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Salud y Ciencia

Estudios explicados4 min de lectura

Por qué los hábitos de salud se abandonan meses después de empezar

Varias revisiones sistemáticas sobre cambios de estilo de vida coinciden: las intervenciones funcionan al principio, pero el abandono llega en pocos meses cuando se deja de intervenir de forma activa.

Artículo validado por

Natali González, Médica

Colegio Oficial de Médicos de La Rioja · nº 26/4812791

Fechas

Publicado
LáminaDiagrama de bosque: así se combinan los estudios de un metaanálisis.

En resumen5 claves

  1. 01Un reto de salud es un plan temporal para modificar un hábito; enganchan al principio, pero el verdadero desafío es sostener el cambio cuando el calendario termina.
  2. 02Las revisiones sistemáticas coinciden en que la adherencia, no la voluntad, es lo que separa un cambio real de uno que se queda en el calendario.
  3. 03Las intervenciones multicomponente, con educación, objetivos y apoyo profesional, mantenidas en el tiempo son las que muestran mejores resultados en la evidencia.
  4. 04Los retos de salud mental pueden ayudar en casos leves, pero no sustituyen a un profesional cuando los síntomas interfieren con el día a día.
  5. 05Sin un plan para después del calendario, los cambios logrados en un reto tienden a debilitarse en pocos meses, según las revisiones analizadas.

Qué se entiende por «reto de salud»

Un reto de salud es un compromiso temporal para cambiar un hábito. Suele durar entre 7 y 90 días. Lo más habitual es fijarse una meta concreta: dejar el azúcar añadido, caminar cada día, meditar unos minutos, dejar de fumar o no beber alcohol durante un mes.

Sobre los retos de 30 a 90 días y lo que dice la evidencia puedes leer qué dice la ciencia sobre los retos de 90 días.

Los hay de muchos tipos. Gimnasios y ayuntamientos suelen proponer retos vecinales al empezar el año. Hay aplicaciones y planes cerrados de 30 o 90 días con seguimiento y, a veces, un premio al final. También existen retos pensados para cuidadores, para empresas o para centros escolares.

La pregunta no es si motivan al principio. Casi siempre lo hacen. La pregunta es si los cambios sobreviven cuando termina el calendario.

Calendario de pared con un marcador señalando el día actual
Los retos de salud suelen apoyarse en un calendario visible para reforzar la constancia.

Por qué enganchan al principio

Empezar algo nuevo genera una pequeña descarga de energía. Hay un día uno, hay un grupo que lo hace a la vez, hay un marcador que suma los días cumplidos.

Un análisis de revisiones sobre la entrevista motivacional, una técnica pensada para acompañar cambios de comportamiento, señala que las intervenciones más útiles son las que se adaptan a la persona y a su momento, no las que aplican el mismo guion a todos. La misma revisión reconoce que todavía no está claro para quién funciona mejor este tipo de acompañamiento, lo que sugiere que el arranque no siempre se traduce en un resultado sostenido.

Las primeras semanas

Cuando se mide en semanas, casi cualquier intervención mueve la aguja. Cuando se mide en meses, la mayoría se desinfla.

Un metaanálisis sobre intervenciones para reducir el tiempo que pasamos sentados llegó a una conclusión parecida. Las campañas multicomponente, las que combinan educación, objetivos, recordatorios y apoyo, logran cambios pequeños pero reales a corto plazo. El efecto se va disipando cuando se deja de intervenir de forma activa.

Las revisiones sobre el manejo del peso en adolescentes apuntan en la misma dirección. Un artículo publicado en Nature Reviews Endocrinology subraya que el tratamiento de la obesidad en esa edad no se resuelve con planes cortos de unas semanas. Funciona con un acompañamiento largo, adaptado al desarrollo del menor y centrado en los hábitos de toda la familia.

La adherencia, el problema de fondo

Una revisión publicada en el British Journal of Sports Medicine lo resume con una frase incómoda. El ejercicio puede ser muy eficaz como tratamiento, sobre todo combinado con fármacos en la diabetes tipo 2, pero su efectividad a largo plazo es controvertida por un motivo concreto: la gente lo deja.

