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Salud y Ciencia

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Ocho conservantes se asocian a un 29 % más de hipertensión

Estudio observacional con 112.395 adultos franceses seguidos casi ocho años: ocho conservantes alimentarios se asocian a un 29 % más de hipertensión.

Artículo validado por

Natali González, Médica

Colegio Oficial de Médicos de La Rioja · nº 26/4812791

Fechas

Publicado
Actualizado
Persona leyendo la lista de ingredientes en un envase de alimento procesado
Persona leyendo la lista de ingredientes en un envase de alimento procesado

En resumen5 claves

  1. 01Ocho conservantes de uso habitual se asocian a un 29 % más de riesgo de hipertensión y un 16 % más de enfermedad cardiovascular en quienes más los consumen.
  2. 02El trabajo siguió a 112.395 adultos franceses durante una media de siete a ocho años dentro del proyecto NutriNet-Santé.
  3. 03El 99,5 % de los voluntarios había consumido al menos un conservante en los dos primeros años del estudio, lo que muestra una exposición prácticamente universal.
  4. 04Se trata de un estudio observacional, por lo que muestra una asociación entre consumo y riesgo, pero no prueba que los aditivos sean la causa directa.
  5. 05Faltan ensayos que cambien la dieta y más investigación fuera de Francia para confirmar los hallazgos y entender los mecanismos.

Qué se ha descubierto

Ocho conservantes de uso habitual en alimentos procesados se asocian a un mayor riesgo de hipertensión y de enfermedad cardiovascular. Así lo señala un estudio publicado en la revista European Heart Journal y dirigido por la doctora Mathilde Touvier, investigadora del INSERM francés, junto con la doctoranda Anaïs Hasenböhler, primera firmante del trabajo.

El hallazgo más llamativo: las personas que más conservantes «no antioxidantes» consumen tienen un 29 % más de riesgo de hipertensión que quienes menos ingieren. También presentan un 16 % más de riesgo de enfermedad cardiovascular, un término que agrupa problemas como el infarto, el ictus o la angina de pecho.

Para los conservantes «antioxidantes», pensados para evitar que los alimentos se oxiden, la asociación con hipertensión fue del 22 %.

Una cifra grande, con un margen no pequeño.

Los dos tipos de aditivos hacen cosas distintas. Los no antioxidantes frenan bacterias y mohos. Los antioxidantes retrasan un proceso químico que vuelve amarronados ciertos alimentos.

Cómo se hizo el estudio

El trabajo forma parte de NutriNet-Santé, un proyecto francés que desde 2009 sigue la salud y la dieta de miles de voluntarios. Para este análisis se incluyeron 112.395 adultos que vivían en Francia, el 78,7 % mujeres, con una edad media de 42,8 años.

Cada seis meses, los participantes anotaban durante tres días todo lo que comían y bebían, incluyendo las marcas comerciales. Eso dio a los investigadores una imagen muy detallada de su alimentación, en lugar de una estimación general.

A partir de esos registros, el equipo identificó qué conservantes contenían los productos ingeridos. En total, sumó 58 sustancias distintas consumidas por al menos un voluntario. La exposición fue prácticamente universal: en los dos primeros años del seguimiento, el 99,5 % de los participantes había consumido al menos un conservante.

El seguimiento duró una mediana de 7,9 años. En ese tiempo, los autores registraron si aparecía hipertensión o enfermedad cardiovascular.

Tensiómetro digital sobre una mesa con un vaso y una libreta
El estudio es observacional, así que no sustituye la consulta con un profesional.

Qué significa y qué no

Los resultados no significan que un aditivo concreto, tomado de forma aislada, cause hipertensión. Tampoco sirven para fijar una cantidad «segura» de consumo.

Lo que sí muestran es una asociación consistente: cuanto mayor es la ingesta de estos ocho conservantes, mayor es el riesgo observado. Los propios autores recalcan que, al ser un trabajo observacional, no se puede afirmar que los aditivos sean los responsables directos de los casos detectados.

Otras variables, como el peso, el consumo de sal, el nivel de actividad física o el patrón general de alimentación, podrían influir. Aun así, los autores ajustaron los análisis para tener en cuenta muchos de estos factores.

Contexto

Los conservantes están en cientos de miles de productos industriales: panes, salsas, embutidos, bebidas, sopas, lácteos y aperitivos. La clasificación de los ultraprocesados según el sistema NOVA ayuda a ubicarlos en la dieta. Evitarlos por completo resulta muy difícil en una dieta occidental típica.

Trabajos previos, citados por los autores, habían sugerido en laboratorio que algunos aditivos podrían afectar al sistema cardiovascular. Pero faltaban datos sólidos en personas con un seguimiento prolongado.

El nuevo estudio es, según sus autores, el primero que analiza de forma amplia la relación entre una gran variedad de conservantes y la salud cardiaca en una población humana grande.

Si te preocupa la presión arterial alta, una guía práctica con medidas de alimentación, ejercicio y sueño puede servirte de complemento, siempre bajo supervisión médica.

Qué falta por saber

Faltan ensayos en los que se cambie la alimentación y se mida si reducir aditivos modifica de verdad el riesgo. También se necesitan más estudios fuera de Francia, en poblaciones con otros patrones de consumo.

No se conocen todavía los mecanismos concretos por los que estos conservantes podrían dañar los vasos sanguíneos o el corazón. Los autores piden más investigación en ese terreno.

Y conviene recordar que los resultados no sustituyen a un profesional. Si te preocupa tu presión arterial o tu consumo de aditivos, lo mejor es hablarlo con un médico o una dietista-nutricionista.

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Fuentes

2 referencias
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  2. [2]

Preguntas frecuentes

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¿Qué aditivos se han estudiado en este trabajo?
El estudio analizó conservantes de dos tipos: los no antioxidantes, que frenan bacterias y mohos, y los antioxidantes, que retrasan la oxidación. Identificó ocho conservantes asociados a un mayor riesgo de hipertensión y enfermedad cardiovascular.
¿Significa esto que los aditivos causan la hipertensión?
No. Los resultados muestran una asociación entre consumo elevado y mayor riesgo, pero no demuestran causalidad. Otras variables como el peso, la sal o la actividad física también influyen en la presión arterial.
¿Debo dejar de comer alimentos procesados?
Los autores no piden eliminarlos por completo, ya que los conservantes están en cientos de miles de productos. Si te preocupa tu consumo o tu presión arterial, conviene consultarlo con un médico o una dietista-nutricionista.

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