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Comer ultraprocesados se asocia a grasa escondida en los músculos del muslo

Resonancias de muslo en 615 adultos en riesgo de artrosis asocian más ultraprocesados con más grasa dentro del músculo, ajustando por calorías y ejercicio.

Artículo validado por

Andrea Deganutti, Licenciada en Nutrición

Registro Federal de Profesionales de la Salud de Argentina (REFEPS)

Fechas

Publicado
Persona en una resonancia magnética de muslo
Persona en una resonancia magnética de muslo

En resumen5 claves

  1. 01Un análisis con resonancia magnética en 615 adultos asocia más ultraprocesados con más grasa infiltrada en los músculos del muslo.
  2. 02La relación se mantiene al ajustar por calorías totales, ejercicio, tabaquismo, depresión e índice de masa corporal o contorno abdominal.
  3. 03Es un estudio observacional: muestra una asociación, no una relación causa-efecto.
  4. 04La grasa dentro del músculo puede debilitar el soporte que el muslo da a la rodilla con los años.
  5. 05Faltan estudios con seguimiento para saber si reducir ultraprocesados revierte esta grasa y si se traduce en más artrosis.

Qué se ha descubierto

Comer más ultraprocesados se asocia a más grasa escondida en los músculos del muslo. Lo muestra un análisis con resonancia magnética en 615 adultos con riesgo de artrosis de rodilla.

Esa grasa no se ve por fuera. Se cuela entre las fibras del músculo. Solo se aprecia bien con una prueba de imagen. Los investigadores la llaman «infiltración grasa del músculo», una señal de peor salud muscular.

Lo llamativo: la asociación se mantiene al ajustar por calorías totales, ejercicio, tabaquismo, depresión e índice de masa corporal o contorno abdominal. No se explica solo porque quien come más ultraprocesados coma más o se mueva menos.

¿Por qué importa? Los músculos del muslo son los grandes sostenes de la rodilla. Si acumulan más grasa y pierden calidad, pueden proteger peor la articulación con los años.

Cómo se hizo el estudio

El trabajo se publica en la revista Radiology. Usa datos de la Osteoarthritis Initiative, un programa de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos pensado para entender cómo aparece y cómo se podría frenar la artrosis de rodilla.

Es un análisis transversal. Una foto fija en un momento concreto. Tomaron los datos iniciales recogidos entre febrero de 2004 y octubre de 2015.

Participaron 615 adultos. 275 hombres y 340 mujeres. Edad media de 60 años. Ninguno tenía signos de artrosis en las pruebas de imagen al empezar. Su índice de masa corporal medio (IMC, una cifra que relaciona peso y altura) era de 27, en rango de sobrepeso.

Cruzaron la dieta del año anterior con las resonancias de muslo. La dieta se recogió con cuestionarios validados. Los ultraprocesados se clasificaron con el sistema NOVA, el más usado en investigación nutricional para este fin. Según esos registros, alrededor del 41 % de lo que comían estos adultos era ultraprocesado.

La autora principal es Zehra Akkaya, investigadora de la Universidad de California en San Francisco.

Qué significa y qué no

Hay que leerlo con calma. El estudio es observacional: muestra una asociación entre más ultraprocesados y más grasa dentro del músculo, pero no demuestra que unos causen la otra.

Que la relación se mantenga al ajustar por calorías y ejercicio sugiere algo más. Va más allá de la energía que se ingiere. Puede ser la composición del alimento (aditivos, procesos industriales) o puede haber variables que el estudio no midió.

Todavía no se puede decir que esta grasa interna del muslo acabe en una artrosis de rodilla. Para eso faltan seguimientos largos.

La lectura prudente: es una pista, no una sentencia. Refuerza que la calidad de lo que comemos importa más allá del peso.

Variedad de alimentos ultraprocesados sobre una mesa
Ejemplos típicos de ultraprocesados presentes en la dieta occidental.

Contexto

Los ultraprocesados son productos industriales pensados para ser cómodos y duraderos. Combinan azúcar, grasa, sal e ingredientes modificados en fórmulas que estimulan mucho las ganas de comer.

Ejemplos típicos: cereales de desayuno, aperitivos de bolsa, refrescos. También pizzas congeladas, panes industriales, platos listos para calentar, margarinas y dulces.

Mientras tanto, la artrosis de rodilla no deja de crecer en todo el mundo. Está entre las causas de gasto sanitario más grandes en los países ricos. Y se asocia mucho a la obesidad y al estilo de vida.

Qué falta por saber

Quedan preguntas abiertas. ¿Ocurre lo mismo en personas más jóvenes o con dietas distintas? ¿Se revierte la grasa del músculo si reduces estos alimentos? ¿Cuánto pesa esa grasa interna en la aparición de la artrosis?

Falta entender el mecanismo. ¿Es por la composición de estos productos? ¿Por cómo afectan a las bacterias del intestino? ¿Por su efecto en la inflamación? ¿O por una mezcla de todo?

Mientras no haya respuestas más firmes, la lectura prudente es la de siempre: cuidar la base de la dieta, moverse con regularidad y consultar con un profesional de la salud si hay dolor o rigidez en las rodillas. El trabajo original está en la revista Radiology, y una nota divulgativa, en ScienceDaily.

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Fuentes

2 referencias
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Preguntas frecuentes

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¿Cómo se detecta la grasa dentro del músculo?
Solo se ve con resonancia magnética. No se nota por fuera ni se palpa. La prueba mide la grasa infiltrada entre las fibras musculares y se usa sobre todo en investigación.
¿Esta grasa en el muslo causa dolor o artrosis de rodilla?
El estudio no demuestra causa-efecto. Sugiere que un músculo del muslo con más grasa interna protege peor la articulación, lo que con el tiempo podría aumentar el riesgo de artrosis.
¿Si dejo de comer ultraprocesados se me va esa grasa?
Todavía no se sabe. El estudio es transversal, una foto fija. Habrá que esperar a investigaciones con seguimiento largo para ver si reducir estos alimentos revierte la grasa en el músculo.

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