Una crisis de ansiedad puede parecer un infarto: qué hacer en el momento
Qué le pasa al cuerpo durante una crisis de ansiedad, qué síntomas produce, cuánto puede durar y qué hacer cuando aparece, según la evidencia.
Natali González, Médica

En resumen
- Una crisis de ansiedad es un episodio breve con síntomas físicos y emocionales intensos, durante el cual el cuerpo activa la respuesta de huida como si hubiera un peligro real.
- El dolor en el pecho, los mareos y la sensación de ahogo pueden confundirse con un infarto, por lo que conocer los síntomas ayuda a buscar atención cuando hace falta.
- Respirar despacio, mantener los pies en el suelo y reconocer lo que está pasando ayudan a reducir la intensidad de la crisis en el momento.
- Cuando las crisis se repiten, existen tratamientos psicológicos y farmacológicos que cuentan con buen respaldo y se combinan con cambios en el estilo de vida.
Qué es una crisis de ansiedad¶
Una crisis de ansiedad es un episodio breve en el que aparecen de golpe síntomas físicos y emocionales muy intensos. La persona siente miedo o angustia sin que haya un peligro real que lo justifique, o con un miedo desproporcionado ante la situación que está viviendo.
El término «crisis» se usa mucho en el lenguaje coloquial, pero en la clínica se distinguen varios cuadros. Cuando los síntomas son muy marcados y aparecen de forma brusca, los manuales diagnósticos, como el CIE-10 (la clasificación internacional de enfermedades de la OMS) o el DSM-5 (el manual de la Asociación Americana de Psiquiatría), lo recogen como un ataque de pánico, la forma más extrema de crisis aguda. Las crisis repetidas con miedo a que vuelvan configuran el trastorno de pánico, un diagnóstico clínico que requiere evaluación profesional. Cuando la preocupación es constante durante meses, en cambio, el cuadro encaja con la ansiedad generalizada.
Por qué se produce una crisis de ansiedad¶
El cuerpo humano tiene un sistema de alarma interno. Ante una amenaza real, activa una respuesta automática: el corazón late más deprisa, la respiración se acelera, los músculos se tensan y la atención se estrecha para huir o luchar. Esto se llama respuesta de lucha o huida.
En una crisis de ansiedad, este sistema se dispara sin motivo claro o con un estímulo que no supone un peligro real. Una revisión publicada en Advances in Oto-Rhino-Laryngology explica que los mareos y la inestabilidad, síntomas típicos de las crisis, muchas veces tienen un origen funcional y no orgánico. Esto no significa que sean imaginarios: el cuerpo reacciona de verdad, solo que no hay un peligro real detrás.
Las causas varían. Algunas crisis aparecen tras un periodo de estrés acumulado, falta de sueño o preocupaciones intensas. Otras las desencadena un lugar concreto (espacios cerrados, multitudes), sustancias como la cafeína o el alcohol, o el hecho de dejar de tomar ciertos medicamentos. Una revisión sistemática publicada en 2025 en Epidemiology and Psychiatric Sciences repasa los síntomas persistentes que pueden aparecer al dejar antidepresivos, entre ellos, cuadros de ansiedad.
También hay una relación estrecha entre la ansiedad y otras condiciones médicas. Una revisión en Cureus sobre migraña y ansiedad apunta que la migraña crónica se asocia con mayor riesgo de trastornos de ansiedad, y que ambos cuadros pueden compartir mecanismos en el cerebro.
Síntomas más frecuentes¶
Los síntomas de una crisis afectan al cuerpo y a la mente a la vez. Los más habituales son:
- Palpitaciones o sensación de que el corazón se acelera.
- Dificultad para respirar o sensación de ahogo.
- Dolor u opresión en el pecho.
- Mareo, sensación de irrealidad o de que todo da vueltas.
- Sudoración, temblores, sensación de calor o frío.
- Hormigueo en manos o cara.
- Miedo intenso a morir, a perder el control o a volverse loco.
Una revisión publicada en Psychosomatics sobre el dolor torácico no cardíaco destaca que la mayoría de las personas que llegan a urgencias con dolor en el pecho no tienen un infarto, sino una causa no cardíaca como una crisis de ansiedad. Reconocer estos síntomas en uno mismo o en alguien cercano ayuda a buscar la atención adecuada y a evitar pruebas innecesarias.
Crisis de ansiedad y ataque de pánico, ¿son lo mismo?¶
En el lenguaje cotidiano se usan como sinónimos, pero tienen matices. Una crisis de ansiedad puede ser leve o moderada y aparecer en el contexto de una preocupación continua. Un ataque de pánico es la forma más intensa: aparece de golpe, alcanza su pico en pocos minutos y suele durar entre 5 y 30 minutos, aunque la persona tenga la sensación de que dura mucho más.
La clave es que el ataque de pánico no requiere un desencadenante claro. Puede aparecer en cualquier momento, incluso durante el sueño. Cuando los ataques se repiten y generan un miedo constante a tener otro, se habla de trastorno de pánico. Si quieres profundizar en cómo se maneja un ataque en el momento, puedes leer esta guía sobre qué hacer ante un ataque de pánico.