Otro metaanálisis, en este caso sobre el manejo de la obesidad en niños y adolescentes, comparó tratamientos conductuales, farmacológicos y combinaciones. Los resultados variaron mucho según la adherencia. Los mejores desenlaces aparecieron en programas que combinaron varias estrategias y mantuvieron el contacto con los profesionales durante meses.

Las revisiones coinciden en lo mismo: cuando un programa se interrumpe, los cambios tienden a desaparecer.

Retos que afectan a la salud mental

Los retos de salud mental merecen un capítulo aparte. Suelen proponer prácticas como meditar cada día, escribir un diario de gratitud, respirar de forma consciente o reducir pantallas.

Algunas de estas prácticas tienen evidencia. La reducción del estrés basada en mindfulness, por ejemplo, ha sido estudiada en cuidadores de personas con demencia en una revisión Cochrane. Los resultados muestran mejoras pequeñas en el estrés y la ansiedad, aunque los autores piden más estudios.

Estos resultados proceden de cuidadores, no de la población general, así que no se pueden extrapolar sin más. Si la preocupación o el bajo ánimo interfieren de forma clara con el día a día, conviene hablar con un profesional sanitario.

Antes de empezar un reto

Las revisiones analizadas no ofrecen una fórmula única para que un reto funcione, pero sí apuntan a algunas claves compartidas.

El acompañamiento profesional o de grupo mejora la adherencia, según la evidencia sobre entrevista motivacional y manejo de la obesidad. Los programas que combinan varias estrategias y mantienen el contacto con profesionales durante meses son los que muestran mejores resultados.

Hay un patrón repetido: los efectos positivos suelen depender de que la intervención siga activa. Cuando el calendario termina y se deja de acompañar, los cambios tienden a debilitarse en pocos meses.

Una lectura práctica de estos datos es plantearse antes de empezar qué se hará cuando termine el calendario. Si la respuesta es nada, lo más probable es que el cambio se deshaga en pocas semanas.

Cuándo un reto de salud no basta

Para la mayoría de la población sana, los retos puntuales no sustituyen controles médicos ni seguimiento profesional. Solo lo complementan.

En el terreno del peso, las revisiones consultadas coinciden en que las intervenciones más efectivas combinan varias estrategias a la vez, no una sola, y siempre con profesionales detrás.

Si el cansancio es persistente o los cambios de hábito no dan el resultado esperado, merece la pena comentarlo con el médico de cabecera antes de empezar otro reto.

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Fuentes

7 referencias
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    Mindfulness-based stress reduction for family carers of people with dementia. · The Cochrane database of systematic reviews · 2018 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
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    Lifestyle intervention strategies in early life to improve pregnancy outcomes and long-term health of offspring: a narrative review. · Journal of developmental origins of health and disease · 2019 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  7. [7]

Preguntas frecuentes

5
¿Qué es un reto de salud?
Es un compromiso temporal, normalmente de entre 7 y 90 días, para cambiar un hábito concreto: dejar el azúcar, caminar a diario, meditar o dejar de fumar, entre otros. Suele tener un calendario marcado y, a veces, un grupo que lo hace a la vez.
¿Funcionan los retos de 30 días?
Funcionan para arrancar. Las revisiones analizadas muestran efectos pequeños pero reales en las primeras semanas, que se van diluyendo cuando termina el reto si no hay un plan para después.
¿Cuánto dura el efecto de un reto de 90 días?
Depende del hábito y del diseño del programa. Las revisiones coinciden en que, sin un acompañamiento más allá del calendario, los cambios tienden a debilitarse en pocos meses.
¿Es mejor hacer un reto de salud solo o en grupo?
La evidencia apunta a que el acompañamiento, profesional o de grupo, mejora la adherencia. Hacerlo en soledad es posible, pero las revisiones analizadas destacan el valor del apoyo sostenido.
¿Los retos de salud mental sustituyen a un profesional?
No. Pueden ayudar como complemento en casos leves, pero si la preocupación, el bajo ánimo o el insomnio interfieren con el día a día conviene consultar con un profesional sanitario.

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