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Salud y Ciencia

Descubrimientos5 min de lectura

Ejercicio, peso y dieta mediterránea: lo que de verdad alarga la vida sana

Longevidad humana y saludable: qué se entiende por healthspan, qué evidencia hay sobre dieta, microbiota, piel y combinaciones de intervenciones.

Artículo validado por

Natali González, Médica

Colegio Oficial de Médicos de La Rioja · nº 26/4812791

Fechas

Publicado
Pareja de personas mayores caminando por un parque al atardecer
Pareja de personas mayores caminando por un parque al atardecer

En resumen5 claves

  1. 01El campo ha pasado de estudiar la longevidad como duración a estudiarla como años vividos con salud, lo que se conoce como healthspan.
  2. 02Las intervenciones con más apoyo científico en personas son las conductuales: ejercicio, control de peso y patrón alimentario tipo mediterráneo.
  3. 03El café en cantidad moderada se asocia a mejores indicadores cardiometabólicos, aunque su relación con el cáncer varía según el tumor.
  4. 04La microbiota intestinal cambia con la edad y es una línea de investigación activa, pero los resultados en personas son aún preliminares.
  5. 05Los fármacos con potencial geroprotector (senolíticos, metformina, rapamicina) se encuentran en ensayos clínicos y no deben usarse fuera de indicación médica.

Qué es longevidad y qué la diferencia del envejecimiento

Longevidad se usa a menudo como sinónimo de «vivir muchos años». En gerontología, el término ha ganado matices. Hoy se distingue entre «lifespan», el tiempo total que un organismo está vivo, y «healthspan», los años vividos con buena salud, sin enfermedades crónicas que limiten la autonomía. Cuando los medios hablan de longevidad humana, suelen referirse al segundo concepto.

Lo que importa ya no es solo el récord de edad. Importa el tiempo que se conserva la función del cuerpo. La palabra también se usa en contextos muy distintos. Se habla de longevidad de los perros, de los gatos, de los loros o de los árboles. Todas comparten la idea de duración de la vida.

La biología del envejecimiento va un paso más allá. Estudia qué procesos celulares y moleculares marcan el límite. En la bibliografía científica en inglés se mantiene el término «longevity».

Por qué importa pasar del lifespan al healthspan

Alargar la vida sin mejorar la salud aporta poco. Lo dice la revisión publicada en Nature en 2018. Advierte del aumento global de enfermedades ligado a la mayor esperanza de vida. Propone extender el periodo libre de enfermedad antes que añadir años al calendario.

La OMS trabaja en esa misma dirección con su marco de envejecimiento saludable. La investigación usa marcadores intermedios como fragilidad, función inmune, cognición o movilidad. Ya no mira solo la edad cronológica como variable principal.

La pregunta ha cambiado. Ya no es cuántos años se suman al final. Es cómo se reparte la salud a lo largo del camino.

Los grandes procesos que estudia la biogerontología

Las revisiones recientes coinciden en una serie de procesos que marcan el envejecimiento a nivel celular. La revisión publicada en Ageing Research Reviews los enumera como «marcas» del envejecimiento. Incluye inestabilidad genómica, acortamiento de telómeros, alteraciones epigenéticas, pérdida de proteostasis, desregulación del metabolismo, disfunción mitocondrial, senescencia celular, agotamiento de células madre, comunicación intercelular alterada y modificación de la microbiota. Conocerlos permite buscar intervenciones que los modulen.

El campo se ha movido. Ya no solo describe esos procesos. Ahora prueba si son reversibles o frenables. En modelos animales se han estudiado varias estrategias. Una es la eliminación selectiva de células senescentes, llamadas senolíticos. Otra, factores sanguíneos de animales jóvenes que mejoran la función de animales viejos. También se investiga la reprogramación epigenética parcial. Y los cambios en el estilo de vida, sobre todo.

Casi todo eso sigue siendo experimental. En personas, el grueso de la evidencia es aún preliminar. Los resultados en animales no se traducen automáticamente a la especie humana.

Verduras frescas sobre mesa de madera
El patrón dietético mediterráneo aporta polifenoles y fibra estudiados en longevidad.

Estilo de vida, dieta y microbiota, qué dice la evidencia

De todas las intervenciones estudiadas, las conductuales son las que cuentan con datos más sólidos en personas. La revisión de Nature 2018 insiste en que el ejercicio físico regular y el control del exceso de peso y de la ingesta calórica son las palancas con más apoyo. Primero en modelos animales. Después, en parte, también en humanos. Sobre cuánto ejercicio hace falta a la semana según la evidencia hay una guía específica que concreta las cifras mínimas.

No son recetas para «vivir 100 años». Son herramientas para mantener más tiempo la función cardiovascular, metabólica y cognitiva.

La investigación observacional ha comparado la dieta de nonagenarios y centenarios. Lo ha hecho en zonas llamadas «Blue Zones» y en cohortes mediterráneas. La revisión sobre polifenoles recoge que esas dietas comparten un alto contenido en frutas, verduras, legumbres, como recoge la guía sobre nutrición: qué es y cómo comer de forma saludable según las guías oficiales. aceite de oliva y cereales integrales. Discute el papel de los polifenoles dietéticos como posibles geroprotectores. El término es prudente: significa que modulan procesos del envejecimiento en el laboratorio. No significa que esté demostrado que prolonguen la vida humana.

