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Ningún bajón grave de azúcar en 110 relaciones sexuales medidas con sensor
Estudio observacional con 12 adultos y sensores de glucosa. En 110 relaciones sexuales a lo largo de tres meses, ninguna provocó una bajada de azúcar considerada grave.
Natali González, Médica

En resumen
- Un estudio observacional con 12 adultos y sensores de glucosa no encontró bajadas clínicamente graves de azúcar en 110 relaciones sexuales a lo largo de tres meses.
- En casi seis de cada diez relaciones el azúcar bajó una media del 27%, pasando de unos 180 a 132 mg/dL, sin llegar a niveles peligrosos.
- Es la primera vez que se mide la glucosa con sensor durante el sexo, en lugar de preguntar a los pacientes como se hacía hasta ahora.
- Los seis usuarios de bomba de insulina se la quitaban durante el acto, un detalle que puede influir en los resultados.
- Por su tamaño y por no incluir a personas con hipoglucemias previas graves, los hallazgos hay que leerlos con cautela.
Qué se ha descubierto¶
Una docena de adultos con diabetes tipo 1 participó durante tres meses en un estudio observacional. A lo largo de 110 relaciones sexuales no se registró ningún episodio de hipoglucemia grave, es decir, bajadas de azúcar consideradas peligrosas por los criterios médicos.
En 64 de esos encuentros, el azúcar medido después del sexo había bajado una media del 27%. Pasó de unos 180 mg/dL antes a 132 mg/dL después. Aún estaba por encima del umbral de riesgo. Ninguno de los cinco hombres declaró disfunción eréctil (problemas para conseguir o mantener una erección), una preocupación frecuente en varones con esta enfermedad.
El dato clave: en este grupo, el sexo no se asoció a bajadas de azúcar que necesiten ayuda. Es la primera vez que se mide la glucosa con sensores durante el sexo. Hasta ahora solo se preguntaba a los pacientes.

Cómo se hizo el estudio¶
Es un estudio observacional. Los investigadores solo midieron lo que pasaba en la vida de los participantes, sin cambiar su tratamiento.
Participaron 12 adultos: 7 mujeres y 5 hombres. La edad mediana era de 36 años, con un rango de 21 a 64. El índice de masa corporal medio se situaba en 24, dentro del peso normal.
Seis personas se trataban con inyecciones diarias de insulina. Otras seis usaban una bomba, dos de ellas con sistemas automáticos que ajustan la dosis.
Cada participante llevaba un sensor continuo de glucosa, un pequeño disco en el brazo que mide el azúcar cada pocos minutos, día y noche. Se usaron los modelos FreeStyle Libre 2 y Guardian 4. Durante tres meses, anotaban cada relación sexual en la aplicación del sensor.
Los investigadores analizaron los datos desde dos horas antes hasta seis horas después de cada encuentro. Diferenciaron entre relaciones diurnas (de 6 de la mañana a 8 de la noche) y nocturnas. Compararon los resultados según el peso, los años con diabetes y el modo de administrar la insulina.
En total se recogieron 110 relaciones sexuales. Las personas con bomba se la quitaban durante el acto.
Qué significa y qué no¶
El mensaje es tranquilizador. Pero hay que leerlo con matices.
En este grupo, el sexo no bajó el azúcar a niveles peligrosos. Esto cuestiona una creencia bastante extendida entre algunos pacientes y profesionales.
La muestra es pequeña. Todos los participantes tenían diabetes tipo 1, estaban bajo seguimiento hospitalario y muchos usaban ya sensores. Personas con hipoglucemias frecuentes, con miedo intenso a las bajadas o con tratamientos muy distintos pueden vivirlo de otra forma.
Otro matiz: ningún usuario de bomba llevaba el dispositivo durante el sexo. Al desconectarla se interrumpe la administración continua de pequeñas dosis de insulina, y eso puede sesgar los resultados.
Los propios autores recuerdan que el sexo es un esfuerzo físico que gasta energía, parecido a caminar rápido. Suele ser espontáneo y a menudo ocurre por la noche, la franja del día con más riesgo de hipoglucemia. También es un tema que casi nunca se aborda en consulta.
Contexto¶
El trabajo se presenta en el congreso anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD), en Milán, del 28 de septiembre al 2 de octubre de 2026. Lo lidera la doctora Dominika Orłowska, de la Universidad Médica de Varsovia.
Hasta ahora, la información sobre sexo y diabetes tipo 1 venía de encuestas y entrevistas. Un estudio publicado en 2017 con 53 adultos jóvenes con esta enfermedad encontró que alrededor de un tercio temía una hipoglucemia durante las relaciones.
En 2026 se han publicado revisiones más amplias. Un metaanálisis con 16 estudios y más de 3.000 mujeres vio peor función sexual en aquellas con diabetes, sobre todo tras la menopausia. En Polonia, una encuesta a 344 personas, 177 con diabetes tipo 1, detectó más dificultades sexuales en los jóvenes con la enfermedad.
Qué falta por saber¶
Quedan preguntas abiertas.
Doce personas no son suficientes para sacar conclusiones firmes. Tampoco participaron pacientes con hipoglucemias previas graves o con complicaciones avanzadas.
Otra cuestión es qué ocurre en quienes se quitan la bomba durante el sexo. Las lecturas del sensor pueden no reflejar lo que pasaría si el dispositivo siguiera conectado. Faltan estudios más grandes, con perfiles clínicos variados y con medición de los días posteriores.
Los autores insisten en que el siguiente paso es hablar del tema con el equipo médico. No se trata de ignorar el riesgo, sino de poder comentarlo igual que se comenta el ejercicio o la alimentación.
Fuentes
- Sexual lifestyle among young adults with type 1 diabetes · Diabetes/Metabolism Research and Reviews · 2017 · doi.org
- vida sexual con diabetes tipo 1 estudio 2026 · Nota de prensa · medicalxpress.com
- Female Sexual Dysfunction Across Diabetes Types Compared to Non-Diabetic Controls: A Systematic Review and Meta-Analysis. · Journal of sex & marital therapy · 2026 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Do sociodemographic variables influence sexual dysfunction in young people with type 1 diabetes? A quantitative study in Poland. · BMJ open · 2026 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov


