Saltar al contenido
Salud y Ciencia

ActualidadEnfermedades infecciosas4 min de lectura

Una sola proteína del coronavirus convierte tus defensas en cómplices

Estudio de Gladstone y UCSF en Science Advances: la proteína ORF8 del SARS-CoV-2 hace que los macrófagos produzcan más ACE2 y propaguen la infección en ratones.

Artículo validado por

Natali González, Médica

Colegio Oficial de Médicos de La Rioja · nº 26/4812791

Fechas

Publicado
Tejido pulmonar visto al microscopio, donde patrullan los macrófagos
Tejido pulmonar visto al microscopio, donde patrullan los macrófagos

En resumen5 claves

  1. 01La proteína ORF8 del SARS-CoV-2 induce a los macrófagos a producir más ACE2, la puerta de entrada del virus.
  2. 02Al infectarse, esos macrófagos pierden su función protectora y liberan señales inflamatorias.
  3. 03Bloquear ORF8 redujo el daño pulmonar en ratones infectados con SARS-CoV-2.
  4. 04El hallazgo es preclínico y aún no hay fármacos aprobados en personas contra esta diana.
  5. 05La investigación abre una nueva vía para tratamientos que apunten a proteínas accesorias del virus.
Tejido pulmonar visto al microscopio
Tejido pulmonar visto al microscopio. Los macrófagos patrullan estas estructuras para defenderlas de patógenos como el SARS-CoV-2.

Qué se ha descubierto

Un equipo de los Gladstone Institutes y la Universidad de California en San Francisco (UCSF) ha identificado una proteína del SARS-CoV-2 que actúa como llave para que el virus se apodere de nuestras propias defensas. Se llama ORF8.

Los macrófagos son células del sistema inmunitario que patrullan los pulmones y se encargan de fagocitar (tragar y destruir) a los intrusos. La investigación, publicada en Science Advances, muestra que cuando ORF8 entra en contacto con ellos, les induce a fabricar más cantidad de una molécula llamada ACE2. Esa molécula es, justamente, la puerta que el coronavirus usa para entrar en las células.

Con más ACE2 en su superficie, los macrófagos se vuelven mucho más fáciles de infectar. Una vez infectados, dejan de cumplir su función protectora. Al morir, liberan señales inflamatorias que se extienden por el pulmón. Estas señales vuelven a las células de los alvéolos (las bolsitas donde se intercambia el oxígeno) más vulnerables al virus. Es un círculo vicioso que potencia la infección en vez de frenarla.

Cómo se hizo el estudio

El trabajo arrancó en 2020, en pleno pico de la pandemia, cuando los mismos grupos de Gladstone y UCSF empezaron a mapear qué proteínas del SARS-CoV-2 se unían a proteínas humanas. En ese cribado inicial, ORF8 llamó la atención porque se pegaba a un receptor inmunitario llamado IL-17RA, una pieza de la maquinaria que activa la inflamación.

En esta nueva fase, los investigadores aislaron macrófagos humanos y los expusieron a ORF8 en el laboratorio. Midieron cuánto ACE2 producían y comprobaron que aumentaba. Luego infectaron esos macrófagos con SARS-CoV-2 y observaron su comportamiento: morían antes y liberaban citoquinas, unas moléculas de alarma que avisan al resto del sistema inmunitario.

En paralelo, mezclaron macrófagos con células de pulmón en placas de cultivo. Cuando añadían virus con ORF8, la infección se multiplicaba con mucha más eficacia que con un virus al que le faltaba esa proteína. En ratones infectados con SARS-CoV-2, bloquear ORF8 también reducía la inflamación y el daño pulmonar.

El estudio se publicó en Science Advances y fue impulsado por los propios Gladstone Institutes y la UCSF, con apoyo de otras instituciones académicas.

Qué significa y qué no

Lo que dice la investigación es que ORF8 es una pieza central en cómo el coronavirus reprograma a los macrófagos a su favor y agrava la enfermedad. También establece un mecanismo concreto: más ORF8, más ACE2 en macrófagos, más infección, más inflamación.