El café es uno de los productos más estudiados. La revisión publicada en GeroScience en 2025 resume estudios longitudinales. Asocia un consumo moderado con mejores indicadores cardiometabólicos. También apunta un ligero beneficio en healthspan. La relación con el riesgo de cáncer, en cambio, sigue siendo heterogénea según el tumor. En personas adultas sanas, los datos disponibles no desaconsejan su consumo moderado. Tampoco lo presentan como un elixir.

La microbiota intestinal es otra línea muy activa. La revisión de Science China Life Sciences de 2024 describe cómo la composición del intestino pierde diversidad con la edad. Esa pérdida se asocia a inflamación crónica de bajo grado. El texto discute si modularla puede mejorar la longevidad. La hipótesis es razonable. Pero la mayoría de los datos son en animales o en estudios observacionales pequeños. Las intervenciones con probióticos, prebióticos o trasplantes de microbiota siguen siendo experimentales. Conviene no extrapolar resultados de ratón a persona.

Combinaciones de intervenciones y fármacos, dónde está la frontera

El campo ha dejado de buscar la molécula única. Ahora combina varias vías a la vez. La revisión publicada en Nature Aging en 2023 señala que las monoterapias son relativamente ineficientes. En varios modelos animales, actuar sobre varias rutas (dieta, ejercicio y algún fármaco en investigación) ofrece mejores resultados que cualquier intervención aislada.

Los protocolos se han probado sobre todo en organismos modelo. Trasladarlos a personas sanas exige ensayos clínicos cuidadosos. De momento, no hay una pauta validada fuera del ámbito de investigación.

En paralelo, el campo sigue estudiando los senolíticos, la metformina, la rapamicina y compuestos afines. Lo hace por su capacidad de modular rutas metabólicas del envejecimiento. La mayoría están en ensayos clínicos en marcha o son de uso experimental. Ninguna autoridad regulatoria los ha aprobado con la indicación de «prolongar la vida». Comparten efectos adversos relevantes. Cualquier uso fuera de indicación debe ser supervisado por un profesional. No conviene automedicarse ni sustituir tratamientos.

Detalle de la piel de una mano mayor
La piel refleja el envejecimiento intrínseco y los factores del exposoma.

La piel como marcador, el concepto de skinspan

La piel envece por relojes intrínsecos y extrínsecos. Los intrínsecos dependen de la genética, las hormonas y el reloj epigenético. Los extrínsecos, de la radiación UV, la contaminación, el tabaco y la nutrición. El conjunto se conoce como «exposoma cutáneo».

El marco «skinspan», presentado en publicaciones recientes, propone medir los años en los que la piel se mantiene funcional y con buen aspecto. Lo plantea como una ventana parcial al envejecimiento general del organismo. La lógica es la misma que la del healthspan. Importa más la función de barrera, reparación e hidratación que la mera apariencia.

En la práctica, la literatura revisada coincide en medidas básicas: fotoprotección diaria, no fumar, hidratación adecuada y vigilancia de lesiones cutáneas. Ante cualquier lunar o mancha que cambie de forma, color o tamaño, conviene consultar con un profesional. Esto no sustituye el seguimiento médico de lesiones sospechosas ni el cribado de cáncer cutáneo.

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Fuentes

8 referencias
  1. [1]
  2. [2]
    Facing up to the global challenges of ageing. · Nature · 2018 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
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    Skinspan(TM): A Healthy Longevity Framework for Skin Aging. · Mayo Clinic proceedings · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
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    Combinatorial interventions in aging. · Nature aging · 2023 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
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    Skinspan: A Holistic Roadmap for Extending Skin Longevity With Evidence-Based Interventions. · Journal of cosmetic dermatology · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  8. [8]
    Dietary polyphenols as geroprotective compounds: From Blue Zones to hallmarks of ageing. · Ageing research reviews · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

Preguntas frecuentes

5
¿Qué es la longevidad?
Es la capacidad de un organismo de vivir muchos años. En gerontología se distingue entre la longevidad como duración total de la vida (lifespan) y la longevidad saludable (healthspan), que mide los años vividos sin enfermedad crónica incapacitante.
¿Qué diferencia hay entre lifespan y healthspan?
El lifespan es el tiempo total que se vive; el healthspan es el tramo de vida en el que la persona se mantiene funcional y libre de enfermedades crónicas. Buena parte de la investigación actual busca alargar el segundo, no solo el primero.
¿Se puede vivir más con hábitos concretos?
La evidencia más sólida apoya que mantener actividad física regular, controlar el peso y seguir patrones alimentarios como el mediterráneo aumenta los años vividos con buena salud, aunque ningún hábito aislado garantiza una cifra concreta de años extra.
¿Los suplementos alargan la longevidad?
Los compuestos con más respaldo proceden de los alimentos, no de las cápsulas. Los polifenoles presentes en frutas, verduras, aceite de oliva y cereales integrales son una línea de investigación activa como posibles geroprotectores, pero la evidencia en personas es todavía preliminar.
¿Por qué se habla tanto de la microbiota en longevidad?
Porque la composición del intestino cambia con la edad y se asocia a inflamación crónica de bajo grado. Los estudios en animales son prometedores, pero en humanos las intervenciones con probióticos o trasplantes de microbiota siguen siendo experimentales.

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