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Salud y Ciencia

Deporte y salud5 min de lectura

Bailar, nadar o levantar pesas: cualquier ejercicio regular ayuda al ánimo

Qué dice la revisión publicada en British Journal of Sports Medicine sobre el efecto del ejercicio regular en depresión, ansiedad y estrés percibido.

Artículo validado por

José Ramón Amaya, Entrenador

Fechas

Publicado
Persona corriendo por un sendero forestal al atardecer
Persona corriendo por un sendero forestal al atardecer

En resumen5 claves

  1. 01Cualquier tipo de ejercicio regular se asocia a un mejor ánimo y a una respuesta más sana al estrés.
  2. 02Caminar, nadar, levantar pesas o bailar cuentan; la constancia importa más que la intensidad.
  3. 03El ejercicio no sustituye un tratamiento profesional cuando hay depresión o ansiedad.
  4. 04En atletas de élite los beneficios pueden convivir con tasas altas de ansiedad y otros problemas de salud mental.
  5. 05Empezar con poco y elegir una actividad disfrutada favorece mantener la rutina.

Por qué moverse cambia el ánimo

Hacer ejercicio hace mucho más que trabajar los músculos. Cambia el estado de ánimo y la forma en que el cuerpo responde al estrés. Hoy la ciencia lo considera una de las herramientas con más evidencia para cuidar la salud mental, junto al descanso y las relaciones sociales.

Una revisión amplia publicada en British Journal of Sports Medicine en 2023 agrupó los resultados de muchos ensayos clínicos en adultos. Concluyó que cualquier programa que aumente la actividad física reduce síntomas de depresión, ansiedad y estrés percibido, tanto en personas sanas como en quienes ya tienen un diagnóstico.

Conviene recordar que el ejercicio no sustituye un tratamiento médico ni psicológico cuando hace falta. Pero sí puede ser un complemento eficaz, y en casos leves, una primera línea de actuación junto al profesional.

Qué le ocurre al cerebro cuando haces ejercicio

Mover el cuerpo modifica el cerebro de varias formas a la vez. Cuando haces actividad aeróbica, el corazón late más rápido y llega más sangre al cerebro. Esto favorece la liberación de sustancias químicas que transmiten señales entre neuronas, como la serotonina y la dopamina. Ambas influyen en el ánimo y en la motivación.

Sube también una proteína llamada factor neurotrófico, conocido por las siglas BDNF. Esta sustancia ayuda a las neuronas a crecer y a conectarse mejor. Lo hace sobre todo en el hipocampo, una zona del cerebro clave para la memoria y muy sensible al estrés crónico. Una revisión publicada en Maturitas en 2017 recoge otros mecanismos: la liberación de endorfinas, la mejora en la función de las mitocondrias (las centrales energéticas de las células) y la regulación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal. Este eje es el sistema que controla la respuesta al estrés.

Todo esto ayuda a explicar por qué mucha gente nota una sensación de bienestar pocos minutos después de caminar rápido o hacer pesas. El efecto aparece incluso si has empezado el día cansada o de mal humor.

Depresión y ansiedad en los estudios recientes

En 2025, un metaanálisis en International Journal of Mental Health Nursing comparó tres formas de ejercicio en personas diagnosticadas con depresión o ansiedad: solo aeróbico (correr, nadar, bicicleta), solo fuerza (pesas, máquinas) y la combinación de ambos. Las tres opciones redujeron los síntomas. La combinación tendió a ser algo mejor, sobre todo en depresión moderada o grave, aunque sin diferencias claras en ansiedad.

Otra revisión de 2024, publicada en International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity, exploró por qué funciona el ejercicio. También estudió qué factores modulan su efecto. Encontró que el beneficio aparece tanto en actividades supervisadas como en las que uno hace por su cuenta, y se mantiene en distintos perfiles de edad.

En niños y adolescentes, un metaanálisis en Sports Medicine de 2019 revisó los efectos de la actividad física sobre diversos indicadores de salud mental, como los síntomas depresivos y la ansiedad. El efecto fue más modesto que en adultos.

Pies caminando por un sendero con hojas
Caminar a buen ritmo ya cuenta como ejercicio protector para la mente.

No todo ejercicio vale igual

La mayoría de la gente piensa que para cuidar la mente hay que correr maratones o apuntarse a un gimnasio caro. La realidad es más flexible.

Caminar a buen ritmo ya cuenta. Una guía centrada en los beneficios de caminar cada día recuerda que no hace falta correr para notar mejoras reales en el ánimo.

El entrenamiento de fuerza también aporta. Una guía pensada para principiantes en el entrenamiento de fuerza explica que con cuatro ejercicios básicos y dos o tres sesiones por semana se cubren las recomendaciones mínimas, sin necesidad de pasar horas en el gimnasio.

Los deportes de equipo suman el factor social, que también influye en el ánimo. Una revisión de 2024 publicada en International Review of Psychiatry repasa las diferencias en salud mental entre atletas de deportes individuales y de equipo, y recuerda que cualquier modalidad es mejor que el sedentarismo.

El agua fría y los baños de hielo han ganado popularidad, con promesas de mejorar el ánimo. Un metaanálisis de 2025 en PLOS ONE encontró efectos positivos pequeños sobre el estado de ánimo tras la inmersión, pero la evidencia todavía es limitada y heterogénea. No sustituye al ejercicio regular.

Cuánto y con qué frecuencia

Lo importante es la constancia. Las recomendaciones generales para adultos apuntan a moverse la mayoría de días de la semana. Lo ideal es combinar actividad moderada (caminar rápido, bailar, pedalear) con algo de actividad más intensa (correr, nadar a buen ritmo).

Pero la dosis no es rígida. Cantidades inferiores a las recomendaciones oficiales ya producen mejoras, sobre todo en quienes pasan de no hacer nada a moverse un poco.

Para personas con depresión, algunos ensayos clínicos sugieren que añadir sesiones cortas varias veces por semana puede ser tan útil como una sola sesión larga. Parece importar más la constancia que el volumen.

Cuando el deporte puede complicar las cosas

Mover el cuerpo no siempre es inocuo. En atletas de élite, los estudios recogidos por la revisión de 2024 muestran que los síntomas de ansiedad, depresión y trastornos de la conducta alimentaria son frecuentes, con cifras que pueden superar las de la población general.

El sobreentrenamiento, es decir, entrenar mucho sin descanso suficiente, puede provocar irritabilidad, insomnio y sensación de agotamiento. Si el sueño se resiente, conviene revisar el volumen de entrenamiento.

Tampoco conviene usar el ejercicio como castigo. Salir a correr obligándote, sintiéndolo como penitencia, suele tener el efecto contrario al deseado y se asocia con peor adherencia a largo plazo.

Sobre por qué cuesta mantener el hábito y qué patrones se repiten en los estudios, puedes leer por qué los hábitos de salud se abandonan meses después de empezar.

Cómo empezar sin agobiarse

Algunas pistas que la investigación respalda para empezar sin agobiarse.

Empieza con poco. Unos minutos cada día durante una semana son mejores que una sesión larga que acabes abandonando.

Elige algo que disfrutes. Correr, bailar, nadar, jugar al pádel, caminar con un amigo. Si lo pasas bien, lo repetirás.

Pide ayuda si los síntomas no mejoran. El ejercicio ayuda, pero no es magia. Si la tristeza profunda, la ansiedad generalizada o el insomnio duran más de dos semanas, conviene consultar a un profesional.

Una rutina de movimiento constante, ajustada a tu vida real, es de las pocas herramientas con respaldo científico serio para cuidar la mente. Y no necesitas ropa cara ni un plan perfecto para empezar.

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Fuentes

7 referencias
  1. [1]
    The Effects of Aerobic and Resistance Exercise on Depression and Anxiety: Systematic Review With Meta-Analysis. · International journal of mental health nursing · 2025 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
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    Physical activity and mental health: a systematic review and best-evidence synthesis of mediation and moderation studies. · The international journal of behavioral nutrition and physical activity · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
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    Exercise and mental health. · Maturitas · 2017 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
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  7. [7]
    Mental health in individual versus team sports. · International review of psychiatry (Abingdon, England) · 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

Preguntas frecuentes

3
¿Cuánto ejercicio se necesita para notar cambios en el ánimo?
Según las revisiones, incluso sesiones cortas de actividad ya pueden asociarse a mejoras en el ánimo. No hace falta cumplir una cifra exacta: moverse un poco cada día cuenta, y la constancia parece pesar más que el volumen total.
¿Qué tipo de actividad funciona mejor contra la ansiedad?
Los estudios muestran mejoras tanto con ejercicio aeróbico (correr, nadar, bicicleta) como con entrenamiento de fuerza, y también con la combinación de ambos. No hay un ganador claro, así que lo mejor es elegir algo que puedas mantener en el tiempo.
¿El ejercicio puede sustituir a un tratamiento para la depresión?
No por sí solo. El ejercicio es un complemento eficaz y, en depresiones leves, una herramienta respaldada por la ciencia, pero cuando los síntomas son moderados o graves conviene combinarlo con apoyo profesional, que puede incluir terapia psicológica o medicación.

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