Lo que no dice es que ORF8 sea la única causa de la COVID grave. La enfermedad severa depende de muchos otros factores, como la edad, las vacunas recibidas, otras enfermedades previas o el estado general del sistema inmunitario. Tampoco hay todavía un fármaco aprobado en personas que actúe sobre ORF8.

Otro matiz importante: los experimentos en ratones son preclínicos. Un resultado positivo en animales no garantiza que funcione igual en humanos. Históricamente, muchos compuestos prometedores en esta fase se quedan por el camino.

Contexto

ORF8 no es una proteína nueva para la ciencia. Ya en 2021 y 2022, revisiones en revistas como Frontiers in Cellular and Infection Microbiology o Bosnian Journal of Basic Medical Sciences describían a las proteínas accesorias del SARS-CoV-2, el grupo al que pertenece ORF8, como moduladoras de la respuesta inmune. Esos trabajos sugerían que el virus tiene herramientas para esconderse del sistema inmunitario y, en algunos casos, redirigirlo en su contra.

Esta nueva investigación conecta esos hilos. Identifica un mecanismo concreto (ORF8 eleva el ACE2 de los macrófagos) y lo une a un resultado visible (más inflamación pulmonar en ratones). Por eso los autores la presentan como una posible diana para fármacos futuros, en línea con lo que también plantea una revisión reciente en Pharmaceutics sobre atacar proteínas estructurales y accesorias del virus con moléculas pequeñas.

Para entender por qué la inflamación importa, recordemos que la COVID grave no la causa solo el virus. Gran parte del daño pulmonar en los pacientes críticos viene de una respuesta inmune desbordada, lo que la comunidad médica llama tormenta de citoquinas.

Qué falta por saber

Quedan varias preguntas abiertas. La más práctica: ¿existe ya algún compuesto, aprobado o en desarrollo, capaz de bloquear ORF8 con seguridad en personas? De momento, no consta que haya ensayos clínicos en marcha contra esta diana concreta, aunque ya se ha probado en ratones un anticuerpo aprobado para psoriasis que, al bloquear IL-17RA, redujo el daño pulmonar.

También falta entender por qué variantes del SARS-CoV-2 que perdieron ORF8 durante la pandemia causaron, en general, enfermedad más leve. ¿Era por ORF8 o por otros cambios genéticos del virus? Disociarlo es complicado.

Y, por supuesto, queda la gran pregunta de si bloquear ORF8 en personas infectadas ayudaría a reducir la inflamación pulmonar y los ingresos en UCI. Solo ensayos clínicos bien diseñados podrán responderla.

Compartir

Fuentes

5 referencias
  1. [1]
  2. [2]
  3. [3]
    SARS-CoV-2 and Emerging Variants: Unmasking Structure, Function, Infection, and Immune Escape Mechanisms. · Frontiers in cellular and infection microbiology · 2022 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  4. [4]
  5. [5]

Preguntas frecuentes

4
¿Qué es la proteína ORF8?
ORF8 es una proteína accesoria del SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID. No interviene directamente en la replicación viral, pero parece clave en cómo el virus engaña al sistema inmunitario y agrava la inflamación pulmonar.
¿Hay ya algún medicamento que bloquee ORF8?
No hay ninguno aprobado contra ORF8 en personas. En ratones, un anticuerpo ya aprobado para psoriasis (brodalumab) redujo el daño pulmonar al bloquear IL-17RA, pero todavía no se ha ensayado en humanos con COVID.
¿Esto significa que la COVID grave se podría curar con un solo fármaco?
No. Es un hallazgo preclínico que muestra un mecanismo concreto, pero la enfermedad grave depende de muchos factores. Pasar de ratón a persona lleva años y muchos compuestos no lo consiguen.
¿Por qué importa este hallazgo si ya hay vacunas?
Las vacunas previenen la infección y reducen la enfermedad grave, pero los pacientes que se infectan y desarrollan neumonía siguen necesitando tratamientos mejores. ORF8 es una nueva diana en esa búsqueda.