Qué hacer durante una crisis¶
Lo más importante en medio de una crisis es recordar que los síntomas, aunque asustan, no son peligrosos por sí solos. El cuerpo está reaccionando como si hubiera un peligro que en realidad no existe. Eso no quita que la experiencia sea muy desagradable.
Algunos pasos que pueden ayudar:
- Respirar de forma lenta y controlada. Inhalar por la nariz contando hasta 4, retener el aire otros 4 y soltar por la boca contando hasta 6.
- Poner los pies en el suelo y notar el contacto, apretar los puños y soltarlos. Esto ayuda a traer la atención al presente.
- Nombrar lo que está pasando en voz alta o mentalmente: «Esto es una crisis de ansiedad, va a pasar».
- Evitar luchar contra los pensamientos. Dejarlos pasar sin engancharse a ellos.
Si los síntomas no ceden o se intensifican, lo indicado es llamar a un servicio médico o pedir ayuda a alguien cercano. Si tienes crisis frecuentes, conviene tener a mano el contacto de tu médico.
Cuándo pedir ayuda médica urgente¶
Aunque las crisis no suelen ser peligrosas en sí, hay situaciones en las que conviene acudir a un servicio de urgencias o consultar cuanto antes con un profesional de la salud:
- Si el dolor en el pecho es muy intenso o se irradia al brazo izquierdo, ya que algunos síntomas cardíacos se solapan con los de una crisis de ansiedad.
- Si aparece dificultad para hablar, pérdida de fuerza o confusión.
- Si las crisis se repiten varias veces por semana y afectan al trabajo, al sueño o a las relaciones.
- Si la persona tiene pensamientos de hacerse daño o de suicidio, llama al 024 (línea de atención a la conducta suicida en España, gratuita y 24/7) o al 112 si hay riesgo inmediato.
Una revisión en The Journal of Cardiovascular Nursing subraya que la ansiedad en pacientes con enfermedad cardíaca es frecuente y se asocia a peor evolución, por lo que atenderla forma parte del cuidado cardiovascular. Si quieres más pistas para saber cuándo dar el paso, lee esta guía sobre cuándo pedir ayuda por ansiedad.
Crisis de ansiedad en niños y adolescentes¶
La ansiedad no es solo cosa de adultos. Los niños y adolescentes también pueden sufrir crisis, y a veces cuesta identificarlas porque los más pequeños no siempre saben describir lo que sienten, y lo expresan con el cuerpo o con la conducta.
En ellos, los síntomas físicos son parecidos a los del adulto: dolor de barriga, náuseas, llanto inconsolable, miedo a dormir solos o rechazo del colegio. Si el cuadro se repite, conviene consultar con pediatría o con un profesional de salud mental infantojuvenil. Una revisión publicada en FP essentials recuerda que los cuadros de estrés agudo y el trastorno de estrés postraumático son reacciones intensas que pueden aparecer tras eventos difíciles y también requieren atención profesional.
Tratamiento y manejo a largo plazo¶
Superar las crisis no se consigue solo con «tranquilizarse» en el momento. Cuando se repiten, lo habitual es combinar varias estrategias.
La psicoterapia, como la terapia cognitivo-conductual (un tipo de terapia centrada en cambiar pensamientos y conductas que mantienen la ansiedad), cuenta con buen respaldo para reducir la frecuencia y la intensidad de las crisis. En algunos casos se usan antidepresivos u otros medicamentos bajo prescripción médica para tratar la ansiedad crónica. Una revisión publicada en Journal of the Academy of Consultation-Liaison Psychiatry repasa el uso de betabloqueantes, fármacos que bloquean parte de la respuesta física de ansiedad, aunque su papel principal está en otras indicaciones médicas.
El ejercicio físico aeróbico (como caminar, nadar o ir en bicicleta) practicado con regularidad se asocia con mejoras en los síntomas de ansiedad. Si quieres saber más sobre cómo el movimiento modifica el ánimo, te lo contamos en esta guía sobre ejercicio y salud mental.
También ayuda dormir bien. Dormir mal alimenta la ansiedad y favorece la aparición de crisis. Conviene revisar el consumo de cafeína, alcohol u otras sustancias, que pueden disparar los síntomas.
Si las crisis te limitan, pedir ayuda profesional no es un capricho. Es el primer paso para recuperar el control.
Fuentes
- Anxiety and adverse health outcomes among cardiac patients: a biobehavioral model. · The Journal of cardiovascular nursing · 2014 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Psychiatric Considerations in the Management of Dizzy Patients. · Advances in oto-rhino-laryngology · 2019 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- The Development and Impact of Anxiety With Migraines: A Narrative Review. · Cureus · 2022 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Post-acute withdrawal syndrome (PAWS) after stopping antidepressants: a systematic review with meta-narrative synthesis. · Epidemiology and psychiatric sciences · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Mental Health and Personality Disorders: Acute and Posttraumatic Stress Disorders. · FP essentials · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Non-cardiac Chest Pain: A Review for the Consultation-Liaison Psychiatrist. · Psychosomatics · 2017 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- The Use of β-Adrenergic Receptor Antagonists in Psychiatry: A Review. · Journal of the Academy of Consultation-Liaison Psychiatry · 2021 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov


