Esto no significa que los jóvenes deban descuidarse. El efecto relativo sobre el riesgo es mayor antes de los 63 años. Empezar a moverse pronto sigue siendo clave.
Tampoco estamos ante un ensayo clínico, es decir, un estudio donde se asigna al azar a unas personas a una intervención y a otras no. Es un estudio observacional: los científicos solo observan y registran datos sin asignar nada. Hay una asociación estadística clara, pero no se puede asegurar que el ejercicio cause por sí solo toda la diferencia. Otros factores también influyen: la alimentación, el peso, los genes, el sueño o el nivel socioeconómico.
Contexto¶
Las guías actuales recomiendan a los adultos acumular al menos 150 minutos semanales de actividad moderada-vigorosa. Caminar a paso ligero, pedalear o nadar sirve. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa la diabetes tipo 2 entre las principales causas de mortalidad y discapacidad en el mundo. La franja donde más casos se concentran coincide con la de los mayores.
Trabajos previos han mostrado que caminar reduce el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo y mortalidad general.
En los adultos mayores, el sedentarismo se suma a otros problemas como la sarcopenia (pérdida de masa y fuerza muscular). Es más frecuente en personas con diabetes. Con los años, las intervenciones que unen ejercicio y buena nutrición cobran especial relevancia.
Qué falta por saber¶
Hay preguntas abiertas. Los autores quieren comprobar si el momento del día en que se hace ejercicio (mañana o tarde) cambia el efecto. Su análisis apunta algo, pero no termina de confirmarlo. Falta saber qué tipo de actividad funciona mejor: caminar, bicicleta, fuerza o una mezcla. Los participantes del UK Biobank son sobre todo personas blancas del Reino Unido, así que no está claro si los resultados se repiten en otras poblaciones. Haría falta un ensayo aleatorizado, es decir, uno donde se asigne al azar a unas personas a hacer ejercicio y a otras no. Solo «así» se podrá confirmar que el ejercicio, por sí mismo, reduce los casos nuevos de diabetes tipo 2 y en qué medida.
Fuentes
- The multifaceted benefits of walking for healthy aging: from Blue Zones to molecular mechanisms. · GeroScience · 2023 · doi.org
- Diet, exercise, and pharmacotherapy for sarcopenia in people with diabetes. · Metabolism: clinical and experimental · 2023 · doi.org


